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8.21% La Leyenda del Scire / Chapter 6: Capítulo 4: De nuevo en casa

Chương 6: Capítulo 4: De nuevo en casa

Remia, Crystel, Residencia Windsor - 2 de Junio - Año 525

El silencio invadió enteramente la habitación al instante en el cual el mayor de los Windsor dio su primer paso dentro de ella... Entre tantos cruces de miradas con todos los presentes llegó a ese, al único que no quería tener, al que había tenido por diez años, desde la mafia, hasta la guerra, después de tantas las peleas, de su poder, o de su sentencia, ahí estaba él, ahí estaba Rygal Di Rem, con una irritable sonrisa arrogante en su rostro. La misma sonrisa de ese día, la misma sonrisa que vio toda su vida, aquella que lo arrinconó al fuego del infierno, aquella que enmarcaba un destino inevitable bajo los hilos de su padre... El motivo de su lucha, y de su poder... El último clavo en el ataúd de su pasado... La última página de su historia, tenía que cerrar ese ciclo para siempre, pero antes que nada... Debía acabar con Rygal Di Rem de una vez por todas, y para eso, necesitaba a las personas que amaba a su lado... Por eso había vuelto.

En realidad, no había pasado ni un segundo desde que Rhys había entrado a la habitación, aunque el enfrentamiento de miradas se sostuvo por un efímero momento que parecía nunca acabar, pero Rhys cayó a tierra apenas sentir la mano de Lara apoyándose en su espalda y dándole un ligero empujón, fue con ese movimiento que notó que había quedado paralizado, pero fue lo suficientemente rápido como para volver a la realidad en un instante sin levantar sospechas, y de repente la habitación se hizo con claridad otra vez cuando encontró la sonrisa de su hermano al desviar su mirada.

—Hola a todos... Tanto tiempo —saludó alzando su mano un poco para que su saludo al menos no pareciera tan insípido.

Analizó la habitación entera en unos segundos, no había cambiado en nada, tampoco parecían haber trampas ni nada que amenazaran su presencia o la de Lara. Mientras hacía eso también distinguió que sus padres y Vlas no eran las únicas personas en la habitación... También había una pareja adulta acompañada por dos chicas, quizás de la edad de Vlas. Obviamente ellos eran una familia, sus hijas eran exactamente iguales, ambas tenían el cabello lacio color café, unos redondos ojos color azul, que le hicieron recordar a los de Lara. Eran unas chicas muy lindas, y como se había dado cuenta antes, demasiado iguales, sólo las distinguía el corte de cabello, una tenía el cabello suelto y la otra tenía una coleta que salía desde el medio de su cabeza y se abría al pasar por sus hombros... Notó como una de ellas apretaba la mano de Vlas y sonrió, así que él no había estado solo.

—Al fin bajaste... Dijiste unos minutos y ya hasta pasó media hora.

Escuchó a Vlas a su izquierda.

—Lo siento, es que estaba esperando a Lara... ¿No puedes aguantarte un poco la emoción, Vlas? —preguntó riendo, su hermano se veía demasiado feliz, entendió en ese momento que había tomado la decisión correcta al no ceder ante sus miedos—. Mamá... Volví a casa —se dirigió a Clio, quien lo miraba con cierta atención, denotada en el brillo de sus ojos.

—Rhys... —musitó ella, su voz se quebró apenas nombrarlo—. Has crecido tanto mi niño. —Se puso de pie y le dio un fuerte abrazo.

—Mamá... Te extrañé. —Rhys no pudo evitar emocionarse al verla, la había echado de menos demasiado. Ella siempre había estado para él en todo, y de un día al otro ya no, no supo que hacer, y se perdió... Seguramente ella estaría muy decepcionada de él, de todo lo que hizo... Nada de lo que ella le enseñó.

—Y yo a ti cariño... —Clio se separó de él y se secó las lágrimas para luego acercarse a Lara y saludarla con un beso en la mejilla—. Veo que vienes con compañía... Tanto tiempo sin vernos Lara.

—Hola Clio... —Sonrió Lara apretando la mano de su pareja, quien se había parado a su lado.

—Fueron muchos años Rhys... ¿Cómo has estado?

Ambos sabían la respuesta a esa pregunta de parte de Rygal pero en el contexto que se encontraban debían actuar de una manera que dejara paso un contexto más agradable para todos... Se sentía algo desagradable hacerlo para los dos igualmente, su odio era intenso, acumulado a lo largo de tantos años. Rhys sólo quería destruirlo en ese momento, y aunque Rygal pensaba lo mismo, en realidad tenía un deseo un poco distinto, divertirse un rato más era lo único que quería, sabiendo que todavía faltaba algo de tiempo para su encuentro.

—Si, diez años, ha pasado mucho... Me encontraba en Fons cuando escuché la noticia de los asteroides... No pensé dos veces en volver, debía asegurarme de que todos estuvieron bien, diez años no hicieron que me olvidara de mi familia. —Sonrió mirando a Vlas.

La admiración enmarcada en su rostro era en demasía, él sabía que no se había equivocado con su hermano, y que a pesar de todo lo que había sucedido en el pasado, sus seres queridos seguían siendo lo más importante de su vida.

—Me alegro por eso Rhys... También los felicito por su relación... Luego de lo de Thomas supongo que la has ayudado mucho para superar esa pérdida... ¿O me equivoco Lara? —preguntó Rygal.

Rhys notó ese tono tan cínico en su voz que sintió su cuerpo estremecerse, y sus pelos se pusieron de punta, ¿Por qué tenía que ser tan desagradable? De igual manera, no quiso responder lo que tenía pensado, esa pregunta era para Lara, y antes de pretender dejarse llevar, sólo quería apreciar la capacidad que su esposa poseía para saber cómo reaccionar en momentos como ese. Donde tenían que disimular y ocultar sus verdaderos sentimientos.

—Así es Rygal... Rhys estuvo conmigo luego de la muerte de mis padres todo el tiempo... Así como yo estuve con él luego de lo sucedido con Demian... Ambos sabemos cuándo y cuanto nos necesitamos, y siempre agradeceré todo lo que hizo por mí —aseguró ella.

A Rhys se le escapó una risa luego de tales palabras viniendo de ella. Lo había manejado muy bien, pero aunque haya intentado parecer más serena, había dejado salir mucho sus sentimientos hacia él, Rhys sabía que a veces se le era casi imposible no hacerlo, porque él sabía que Lara lo amaba mucho... Aun así, le agradecía que siempre que tuviera la oportunidad recordara lo mucho que él significaba para ella... Él también pensaba de la misma manera. 

—Sí, claro —masculló Rygal, para luego quedarse en silencio.

—Creo que fue suficiente momento familiar... ¿No? —preguntó Rhys dirigiendo su mirada hacia las visitas—. Perdón por la situación anterior, es que no nos vemos hace diez años y es un momento algo emocionante para todos... Por cierto, me presento... Soy Rhys Windsor, el hijo mayor... Mucho gusto en conocerlos —se presentó frente a los Allen.

—Y yo soy Lara Harch... La pareja de Rhys —adhirió ella recostando un poco su cabeza en el hombro de su esposo.

—Mucho gusto en conocerlos también Rhys y Lara... Nosotros somos Dexter y Georgia Allen... Hemos escuchado mucho de ustedes por igual —respondió el padre de Zenda, señalando a su esposa.

No se podía negar la fama de Rhys y Lara, esta se extendía por varias naciones, por varios contextos y diferentes ambientes, eran tan influyentes como poderosos y ricos, quizás la pareja más importante del mundo. Rhys Windsor debía su fama a muchas cosas, principalmente a su pasado como miembro de la Familia Real remiana y el clan Windsor, también de su antiguo estatus como heredero al trono de Remia, o el gran talento que poseía; decir que era un prodigio significaba apenas una mínima descripción de su persona, no había nadie que tuviera conocimiento suficiente sobre cualquier disciplina en el mundo que no supiera la influencia que Rhys Windsor había dejado en esta misma... Incluso diez años después de abandonar la Familia Real y volverse independiente siguió bajo el foco del mundo, su casamiento con Lara o su figura política que todavía representaba a Remia en varios lugares eran características que no permitían que él pasara desapercibido, aunque lo había hecho muy bien por años luego de haber dejado de lado varias de sus actividades políticas o dándole una gran privacidad a su matrimonio, como a su familia.

