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9.58% La Leyenda del Scire / Chapter 7: Capítulo 5: La partida de ajedrez

Chương 7: Capítulo 5: La partida de ajedrez

Remia, Crystel, Residencia Windsor - 3 de Junio - Año 525

—Buenos días Rhys. —Vlas apreció la figura de su hermano entrando a la sala, entre bostezos—. Veo que dormiste bien —bromeó señalando su reloj, eran casi la 1:00 p.m.

—Sí, lo sé... Intenté acomodar mi sueño luego de lo del viaje, además de que anoche me dormí tarde... Veo que tenemos visitas —dijo, señalando a Zenda y Kora, quienes se encontraban ahí. 

Él quería pensar que podía distinguirlas, pero se le hacía tan difícil, porque cada vez que las volvía a ver, aun sabiendo que las había visto sólo una vez, siempre se veían distintas, y sus nombres se entrelazaban bajo la imagen de sus ojos. Parecían un espejo, como si fuera la misma persona multiplicada por dos.

—Sí, ellas son Zenda y Kora, las conociste ayer... ¿Recuerdas? —preguntó Vlas. Señalando a ambas, siguiendo su nombre... Primero a Zenda, y luego a Kora.

En ese momento fue cuando Rhys pudo encontrar las diferencias que necesitaba para saber cuál era cuál. El día anterior se le había tornado fácil ya que Kora había tenido el pelo atado, en cambio, su hermana lo llevaba suelto, y este era ligeramente más lacio. También notó que el tamaño de sus ojos era distinto, los de Kora eran apenas más grandes que los de Zenda, un detallo algo imposible de percibir para cualquier persona, tuvo que hacer un esfuerzo inhumano en su vista para darse cuenta. No pudo encontrar más diferencias, de hecho cada vez que se fijaba más, encontraba muchas más similitudes, aunque con sus descubrimientos fue suficiente para diferenciarlas, además de tener en mente que ellas no eran tan idénticas... Sólo un poco.

—Sí, recuerdo —contestó Rhys, apoyándose en la barandilla de la escalera que daba hacia la cocina—. Buenos días chicas, siéntanse como en casa —saludó a las hermanas esbozando una simpática sonrisa.

—Gracias señor —respondieron ambas al unisonó.

Eso le dolió a Rhys. Ni que pareciera tan grande.

—No... Por favor, no me digan «señor», es horrible —rio bajando su rostro, hasta cierto punto lo avergonzaba­—. Mejor díganme por mi nombre —aclaró.

—No queríamos ser inoportunas, no lo conocemos lo suficiente todavía —respondió Zenda.

—Tranquilas, eso es lo de menos, si son amigas de Vlas no somos del todo extraños —Rhys sonrió de nuevo.

—Mejor así... Rhys. —Kora fue la primera en animarse a llamarlo por su nombre.

—Sí, gracias... Rhys. —Zenda la siguió.

—Ven... Hasta es más fácil —señaló, entre risas—. Cambiando de tema, ¿Ya desayunaron? —preguntó dirigiéndose a Vlas nuevamente. 

—Sí, de hecho hemos almorzamos también —respondió Vlas—. Lara almorzó con nosotros, estuvo un rato y luego se fue, dijo que tenía cosas que hacer —contó.

«Probablemente fue a buscar a Leah», pensó Rhys, recordando que ella llegaría en el vuelo de la mañana.

—Cierto, ella tenía una reunión hoy, y otras cosas de las que encargarse, supongo que se despertó temprano —recordó Rhys—. Ella trabaja mucho, siempre está de un lado al otro.

—Sé que es parte de la Corporación Harch, lo dijo ayer cuando le pregunté, pero, ¿Qué puesto ocupa? —inquirió Vlas.

Rhys notó que las chicas lo miraban con la misma curiosidad que su hermano llevaba en el rostro... Si habían estado con ella hacía no menos de dos horas, ¿Por qué no se lo preguntaron? Eso hubiera sido más razonable.

—Es la Directora Ejecutiva... La máxima autoridad de la Junta Directiva, en pocas palabras: La que manda —explicó Rhys.

—Oh, wow... Ella es muy importante entonces, por eso sus padres la conocían, ayer lo dijeron —dijo Vlas, dándole una ligera mirada a Zenda y Kora.

Ellas asintieron.

—Sí, Lara es muy famosa en Fons, quizás la persona más conocida del país luego del rey, no sé si tanto en Remia, pero para las personas como nuestros padres, o empresarios y gente que está en ese mundo su nombre es demasiado conocido —declaró Rhys—. Igual, eso es algo que pueden descubrir buscándola en internet o preguntándoselo a ella, quizás hay cosas que no le gustaría contar y yo aquí librando todos sus secretos. —Comenzó a reír—. Por cierto, ¿No dejó nada dicho?

—Oh, sí, eso... Dijo que te dejáramos saludos, y que no te olvidaras de lo que te pidió anoche... Tú sabrás —le informó su hermano.

—Si, eso... —asintió, dándose la vuelta, enfilando por las escaleras—. Bueno, voy a la cocina a comer algo, nos vemos luego —agregó, hasta que luego del último escalón, dejó de verse su figura.

—Claro, nos vemos en un rato —devolvió Vlas. Y su mirada todavía se sostuvo aun luego de dejar de ver a su hermano.

Pareció muy preocupado cuando le recordó lo dicho por Lara, asintió con seriedad y al instante se fue. No sabía a qué se refería con eso, seguro eran temas de pareja, pero para que Rhys de la nada cambiara su cara era extraño, no quiso sobrepensar mucho, porque su hermano ya era un adulto, y había cosas que él todavía no podía llegar a comprender... Aunque sólo anhelaba que no fuera nada grave... Sino él también se terminaría por preocupar por Rhys.

—Rhys me cae muy bien, Vlas... Parece que al final siempre tuviste razón.

Kora lo distrajo de sus pensamientos.

—Sí, vieron que no exageraba cuando dije que era lo mejor. —El orgullo asaltó el humilde corazón de Vlas apenas darse la vuelta.

Tener a Rhys bajó la manga y poder decir que era su hermano era algo que siempre agradeció.

—Si... Y además es demasiado apuesto... Quizás hasta sexy. —Cuando de la boca de Zenda salieron esas palabras los tres quedaron en silencio. Las caras de Vlas y Kora eran un poema, ¿Ella realmente había dicho eso?­—. Emm… ¿De que estábamos hablando? —Bajó el rostro y quedó roja de la vergüenza, parece ser que no estaba totalmente consciente cuando dijo eso y sus palabras la hicieron sofocar.

—Haré como que no escuché eso. —Vlas no le dio demasiada importancia y comenzó a reírse de la respuesta de Zenda—. Aunque no lo niego, es muy apuesto, además de ser muy popular con las chicas... Pero lastimosamente para todas ellas ya dejó en claro que realmente tiene algo especial con Lara —agregó.

—Me esperaba que saliera con una chica tan hermosa... Jamás vi a nadie con un color de cabello tan maravilloso... ¿Será natural?

Ahora era a Lara a quien Zenda halagaba, se había vuelto rápida admiradora de ambos. Vlas y su hermana se miraron confundidos, ella no paraba de sonreír con admiración.

—Parece que sí... Rhys dijo que busquemos su nombre en internet si queríamos saber algo, quizás encontremos algunas fotos suyas de joven. —Vlas tomó su celular e hizo la búsqueda, varios artículos de ella aparecieron en un instante, aunque él se trasladó a la sección de imágenes... Y confirmo que sí era famosa, muy famosa—. Vaya, hay demasiadas, de todas las etapas de su vida... Hasta de niña, miren... —Les mostró una imagen de Lara.

—¿Esos son sus padres? —preguntó Kora, notando que en una foto salía acompañada de dos adultos muy parecidos a ella.

La mujer tenía su mismo color de cabello, y era tan hermosa como ella, el hombre por el contrario se veía más tosco y forjado, tenía barba, pero esos ojos azules era imposibles de pasar desapercibidos.

—Si... Thomas y Marie Harch... Ellos ya fallecieron —respondió Vlas luego de leer un poco sobre ellos también. Terminó por guardar su celular al final, le pareció extraño no encontrar nada sobre ella y Rhys.

—Ayer dijo algo por el estilo cuando tu padre le preguntó... Parece que fue hace mucho tiempo, ya que dijo que Rhys la ayudó a superar esas pérdidas. —Zenda intentó recordar.

—Debe de ser doloroso tener pérdidas de esa magnitud... Después de todo, los padres son algo así como lo más importante que una persona puede llegar a tener en su vida, el amor que estos dan es incomparable, y algo así no lo tendrás de vuelta... Yo no sé qué haría si los míos murieran.

Las palabras de Kora hicieron pensar a Vlas.

El razonamiento de ella tenía sentido, pero una idea complicada pasó por su cabeza y no pudo evitar imaginar que pasaría en una situación hipotética que terminara con la muerte de sus padres... ¿Lloraría por ellos? La probabilidad decía que sí, por su madre más que nada, sería el mismo dolor que sintió luego de perder a su hermano... Aun así, eso no quitaba que siguiera con la sensación de que lo que más dolor y sufrimiento le causaría sería perder a Zenda, o a Rhys... Luego de lo Demian abandonó la idea de querer vivir una experiencia así de nuevo, pero el destino era obvio e ineludible, y no iba a evitar ver morir al menos a uno de ellos... Tan solo se quedó pensando entonces... ¿Quién sería el primero? ¿O al final ellos lo verían morir a él?

—A todos nos sucederá algún día... Es difícil enfrentarlo, lo digo por experiencia propia, pero aprendes a vivir con el dolor y la aceptación de que no volverás a verlos otra vez en tu vida, y todo se vuelve esperanza, esperanza de encontrarlos de nuevo en otra vida o más allá de la muerte —dijo.

Él no podía evitar creer que algún día volvería a abrazar a Demian, pero su propia mente e inseguridad lo hacía caer a la realidad... Las personas no eran eternas, quizás la muerte sólo era un vacío enorme, un vórtice infinito que se tragaba tu consciencia, y era muy probable que al final ni siquiera supieras que has muerto... Y a todos les pasaría, por eso intentaba no amagar la idea de que en algún momento esta vendría por él... Sólo quería que fuera antes que Zenda, la pregunta que se hizo antes se respondió al instante... No iba a sentir nada luego de su muerte si ella acababa sufriendo, pero el pensamiento de que ella podría desvanecerse frente a él y dejarle con ese dolor lo que quedara de su vida era algo que jamás podría aguantar... No pudo ser más egoísta al querer eso, pero ya lo había pensado antes, no quería volver a vivir algo así de nuevo. Y sin ella... ¿Cómo saldría adelante?

—Somos demasiado jóvenes para pensar en la muerte... Sólo vivamos, no veo el futuro, pero planeo elegir el día que moriré, es mejor eso que hacerlo abruptamente, todas las sensaciones no serían las mismas... Sólo serian sueños que no pudiste cumplir.

Zenda era una chica algo inocente y optimista, siempre intentaba buscarle el lado bueno a todo, por eso Vlas la protegía tanto, porque él sabía que el día que conociera el verdadero mundo se daría de lleno contra una pared llamada realidad... Así que sólo la dejó con su idealizada imagen de la muerte, no quiso retrucar su pensamiento, era mejor eso que intentar convencerla de la verdad, además de que sería inútil, él se había propuesto no dejarla sola nunca, por lo que pasara lo que pasara con su vida siempre estaría ahí para ella... Siempre.

—Se nos fue la conversación hacia un terreno totalmente deprimente... Creo que debemos hacer algo para borrar este ambiente. —El entusiasmo de Kora se hizo presente—. Vlas... Así como tú acabas de investigar a Lara, yo anoche investigué a Rhys... No me preguntes por qué... Es mejor que no lo sepas —bromeó, con una sonrisa encantadora.