Por otro lado, Lara era la Directora Ejecutiva de la empresa de tecnología más grande del mundo: La Corporación Harch. Ella era descendiente del clan Harch, uno de las cinco familias más importantes e influyentes del Reino de Fons, propietario de la multinacional que funcionaba en las naciones de Fons, Remia, Filii Dei y Magnuria. Al mismo tiempo, ella era la heredera de su clan al ser la única hija de Thomas Harch, reconocido mundialmente por ser el encargado de expandir su empresa al resto del mundo, y comenzar a abarcar casi el 45% de todas las ventas de dispositivos tecnológicos, como computadores, teléfonos móviles, consolas, televisores, así como sus propios servidores, softwares y todo tipo de servicios relacionados a nivel mundial, su nombre se hizo sinónimo de éxito e dominio en cualquier economía global, y junto con el mismo, el de Lara también. Encabezando el ranking de las personas más ricas del mundo, y siendo uno de las cinco personas más influyentes del mundo, respaldada por el éxito de su empresa, y de la dependencia de las naciones a su tecnología, dejándola como la responsable del avance tecnológico de la sociedad.

—Vlas... ¿No crees que es de mala educación no presentarme a tus amigas también? —Rhys miró a las chicas que se encontraban al lado de su hermano, susurrando entre risas.

—Oh, sí... Ellas son Kora y Zenda —señaló Vlas.

—Un gusto conocerlas chicas. —Él se acercó y con una gran caballerosidad saludó a ambas. 

Era admirable la elegancia y educación de Rhys, pensaron Kora y Zenda, al mismo tiempo el cual tampoco podían creer lo atractivo y carismático que era el hermano de Vlas... Realmente se hacían una idea, Vlas lo había descrito tantas veces en el correr de los años que se hizo una figura recurrente en sus conversaciones, también las fotos que tenían juntos que él les mostraba, donde Rhys era un adolescente, pero incluso con todo eso, verlo en persona era distinto, y ciertamente las había cautivado a ambas. Alto, esbelto y guapo, con un cabello color castaño claro levemente ondulado y desordenado, pero viéndose elegante igualmente, acompañado por algunos mechones que caían sobre su rostro, adornado por unos brillantes ojos verdes afilados recubiertos por largas pestañas, sus también brillantes labios y su nariz eran pequeños, y remarcaban la delicadeza de su aspecto... Para ellas era como ver a Vlas diez años en el futuro, ellas eran gemelas, por lo que les parecía normal su parecido, en cambio ellos tenían doce años de diferencia, y su semejanza era asombrosa.

—El gusto es nuestro Rhys —respondieron ambas al unisonó.

—Gracias... Y bueno, ¿Qué me pueden decir sobre el tiempo en el que no estuve? —preguntó, caminando un poco por la habitación, hasta llegar a unos sillones paralelos a los que estaban sentados sus padres, ahí tomó asiento. Lara lo acompañó.

—Antes que eso deberíamos de saber cuánto tiempo te quedaras. —Rygal ya comenzaba a dejar ver sus intenciones.

—Vlas me hizo la misma pregunta hoy... Y la verdad que no tengo ni idea, lo que sí es seguro es que me quedaré aquí todo el mes, luego de julio recién comenzaré a pensar que hacer —Rhys ya se había adaptado al ambiente, y comenzó a hablar con más confianza de la que poseía antes de entrar a la habitación.

Él sabía que no se le iba a complicar, pero antes de superar esa barrera siempre tenía dudas, era algo que le había comenzado a suceder desde la guerra, luego de muchas situaciones que le hicieron replantearse su accionar, y su camino, aunque sabía enfrentarlas era la única manera en la que podía asegurarse de que podía llegar a dar la talla. Conocía su talento y sus capacidades, y su confianza y orgullo eran envidiables, aquellas a la que se podía aferrar cuando necesitaba sentirse intrépido, antes de que la situación lo sobrepasara y su cuerpo comenzara a reaccionar ante tal presión.

—Hmm... ¿Julio? ¿Pasará algo importante en julio?

Esa execrable sonrisa que esbozó en su rostro le demostró a Rhys que Rygal lo estaba intentando llevar hacia su lado y ponerlo en jaque. Pero él sabía que decir en todo momento, y esta vez no sería la excepción.

—Si... Se cumplen diez años de la muerte de Demian... Y quiero ir a visitarlo —la habitación rápidamente se hundió en silencio luego de Rhys decir eso.

Ante tal cambio de ambiente, él reconoció el hecho de que todos tenían conocimiento sobre lo que había pasado con Demian... Aunque realmente nadie sabía toda la verdad sobre ese día, y sobre todo lo que rodeaba esa tragedia.

—Cierto... —asintió Vlas, para bajar su mirada—. Ya han pasado diez años desde aquel día... —Tragó saliva al recordar el momento en el que se enteró de lo de su hermano.

Quería sólo borrarlo de su mente, pero eso conllevaría faltarle el respeto a la memoria de Demian, así que sólo debería vivir con ese dolor hasta el día de su muerte. Entre recuerdos felices y tristes, preparado para que su memoria nunca lo traicionara y le hiciera olvidarlo, porque Demian significó mucho, y la nostalgia era necesaria ante su recuerdo.

—No estuve aquí en ninguno de los anteriores aniversarios... Le fallé, y quiero intentar remendar los errores que cometí... Sé que donde sea que él esté me perdonará. —Rhys desvió ligeramente su mirada hacia Vlas.

Este lo miro de reojo y le sonrió, en realidad de quien más quería el perdón ahora mismo era de él... Pero era demasiado temprano para ponerse a pensar en eso, aunque irónicamente en cualquier momento terminaría siendo tarde.

—Todos sabemos cómo era Demian... Estoy segura de que él te perdonará Rhys... Todos sufrimos por él, pero todos también podemos asegurar de tú fuiste la persona más afectada con su partida... No importa todo lo que haya sucedido y lo que hayas hecho cuando estabas repleto de dolor y desamparo... Importa que ahora estés aquí con nosotros y que tu presencia nos traiga recuerdos... Para poder al menos revivir esos viejos tiempos en los que éramos felices todos juntos —declaró Clio.

A Rhys le sorprendió la respuesta de su madre. Ella lo miraba como intentando demostrarle que sabía lo que había hecho los últimos diez años... Como si entendiera sus acciones y hasta cierto punto perdonarlas... Quizás mediante la idea del recuerdo de Demian intentaba traspasar sus sentimientos... A ella también le debía disculpas por haberla lastimado y abandonado, pero dándose cuenta a lo que se refería con sus palabras comprendió en ese momento que ya tenía su perdón. Y era incluso más valioso que sólo decirlo con palabras, porque compartían un sentimiento más fuerte que cualquier cosa, un sentimiento que impidió que él no tuviera retorno, un sentimiento que lo salvó, de todas las maneras posibles. 

—Lo sé mamá... En nuestra memoria vive Demian... Esos momentos que todos vivimos con él y el gran dolor que nos dejó su fallecimiento, todo lo que nos dejó... Pero hasta cierto punto convertimos todo eso en voluntad, por eso puedo asegurar que por él y por nosotros sólo debemos tener en mente un camino para poder llegar a ser felices... Felices para siempre.

 

Unas horas más tarde…

 

—Oh, aquí estabas. —Lara salió al balcón donde encontró a Rhys, él estaba recostado en la barandilla de este—. Te estaba buscando y me perdí, la casa es gigante —agregó mientras se paraba a su lado, decidió quedarse con él a hacerle compañía por un rato.