—Ya me lo esperaba... También sé que ambas lo hicieron juntas, son demasiado cómplices.

Vlas rio y miró a Zenda quien ya no podía aguantar su propia risa luego de las palabras de su hermana, parecía ser que esta vez él no se había equivocado.

—Kora quería saber a qué se debía su fama y bueno... Terminó enterándose de algo que le encantó —señaló Zenda.

Su hermana lentamente comenzó a acercarse a Vlas, de la nada, su emoción se hizo notar en su rostro, ¿Por qué?

—Tu hermano es campeón de ajedrez... Y parece que hasta tiene mi nivel... Quiero jugar con él.

Realmente estaba inquieta buscando que Vlas aceptara su propuesta. Ella todavía no tenía gran confianza con Rhys por lo que pedirle algo así se le hacía vergonzoso.

—Sabía que cuando te enteraras ibas a pedírmelo... A ver Kora, sí, Rhys es campeón de ajedrez, pero creo que será mejor que no te enfrentes a él... Tú sabes, por el bien de tu reputación.

En pocas palabras, Vlas intentaba hacerle saber que ella no iba a tener oportunidad jugando con su hermano.

—¿Estás diciendo que me puede ganar? —preguntó confundida, y recibió de respuesta el «sí» de Vlas asintiendo con su cabeza—. Eso ya es imposible... Soy la mejor en esto.

Ella era obstinada y orgullosa, obviamente no le haría demasiado caso a lo que Vlas le intentaba decir, así que cedió.

—¿Quieres probar? —preguntó Vlas esbozando una sonrisa, una gran idea vino a su mente.

La única forma de demostrarle su punto era con un ejemplo.

—Sí, ¡Hazlo! Demuestra de lo que eres capaz Kora.

Como una fan empedernida, Zenda alentó a su hermana con emoción.

—Bueno, no pierdo nada por intentarlo. ­—Ella estaba muy segura de sus habilidades, así que no pensó dos veces la posibilidad de demostrar que era la más grande ajedrecista de la historia, y los ánimos que le daba su hermana la hacían sentir aún más segura­—. Llámalo —se decidió al fin.

—Espero sepas lo que haces Kora. —Vlas se puso de pie y se acercó a la escalera que daba a la cocina—. ¡Rhys! ¡Baja por favor! —gritó esperando que su hermano lo estuviera escuchando.

Y así fue... No pasaron muchos minutos cuando apreciaron la figura de Rhys bajando por la escalera, lo esperaron en silencio hasta que él llegó al primer piso y logró pararse bajo el umbral de la puerta, con algunos sándwiches en la mano... Todavía seguía masticando uno.

—¿Qué sucede? —preguntó luego de tragar su comida, también se limpió algunas migajas de su mejilla con su antebrazo.

—¿Cierto que tú eres muy bueno en el ajedrez? —preguntó Vlas.

Rhys alzó la mirada recordando una época que siempre lo hacía sentir orgulloso, casi quince años atrás, cuando todavía era el príncipe de Remia y su apodo de Chico Prodigio tenía un gran respaldo. Después de eso vino una media sonrisa.

—Emm... Si, igualmente hace años no juego, pero nunca fui vencido, de hecho era el campeón de ajedrez en el colegio —respondió Rhys intentando parecer modesto, cuando era joven ser arrogante le trajo muchos problemas, y ya no se lo permitía a sí mismo.

—Espera... Escuché al director Archie hablar de «ese» campeón de ajedrez invicto... Te llamaban: el Chico Prodigio, ¿No es así? —indagó Zenda, con un poco de curiosidad en su rostro.

—Sí, soy yo... Parece que soy más famoso de lo que creía... Aunque no sólo eso, también salí campeón y tengo reconocimiento en todas las disciplinas a las que me dediqué: Tenis, natación, futbol, tiro con arco, artes marciales... Y eso sólo por nombrar algunas, así que si pierdo en algo es porque no dediqué toda mi vida a una sola rama, soy más polifacético de lo que parece —explicó Rhys dejando salir algo de ego y luciendo su impecable registró estudiantil, siempre se sentiría conforme con su gran época dorada. Una que terminó demasiado pronto.

—No vale empezar con excusas Rhys… Si tan bueno eres debes demostrarlo —declaró Vlas riendo.

—Bien, comprendo... Así que quieren que demuestre mis habilidades, ¿Qué debo hacer? —preguntó, dando un vistazo alrededor de la sala, intentando buscar algo que se relacionara con lo que intentaban proponerle.

—Rhys, quizás te interese mi propuesta... ¿Una partida de ajedrez? —Kora asumió ser la retadora, con una seguridad reflejada en su sonrisa.

—Obviamente. —Rhys aceptó al instante—. No me sentiría más halagado de que la mejor jugadora de ajedrez de la historia quiera retarme a un duelo —respondió con el mismo entusiasmo que ella tuvo en primer lugar—. Ven a la sala de juegos, ahí está el tablero —agregó, abandonando la sala de estar al pasar de nuevo por la puerta de entrada.

—No sabes en lo que te acabas de meter Kora, todavía tienes tiempo de rescindir... ¿Segura de esto? —preguntó Vlas, alcanzándola mientras todos caminaban por el pasillo hacia la sala de juegos.

Aunque parecía que Vlas no confiaba en ella, si lo hacía. De hecho, confiaba tanto en ella que no quería que su hegemonía se viera truncada por Rhys... Kora no iba a tener oportunidad con alguien como él, lo sabía él y lo sabía cualquier persona que tuviera el mínimo conocimiento sobre el ajedrez... Él conocía a Kora, entendía que el orgullo que ella poseía sobre su talento al ajedrez era inmenso... Así que sin siquiera haber empezado la partida ya conocía el desenlace.

—Eso veremos.

Ella no iba a ceder, así que con más seguridad de la que tuvo al inicio, siguió a Rhys hacia la sala.

 

Unos minutos más tarde…

 

La partida ya había comenzado, el principio dejó en evidencia la preocupación de ambos en la partida, los dos se encontraban pensando bien sus jugadas, y no querían hacer un movimiento del que se lamentarían después. Así siguió la partida por unos minutos más, hasta que Rhys dejó de contenerse y alargar el juego, por lo que comenzó a tomar la delantera y... Fuera a los peones, a los caballos, alfiles, torres, hasta que... ¡Jaque!

Kora se había puesto nerviosa, nadie la había puesto contra las cuerdas nunca, un movimiento en falso y la partida terminaría por un humillante Jaque Mate, y no se lo podía permitir, ya que de ese juego dependía mucho más que sólo su reputación... Nadie la podría comprender.

Intentó de todas las maneras posibles pero hiciera lo que hiciera, todo fue en vano ya que...

—¡Jaque Mate!

Esas palabras de Rhys destruyeron los sueños de Kora en sólo un segundo.

Seguido, la habitación entera quedó en silencio.

—Me ganaste. —El desánimo de Kora se hizo notar al instante con esas palabras frías y en voz baja.

Estaba en shock y no sabía cómo reaccionar... Era su primera derrota después de todo. Su primera derrota... Pero, ¿Por qué fue tan dura?

—¿Tan fácil?

La pregunta de Vlas fue algo inocente, él también estaba sorprendido de la rapidez con la que Rhys había despachado a Kora, aunque pudo predecir el desenlace de esa partida jamás se imaginó lo humillante que sería.

—¡¿Por qué no cierras la boca, imbécil?! —Kora se puso de pie luego de apoyar las manos tan fuerte sobre la mesa del tablero que volteó todas las fichas, algunas cayeron al suelo. Y lo enfrentó.

—Ey, tranquila, no estaba intentando burlarme de ti —se defendió.

Pero su intento de disculpa fue en vano, ya que sólo unos segundos después los ojos de Kora se llenaron de lágrimas y la frustración se acumuló en ella.

—Maldita sea contigo Vlas... Vete a la mierda. —Salió corriendo de la habitación dejándolos a todos impactados con su actitud.

Un silencio inmenso resonó en la sala, todos se miraron sin comprender muy bien lo que había sucedido, seguido de una ambiente tan inexplicable como incómodo... ¿Qué había pasado?

—No pensé que se lo tomaría tan en serio, veo que no le gusta perder —Rhys habló, rompiendo el hielo... Su tono de voz comprensivo se vio acompañado por una media sonrisa que se dirigió hacia Vlas—. De todas formas la chica es extremadamente buena en esto... No debe tirarse abajo por sólo una derrota —agregó poniéndose de pie, y luego dio unos pasos hasta ponerse al lado de su hermano Vlas.

—¿Qué sucede? —Vlas lo miró confundido notando que se paró muy cerca de él.

—Ve tú... —Rhys le tocó el hombro y miró a Zenda con una sonrisa, él sabía que ella estaba a punto de salir a buscar a su hermana, pero había sólo una persona que debía hacerlo.

—¿Yo? ¿Por qué? —protestó Vlas, desorientado con la cuestión de Rhys.

—Si... Tú —respondió Rhys caminando hacia la puerta—. Tú fuiste quien la hizo ponerse así en primer lugar, es tu culpa y debes disculparte con ella... Ayúdala... Lo necesita —agregó, saliendo la habitación en silencio dejando a Zenda y Vlas solos.

—¿Debo ir? —Vlas miró a Zenda esperando una respuesta lógica.

Él seguía pensando que quizás no era totalmente necesario ir a por ella, pero fue Rhys quien se lo dijo... Alguna que otra razón debía de tener, él era alguien inteligente que sabia entender el contexto, algo vio en la situación que lo hizo razonar de esa forma.

—Si yo se lo hubiera dicho no habría reaccionado así, no sé qué le sucede con respecto a ti, Vlas... Pero quizás este es el momento en el que ambos se pongan de acuerdo e intenten arreglar sus diferencias.

La idea de Zenda era clara, Vlas sintió que probablemente tenía razón.

—Nosotros no tenemos diferencias Zenda... Nos llevamos muy bien, si lo dices por las discusiones que hemos tenido creo que puedo llegar a entender tu punto, pero son discusiones cotidianas, no se puede estar de acuerdo en todo con otra persona, hasta a nosotros nos sucedió.

Zenda lo miró delicadamente antes de sonreír, una loca idea había pasado por su cabeza. 

—Quizás deberían hablar sobre lo que sienten el uno por el otro.

Esas palabras lo tomaron de sorpresa, y miró a Zenda con confusión, esperando haber escuchado una equivocación

—Zenda, ¿No acabas de asumir lo que yo creo, cierto?

No podía ser real. Él creyó sabía que aunque quería a Kora, la única persona a la que amaba era a ella, su hermana era su hermana, no iba enamorarse de ella y luego romperle el corazón, no tenía tales sentimientos hacia Kora.

—No me refiero a ese tipo de sentimientos, Vlas —ella lo interrumpió—. Me refiero a algo más profundo, como una explicación lógica al por qué se tratan así o qué los hace relacionarse de esa manera... ¿Nunca te pusiste a pensar qué fue lo que hizo que te volvieras amigo de Kora en primer lugar?

Una pregunta sensata, y con una sola respuesta.

—Tú... Ella es tu hermana, relacionarme contigo me llevó inevitablemente a terminar teniendo algún tipo de amistad con ella, pasan mucho tiempo juntas después de todo.

Vlas bajó la mirada, y ella se acercó para darle una suave palmada en la espalda.

—Entonces ve y dile todo lo que sientes... No quisiera que las dos personas que más quiero a mi lado estén peleadas, tampoco quiero tener que elegir a una sobre la otra, y sé que tú tampoco quieres llevarte mal con ella.

Él la miró a los ojos y ella los dirigió hacia la puerta. Esa señal no tenía doble interpretación, era eso, y nada más.

—Zenda —musitó.

Pero ella rápidamente alzó su dedo índice, evitando que siguiera.

—Yo estaré aquí, vuelvan cuando se hayan comprendido.

Las palabras de Zenda lo terminaron por alentar. Aunque en realidad la duda también lo invadía, jamás se había puesto a pensar en qué radicaba su relación con Kora y si en ese momento tenía la oportunidad de poner las cosas claras no la iba a desperdiciar. 

 

Unos minutos después…

 

Vlas llegó al jardín y la vio sentada en un columpio que había en el patio... Lentamente se acercó a ella, sin hacer mucho ruido, no quería seguir molestándola. Al rodear el columpio pasó por delante de una hamaca y tomó asiento a su lado. Ni una sola mirada se dirigió hacia él de su parte.

—Hola —la saludó, todavía mirando hacia adelante, casi susurrando, quería sonar comprensivo, ella no podía sentir que estaba siendo hostil, la conversación iba a perder sentido si algo así pasaba—. Te busqué por toda la casa, no pensé que estarías aquí —agregó, intentando comenzar con serenidad la conversación.

—¿Qué haces aquí? No recuerdo haberte dicho que vengas —ella lo dijo con frialdad.

Pero Vlas pudo llegar a entender el motivo de su actitud. Ella todavía tenía la voz algo quebrada luego de la situación anterior, le había afectado más de lo que él creía.

—Rhys y Zenda me dijeron que era yo quien debía venir a pedirte perdón... Tú sabes, por lo que dije.

Sí que era un ambiente incomodo.

—¿Y jamás pasó por tu cabeza hacerlo? ¿Tienes que hacer todo lo que dicen los demás? Eso no muestra ni un poco de autonomía de tu parte.

Esas palabras sí que habían sido crueles. 

Vlas la miró sorprendido de lo que acababa de decir, no estaba siendo irónica como lo hacía siempre... Esta vez lo decía en serio.

—Sí, pasó por mi cabeza... Pero viendo la actitud de niña berrinchuda que tuviste jamás pensé que había sido mi culpa tu reacción, debes aprender a entender que no todos estarán detrás de ti todo el tiempo... Se llama madurar.

Había sido severo con lo dicho, lo que ella había dicho anteriormente le había dolido y ya que estaban sincerándose el uno con el otro tenían que dejar todas las dudas despejadas.

—Lo dice el niño malcriado... El príncipe que siempre tuvo todo al alcance de su mano y que jamás se esforzó para conseguir todo lo que tiene... ¿Sabes, Vlas? No todos tenemos las mismas posibilidades y algunos debemos luchar el doble para cumplir nuestros sueños.

Extrañamente ella no estaba molesta al decir eso, o quizás sí, en su rostro no parecía, pero Vlas bajó la mirada y observó como tenía su mano cerrada y el puño apretado.

«No me vayas a golpear ahora, por favor», rogó para sí mismo.

—Tienes una visión equivocada sobre mi vida, Kora... No puede ser que me conozcas hace diez años y todavía no sepas todo lo que tuve que pasar para llegar hasta aquí, es incluso una conclusión estúpida —dijo eso intentando tranquilizar la situación, bajó la voz y comenzó a hamacarse cuando el viento empezó a soplar a su alrededor.

—No soy mi hermana, Vlas... Y no siento lo mismo que ella siente por ti —al decir eso giró su cabeza hacia la izquierda contrariamente a donde Vlas estaba, el intento de evitar mirarlo era demasiado obvio.

—No te pido que seas Zenda... Sólo quiero que entiendas que lo que acabas de decir es algo vacío, no tienes argumentos para sustentar tus dichos, no puedes decir que siempre lo tuve todo, y que nunca me esforcé en nada.

—¿Y no es así?

—No... No es así.

—Entonces dime, Vlas Windsor... ¿Qué es lo que te permitió llegar hasta dónde estás ahora? ¿Seguro no fue tu apellido?

Esta vez lo miró con actitud y sin quitarle su mirada de encima, buscó la respuesta.

—Zenda y tú... Me ayudaron demasiado a superar las heridas que me había dejado la partida de mis hermanos, y eso realmente es algo que les voy a agradecer toda la vida —respondió él

Kora lo miró atónita a causa de su respuesta... ¿Ella lo había ayudado? Pero si ni siquiera llegaron a hablar alguna vez sobre los sentimientos de Vlas en cuanto a esos sucesos, todo lo que sabía sobre sus pensamientos eran cosas que su hermana le contaba a veces, ella nunca fue de preocuparse mucho por eso, pero él tampoco parecía ser quien se lo contara a todo el mundo. Y cuando lo conoció... No daba la apariencia de alguien que estuviera roto por dentro.

—Desde que ustedes aparecieron en mi vida soy una mejor persona todos los días, me intento superar sabiendo que no importe si me equivoco o si caigo de nuevo, porque sé que ustedes van a estar ahí para sostenerme en mi peor momento... Entiendo a lo que te refieres con Zenda, y no lo voy a negar, ella es mi vida en pocas palabras, pero eso no quita que tú también me importes y te quiera ver bien... Eso fue lo que me hizo venir aquí en primer lugar, no quiero perderte, y menos por culpa de una estúpida partida de ajedrez —no pudo evitar soltar una risa luego de decir eso ultimo.

Kora bajó la mirada y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro también, sintió que la incomodidad y la tensión se habían dispersado de la situación.

—Así que en realidad estas aquí porque tú quieres... Ya veo, te importo yo también. —Su voz se emocionó un poco.

—Si... Lo haces, y mucho, y no es porque seas hermana de Zenda, sino que también eres mi amiga, Kora... Mi mejor amiga.

—Es gracioso que digas lo de Zenda... ¿Qué es lo que hizo que seamos amigos?

La misma pregunta que su hermana le había hecho y a la cual todavía no podía encontrarle una respuesta.

—No lo sé... Pasar mucho tiempo juntos supongo, nos terminamos conociendo mucho y acabaste cayéndome muy bien... Lo demás fue natural, yo no intenté ser tu amigo, sólo surgió.

—Yo me acerqué a ti porque me parecías lindo... Y lo sigues siendo por si quieres saberlo —bromeó soltando una risa tierna—. Pero Vlas... Hay algo que me hizo interesarme en ti demasiado... Y eso fue tu relación con ella.

Vlas comprendió que con esas últimas palabras se refería a Zenda, pero... ¿Por qué a ella en específico? Acababa de decirlo, Kora sabía lo importante que su hermana era para él, no había una razón para poner en duda lo que sentían el uno por el otro.

—¿Sigues pensando que no eres Zenda y que nuestra relación no se asemeja a la que tengo con ella? Kora, no lo comprendo muy bien, no sé por qué quieres compararte con ella, ¿No crees que ese sea el problema?

—No... Yo sé a la perfección las diferencias que ambas tenemos y que jamás seré como ella al igual que ella jamás será como yo... ¿Sabes a lo que me refiero? Ella está enamorada de ti, no es un secreto y no te hagas el tonto, porque tú lo sabes... Tú sabes perfectamente que eres el amor de su vida, y esa es la cuestión, yo también la amo a ella, y no quiero que salga lastimada por algo que pase entre ustedes... Por eso desarrollé una relación contigo, si yo te conocía sabría qué hacer si algún día eso pasaba entre tú y Zenda... Lo vi sólo como una manera de proteger a mi hermana, pero al final terminaste siendo alguien muy importante para mí también. —Eso sí que había sido desahogador. Sintió desvanecerse la pesadumbre de su pecho luego de tal discurso.

Vlas no supo que responder, lo que Kora había dicho lo conmovió... Ella no era una persona que expresara sus sentimientos de esa forma, incluso con su hermana. Que ella estuviera en ese momento abriendo su corazón hacia él no sólo era un avance en su relación, sino que también era un avance para ella misma. 

—Gracias por eso —dijo él, sonriendo—. De todas formas eso no justifica tu actitud.

—¿Qué? ¿Qué actitud?

—Ese «berrinche»... Fue sólo una partida de ajedrez, no creo que te haya afectado tanto... ¿O sí?

Ella soltó una risa y bajó la cabeza, para luego quedarse en silencio unos segundos, pateando algunas piedras del suelo gracias al vaivén que causaba el movimiento de la hamaca.

—El ajedrez es mi vida... Cuando estaba triste luego de abandonar Basil fue lo único que me hizo recordar mi vida ahí, lo práctico desde incluso antes de llegar a Ajax y desde ese momento no me ha abandonado... Tú sabes lo que es querer algo con tantas ganas y que en un instante se te sea arrebatado... Es una horrible sensación de impotencia y sentirse inútil, no pude sustentar mis palabras y el ego desmedido terminó por destruirme... Hoy por fin pude entender lo que es que una persona esté en la cima, tu hermano me bajó los humos.

Era ilógico, para Vlas, todo lo que dijo era comprensible pero absurdo. Ella no levantó la cabeza así que él se bajó del columpio y se acercó agachándose frente a su lugar.

—Te he visto jugar ajedrez tantas veces que lo único que puedo decir es que estás muy equivocada en lo que estás diciendo... No debes sentirte así por perder contra Rhys, Kora... Rhys es alguien tan único que nadie le puede ganar en nada, por más que te esfuerces toda tu vida en algo, no lo harás... Pero dejando de lado lo obvio, creo que esto vas más allá que sólo perder una simple partida de ajedrez. —Intentó animarla, él no quería que ella se tirara abajo.

Era muy peligroso llegar hasta ese punto y las ideas que pasan por tu cabeza cuando estás en ese lugar son peor de lo que cualquier persona podría imaginarse. Él lo vivió, podía asegurar que era una pesadilla.

—Ja... Eres alguien inteligente, Vlas... Pero realmente creo que fui muy obvia con mi actitud, ¿Sabes por qué no quería perder? —con su voz baja, casi susurrando, respondió esa misma pregunta sin permitir que Vlas asintiera—. Cuando era pequeña mis padres se preocupaban por mi demasiado, viéndolo en retrospectiva era necesario, yo era una niña tímida y solitaria, no tenía amigos, no hablaba con nadie... Comprendo su inquietud, Zenda era todo lo contrario a mi e incluso para ser gemelas era extraño que fuéramos ambas totalmente distintas, pero a su vez dos caras de una misma moneda... Ellos siguieron algunos consejos de un psicólogo infantil e intentaron alentarme para que comenzara a hacer algo que me gustara, y a mí realmente no me gustaba nada, pero para que ellos dejaran de preocuparse por mi decidí comenzar a practicar ajedrez.

»Eso terminó por cambiarme la vida, extrañamente comenzó a sentirse algo bueno, me hice mejor todos los días y empezaba a relacionarme con mis compañeros y rivales, pero el momento de irnos de Basil llegó y terminé dejando todo eso atrás... A su vez, un extraño miedo me comenzó a invadir, para suprimir a este miedo me aferré a sólo dos cosas que fueron lo único que pude mantener de mi vida en Basil... Zenda y el ajedrez, y es algo que todavía tengo hasta el día de hoy, en Ajax... Pero te estaba hablando de mi traslado, fue muy difícil, ya que desde ahí hacia adelante mi vida se fue innovando de una manera descomunal, Ajax es una ciudad tan agitada que me tuve que acostumbrar a un nuevo lugar, nuevas personas, nuevo colegio, nueva vida, y esto inevitablemente me hizo cambiar a mí también, pero me propuse a mí misma seguir jugando ajedrez y convertirme en la mejor para así jamás perder la verdadera esencia en mí... ¿Ahora entiendes por qué esto significa tanto para mí? No quiero volver a tener miedo ni volver a ser otra persona, todavía tendría a Zenda, pero, ¿A que me aferraré cuando ella ya no esté a mi lado?