—Oh, Lara... Estaba tomando algo de aire... Luego de la reunión de hoy creo que se me hizo necesario —respondió Rhys sin quitar la mirada del horizonte, el sol ya se estaba poniendo y el cielo mostraba un hermoso color carmesí. Quizás no era igual que cuando lo hacía en su hogar en Fons, pero igualmente le daba sentimientos encontrados.

—De todas formas no fue tan malo... Quizás yéndonos hacia el final las palabras de tu padre incomodaron la situación, pero la respuesta de tu madre luego de que dijeras lo de Demian me conmovió.

—Así es... Ella me perdonó, aunque no directamente, pero me lo hizo saber con ese discurso... A ella realmente le debo mucho.

—Parece que a Vlas también le gustaron sus palabras, lo vi limpiándose las lágrimas luego de lo que dijiste... «Felices por siempre», son palabras que ya he escuchado antes. —Ella extendió su mano y tomó la de Rhys, entrelazando sus dedos, él sonrió cálidamente—. Cuando me prometiste llevarme a la luna —rio.

—Lo recuerdo perfectamente... Todavía es una promesa vigente, no es algo que dije al azar sólo para enamorarte —bromeó pasando su otro brazo por el hombro de ella, y llevándola un poco hacia él. En respuesta, Lara recostó su cabeza en este.

—¿Sabes? Tu padre no se parece en nada a la persona que vi en Fons... De hecho, si no supiera todo lo que hizo podría asegurar que es una buena persona.

—Las apariencias engañan, te lo puedo afirmar yo... Las apariencias me engañaron por más de dieciocho años —apretó sus dientes con algo de resentimiento al decir eso.

Todavía estaba molesto con él mismo por haber sido tan ingenuo aquellos años. Nada de lo que pasó hubiera acontecido si no hubiera caído ante el engaño, con su propia ingenuidad como la culpable de su perdición.

—¿Qué harás cuando estés a solas con él?

—Hay tantas cosas de las que tenemos que hablar... Creo que me hará saber lo que está planeando hacer con Vlas, es sólo cuestión de tiempo para que mueva esa ficha, falta un mes.

—¿Y lo de Demian? También quieres conocer la verdad en torno a eso, ¿No es así? Lo que sabes sólo es la punta del iceberg.

—Si, eso es algo de lo que ya tengo un poco de conocimiento... Pero digamos que puedo llegar a unir muchos más cabos si termina confirmando lo que vengo suponiendo hace muchos años.

—¿Suposiciones?

—Sí, él jamás me dijo porque mató a Demian, quizás la palabra «mató» no sea la correcta, pero en esas evidencias decía perfectamente que él estaba involucrado en su asesinato —explicó Rhys.

—¿Entonces todo lo que rodea su muerte no tiene nada que ver con tu decisión?

—Tenía un mes Lara, como no tenía una sola persona para elegir tenía un mes para decidir realmente... Rygal vino a mí y me preguntó quién era, yo ya se lo había comunicado a Demian y ambos habíamos decidido que no involucraríamos ni a mamá ni a Vlas... Por eso le mentí diciendo que mi persona a elegir era Demian y que entregaría mi vida por él —respondió Rhys bajando la mirada—. Mi decisión si tiene que ver, quizás no fue el foco central, pero al apresurar su muerte al final todo lo que había estado meditando ese mes no sirvió de nada... Y creo que ese fue el verdadero plan de Rygal.

—¿Estás diciendo que probablemente la muerte de tu hermano haya sido por conveniencia?

—Algo así, como dije, a Rygal le hice saber perfectamente que yo no lo hubiera elegido a Demian nunca, que preferiría morir antes de perderlo, y entonces tomó la decisión de hacerlo él mismo.

—Ahora entiendo, él necesitaba que tú fueras el elegido, por eso ignoró tus deseos e hizo todo él solo, pero si tanto te necesitaba, ¿Por qué al final no terminó dándote explicaciones y optó mejor por desterrarte del reino?

Lara se hacía más preguntas cada vez que Rhys soltaba nueva información. Ese misterio al que ambos habían intentado encontrarle razón por muchos años no podría terminar hasta que Rygal abriera la boca... Y esa era la intención de Rhys.

—La pregunta exacta, aun así, tengo una teoría sobre eso.

—¿De qué se trata? —preguntó, una más intrigada Lara.

—Mira... Mi potencial y talento era mucho mayor al de mi hermano, si yo hubiera elegido a Demian por encima de mí, mi padre habría perdido la oportunidad de crear un arma de guerra casi invencible y más si sumabas su poder también —comentó Rhys—. Pero tomó la peor decisión posible al ocultarme lo de Demian... Yo jamás hubiera permitido que alguien me mintiera de esa forma, o que alguien asesinara a una persona que amaba tanto, su plan falló en el momento en el que se dio cuenta de que todavía no me conocía demasiado, y no tomó una segunda precaución en caso de que yo me rebelara en su contra... Y así sucedió, al final tomó la opción que menos lo ponía en peligro... Así que debo decir que sí, hubo una importante razón por la cual hizo eso, y es fácil descifrarla.... Fue miedo.

Luego de que Rhys cambiara el tono de la conversación a uno apagado Lara levantó la mirada y se cruzó con los brillantes ojos verdes de Rhys, estos estaban fríos y decididos, tenía una mirada capaz de congelar un volcán... Si que daba miedo cuando la furia se apoderaba de él.

—Así que esa es la razón por la que quieres proteger a Vlas —asumió ella.

—Vlas ya está destinado a esto, cualquiera de las dos opciones es un problema, yo no quiero que él tome la decisión sobre su vida, pero tampoco quiero que él sufra y se culpe por todo, tal y como me pasó a mí, las consecuencias que trae sentirse de esa manera son espantosas. —Tragó saliva al recordar algunas escenas horribles de su pasado—. No le puedo explicar esto ahora, tendré que hacerlo en su momento, es mucha presión para un adolescente de dieciséis años, pero cada día que pasa, es uno menos, y debo hacerlo lo antes posible —agregó.

—¿Quién será?

—Probablemente la hija de los Allen —alegó Rhys, casi como si fuera una obviedad.

—No sé si recuerdas pero eran dos, ¿Cuál de ellas? —preguntó Lara confundida.

—No lo sé —respondió Rhys entre risas—. Son iguales, de hecho ni siquiera recuerdo sus nombres muy bien, sólo noté la confianza que tenía Vlas con una de ellas, parece que tienen algo especial —agregó.

—Supongo que te refieres a la chica de cabello lacio... La que tenía ese vestido salmón... Si mal no recuerdo, su nombre era Zenda.

—Exactamente... Zenda, ella es la persona... Sólo espero que Vlas pueda comprender el problema que se acerca, con todo lo que me sucedió a mi pude entender que hay momentos donde el ser humano tiene que ser egoísta y darse cuenta de que por más que intente defender lo que más quiere, su vida también tiene un precio... Un precio demasiado alto, de lo que depende mucho más que sólo el amor, o su futuro.

—Tu hermano es un buen chico Rhys, no se merece todo lo que le va a pasar.

—Sí, lo sé... Pero para recibir algo tienes que dar otra cosa a cambio, todo esto llevara al dolor siempre, nacemos del dolor y viviremos de él, no podemos evitarlo, hay que saber sobrellevarlo y hacerse más fuerte para que podamos aguantarlo, el ser humano está hecho para eso... «De los errores se aprende, del dolor nace la felicidad, del miedo nace la valentía, del odio nace el amor y de la vergüenza nace el orgullo», ¿Recuerdas cuando me dijiste eso? —preguntó, a medida que su cuerpo giraba en sí, y enfilaba en dirección a la puerta de entrada.