¿Qué podía responder él? Si también estaba en el mismo dilema, pero ignorando el hecho de la importancia de Zenda para ambos se quedó pensando en su «miedo». Él pensaba que ella era una chica de carácter fuerte que era segura de sí misma, pero se había equivocado, en realidad si tenía varias inseguridades que cubría con su máscara de «mejor jugadora de ajedrez de la historia». Una sola derrota bastó para que todo su cascaron se viniera abajo.

—A mí me pareces una chica hermosa en todos los sentidos, tu personalidad me encanta, eres demasiado atractiva físicamente, pareces ser fría pero en realidad eres muy simpática y tu empatía es algo que admiro... Aunque, si somos claros, en realidad te admiro a ti, creo que eres una chica capaz de lograr todo lo que se proponga, además, después de todo tienes una vida por delante, donde encontrarás personas superiores a ti en demasiadas cosas, también volverás a perder, obviamente, nadie es perfecto y no se puede ganar siempre, pero si confías en ti y te esfuerzas podrás llegar a ser la mejor en lo que sea, pero recuerda eso, confía en ti, sé lo mucho que amas y necesitas a Zenda en tu vida, pero como tú dijiste... Cuando ella no esté a tu lado debes de salir adelante, y si confías en ti podrás superar esa pérdida, o pérdida que sea.

Vlas pensó que él también debía seguir su propio consejo, pero de eso podía preocuparse luego, en ese momento estaba intentando apoyar a Kora.

Ella recibió una fuerte mirada de esos profundos ojos verdes, una mirada que insólitamente le trajo tranquilidad y calma, estar en silencio frente a él podía llegar sentirse muy confortante... También le había prestado atención a cada palabra suya y había quedado anonadada, no podía creer que Vlas tenía esos pensamientos sobre ella, no sabía que responderle cuando sorprendentemente la abrazó. Se sintió tan reconfortante que no quería separarse de él, tanto que cuando lo hizo casi protesta.

—Espero que estés mejor, perdóname por ser un idiota y haberte hecho sentir mal, no pensé que detrás de esa chica bromista y hermosa se esconde todo eso... Piensa lo que te dije, quisiera verte bien, Kora, no te desanimes por cada partida que pierdas... Luego de cada caída debes de levantarte más fuerte —las disculpas de Vlas vinieron con una increíble lección de vida, sus palabras eran tan impropias de su persona que ni siquiera él mismo se creyó capaz de decir algo así—. Iré adentro, tu hermana estaba preocupada, puedes entrar cuando te sientas mejor, nos vemos —agregó.

Al abandonar el patio no quiso voltear a verla, sólo siguió su camino hasta la puerta de entrada, y su figura se perdió entre los pasillo. Ella sí lo hizo, sostuvo su mirada en él, todo lo que él le dijo la había dejado sin palabras, y replantándose la idea que siempre sostuvo sobre ella misma.

Al final, perder su primera partida de ajedrez le trajo más sorpresas que penas... Fue tan satisfactorio ese momento con Vlas que lo único que hizo fue sonreír.

—Gracias Vlas.

Sus palabras se vieron envueltas en honestidad, esa sonrisa de su parte la hizo estremecerse, y a su vez, le agradeció haberle abierto los ojos.

Quizás desde ese momento debía comenzar a pensar más en sí misma, después de todo, era su vida la que vivía, y la de nadie más.


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Chương 8: Capítulo 6: La familia, y la culpa del pasado

Remia, Crystel, Residencia Windsor - 3 de Junio - Año 525

—Qué buena hermana eres.

—Oh, Rhys... Estabas ahí. —Zenda se sobresaltó al oír su voz, pero rápidamente la tranquilidad vino a ella cuando lo vio asomarse por la puerta.

—Sólo fui a terminar mi desayuno mientras ellos hablaban... ¿Y bien? ¿No sabes nada? —preguntó, sentándose a su lado.

—No han vuelto, se les hizo larga la charla —rio ella.

—Parece... —asintió él.

El silencio los abrazó, ninguno supo muy bien cómo seguir, pero Rhys tenía muchas preguntas en su mente, sobre Vlas mayormente, ella podría darle algo de ayuda con eso, también podía divisar algo más sobre su relación con él... Y así podría ayudarlo más adelante cuando eso sucediera.

—¿Ellos se llevan bien? —preguntó, desvaneciendo el silencio.

—Sí, bromean todo el tiempo, a veces juegan ajedrez juntos, o videojuegos, tienen una bonita relación... Es extraño que Kora se haya molestado tanto, y justo con él —respondió Zenda.

—Hmm... ¿Hace mucho tiempo se conocen?

—¿Quiénes? ¿Él y ella? —preguntó la chica, confundida.

—No, tú y Vlas... Ustedes dos realmente se llevan bien, lo he podido notar. —Rhys esbozó una pequeña sonrisa.

Zenda entendió a lo que se refería, y su gesto le dio aún más entendimiento. Se sintió algo avergonzada, porque nunca había hablado con nadie, además de Kora, sobre lo que sentía por Vlas... Y justo era su hermano la persona que se lo estaba preguntando... Probablemente ya se encontraba sonrojada.

—Emm... Sí, somos mejores amigos —tartamudeo, quiso maldecir, los nervios la iban a traicionar.

—Lara y yo también éramos mejores amigos, es un buen camuflaje cuando no quieres que los demás sepan que te gusta esa persona —declaró Rhys, su tono se volvió insinuante, él sabía que a ella le gustaba su hermano, era demasiado obvio, pero ante todo, quería sentirse seguro de que no se equivocaba.

—¿Eh? ¿Cómo fue que...? —Ella lo miró sorprendida, sintió que él le había leído la mente. Aunque en realidad ella no era muy buena disimulando, y él era un hombre adulto, que pasó por lo mismo que ella, seguramente varias veces.

—Tranquila, no le voy a decir a nadie... ¿Él lo sabe?

Ella bajó su mirada y comenzó a jugar con sus dedos, intentó tronarlos, pero estos no sonaron. Rio nerviosamente.

—No lo sé, yo no se lo he dicho, ni Kora, pero no creo que él sea tonto, creo que ya lo sabe, sólo que no quiere hacerme sentir incómoda, y está esperando que yo se lo diga. —Ella dejó salir un poco de su timidez en su suave tono de voz.

—Sí, claro... Eso puede pasar. —Los ojos de Rhys se volvieron comprensivos, él sabía lo que significaba estar en ese lugar—. ¿Crees que es mutuo?

—Ja... Ojalá —ella chistó—. Tal vez, pero es una posibilidad muy remota, él sólo me ve como una amiga —agregó, un poco decepcionada.

—Mentira, ¿Vlas? No creo que estemos hablando de la misma persona.

—¿Por qué piensas lo contrario?

—Porque soy su hermano mayor, y porque él es un Windsor, y los Windsor amamos con toda nuestra alma... Y cuando lo hacemos, siempre lo demostramos —aseguró Rhys.

Ella sonrió al escucharlo. Él era Vlas, la viva imagen de Vlas, no podía ser posible que ambos hablaran de la misma manera, sus gestos, sus sonrisas, todo. Podía sentirse cómoda con la presencia de Rhys incluso sólo conociéndolo de un día, únicamente porque era exactamente la misma comodidad que la que Vlas le otorgaba. Era extraño, un extraño mimetismo.

—Amar no siempre significa lo mismo —dijo ella.

—Tenemos diferentes formas de demostrar nuestro amor también —aclaró Rhys.

—Amor romántico... ¿Cómo se demuestra eso? ¿Con un beso? ¿Con un abrazo? ¿Preocupación? ¿Cómo? —Ella no paró de hacer preguntas.

—Cuando él está a tu lado, únicamente ustedes dos, él... ¿Es el mismo de siempre?

—No, es más tranquilo, sensible, deja ver un poco de su ternura también... A veces hasta parece un niño pequeño, no quiere separarse de mi —rio ella recordando esas situaciones.

—Si eso no responde a tu pregunta, no sé qué lo hará, Zenda. —Él alzó su mano, y dejó ver el anillo de matrimonio en su dedo. Zenda lo apreció, con brillo en sus ojos—. Estoy casado con Lara hace seis años, ella es el amor de mi vida desde que la conocí hace trece años en la secundaria, yo tenía quince y ella diecisiete, la mujer más hermosa que jamás vieron mis ojos... No he parado de amarla desde ese día, y hemos pasado por mucho, pero siempre ella está ahí para mí, y yo estoy ahí para ella... Sé de lo que hablo, Zenda... Comprendo el amor, el amor verdadero, conozco el sufrimiento y el dolor que causa perderlo, conozco la felicidad y satisfacción que causa tenerlo a tu lado... Sé que puede sonar tonto lo que estoy diciendo, me fui por diez años, dejé a Vlas atrás y no vi su crecimiento, seguramente creas que estoy hablando sin saber, y seguramente también tengas razón, pero la vida no es tan confusa cuando has vivido tanto, y no hay que ser un adivino para percatarse de tales cuestiones que saltan a la vista tan fácilmente. —Se puso de pie y caminó unos pasos, casi llegando a la puerta—. Ten cuidado con el amor, puede ser muy cruel a veces, pero eso no es suficiente para derrotar un corazón con un sentimiento tan fuerte... Te deseo suerte, yo también quiero que Vlas sea feliz. —Agradeció estar de espaldas a ella, no podía mirarla a la cara mientras le decía eso. Tragó un poco de saliva, y siguió—. Nos vemos, Zenda... Ya me contarás luego lo que suceda con esos dos.

No dejó espacio a respuestas de su parte, y sólo desapareció de la vista de la chica en un instante. Ella se quedó enredada, en medio de la confusión, la sorpresa y el encanto. Las palabras de Rhys fueron tan exactas con su situación que no supo que pensar. Ella o Vlas, no sabía si podía en ese momento asumir tal pensamiento, dejar en claro sus sentimientos tan confusos como ella misma, no sabía cómo sería el futuro, o si el destino estaría de su lado... Pero más allá de todo, podía asegurar que Rhys tenía razón, porque ella lo amaba, y lo único que quería, era que Vlas fuera feliz, de la misma manera.

 

Más tarde...

 

Remia, Crystel, Apartamento «104» - 3 de Junio - Año 525

 

—Veamos... ¿Cómo se usa esto? —Le dio una atenta mirada a la tarjeta que tenía en su mano, analizando su forma, intentando encontrar algo que le diera por lo menos una pista. Se suponía que eso iba a abrir la puerta del apartamento, pero... No había nada que diera espacio para introducirla.

—Se apoya aquí. —Rhys le tomó la mano y la llevó hacia un panel que había bajo el picaporte, ahí recostó la tarjeta, y la puerta se abrió—. Ves.

—¿Qué haces tú aquí? —preguntó la chica con una sonrisa.

—Ey, ¿Ni siquiera un abrazo o algo? —bromeó él.

Ella se acercó un poco y en su lugar le dio un beso en la mejilla como saludo. Rhys se vio satisfecho.

—Mamá me dijo que estabas ocupado con tu hermano o algo así —dijo ella, intentando mover su maleta hacia dentro. Esta estaba demasiado pesada.

—Déjame hacerlo por ti. —Rhys tomó la maleta, y de un empujón hizo que ayudada por sus ruedas se deslizara hasta dentro del apartamento—. En realidad estaba durmiendo cuando ella se fue, anoche me pidió que viniera a darte una mano con el tema de instalarte aquí, ¿Te fue a buscar ella al aeropuerto? —preguntó, siguiendo a la chica quien había entrado antes que él. Al estar ambos dentro cerró la puerta.