—Si... Lo recuerdo perfectamente, también recuerdo lo que sucedió más tarde, y todo lo que eso desencadenó —respondió Lara haciendo reír a Rhys con ese recuerdo... El de su primera vez.

—Éramos unos adolescentes demasiado ingenuos... Pero al final esa ingenuidad me hizo enamorarme de ti, y estoy tan agradecido que haya sucedido de manera. —Rhys se paró en la puerta y se dio media vuelta para mirarla—. ¿Vienes? —preguntó señalando hacia adentro. 

—Claro, vamos —asintió Lara, y al llegar a él, lo tomó de la mano, para luego ambos desaparecer entre los oscuros pasillos de la mansión... Terminando su noche.


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Chương 7: Capítulo 5: La partida de ajedrez

Remia, Crystel, Residencia Windsor - 3 de Junio - Año 525

—Buenos días Rhys. —Vlas apreció la figura de su hermano entrando a la sala, entre bostezos—. Veo que dormiste bien —bromeó señalando su reloj, eran casi la 1:00 p.m.

—Sí, lo sé... Intenté acomodar mi sueño luego de lo del viaje, además de que anoche me dormí tarde... Veo que tenemos visitas —dijo, señalando a Zenda y Kora, quienes se encontraban ahí. 

Él quería pensar que podía distinguirlas, pero se le hacía tan difícil, porque cada vez que las volvía a ver, aun sabiendo que las había visto sólo una vez, siempre se veían distintas, y sus nombres se entrelazaban bajo la imagen de sus ojos. Parecían un espejo, como si fuera la misma persona multiplicada por dos.

—Sí, ellas son Zenda y Kora, las conociste ayer... ¿Recuerdas? —preguntó Vlas. Señalando a ambas, siguiendo su nombre... Primero a Zenda, y luego a Kora.

En ese momento fue cuando Rhys pudo encontrar las diferencias que necesitaba para saber cuál era cuál. El día anterior se le había tornado fácil ya que Kora había tenido el pelo atado, en cambio, su hermana lo llevaba suelto, y este era ligeramente más lacio. También notó que el tamaño de sus ojos era distinto, los de Kora eran apenas más grandes que los de Zenda, un detallo algo imposible de percibir para cualquier persona, tuvo que hacer un esfuerzo inhumano en su vista para darse cuenta. No pudo encontrar más diferencias, de hecho cada vez que se fijaba más, encontraba muchas más similitudes, aunque con sus descubrimientos fue suficiente para diferenciarlas, además de tener en mente que ellas no eran tan idénticas... Sólo un poco.

—Sí, recuerdo —contestó Rhys, apoyándose en la barandilla de la escalera que daba hacia la cocina—. Buenos días chicas, siéntanse como en casa —saludó a las hermanas esbozando una simpática sonrisa.

—Gracias señor —respondieron ambas al unisonó.

Eso le dolió a Rhys. Ni que pareciera tan grande.

—No... Por favor, no me digan «señor», es horrible —rio bajando su rostro, hasta cierto punto lo avergonzaba­—. Mejor díganme por mi nombre —aclaró.

—No queríamos ser inoportunas, no lo conocemos lo suficiente todavía —respondió Zenda.

—Tranquilas, eso es lo de menos, si son amigas de Vlas no somos del todo extraños —Rhys sonrió de nuevo.

—Mejor así... Rhys. —Kora fue la primera en animarse a llamarlo por su nombre.

—Sí, gracias... Rhys. —Zenda la siguió.

—Ven... Hasta es más fácil —señaló, entre risas—. Cambiando de tema, ¿Ya desayunaron? —preguntó dirigiéndose a Vlas nuevamente. 

—Sí, de hecho hemos almorzamos también —respondió Vlas—. Lara almorzó con nosotros, estuvo un rato y luego se fue, dijo que tenía cosas que hacer —contó.

«Probablemente fue a buscar a Leah», pensó Rhys, recordando que ella llegaría en el vuelo de la mañana.

—Cierto, ella tenía una reunión hoy, y otras cosas de las que encargarse, supongo que se despertó temprano —recordó Rhys—. Ella trabaja mucho, siempre está de un lado al otro.

—Sé que es parte de la Corporación Harch, lo dijo ayer cuando le pregunté, pero, ¿Qué puesto ocupa? —inquirió Vlas.

Rhys notó que las chicas lo miraban con la misma curiosidad que su hermano llevaba en el rostro... Si habían estado con ella hacía no menos de dos horas, ¿Por qué no se lo preguntaron? Eso hubiera sido más razonable.

—Es la Directora Ejecutiva... La máxima autoridad de la Junta Directiva, en pocas palabras: La que manda —explicó Rhys.

—Oh, wow... Ella es muy importante entonces, por eso sus padres la conocían, ayer lo dijeron —dijo Vlas, dándole una ligera mirada a Zenda y Kora.

Ellas asintieron.

—Sí, Lara es muy famosa en Fons, quizás la persona más conocida del país luego del rey, no sé si tanto en Remia, pero para las personas como nuestros padres, o empresarios y gente que está en ese mundo su nombre es demasiado conocido —declaró Rhys—. Igual, eso es algo que pueden descubrir buscándola en internet o preguntándoselo a ella, quizás hay cosas que no le gustaría contar y yo aquí librando todos sus secretos. —Comenzó a reír—. Por cierto, ¿No dejó nada dicho?

—Oh, sí, eso... Dijo que te dejáramos saludos, y que no te olvidaras de lo que te pidió anoche... Tú sabrás —le informó su hermano.

—Si, eso... —asintió, dándose la vuelta, enfilando por las escaleras—. Bueno, voy a la cocina a comer algo, nos vemos luego —agregó, hasta que luego del último escalón, dejó de verse su figura.

—Claro, nos vemos en un rato —devolvió Vlas. Y su mirada todavía se sostuvo aun luego de dejar de ver a su hermano.

Pareció muy preocupado cuando le recordó lo dicho por Lara, asintió con seriedad y al instante se fue. No sabía a qué se refería con eso, seguro eran temas de pareja, pero para que Rhys de la nada cambiara su cara era extraño, no quiso sobrepensar mucho, porque su hermano ya era un adulto, y había cosas que él todavía no podía llegar a comprender... Aunque sólo anhelaba que no fuera nada grave... Sino él también se terminaría por preocupar por Rhys.

—Rhys me cae muy bien, Vlas... Parece que al final siempre tuviste razón.

Kora lo distrajo de sus pensamientos.

—Sí, vieron que no exageraba cuando dije que era lo mejor. —El orgullo asaltó el humilde corazón de Vlas apenas darse la vuelta.

Tener a Rhys bajó la manga y poder decir que era su hermano era algo que siempre agradeció.

—Si... Y además es demasiado apuesto... Quizás hasta sexy. —Cuando de la boca de Zenda salieron esas palabras los tres quedaron en silencio. Las caras de Vlas y Kora eran un poema, ¿Ella realmente había dicho eso?­—. Emm… ¿De que estábamos hablando? —Bajó el rostro y quedó roja de la vergüenza, parece ser que no estaba totalmente consciente cuando dijo eso y sus palabras la hicieron sofocar.

—Haré como que no escuché eso. —Vlas no le dio demasiada importancia y comenzó a reírse de la respuesta de Zenda—. Aunque no lo niego, es muy apuesto, además de ser muy popular con las chicas... Pero lastimosamente para todas ellas ya dejó en claro que realmente tiene algo especial con Lara —agregó.

—Me esperaba que saliera con una chica tan hermosa... Jamás vi a nadie con un color de cabello tan maravilloso... ¿Será natural?

Ahora era a Lara a quien Zenda halagaba, se había vuelto rápida admiradora de ambos. Vlas y su hermana se miraron confundidos, ella no paraba de sonreír con admiración.

—Parece que sí... Rhys dijo que busquemos su nombre en internet si queríamos saber algo, quizás encontremos algunas fotos suyas de joven. —Vlas tomó su celular e hizo la búsqueda, varios artículos de ella aparecieron en un instante, aunque él se trasladó a la sección de imágenes... Y confirmo que sí era famosa, muy famosa—. Vaya, hay demasiadas, de todas las etapas de su vida... Hasta de niña, miren... —Les mostró una imagen de Lara.

—¿Esos son sus padres? —preguntó Kora, notando que en una foto salía acompañada de dos adultos muy parecidos a ella.

La mujer tenía su mismo color de cabello, y era tan hermosa como ella, el hombre por el contrario se veía más tosco y forjado, tenía barba, pero esos ojos azules era imposibles de pasar desapercibidos.

—Si... Thomas y Marie Harch... Ellos ya fallecieron —respondió Vlas luego de leer un poco sobre ellos también. Terminó por guardar su celular al final, le pareció extraño no encontrar nada sobre ella y Rhys.

—Ayer dijo algo por el estilo cuando tu padre le preguntó... Parece que fue hace mucho tiempo, ya que dijo que Rhys la ayudó a superar esas pérdidas. —Zenda intentó recordar.

—Debe de ser doloroso tener pérdidas de esa magnitud... Después de todo, los padres son algo así como lo más importante que una persona puede llegar a tener en su vida, el amor que estos dan es incomparable, y algo así no lo tendrás de vuelta... Yo no sé qué haría si los míos murieran.

Las palabras de Kora hicieron pensar a Vlas.

El razonamiento de ella tenía sentido, pero una idea complicada pasó por su cabeza y no pudo evitar imaginar que pasaría en una situación hipotética que terminara con la muerte de sus padres... ¿Lloraría por ellos? La probabilidad decía que sí, por su madre más que nada, sería el mismo dolor que sintió luego de perder a su hermano... Aun así, eso no quitaba que siguiera con la sensación de que lo que más dolor y sufrimiento le causaría sería perder a Zenda, o a Rhys... Luego de lo Demian abandonó la idea de querer vivir una experiencia así de nuevo, pero el destino era obvio e ineludible, y no iba a evitar ver morir al menos a uno de ellos... Tan solo se quedó pensando entonces... ¿Quién sería el primero? ¿O al final ellos lo verían morir a él?

—A todos nos sucederá algún día... Es difícil enfrentarlo, lo digo por experiencia propia, pero aprendes a vivir con el dolor y la aceptación de que no volverás a verlos otra vez en tu vida, y todo se vuelve esperanza, esperanza de encontrarlos de nuevo en otra vida o más allá de la muerte —dijo.

Él no podía evitar creer que algún día volvería a abrazar a Demian, pero su propia mente e inseguridad lo hacía caer a la realidad... Las personas no eran eternas, quizás la muerte sólo era un vacío enorme, un vórtice infinito que se tragaba tu consciencia, y era muy probable que al final ni siquiera supieras que has muerto... Y a todos les pasaría, por eso intentaba no amagar la idea de que en algún momento esta vendría por él... Sólo quería que fuera antes que Zenda, la pregunta que se hizo antes se respondió al instante... No iba a sentir nada luego de su muerte si ella acababa sufriendo, pero el pensamiento de que ella podría desvanecerse frente a él y dejarle con ese dolor lo que quedara de su vida era algo que jamás podría aguantar... No pudo ser más egoísta al querer eso, pero ya lo había pensado antes, no quería volver a vivir algo así de nuevo. Y sin ella... ¿Cómo saldría adelante?

—Somos demasiado jóvenes para pensar en la muerte... Sólo vivamos, no veo el futuro, pero planeo elegir el día que moriré, es mejor eso que hacerlo abruptamente, todas las sensaciones no serían las mismas... Sólo serian sueños que no pudiste cumplir.

Zenda era una chica algo inocente y optimista, siempre intentaba buscarle el lado bueno a todo, por eso Vlas la protegía tanto, porque él sabía que el día que conociera el verdadero mundo se daría de lleno contra una pared llamada realidad... Así que sólo la dejó con su idealizada imagen de la muerte, no quiso retrucar su pensamiento, era mejor eso que intentar convencerla de la verdad, además de que sería inútil, él se había propuesto no dejarla sola nunca, por lo que pasara lo que pasara con su vida siempre estaría ahí para ella... Siempre.

—Se nos fue la conversación hacia un terreno totalmente deprimente... Creo que debemos hacer algo para borrar este ambiente. —El entusiasmo de Kora se hizo presente—. Vlas... Así como tú acabas de investigar a Lara, yo anoche investigué a Rhys... No me preguntes por qué... Es mejor que no lo sepas —bromeó, con una sonrisa encantadora.

—Ya me lo esperaba... También sé que ambas lo hicieron juntas, son demasiado cómplices.

Vlas rio y miró a Zenda quien ya no podía aguantar su propia risa luego de las palabras de su hermana, parecía ser que esta vez él no se había equivocado.

—Kora quería saber a qué se debía su fama y bueno... Terminó enterándose de algo que le encantó —señaló Zenda.

Su hermana lentamente comenzó a acercarse a Vlas, de la nada, su emoción se hizo notar en su rostro, ¿Por qué?

—Tu hermano es campeón de ajedrez... Y parece que hasta tiene mi nivel... Quiero jugar con él.

Realmente estaba inquieta buscando que Vlas aceptara su propuesta. Ella todavía no tenía gran confianza con Rhys por lo que pedirle algo así se le hacía vergonzoso.

—Sabía que cuando te enteraras ibas a pedírmelo... A ver Kora, sí, Rhys es campeón de ajedrez, pero creo que será mejor que no te enfrentes a él... Tú sabes, por el bien de tu reputación.

En pocas palabras, Vlas intentaba hacerle saber que ella no iba a tener oportunidad jugando con su hermano.

—¿Estás diciendo que me puede ganar? —preguntó confundida, y recibió de respuesta el «sí» de Vlas asintiendo con su cabeza—. Eso ya es imposible... Soy la mejor en esto.

Ella era obstinada y orgullosa, obviamente no le haría demasiado caso a lo que Vlas le intentaba decir, así que cedió.

—¿Quieres probar? —preguntó Vlas esbozando una sonrisa, una gran idea vino a su mente.

La única forma de demostrarle su punto era con un ejemplo.

—Sí, ¡Hazlo! Demuestra de lo que eres capaz Kora.

Como una fan empedernida, Zenda alentó a su hermana con emoción.

—Bueno, no pierdo nada por intentarlo. ­—Ella estaba muy segura de sus habilidades, así que no pensó dos veces la posibilidad de demostrar que era la más grande ajedrecista de la historia, y los ánimos que le daba su hermana la hacían sentir aún más segura­—. Llámalo —se decidió al fin.

—Espero sepas lo que haces Kora. —Vlas se puso de pie y se acercó a la escalera que daba a la cocina—. ¡Rhys! ¡Baja por favor! —gritó esperando que su hermano lo estuviera escuchando.

Y así fue... No pasaron muchos minutos cuando apreciaron la figura de Rhys bajando por la escalera, lo esperaron en silencio hasta que él llegó al primer piso y logró pararse bajo el umbral de la puerta, con algunos sándwiches en la mano... Todavía seguía masticando uno.

—¿Qué sucede? —preguntó luego de tragar su comida, también se limpió algunas migajas de su mejilla con su antebrazo.

—¿Cierto que tú eres muy bueno en el ajedrez? —preguntó Vlas.

Rhys alzó la mirada recordando una época que siempre lo hacía sentir orgulloso, casi quince años atrás, cuando todavía era el príncipe de Remia y su apodo de Chico Prodigio tenía un gran respaldo. Después de eso vino una media sonrisa.

—Emm... Si, igualmente hace años no juego, pero nunca fui vencido, de hecho era el campeón de ajedrez en el colegio —respondió Rhys intentando parecer modesto, cuando era joven ser arrogante le trajo muchos problemas, y ya no se lo permitía a sí mismo.