—Sí, llegué al mediodía, ella ya estaba ahí, me llevó a comer algo y luego me trajo aquí, me dijo que tenía algunas reuniones y estaba apurada, yo le dije que no se preocupara, que podía sola, pero no me dijo nada de ti —respondió la chica, acomodando algunas cosas en la mesa, luego de abrir su maleta. Camino de un cuarto al otro mientras llevaba la ropa que sacaba de la maleta también. 

—Oh, sabía que yo vendría igualmente, por eso —dijo él, recostándose en el sillón ubicado en el centro de la sala—. Espera, este lugar no tiene televisión. —Notó el hueco blanco que había frente a él.

Un mueble se hallaba recostado a la pared, pero este tenía un lugar lo suficientemente grande como para que un televisor fuera ubicado allí... Pero no había nada.

—¿En serio? —La chica volvió a la sala, luego de terminar de organizar su ropa en la habitación—. Cierto, que gracioso —dijo, apreciando lo mismo que Rhys.

—No pasa nada, podemos comprar una más tarde, o pedirla por internet, llegará en un instante. —Rhys le quitó importancia—. ¿Quieres tomar un café? —preguntó. Al girar su rostro vio una cafetera arriba de la encimera de la cocina.

—Claro, ¿Por qué no? —aceptó la chica.

—Bien, lo hago. —Saltó del sillón y caminó hacia la parte de la cocina. Toda la sala estaba unida a la cocina y un pequeño comedor donde sólo había una mesa. La parte de la cocina únicamente estaba separada por una especie de barra con dos banquillos, que terminaba donde comenzaban los escalones que llevaban a la parte de los sillones—. ¿Quieres tomar un baño mientras los hago? —le preguntó.

—Buena idea, eso me quitara la fatiga que me causó el viaje, nunca había viajado en avión antes, no pude casi ni dormir —dijo la chica—. Ahora vuelvo —avisó, y antes de permitir respuesta desapareció por el pasillo, y la puerta de su cuarto se cerró con fuerza.

 

Minutos después...

 

—Vaya, ese baño me renovó la vida. —La chica volvió a la sala, su cabello rubio se veía más oscuro de lo que era, ella intentaba secarlo con una toalla que sostenía en sus manos—. ¿Esos son pasteles? —preguntó, viendo una bandeja que se encontraba sobre la mesa del comedor.

—Fui rápido a la pastelería que hay a la vuelta de la esquina, te compré tu favorito. —Sonrió Rhys.

—Oh, pastel de fresas con crema... ¡Qué delicia! —Ella rápidamente se sentó en la única silla restante de la mesa, y al tomar un tenedor asaltó el pastel con un gran primer bocado.

—Hasta que Lara vuelva me quedaré aquí, ¿Sabes? —declaró Rhys.

La chica lo miró confundida.

—¿Por qué?

—Remia es peligroso para ti, y es tu primer día en la ciudad, no quiero que te pase nada, te voy a cuidar.

—Oh, no seas tonto, no es la gran cosa igualmente, si tú no venías tenía pensado dormir toda la tarde después de todo —rio, entre bocados de su postre y sorbos de café.

—Leah, sé que eres grande y puedes cuidarte sola, pero no estamos en Ash, aquí todo es más complicado... Creo que por ahora será una buena idea que venga a verte cada tanto, más que nada por seguridad, aun debo estar cerca de Vlas también.

—¿Cuándo conoceré a tu hermano? —preguntó Leah.

Rhys levantó su mirada incrédula, pero sonrió.

—¿Quieres conocer a Vlas? —preguntó, sorprendido.

—Tú hablas mucho de él, quiero saber quién es la persona que te ha tenido en vilo desde hace tantos años, quiero conocer a la razón por la que estamos en Remia en primer lugar —respondió Leah, con una gran osadía, típica de ella.

—Es muy temprano todavía, apenas llegué ayer, y no lo veía hacía diez años, todavía debo ganarme su confianza de nuevo, chica, pero ya llegará el momento... Estoy seguro que si le contara de ti él también querría conocerte.

—¿Le dirías que soy tu hija? —preguntó la chica, mientras sonreía torciendo sus finos labios con pequeños resquicios de pastel en ellos.

—No le diré que una chica que come pastel y se ensucia todo el rostro es mi hija, no quisiera pasar esa vergüenza —rio Rhys, con cierta ironía.

—Oh. —Ella pasó la yema de sus dedos por sus labios y divisó los restos de pastel—. Que tonta. —Acompañó las risas de Rhys, para luego tomar rápidamente una servilleta y limpiarse.

—Cuando te presente ante él le habré contado la situación por adelantado, tranquila, además será junto con Lara también, somos una familia después de todo.

—Pero en serio, estaremos un mes aquí, ¿No? Antes de que volvamos a Fons quiero al menos haberlo visto una vez —instó ella.

«¿Por qué está tan insistente en querer conocer a Vlas?», pensó Rhys, notando esa actitud, aunque normal en ella, no tan habitual.

—Sí, pasará, tranquila, ya te lo dije... Ustedes son mi familia, jamás las ocultaría de tal manera, pero debes entender, las cosas se van a poner complicadas en poco tiempo, y es mejor que estés segura, así que por ahora estarás aquí, cuando sea el momento conocerás a Vlas.

—Okey, entiendo, perdón por insistir —asintió Leah, terminando lo que le quedaba de pastel en el plato, y luego finalizando su taza de café.

—No pasa nada. —Rhys se puso de pie—. ¿Quieres dormir un rato? Yo debo encargarme de algunas cosas, más tarde paso por aquí de nuevo. —Levantó los platos y tazas sucios de la mesa y los llevó hacia el lavavajillas.

—Sí, lo haré, tomaré una siesta —dijo ella, poniéndose de pie también—. Mamá me dijo que vendría más tarde también, así que los espero.

—Mejor así, nos vemos luego, chica... Descansa.

Rhys salió del apartamento, cerrando la puerta con llave desde fuera, ella podría abrir desde dentro, pero estaba seguro que no saldría, y menos cuando le dejó en claro que se iría a dormir. 

Al bajar hasta la calle, mientras buscaba las llaves de su coche en su bolsillo tanteó su teléfono celular, y este comenzó a vibrar. Una llamada.

—Oh, es Lara. —Miró el contacto—. Hola amor, ¿Qué pasa? —contestó.

—¿Fuiste a ayudar a Leah? Se lo dejé dicho a tu hermano, yo acabo de salir de una reunión —ella respondió.

Rhys la oyó agitada.

—Sí, acabo de salir del edificio, comimos algo y me dijo que se iba a la cama, estaba cansada —respondió Rhys—. Te escucho extraña, ¿Estás bien?

—Si, es que estoy bajando las escaleras, el ascensor del edificio dejó de funcionar... ¿Estarás en tu casa más tarde?

—Voy a ir en un rato sí... ¿Por qué?

—Hoy me quedo ahí también, ya luego me voy con Leah.

—Oh, de todas maneras, no hay problema con que te quedes en casa, sabes... Lugar hay de sobra.

—No, es que, bueno, tú sabes, si puedo ir con Leah es mejor, tu padre vive ahí y es un poco incómodo cruzármelo a veces.

—¿Por qué lo dices? ¿Te dijo algo?

—No, tranquilo, pero antes de que pase, prefiero evitar problemas.

—Entiendo... Mejor te dejo, ¿Ya está por comenzar la otra reunión, cierto?

—Sí, nos vemos luego amor... Cuídate.

—Nos vemos mi reina. —Rhys cortó.

 

Mientras tanto...

 

Remia, Crystel, Ayuntamiento de Crystel - 3 de Junio - Año 525

 

—Las carpetas con todo lo que me pediste, los gastos de la reconstrucción de Ajax.

Clio había entrado a la oficina de Rygal con varias cajas apiladas, antes de que él pudiera decirle algo, las dejó sobre su escritorio y volteó, enfilando hacia la salida, rápidamente.

—Espera, hay algo más —Rygal la interrumpió, evitando que abandonara su oficina.

—Dime. —Ella apenas paró antes de abrir la puerta, su mano seguía apoyada en el picaporte.

—Tenemos un viaje de dos semanas a Gala, luego pasaremos por Zenith, debemos reunirnos con los clanes Hunter y Zaro —avisó él.

—¿Por qué debemos ir juntos? ¿No puedes ir tú solo? —preguntó Clio.

Siempre que tenían ese tipo de viajes se sentía muy incómoda al lado de Rygal. Estaban al borde de la separación, desde hacía diez años, cuando sucedió la tragedia de Demian, pero Clio se negaba a pedirle el divorcio, más que nada por Vlas, quería esperar a que al menos él fuera mayor, para poder darle las explicaciones necesarias que sustentaran esa decisión de su parte, sin que le afecte de una manera negativa.

Aguantó más tiempo al lado de Rygal por tal razón, y aunque su relación ya estaba rota hacía años, todavía había momentos en los cuales estar juntos les pasaba factura, y ella terminaba dejándose llevar por sus sentimientos, y por él. Odiaba cuando eso sucedía, se sentía débil, y una estúpida necesitada de un poco de amor, y aunque él seguía siendo su esposo, luego de haberla lastimado tanto, de engañarla, de mentirle y de quitarle lo que más amó, no podía asegurar que todavía lo seguía amando, sólo que no era lo suficientemente fuerte para hacerle frente a sus sentimientos, a su pasado, o a sus miedos de joven, no era lo suficientemente fuerte para cerrar esa etapa de su vida, porque era lo único que le quedaba, y todo terminaría en la nada si no lo hacía a tiempo... Soltar a Rygal significaría siempre haber estado equivocada, significaría aceptar ser la culpable de su propia desgracia... Y tenía miedo de afrontar sus errores, tenía mucho miedo de nunca haber sido suficiente para nadie, ni para los hijos que no pudo proteger. Aunque tampoco quería sentirse una masoquista o una mujer ilusionada creyendo que podría cambiar a una persona que no lo hizo en treinta años, por nada, y por nadie... Ni siquiera por ella, la supuesta persona que más amó en su vida.

—Eres la persona que controla la economía de la nación, Clio... Debes estar ahí, no es un capricho mío, es necesario —respondió él.

—¿Cuándo salimos? —Ella sabía que negarse no tenía sentido, sólo hizo lo que siempre hacía.

—El avión sale esta noche... Deberemos pasar por la casa primero.

Ella maldijo internamente, sabiendo lo que eso significaba.

—¿Qué tienes planeado hacer, Rygal? —Dejó ver sus sospechas, con su mirada afilándose en su camino a él.

—No es que pueda hacer mucho, no vamos a dejar solo a Vlas, siempre lo llevamos con nosotros cuando estamos de viaje. —Quiso sonreír.

—¿Sabes qué? Has lo que quieras, yo no voy a pedirle a Rhys que se quede a cuidar a Vlas, él lo hará por sí mismo, así que no me voy a preocupar por cualquier cosa que se te ocurra —dijo ella, para concluir con la charla.

Abrió la puerta, y antes de poner un pie afuera sacó su tarjeta de identificación del bolsillo de su blazer y la lanzó sobre una estantería que tenía cerca.

—Termina mi turno por hoy, iré a casa a alistarme... —Y se fue.

 

Más tarde...

 

Remia, Crystel, Residencia Windsor - 3 de Junio - Año 525

 

Luego de pasar el día afuera de la casa, de reunión en reunión, Lara salió de las oficinas y se dirigió a la casa de Leah, estuvo con ella algunas horas, hasta que se hizo bastante tarde y tuvo que volver a la casa de Rhys. Cuando llegó, los hermanos se encontraban en la sala de estar, charlando entre ellos, y se les unió. Mientras comía algunos aperitivos, en el mismo momento que la tarde caía, Rhys y Vlas la ponían al tanto los impensados sucesos de ese día. 

—Rhys... Por Sun, es sólo una chica, doce años menor a ti, no tiene sentido que hayas ido con todo contra ella, además de eso decirle a Vlas que vaya a pedirle perdón cuando deberías haber sido tú.

A los dos les sorprendió la inesperada molestia de Lara.

—Ella me pidió para jugar, sabía lo que iba a pasar, además de eso ni siquiera es que fui en serio, jugué demasiado condicionado si te soy sincero

Vaya sorpresa se llevó Vlas cuando escuchó decir a Rhys eso.

«¿Ni siquiera fue en serio?», pensó Vlas, él lo había visto, fue una derrota humillante para Kora, y ella era la mejor jugadora que él conocía, Rhys sólo hizo algunos movimientos y ganó, y ni siquiera había ido en serio según él. «¿Cuál es el límite de este tipo, por Sun?».

—Bueno... En eso quizás tengas algo de razón, te he visto jugar con todo y puedo asegurar que no pasa de los tres movimientos. —Las palabras de Lara reforzaban su afirmación.

Vlas quiso preguntar, aunque se guardó un poco sus palabras, de igual manera, la duda lo carcomió, y sabía que Rhys iba a ser sincero con él, por lo que no tenía sentido dar muchas vueltas... La pregunta llegó.

—Entonces... ¿Alguna vez tuviste que usar todo de ti en algo, Rhys? —Vlas interrumpió la discusión de la pareja con esa pregunta, y ambos lo miraron confundidos.

—Emm... Si me pongo a pensar, probablemente si... Alguien se encargó de llevarme hasta mi límite, varias veces —rio al señalar a Lara, quien lo miraba con una sonrisa.

—¿Eh? ¿Ustedes eran rivales? ¿En qué? —Vlas se entusiasmó.

Las preguntas inocentes de Vlas les hacían reír mientras se miraban con complicidad.

—En realidad no fue de la forma en la que piensas... Hace trece años cuando nos conocimos yo me enamoré de ella al instante, pero bueno, mi personalidad la alejó bastante al inicio, tuvimos algunos encontronazos que nos pusieron en lados contrarios... Pero a mi ella realmente me gustaba, así que tuve que hacer hasta lo imposible para que se fijara en mí de nuevo... Eso fue lo que realmente hizo que usara todo de mi algo por primera vez, y desde ese entonces, Lara es la única persona que puede decir que me tiene bajo control, en todo sentido.

—Ey... Pero cuéntale toda la historia, me haces parecer la villana —rio ella empujándolo del sillón.

En el rostro de Vlas se dibujó una sonrisa cuando los vio bromeando entre ellos como una pareja feliz... Rhys y Lara eran el uno para el otro, tan solo habían pasado dos días y ya podía se cerciorar de la hermosa relación que ambos tenían... Las ansias de saber más sobre ellos que tenía el día que Rhys volvió se hicieron presentes de nuevo.

—Así que se conocen hace trece años... ¿Cómo puede ser que yo jamás supe de la existencia de Lara entonces? Todavía recuerdo algunas cosas de cuando tú vivías aquí

No lo había pensado, pero tenía razón... En esa época Rhys todavía estaba en Remia, y aunque él era un niño, si él aún seguía con Lara significaba que estuvieron juntos hasta los últimos años de Rhys en su casa, cuando él ya era bastante consciente de lo que sucedía a su alrededor. Hasta la muerte de Demian, y su partida.

—No lo sé... Al principio, tú eras un niño de tres años, recuerdo que mamá todavía te cargaba, pero ante todo eso, Lara fue pocas veces a nuestra residencia en Ajax, y cuando iba tú estabas con mamá, o en el colegio... Sus padres no le permitían quedarse a dormir tampoco. —Él le dio una mirada cómplice, que ella entendió rápido, y sus mejillas se volvieron rojas al instante—. Además de que nosotros comenzamos a salir apenas cinco meses antes de que yo me fuera de Remia, casi no tuvimos tiempo de tener una reunión con cada familia, de hecho mamá y Rygal la conocían poco, y fue un poco complicado convencerlos, Rygal más que nada, mamá era más receptiva con que nosotros estuviésemos juntos... Y bueno, la última vez que ella y yo nos vimos aquí en Remia fue en el funeral de Demian. —Rhys miró a Lara y ella le sonrió tomando su mano.

Esa fue la noche más oscura de su vida, quizás la de todos, después de ese día nada fue como antes, y Rhys recordó la presencia de Lara, ella estuvo ahí desde el anochecer hasta el alba con él... No lo dejó solo y gracias a eso no perdió la cordura esa vez. Sintió que su mundo se había derrumbado, y sus ganas de vivir se desvanecieron junto con todo lo que significó Demian en su vida. Había pasado mucho tiempo desde ese día, pero el dolor no se fue jamás, Lara se lo había dejado en claro: «Nunca desaparecerá, porque el amor por tu hermano era infinito... Su pérdida te dolerá por siempre». Y no sólo eso, la culpa y el arrepentimiento también, luego de todo lo que desencadenó haberlo perdido.

—Oh... Esa chica eras tú... Se me hizo extraño no recordarte con ese peculiar color de cabello, pero parece que los recuerdos vienen a tu mente cuando te aclaran un par de cosas. —Sólo fue necesario nombrar el funeral de Demian para que Vlas cayera en cuenta de quién era ella, aunque sólo la había visto por unos minutos no cabía duda de que si sabía de su existencia.

—Si... Era yo, algunos días después tuve que volver a Fons y por eso no me viste más... Aunque bueno, creo que todos aquí sabemos lo que pasó luego de eso. —Ella bajó su voz al final, y cuando buscó la mirada de Rhys, notó que él se encontraba cabizbajo.

Sí que lo sabían, los tres lo sabían, y olvidarlo no tenía sentido, era el pasado que habían elegido, un pasado que los iba a perseguir por siempre, entre tantas penas y miedo, entre tantas desgracias y errores, cayendo a lo más profundo del abismo... Al cual no quisieron ceder, conocían ese sentimiento, y no querían volver a sentirlo otra vez.

Pero quien más lo conocía era Rhys, y no sabía si era vergüenza, o si sólo estaba siendo un hipócrita intentando hacerse la víctima, sin embargo, bajar su mirada, y estar en silencio fue lo único que pudo hacer, para no llevar tal amargo sentimiento hasta la piel, y estremecerse con cada recuerdo de su mayor pecado.

Vlas y Lara intercambiaron unas comprensivas miradas entre ellos. En silencio. Un silencio que pareció ser eterno. Hasta que él habló...

—Desaparecí de la vida de todos —esas palabras helaron el ambiente. Vlas sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, y miró a Rhys anonadado, él ni siquiera había levantado la mirada al decir eso–. Cometí un gran error al hacerlo... Y nunca me lo voy a perdonar. —Miró su palma derecha muy concentrado, y se sorprendió cuando Vlas se puso de pie, y le dio un abrazo.

Sintió el calor de su hermano cubrirlo, quiso derramar algunas lágrimas, pero su cuerpo quería lo contrario... Y sonrió, sin decir nada.

—Lo importante es que has vuelto... Como dijo mamá, no importa lo que sucedió en el pasado, Rhys... Todavía hay un futuro al cual podemos mirar para arreglar los errores antes hechos, y ahora que estás aquí, no quiero que te vuelvas a ir de mi lado jamás. —Su voz casi se quiebra.

A Rhys le sorprendió la madurez con la que Vlas estaba afrontando la situación. Quizás no haya sido tan sorpresivo, después de todo se lo esperaba, Vlas no era él, y había pasado más tiempo intentando sobrevivir solo desde que era pequeño, quizás esa madurez termino siendo una consecuencia de sus vivencias en los últimos diez años, en los cuales caminar por la cornisa se volvió lo más común para él, y no cayó... Él era fuerte, Rhys siempre lo supo... Siempre confío en él... Era la promesa que había dejado junto con ese botón de plata.

—Rhys sabe a la perfección eso... Pero le encanta martirizarse pensando que tiene la culpa de todo lo que sucedió. —Lara se decidió por poner todas las cartas sobre la mesa.

Si iban a hablar de sus errores debían hablar de todos los que cometían, incluso de los que parecían ser inofensivos e insignificantes.

—¿Eso es cierto Rhys? —Vlas lo miró confundido luego de escuchar la afirmación de Lara.

No entendía la razón por la que Rhys tenía un pensamiento así, aunque si hablaban de «todo lo que sucedió» realmente se referían a todo lo que sucedió, se le hizo más inentendible aun cuando se dio cuenta de que en la mayoría de los acontecimientos de sus vidas él no tenía ni siquiera el control y no hubiera podido hacer nada para evitarlos.

—Hasta cierto punto... Si, lo es. —El pasado estaba en su contra, no sólo eso, nadie más que él sabía realmente lo que pasó, y la misma sensación la cual le hizo no volver en diez años era la que ahora le impedía darle una explicación más certera a Vlas sobre los errores que lo atormentaban—. De todas formas ha pasado demasiado tiempo desde que tuve un sentimiento así... No soy una persona débil que se deje llevar por algunas sensaciones. —Mentir se le había hecho tan fácil toda su vida que en ese momento fue lo único que se le ocurrió hacer.

Para Vlas fue una respuesta satisfactoria, se quedó mirando a su hermano unos segundos y luego sonrió volviendo a su lugar.

—Eso parece entendible Rhys... Pero si quieres una opinión externa, no te sientas culpable por lo que alguna vez sucedió, no eres un dios, no eres un superhombre, y no tienes el control sobre todo... Las cosas pasan por algo y guardar culpa por el destino es lo más autodestructivo que existe.

Algo era seguro, la culpa era lo peor que podía existir, y Rhys lo sabía más que nadie. Pasó años siendo atormentado por esta luego de perder a su hermano, a su maestro, a su suegra, su ilusión, sus ambiciones, su inocencia y su humanidad... Luego de perderlo todo en su vida. Un camino demasiado largo como para haber sucedido en tan corto período de tiempo... Sólo diez años, diez años que lo transformaron para siempre, y querer rendirse fue un idea persistente en su mente, pero no iba a hacerlo, porque había una razón que lo impulsaba a seguir, una sola razón, una razón que se encontraba al otro lado del continente, su lugar de nacimiento y donde también había emergido la sangre que corría por sus venas, el hogar de la dinastía Di Rem... El naciente Reino de Remia... Ahí donde el pico más alto mundo alzaba por sobre todo, ahí donde adoraban a Sun, dios del sol, y tenían la corona roja como la sangre de emblema, ahí donde también había nacido su hermano, su otra mitad, y donde su madre moraba, sus seres más queridos, donde ambos lo esperaban... Ahí, donde debía volver para salvar a Vlas y Clio Windsor. El inicio... Y el final.

Todo sucedió porque Rygal controlaba su destino, porque la única oportunidad que alguna vez tuvo para que todo se terminara la desperdició, porque no se sabía controlar, porque lastimó a Lara, a su hermano, a su madre, y a muchas personas más... Porque la fuerza no lo era todo y él todavía no era capaz de superar una etapa, porque extrañaba a Demian, porque no seguía adelante por su propia vida, lo hacía por la de aquellos que amaba... Porque Rhys Windsor era Rhys Windsor gracias a todos ellos, porque la soledad fue un lugar oscuro en el cual nunca se supo encontrar... Y porque, a pesar de todo... Todo dependía de él, y no podía dejarse llevar por esos sentimientos, por lo que lo único que debía hacer con esa culpa era tragársela y seguir adelante, con ellos caminado detrás suyo... Pero sin mirar atrás, incluso sin poder hacerlo. Dejando atrás esos destellos que invadieron sus iris, que asediaron su corazón. Nombrándolos en voz baja, con miedo a no poder hacerlo nunca más... Dejándolos ir, por el bien de todos, porque a su lado, ellos no iban a ser felices jamás. «Perdón», tuvo que decir, muchas veces... Pero esa palabra ya había perdido todo el sentido... Y vivir enmendando sus errores era el camino que había elegido. El camino que lo alejó de la perdición.