—Espera... Escuché al director Archie hablar de «ese» campeón de ajedrez invicto... Te llamaban: el Chico Prodigio, ¿No es así? —indagó Zenda, con un poco de curiosidad en su rostro.

—Sí, soy yo... Parece que soy más famoso de lo que creía... Aunque no sólo eso, también salí campeón y tengo reconocimiento en todas las disciplinas a las que me dediqué: Tenis, natación, futbol, tiro con arco, artes marciales... Y eso sólo por nombrar algunas, así que si pierdo en algo es porque no dediqué toda mi vida a una sola rama, soy más polifacético de lo que parece —explicó Rhys dejando salir algo de ego y luciendo su impecable registró estudiantil, siempre se sentiría conforme con su gran época dorada. Una que terminó demasiado pronto.

—No vale empezar con excusas Rhys… Si tan bueno eres debes demostrarlo —declaró Vlas riendo.

—Bien, comprendo... Así que quieren que demuestre mis habilidades, ¿Qué debo hacer? —preguntó, dando un vistazo alrededor de la sala, intentando buscar algo que se relacionara con lo que intentaban proponerle.

—Rhys, quizás te interese mi propuesta... ¿Una partida de ajedrez? —Kora asumió ser la retadora, con una seguridad reflejada en su sonrisa.

—Obviamente. —Rhys aceptó al instante—. No me sentiría más halagado de que la mejor jugadora de ajedrez de la historia quiera retarme a un duelo —respondió con el mismo entusiasmo que ella tuvo en primer lugar—. Ven a la sala de juegos, ahí está el tablero —agregó, abandonando la sala de estar al pasar de nuevo por la puerta de entrada.

—No sabes en lo que te acabas de meter Kora, todavía tienes tiempo de rescindir... ¿Segura de esto? —preguntó Vlas, alcanzándola mientras todos caminaban por el pasillo hacia la sala de juegos.

Aunque parecía que Vlas no confiaba en ella, si lo hacía. De hecho, confiaba tanto en ella que no quería que su hegemonía se viera truncada por Rhys... Kora no iba a tener oportunidad con alguien como él, lo sabía él y lo sabía cualquier persona que tuviera el mínimo conocimiento sobre el ajedrez... Él conocía a Kora, entendía que el orgullo que ella poseía sobre su talento al ajedrez era inmenso... Así que sin siquiera haber empezado la partida ya conocía el desenlace.

—Eso veremos.

Ella no iba a ceder, así que con más seguridad de la que tuvo al inicio, siguió a Rhys hacia la sala.

 

Unos minutos más tarde…

 

La partida ya había comenzado, el principio dejó en evidencia la preocupación de ambos en la partida, los dos se encontraban pensando bien sus jugadas, y no querían hacer un movimiento del que se lamentarían después. Así siguió la partida por unos minutos más, hasta que Rhys dejó de contenerse y alargar el juego, por lo que comenzó a tomar la delantera y... Fuera a los peones, a los caballos, alfiles, torres, hasta que... ¡Jaque!

Kora se había puesto nerviosa, nadie la había puesto contra las cuerdas nunca, un movimiento en falso y la partida terminaría por un humillante Jaque Mate, y no se lo podía permitir, ya que de ese juego dependía mucho más que sólo su reputación... Nadie la podría comprender.

Intentó de todas las maneras posibles pero hiciera lo que hiciera, todo fue en vano ya que...

—¡Jaque Mate!

Esas palabras de Rhys destruyeron los sueños de Kora en sólo un segundo.

Seguido, la habitación entera quedó en silencio.

—Me ganaste. —El desánimo de Kora se hizo notar al instante con esas palabras frías y en voz baja.

Estaba en shock y no sabía cómo reaccionar... Era su primera derrota después de todo. Su primera derrota... Pero, ¿Por qué fue tan dura?

—¿Tan fácil?

La pregunta de Vlas fue algo inocente, él también estaba sorprendido de la rapidez con la que Rhys había despachado a Kora, aunque pudo predecir el desenlace de esa partida jamás se imaginó lo humillante que sería.

—¡¿Por qué no cierras la boca, imbécil?! —Kora se puso de pie luego de apoyar las manos tan fuerte sobre la mesa del tablero que volteó todas las fichas, algunas cayeron al suelo. Y lo enfrentó.

—Ey, tranquila, no estaba intentando burlarme de ti —se defendió.

Pero su intento de disculpa fue en vano, ya que sólo unos segundos después los ojos de Kora se llenaron de lágrimas y la frustración se acumuló en ella.

—Maldita sea contigo Vlas... Vete a la mierda. —Salió corriendo de la habitación dejándolos a todos impactados con su actitud.

Un silencio inmenso resonó en la sala, todos se miraron sin comprender muy bien lo que había sucedido, seguido de una ambiente tan inexplicable como incómodo... ¿Qué había pasado?

—No pensé que se lo tomaría tan en serio, veo que no le gusta perder —Rhys habló, rompiendo el hielo... Su tono de voz comprensivo se vio acompañado por una media sonrisa que se dirigió hacia Vlas—. De todas formas la chica es extremadamente buena en esto... No debe tirarse abajo por sólo una derrota —agregó poniéndose de pie, y luego dio unos pasos hasta ponerse al lado de su hermano Vlas.

—¿Qué sucede? —Vlas lo miró confundido notando que se paró muy cerca de él.

—Ve tú... —Rhys le tocó el hombro y miró a Zenda con una sonrisa, él sabía que ella estaba a punto de salir a buscar a su hermana, pero había sólo una persona que debía hacerlo.

—¿Yo? ¿Por qué? —protestó Vlas, desorientado con la cuestión de Rhys.

—Si... Tú —respondió Rhys caminando hacia la puerta—. Tú fuiste quien la hizo ponerse así en primer lugar, es tu culpa y debes disculparte con ella... Ayúdala... Lo necesita —agregó, saliendo la habitación en silencio dejando a Zenda y Vlas solos.

—¿Debo ir? —Vlas miró a Zenda esperando una respuesta lógica.

Él seguía pensando que quizás no era totalmente necesario ir a por ella, pero fue Rhys quien se lo dijo... Alguna que otra razón debía de tener, él era alguien inteligente que sabia entender el contexto, algo vio en la situación que lo hizo razonar de esa forma.

—Si yo se lo hubiera dicho no habría reaccionado así, no sé qué le sucede con respecto a ti, Vlas... Pero quizás este es el momento en el que ambos se pongan de acuerdo e intenten arreglar sus diferencias.

La idea de Zenda era clara, Vlas sintió que probablemente tenía razón.

—Nosotros no tenemos diferencias Zenda... Nos llevamos muy bien, si lo dices por las discusiones que hemos tenido creo que puedo llegar a entender tu punto, pero son discusiones cotidianas, no se puede estar de acuerdo en todo con otra persona, hasta a nosotros nos sucedió.

Zenda lo miró delicadamente antes de sonreír, una loca idea había pasado por su cabeza. 

—Quizás deberían hablar sobre lo que sienten el uno por el otro.

Esas palabras lo tomaron de sorpresa, y miró a Zenda con confusión, esperando haber escuchado una equivocación

—Zenda, ¿No acabas de asumir lo que yo creo, cierto?

No podía ser real. Él creyó sabía que aunque quería a Kora, la única persona a la que amaba era a ella, su hermana era su hermana, no iba enamorarse de ella y luego romperle el corazón, no tenía tales sentimientos hacia Kora.

—No me refiero a ese tipo de sentimientos, Vlas —ella lo interrumpió—. Me refiero a algo más profundo, como una explicación lógica al por qué se tratan así o qué los hace relacionarse de esa manera... ¿Nunca te pusiste a pensar qué fue lo que hizo que te volvieras amigo de Kora en primer lugar?

Una pregunta sensata, y con una sola respuesta.