—Lo sé Vlas... Gracias por tus palabras, de ti era de quien más las esperaba —Rhys sonrió al decir eso e intentó desviar el rumbo de la conversación con sus siguientes palabras—. Desde que Demian se fue tú has sido en quien más he pensado... Por eso volví en primer lugar, volver a verte siempre fue mi objetivo, has estado en mi mente por casi diez años y estar aquí ahora después de tanto tiempo es lo mejor que me pudo haber pasado.

La inmensa sonrisa en el rostro de su hermano lo hizo darse cuenta de que por fin, no se había equivocado en tomar una decisión. Realmente volver era lo que necesitaba.

—Yo también quería volver a verte Rhys —aseguró el chico.

Cruzaron miradas entre ellos sin responderse, con sólo sus reacciones ya sabían perfectamente lo que el otro estaba pensando.

—Ha pasado tiempo desde que en esta casa al menos hubo un poco de felicidad.

El bonito momento entre hermanos terminó cuando se oyó que alguien entró a la sala, un par de tacones resonaron por el piso de madera, cerca de ellos. Los tres alzaron su mirada apenas oír el ruido, Clio ya estaba parada bajo el umbral de la puerta, con una sonrisa en su rostro.

—Veo que se están divirtiendo —dijo. Sus ojos se vieron invadidos por una imagen que esperó por diez años, y que al estar frente a ella la llenó de emoción.

—Hola mamá, volviste temprano, ¿Sucedió algo? —preguntó Vlas.

—No, nada de qué preocuparse... Con tu padre tenemos algunas reuniones en Gala mañana por la mañana, luego pasaremos por Zenith, debemos irnos en unas horas, un avión no está esperando —respondió ella. Al instante, Rygal se apareció por detrás.

Rygal apuntó sus ojos a Rhys quien lo miraba concentrado al verlo entrar. Se había dado cuenta de sus intenciones apenas su madre dijo lo del avión, él ni siquiera habló.

—Ah... Ya veo, ¿Entonces cuando vuelven? —Vlas preguntó.

—Dentro de dos semanas —respondió Rygal—. ¿Tú te quedas aquí Vlas? No creo que sea necesario que viajes con nosotros ahora que Rhys está en Remia.

—Sí, él está aquí, no creo que suceda algo malo. —Vlas miró a Rhys y este sonrió. Realmente tenía razón, nada malo pasaría si él estaba ahí. Además, todavía tenían que recuperar el tiempo perdido.

—Rhys... ¿Tú tienes algún problema en cuidar a Vlas? —preguntó Clio.

—No, para nada —aseguró Rhys

—Mejor así... De todas formas tenemos algunas cuentas pendientes, hablaremos de eso cuando vuelva... ¿No Rhys?

Rygal lo miró, y Rhys asintió.

—Si... De hecho quería hablar hoy, pero viendo la situación puedo esperar... Hasta que tú vuelvas. —Una media sonrisa se trazó en su rostro y el tono sarcástico completó la actuación de Rhys.

Era difícil intentar demostrar que no quería decapitarlo en ese momento, como seis años atrás, porque él sabía que estaba haciendo todo adrede, para llevarlo contra las cuerdas, y no podía hacer nada para revertir la situación, porque la seguridad de su hermano estaba en juego.

—Estamos de acuerdo... Bueno, iremos a organizar las maletas, tenemos que estar en el aeropuerto en una hora, nos vemos en un rato —dijo Rygal, antes de subir por las escaleras y desaparecer entre las habitaciones.

Clio saludó con su mano, y lo siguió.

—Maldita sea —murmuró Rhys distinguiendo la jugada de su padre

«Creo que tendré que aceptar tu reto Rygal», pensó intentando buscarle una razón.

Rygal se iría y él quedaría a cargo, tenía el campo libre para poder hacer lo que quisiera, pero en realidad estaba en una encrucijada, si hacia algo que no debía, su persona se derrumbaría en un instante, y no podría explicarle a Vlas cualquier tipo de acción que haya tomado para protegerlo... Ahí se dio cuenta de todo, las dos semanas que sus padres no estarían iban a ser una prueba hacia él, y una forma de poder limitar lo que él sería capaz de hacer por Vlas... Rygal ya tenía todo planeado.

—¿De qué tienen que hablar? —preguntó Vlas de repente distrayéndolo de sus pensamientos.

—Emm... Tú sabes, una charla que nos debemos desde hace algunos años —respondió Rhys, encubriendo la verdad a medias.

—Te refieres a tu partida, ¿Cierto?

Vlas era más astuto de lo que parecía, ocultarle cosas no iba a ser una tarea fácil.

—Creo que tú lo entiendes, Vlas, las cosas no fueron fáciles cuando me fui, aun así no tengo problema de volver y quedarme, en algún momento esa conversación iba a suceder —explicó Rhys tratando de cerrar el tema.

—Sí, lo entiendo... Pero sólo dime que te quedarás a pesar del rumbo que tome su plática.

—Claro que lo haré —respondió Rhys, y Vlas dibujo una sonrisa en su rostro—. Después de todo, te lo prometí.

 

Más tarde...

 

Rhys estaba por despedir a su madre a las afueras de la casa, parado sobre la acera los vio a ella y a Rygal subir al auto, estuvo a punto de darse la vuelta y volver a entrar, pero un llamado de parte de ella impidió que lo hiciera.

 —¿Lara se irá? —preguntó, cuando Rhys se acercó a la ventanilla.

—No se siente cómoda viviendo aquí, tú sabes, no creo que sea necesario dar muchas razones —explicó Rhys.

—Sí, lo entiendo... Pero tú eres su esposo, sé que podrás convencerla, ¿No? —preguntó su madre, esbozando una sonrisa.

—No fuimos muy buenos intentando ocultarlo, ¿Cierto?

—Ese anillo te delató —señaló Clio, tomando la mano de su hijo por la ventana.

—Sabes que siempre la amé, mamá... Se volvió algo inevitable luego de todo lo que pasamos, no queríamos volver a separarnos, y yo no quería volver a perderla.

—Lo sé, y estoy feliz por ti, y ahora que volviste, me siento un poco aliviada también, no voy a estar sola con todo este tema de Vlas, y realmente comenzaba a desesperarme intentando encontrar una solución.

—Tranquila —Rhys la interrumpió—. Estaremos juntos, saldremos adelante pase lo que pase.

—Gracias mi amor... Estarán seguros, ¿No es así? —La preocupación de su madre se hizo notar.

—Si mamá, estaremos bien, Vlas estará bien. —Tomó su mano que estaba sobre la ventana de la puerta y la acarició—. Te lo prometo —añadió con seguridad, y a su vez enviando tranquilidad a su madre.

—También me refería a ti.

—Mamá, por Sun... Tengo veintiocho años, he aprendido a cuidarme solo. —Rhys sonrió al percibir la genuina inquietud de su madre sobre lo que sucediera con él también.

—Dices eso pero en realidad la persona que cuida de ti es Lara... Sé que la necesitas, dile que no se vaya por favor, ustedes dos solos serían un desastre.

—Sí, lo sé... Quédate tranquila con eso también, ella no se irá.

—Mejor así... Y cuando vuelva quiero que me presenten a la niña, ¿Sí? —preguntó, refiriéndose a Leah.

—Lo haremos —asintió Rhys.

—Tengan cuidado, no se olviden de alimentarse bien, y dile a Vlas que haga sus tareas, que esté de vacaciones no significa que jamás volverá al colegio, ¿Bien?

—Si mamá, se lo diré... Tú también cuídate, buen viaje. —Soltó su mano al oír que el auto se encendió.

—Nos vemos en dos semanas cariño —dijo ella, mientras subía el vidrio, y unos instantes después el auto arrancó, alejándose del lugar.

Rhys sostuvo su mano a media altura unos momentos, con una melancólica sonrisa en su rostro. Él sabía que su madre estaría a salvo, porque aunque Rygal fuera una basura, no iba a permitir que algo le pasara... En cambio, nunca pensó igual con sus hijos, y desde ese momento, comenzaba su odisea para proteger a Vlas.

«Que los dioses se apiaden de mí», pensó, soltando una ligera risa, en silencio. ¿Los dioses? ¿O el mismo? 

 

Después...

 

Rhys entró a la casa y se hizo paso hasta la sala, donde Vlas estaba recostado en el sillón leyendo un libro, caminó en silencio hasta él y se sentó a su lado.

—Bien, ya se fueron... ¿Dónde está Lara? —preguntó recordando que momentos antes de salir a despedir a su madre ella todavía seguía ahí.

—Dijo que iba a hacer la comida o algo por el estilo... Me sorprendió eso por cierto, no creí que le gustaba cocinar —respondió Vlas con cierto asombro en su voz, sin quitar la vista de las páginas del libro.

—Ja... Ella es muy encantadora en ese sentido, cuando activa su rol de ama de casa puede ser muy linda. —Sonrió Rhys—. Iré a decirle algo, ya vuelvo. —Se puso de pie, otra vez.

Su hermano dijo algo, pero no lo oyó, ya que se había alejado lo suficiente de la sala, para subir a la cocina. Al llegar ahí olió el fascinante aroma de la comida de Lara. En Fons, en su hogar, era él quien se encargaba de tales tareas, Lara no estaba en la casa en todo el día, su trabajo era demandante y siempre volvía cansada cuando la tarde caía, Rhys prefería evitar que tuviera que llegar a cocinar, y tomaba ese rol. Aunque eso no quitaba que había días en los cuales ella lo ayudaba, les gustaba hacerlo juntos, les recordaba a sus días de jóvenes, antes de casarse, cuando tuvieron que acostumbrarse a convivir, entre tantos problemas que los rodeaban.

—Tuvimos que venir a Remia para que se te ocurriera sacar a relucir todos tus trucos —bromeó Rhys entrando a la cocina.

—Es tu culpa de que en casa siempre monopolices la cocina, nunca me dejas hacer lo que quiero —protestó ella, dándose la vuelta.

Rhys se maravilló al apreciar su belleza, lucía un delantal blanco que cubría su vestido verde oscuro, también su cabello se encontraba atado con una coleta, y aunque a él le encantaba verlo suelto, no podía quejarse de tal imagen.

—¿Pizza? ¿Bromeas? No voy a permitir que Leah sólo sobreviva a base de comida chatarra —replicó él.

—Eres un tonto —ella rio, acercándose a él, y dándole un beso. Rhys bajó sus manos hasta sus caderas, y la sostuvo acercándola un poco a él—. ¿Ya se fueron tus padres?

—Sí... Y hay algo que quería decirte.

—¿Algo malo? —preguntó ella, un poco retraída, podía esperarse cualquier cosa.

—No, para nada... Mira, mamá me pidió, que te pidiera, que te quedaras aquí hasta que ellos vuelvan, no confía en que Vlas y yo podamos sobrevivir solos nosotros dos —respondió Rhys, entre risas.

—¿En serio? —Lara preguntó sorprendida—. Pero, no lo sé, ¿Y Leah? No la vamos a dejar sola.