—Tú... Ella es tu hermana, relacionarme contigo me llevó inevitablemente a terminar teniendo algún tipo de amistad con ella, pasan mucho tiempo juntas después de todo.

Vlas bajó la mirada, y ella se acercó para darle una suave palmada en la espalda.

—Entonces ve y dile todo lo que sientes... No quisiera que las dos personas que más quiero a mi lado estén peleadas, tampoco quiero tener que elegir a una sobre la otra, y sé que tú tampoco quieres llevarte mal con ella.

Él la miró a los ojos y ella los dirigió hacia la puerta. Esa señal no tenía doble interpretación, era eso, y nada más.

—Zenda —musitó.

Pero ella rápidamente alzó su dedo índice, evitando que siguiera.

—Yo estaré aquí, vuelvan cuando se hayan comprendido.

Las palabras de Zenda lo terminaron por alentar. Aunque en realidad la duda también lo invadía, jamás se había puesto a pensar en qué radicaba su relación con Kora y si en ese momento tenía la oportunidad de poner las cosas claras no la iba a desperdiciar. 

 

Unos minutos después…

 

Vlas llegó al jardín y la vio sentada en un columpio que había en el patio... Lentamente se acercó a ella, sin hacer mucho ruido, no quería seguir molestándola. Al rodear el columpio pasó por delante de una hamaca y tomó asiento a su lado. Ni una sola mirada se dirigió hacia él de su parte.

—Hola —la saludó, todavía mirando hacia adelante, casi susurrando, quería sonar comprensivo, ella no podía sentir que estaba siendo hostil, la conversación iba a perder sentido si algo así pasaba—. Te busqué por toda la casa, no pensé que estarías aquí —agregó, intentando comenzar con serenidad la conversación.

—¿Qué haces aquí? No recuerdo haberte dicho que vengas —ella lo dijo con frialdad.

Pero Vlas pudo llegar a entender el motivo de su actitud. Ella todavía tenía la voz algo quebrada luego de la situación anterior, le había afectado más de lo que él creía.

—Rhys y Zenda me dijeron que era yo quien debía venir a pedirte perdón... Tú sabes, por lo que dije.

Sí que era un ambiente incomodo.

—¿Y jamás pasó por tu cabeza hacerlo? ¿Tienes que hacer todo lo que dicen los demás? Eso no muestra ni un poco de autonomía de tu parte.

Esas palabras sí que habían sido crueles. 

Vlas la miró sorprendido de lo que acababa de decir, no estaba siendo irónica como lo hacía siempre... Esta vez lo decía en serio.

—Sí, pasó por mi cabeza... Pero viendo la actitud de niña berrinchuda que tuviste jamás pensé que había sido mi culpa tu reacción, debes aprender a entender que no todos estarán detrás de ti todo el tiempo... Se llama madurar.

Había sido severo con lo dicho, lo que ella había dicho anteriormente le había dolido y ya que estaban sincerándose el uno con el otro tenían que dejar todas las dudas despejadas.

—Lo dice el niño malcriado... El príncipe que siempre tuvo todo al alcance de su mano y que jamás se esforzó para conseguir todo lo que tiene... ¿Sabes, Vlas? No todos tenemos las mismas posibilidades y algunos debemos luchar el doble para cumplir nuestros sueños.

Extrañamente ella no estaba molesta al decir eso, o quizás sí, en su rostro no parecía, pero Vlas bajó la mirada y observó como tenía su mano cerrada y el puño apretado.

«No me vayas a golpear ahora, por favor», rogó para sí mismo.

—Tienes una visión equivocada sobre mi vida, Kora... No puede ser que me conozcas hace diez años y todavía no sepas todo lo que tuve que pasar para llegar hasta aquí, es incluso una conclusión estúpida —dijo eso intentando tranquilizar la situación, bajó la voz y comenzó a hamacarse cuando el viento empezó a soplar a su alrededor.

—No soy mi hermana, Vlas... Y no siento lo mismo que ella siente por ti —al decir eso giró su cabeza hacia la izquierda contrariamente a donde Vlas estaba, el intento de evitar mirarlo era demasiado obvio.

—No te pido que seas Zenda... Sólo quiero que entiendas que lo que acabas de decir es algo vacío, no tienes argumentos para sustentar tus dichos, no puedes decir que siempre lo tuve todo, y que nunca me esforcé en nada.

—¿Y no es así?

—No... No es así.

—Entonces dime, Vlas Windsor... ¿Qué es lo que te permitió llegar hasta dónde estás ahora? ¿Seguro no fue tu apellido?

Esta vez lo miró con actitud y sin quitarle su mirada de encima, buscó la respuesta.

—Zenda y tú... Me ayudaron demasiado a superar las heridas que me había dejado la partida de mis hermanos, y eso realmente es algo que les voy a agradecer toda la vida —respondió él

Kora lo miró atónita a causa de su respuesta... ¿Ella lo había ayudado? Pero si ni siquiera llegaron a hablar alguna vez sobre los sentimientos de Vlas en cuanto a esos sucesos, todo lo que sabía sobre sus pensamientos eran cosas que su hermana le contaba a veces, ella nunca fue de preocuparse mucho por eso, pero él tampoco parecía ser quien se lo contara a todo el mundo. Y cuando lo conoció... No daba la apariencia de alguien que estuviera roto por dentro.

—Desde que ustedes aparecieron en mi vida soy una mejor persona todos los días, me intento superar sabiendo que no importe si me equivoco o si caigo de nuevo, porque sé que ustedes van a estar ahí para sostenerme en mi peor momento... Entiendo a lo que te refieres con Zenda, y no lo voy a negar, ella es mi vida en pocas palabras, pero eso no quita que tú también me importes y te quiera ver bien... Eso fue lo que me hizo venir aquí en primer lugar, no quiero perderte, y menos por culpa de una estúpida partida de ajedrez —no pudo evitar soltar una risa luego de decir eso ultimo.

Kora bajó la mirada y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro también, sintió que la incomodidad y la tensión se habían dispersado de la situación.

—Así que en realidad estas aquí porque tú quieres... Ya veo, te importo yo también. —Su voz se emocionó un poco.

—Si... Lo haces, y mucho, y no es porque seas hermana de Zenda, sino que también eres mi amiga, Kora... Mi mejor amiga.

—Es gracioso que digas lo de Zenda... ¿Qué es lo que hizo que seamos amigos?

La misma pregunta que su hermana le había hecho y a la cual todavía no podía encontrarle una respuesta.

—No lo sé... Pasar mucho tiempo juntos supongo, nos terminamos conociendo mucho y acabaste cayéndome muy bien... Lo demás fue natural, yo no intenté ser tu amigo, sólo surgió.

—Yo me acerqué a ti porque me parecías lindo... Y lo sigues siendo por si quieres saberlo —bromeó soltando una risa tierna—. Pero Vlas... Hay algo que me hizo interesarme en ti demasiado... Y eso fue tu relación con ella.

Vlas comprendió que con esas últimas palabras se refería a Zenda, pero... ¿Por qué a ella en específico? Acababa de decirlo, Kora sabía lo importante que su hermana era para él, no había una razón para poner en duda lo que sentían el uno por el otro.

—¿Sigues pensando que no eres Zenda y que nuestra relación no se asemeja a la que tengo con ella? Kora, no lo comprendo muy bien, no sé por qué quieres compararte con ella, ¿No crees que ese sea el problema?

—No... Yo sé a la perfección las diferencias que ambas tenemos y que jamás seré como ella al igual que ella jamás será como yo... ¿Sabes a lo que me refiero? Ella está enamorada de ti, no es un secreto y no te hagas el tonto, porque tú lo sabes... Tú sabes perfectamente que eres el amor de su vida, y esa es la cuestión, yo también la amo a ella, y no quiero que salga lastimada por algo que pase entre ustedes... Por eso desarrollé una relación contigo, si yo te conocía sabría qué hacer si algún día eso pasaba entre tú y Zenda... Lo vi sólo como una manera de proteger a mi hermana, pero al final terminaste siendo alguien muy importante para mí también. —Eso sí que había sido desahogador. Sintió desvanecerse la pesadumbre de su pecho luego de tal discurso.

Vlas no supo que responder, lo que Kora había dicho lo conmovió... Ella no era una persona que expresara sus sentimientos de esa forma, incluso con su hermana. Que ella estuviera en ese momento abriendo su corazón hacia él no sólo era un avance en su relación, sino que también era un avance para ella misma. 

—Gracias por eso —dijo él, sonriendo—. De todas formas eso no justifica tu actitud.

—¿Qué? ¿Qué actitud?

—Ese «berrinche»... Fue sólo una partida de ajedrez, no creo que te haya afectado tanto... ¿O sí?

Ella soltó una risa y bajó la cabeza, para luego quedarse en silencio unos segundos, pateando algunas piedras del suelo gracias al vaivén que causaba el movimiento de la hamaca.

—El ajedrez es mi vida... Cuando estaba triste luego de abandonar Basil fue lo único que me hizo recordar mi vida ahí, lo práctico desde incluso antes de llegar a Ajax y desde ese momento no me ha abandonado... Tú sabes lo que es querer algo con tantas ganas y que en un instante se te sea arrebatado... Es una horrible sensación de impotencia y sentirse inútil, no pude sustentar mis palabras y el ego desmedido terminó por destruirme... Hoy por fin pude entender lo que es que una persona esté en la cima, tu hermano me bajó los humos.

Era ilógico, para Vlas, todo lo que dijo era comprensible pero absurdo. Ella no levantó la cabeza así que él se bajó del columpio y se acercó agachándose frente a su lugar.

—Te he visto jugar ajedrez tantas veces que lo único que puedo decir es que estás muy equivocada en lo que estás diciendo... No debes sentirte así por perder contra Rhys, Kora... Rhys es alguien tan único que nadie le puede ganar en nada, por más que te esfuerces toda tu vida en algo, no lo harás... Pero dejando de lado lo obvio, creo que esto vas más allá que sólo perder una simple partida de ajedrez. —Intentó animarla, él no quería que ella se tirara abajo.

Era muy peligroso llegar hasta ese punto y las ideas que pasan por tu cabeza cuando estás en ese lugar son peor de lo que cualquier persona podría imaginarse. Él lo vivió, podía asegurar que era una pesadilla.

—Ja... Eres alguien inteligente, Vlas... Pero realmente creo que fui muy obvia con mi actitud, ¿Sabes por qué no quería perder? —con su voz baja, casi susurrando, respondió esa misma pregunta sin permitir que Vlas asintiera—. Cuando era pequeña mis padres se preocupaban por mi demasiado, viéndolo en retrospectiva era necesario, yo era una niña tímida y solitaria, no tenía amigos, no hablaba con nadie... Comprendo su inquietud, Zenda era todo lo contrario a mi e incluso para ser gemelas era extraño que fuéramos ambas totalmente distintas, pero a su vez dos caras de una misma moneda... Ellos siguieron algunos consejos de un psicólogo infantil e intentaron alentarme para que comenzara a hacer algo que me gustara, y a mí realmente no me gustaba nada, pero para que ellos dejaran de preocuparse por mi decidí comenzar a practicar ajedrez.

»Eso terminó por cambiarme la vida, extrañamente comenzó a sentirse algo bueno, me hice mejor todos los días y empezaba a relacionarme con mis compañeros y rivales, pero el momento de irnos de Basil llegó y terminé dejando todo eso atrás... A su vez, un extraño miedo me comenzó a invadir, para suprimir a este miedo me aferré a sólo dos cosas que fueron lo único que pude mantener de mi vida en Basil... Zenda y el ajedrez, y es algo que todavía tengo hasta el día de hoy, en Ajax... Pero te estaba hablando de mi traslado, fue muy difícil, ya que desde ahí hacia adelante mi vida se fue innovando de una manera descomunal, Ajax es una ciudad tan agitada que me tuve que acostumbrar a un nuevo lugar, nuevas personas, nuevo colegio, nueva vida, y esto inevitablemente me hizo cambiar a mí también, pero me propuse a mí misma seguir jugando ajedrez y convertirme en la mejor para así jamás perder la verdadera esencia en mí... ¿Ahora entiendes por qué esto significa tanto para mí? No quiero volver a tener miedo ni volver a ser otra persona, todavía tendría a Zenda, pero, ¿A que me aferraré cuando ella ya no esté a mi lado?

¿Qué podía responder él? Si también estaba en el mismo dilema, pero ignorando el hecho de la importancia de Zenda para ambos se quedó pensando en su «miedo». Él pensaba que ella era una chica de carácter fuerte que era segura de sí misma, pero se había equivocado, en realidad si tenía varias inseguridades que cubría con su máscara de «mejor jugadora de ajedrez de la historia». Una sola derrota bastó para que todo su cascaron se viniera abajo.

—A mí me pareces una chica hermosa en todos los sentidos, tu personalidad me encanta, eres demasiado atractiva físicamente, pareces ser fría pero en realidad eres muy simpática y tu empatía es algo que admiro... Aunque, si somos claros, en realidad te admiro a ti, creo que eres una chica capaz de lograr todo lo que se proponga, además, después de todo tienes una vida por delante, donde encontrarás personas superiores a ti en demasiadas cosas, también volverás a perder, obviamente, nadie es perfecto y no se puede ganar siempre, pero si confías en ti y te esfuerzas podrás llegar a ser la mejor en lo que sea, pero recuerda eso, confía en ti, sé lo mucho que amas y necesitas a Zenda en tu vida, pero como tú dijiste... Cuando ella no esté a tu lado debes de salir adelante, y si confías en ti podrás superar esa pérdida, o pérdida que sea.

Vlas pensó que él también debía seguir su propio consejo, pero de eso podía preocuparse luego, en ese momento estaba intentando apoyar a Kora.

Ella recibió una fuerte mirada de esos profundos ojos verdes, una mirada que insólitamente le trajo tranquilidad y calma, estar en silencio frente a él podía llegar sentirse muy confortante... También le había prestado atención a cada palabra suya y había quedado anonadada, no podía creer que Vlas tenía esos pensamientos sobre ella, no sabía que responderle cuando sorprendentemente la abrazó. Se sintió tan reconfortante que no quería separarse de él, tanto que cuando lo hizo casi protesta.

—Espero que estés mejor, perdóname por ser un idiota y haberte hecho sentir mal, no pensé que detrás de esa chica bromista y hermosa se esconde todo eso... Piensa lo que te dije, quisiera verte bien, Kora, no te desanimes por cada partida que pierdas... Luego de cada caída debes de levantarte más fuerte —las disculpas de Vlas vinieron con una increíble lección de vida, sus palabras eran tan impropias de su persona que ni siquiera él mismo se creyó capaz de decir algo así—. Iré adentro, tu hermana estaba preocupada, puedes entrar cuando te sientas mejor, nos vemos —agregó.

Al abandonar el patio no quiso voltear a verla, sólo siguió su camino hasta la puerta de entrada, y su figura se perdió entre los pasillo. Ella sí lo hizo, sostuvo su mirada en él, todo lo que él le dijo la había dejado sin palabras, y replantándose la idea que siempre sostuvo sobre ella misma.

Al final, perder su primera partida de ajedrez le trajo más sorpresas que penas... Fue tan satisfactorio ese momento con Vlas que lo único que hizo fue sonreír.

—Gracias Vlas.

Sus palabras se vieron envueltas en honestidad, esa sonrisa de su parte la hizo estremecerse, y a su vez, le agradeció haberle abierto los ojos.

Quizás desde ese momento debía comenzar a pensar más en sí misma, después de todo, era su vida la que vivía, y la de nadie más.


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