—Puede venir... —Rhys dejó esa propuesta en el aire. Su esposa lo miró confundida, analizando lo que acababa de escuchar—. Digo, ella quería conocer a Vlas, yo le dije que lo iba a hacer en algún momento, y también le dije que lo haríamos los tres juntos, porque somos una familia... Es el momento perfecto, podemos cuidar a Vlas y de paso ustedes pueden quedarse en nuestra casa, cuando Rygal y mamá vuelvan pueden volver al edificio... Oh, olvidé decírtelo, mamá quiere conocer a Leah también.

Ella estuvo unos momentos en silencio, mirándolo atentamente, no se encontraba muy segura, no por desconfiar de Rhys, sólo que quería asegurarse de que Leah se sintiera cómoda en ese lugar, ellos la llevaron a Remia olvidando que ella nunca salió de Fons, por obligación, ya que estaba a cargo de ellos, y no podían dejarla sola en su casa. No querían involucrarla en sus problemas, ni en todo lo que sucedería, mientras más lejos ella estuviera sería mejor para todos, pero tampoco podían dejarla de lado, era su hija, y sus responsabilidades paternas siempre estarían por encima de todo lo demás... Leah era una chica la cual ambos podían asegurar que entendería la situación, y antes de poder decidir por ella, ignorando sus deseos, quiso preguntárselo, y guardarse la respuesta.

—Mañana le preguntaré y en base a su respuesta veré que hacer, no puedo sólo hacer algo sin consultarle, ¿Sí? —preguntó.

Su esposo sonrió.

—Claro, sé que su bienestar es tu prioridad, entiendo tu posición... Bien, entonces esperaré a mañana así puedo ordenar la habitación de huéspedes, te dejaré terminar, estaré con Vlas en la sala, si necesitas algo llámame —avisó, dándole un último beso.

—Sí, lo haré. —Lara asintió.

 

Después...

 

—Entonces, ¿Se quedará? —preguntó Vlas.

Rhys, sentado a su lado, se estiró en el inmenso sillón, y entre suspiros no supo que responderle

—Supongo. —Analizó muy bien la opción de contarle a su hermano la historia completa, y al caber la posibilidad de que tuviera que presentarle a Leah el día siguiente, supo que tenía que hablarle de ella—. Debemos preguntarle a Leah, Lara quiere asegurarse de que ella no se sentirá incómoda.

—¿Quién es Leah? —Vlas le dirigió su mirada con curiosidad.

Rhys sabía que nombrarla sin darle información era un buen puntapié inicial para que pudiera hablarle de ella con total libertad.

—Leah... —dijo, bajando su mirada al rascar suavemente su nuca—. Leah es... —dudó—. Leah es nuestra hija —dijo, al fin.

—Vamos, deja de bromear, ¿Es la hermana de Lara? —Vlas no lo quiso creer, sólo rio ingenuamente.

—Lara es hija única, Vlas... Leah realmente es nuestra hija, vinimos con ella a Remia, pero se está quedando en una propiedad que Lara posee en el Distrito Comercial... ¿No me crees? —preguntó, su mirada se decidió al dejarla sobre su hermano, él seguía igual de confundido, y desconfiado, Rhys no se lo quería creer, ¿Tan bromista fue en el pasado para que Vlas no le creyera algo así?

—Espera... Hay algo que me impide creerte, porque es chocante... Si tuvieran una hija tendría que tener menos de diez años, y si es así, ¿Cómo es que dejaron a una niña pequeña viviendo sola en un apartamento a kilómetros de aquí? —Vlas fue sensato con su pregunta.

Rhys agradeció que al menos usara la lógica, ya que eso le daba pie a la siguiente información que debía darle.

—Es que... Bueno... Leah es adoptada —reveló.

—Oh, claro... Ahora todo tiene sentido. —Vlas esbozó una sonrisa al comprender la situación—. Demasiado sentido —agregó.

Rhys agradeció que al final hubiera cedido ante la duda, y le hubiera creído, se le habían abierto muchas puertas desde ese momento, le podría contar a Vlas muchas cosas, aunque había otras que era mejor dejarlas en su lugar... Todo a su tiempo.

—Sí, ella quedó huérfana luego de que un siniestro mató a sus padres a finales de la guerra, Lara fue quien tomó la decisión, yo la apoyé, y desde que firmamos esos papeles nos convertimos en sus padres... Y ella se volvió una parte importante de nuestras vidas —dijo Rhys, vacilando entre la nostalgia y el encanto, su rostro reflejaba muy bien su dualidad.

—Eso fue hace seis años... O sea, hace seis años que son una familia, me dijiste que sales con Lara desde hace trece años —su hermano recordó.

—Más aun, todavía... Han pasado muchas cosas, con Lara estuvimos separados un tiempo, el año que duró la guerra, luego volvimos, y sucedió lo de Leah, y para ese momento ya teníamos en mente no volver a separarnos otra vez, por eso... Desde hace casi seis años que ella es mi esposa. —Rhys miró a Vlas y le mostró su mano izquierda levantando su dedo anular, y dejando ver su anillo de matrimonio.

Vlas había quedado absorto luego de esa respuesta, la abrupta e inesperada declaración de Rhys lo había dejado boquiabierto, estaba preparado para escuchar cualquier cosa, pero no eso... ¿Su esposa? ¿Una hija? ¿Una familia? Todo era increíble, pero tan esperable al mismo tiempo, que se sorprendió de sí mismo al no darse cuenta antes.

—¿Están casados? —Vlas siguió boquiabierto, era imposible que no necesitara una segunda confirmación, la primera fue muy chocante, y seguía intentando asimilar la situación.

—Si... Es increíble, ¿Cierto? —respondió Rhys, con cierto orgullo en su voz, hablar de su familia era algo que amaba, tanto como a ellas.

—Ni que lo digas... Mas para ti, nunca creí que al final terminarías siendo un esposo amoroso y hombre de familia... A veces la vida es muy confusa, es que... Por Sun, Rhys... ¿Qué sucedió contigo?

A Rhys seguía causándole gracia que su hermano estuviera incluso más emocionado que él en ese momento, no paraba de moverse de un lado al otro, sin creerlo, con una sonrisa en su rostro, ¿De admiración? ¿De sorpresa? No sabía, pero que estuviera feliz era suficiente.

—O sea que, ¿Los tres viven juntos allá en Fons? —preguntó, intentando calmarse un poco, la emoción era en demasía.

—Si... Después de la muerte de sus padres no podía dejarla sola de nuevo, lo había perdido todo y yo más que nadie sé lo que significa eso, también sé lo que significa afrontarlo solo... No iba a dejar que ella viviera lo mismo, y entre eso, y el cariño y calidez que la presencia de Leah trajo a nuestro hogar podríamos decir que conseguimos salir adelante, no todo fue fácil para nosotros. —El amor hacia su familia se vio reflejado en esas palabras.

El conocimiento sobre el sufrimiento que él tenía era tan amplio que incluso aunque ella hubiera estado a su lado, y en parte también haberlo conocido, luego de ella haberlo perdido todo, Rhys no permitió de nuevo que se convirtiera en más que eso... Un vistazo a la realidad y no una vivencia. La presencia de Leah suprimió tal culpa que arrastraron, calmó mucho de su dolor, ambos agradecieron que la chica fuera tan receptiva con ellos, intentando formar una familia con tal dolor y dificultad para acoplarse a una nueva vida luego de todo lo sucedido en el pasado. Entre baches y subidas, no todo era felicidad, y aprendieron a vivir a ese ritmo, porque, a pesar de haber pasado tanto tiempo, aún les quedan mucho por recorrer, el final todavía estaba lejos, no tenía sentido rendirse en ese momento. No tenía sentido rendirse jamás.

—Pudiste hallar el amor luego de tanto sufrimiento Rhys, estoy feliz por ti, realmente... Y espero que pueda conocer pronto a mi sobrina —dijo Vlas, dejándose llevar por la risa.

—Gracias Vlas... Y ya que trajiste el tema a colación, quiero hablar contigo sobre algo. —Rhys se irguió en su postura—. ¿Qué sucede contigo y esa chica Allen? —La media sonrisa que su rostro reveló confesó todas sus intenciones.

En base a esa pregunta Vlas no pudo evitar lanzar una risa despreocupada.

—Eres demasiado observador Rhys, es de admirar esa virtud que posees, incluso aunque no parezca siempre estás prestando atención a todo lo que te rodea —respondió con gracia.

—Tampoco es que fueras muy disimulado Vlas... Así que Zenda, es muy linda.

—Lo sé... Demasiado. —Vlas sonrió todavía más.

Pensar en ella lo llevaba a un lugar feliz en su mente, no podía evitar sonrojarse con sólo escuchar su nombre y un halago hacia ella.

«Así que no me equivocaba, será ella», pensó Rhys notando la respuesta y posterior reacción de su hermano.

—¿Puedo preguntar cómo y cuándo se conocieron? —se interesó

—Sus padres son diplomáticos, trabajan para papá, ella vive a dos casas y vamos al mismo colegio hace años... La conocí apenas algunas semanas después de que tú te fueras, y ella fue mi más firme apoyo cuando no sabía qué hacer conmigo mismo... Ella me salvó —Vlas lo dijo con una leve emoción en su voz, recordar esos momentos siempre lo ponía sentimental.

Fue mucho lo que tuvo que pasar para que al final ella se convirtiera en tanto para él, y se lo agradecía demasiado. Su mente todavía guardaba tal anhelo cada que quería ver al futuro con sus sueños... Esos sueños donde ella era la protagonista, y entre tantos, que iban desde su sonrisa, hasta su dulce voz... Ese vestido blanco, su caminata con flores en sus manos, subiendo al altar... Volviéndose parte de su vida, de su felicidad... Y sus ojos azules formando parte de la eternidad de su sueño, un sueño tan real como la vida misma... Porque ella existía frente a los suyos, y sabía que este algún día se haría realidad.

—Ya veo... Sé lo que se siente... Lara es lo mismo para mí, luego de abandonar Remia viajé hacia Fons, ella es de ahí, no creí que la volvería a cruzar luego de todo lo que vivimos aquí, pero el destino fue compasivo conmigo, y la trajo de nuevo a mí... Como te lo dije antes, la soledad me estaba consumiendo, pero ella desvaneció ese sentimiento de mí y me dio una razón para seguir adelante luego de hacerme recordar todo lo que yo era, todo lo que alguna vez amé y lo que había dejado en Remia... Créeme Vlas, las cosas no siempre serán cuentos de hadas, cuando tengas una caída sólo habrá una persona a tu lado... Y es a esa persona a quien tienes que elegir para pasar el resto de tu vida juntos.

Vlas pensó que decir algo sólo arruinaría el momento que su hermano había creado con esas hermosas palabras que retrataron gran parte de la vida de ambos, y a las personas que ambos más amaban. Así que solamente asintió en silencio y sonrió para luego seguir leyendo su libro. 

Rhys comprendió su acción y también acompaño el silencio, no agregó nada más, sólo tomó el control remoto y encendió la televisión... Pasaron algunos minutos luego de que Rhys viera las noticias, y desviando su mirada hacia Vlas notó que este estaba demasiado concentrado en su lectura y la curiosidad vino hacia él.

—¿Qué lees? —preguntó asomándose por arriba.

—Oh... Este libro, lo encontré en la biblioteca de aquí hace algunos meses y me olvidé de devolverlo, hace una semana cuando sucedió lo de los asteroides recordé que había leído algo parecido en un libro... Y era este, creo que incluso siendo de fantasía es algo bastante cercano a lo que pasó. —Vlas cerró el libro y se lo mostró a Rhys

«Una historia que se repite» —leyó el título en voz alta, era otro idioma, shi quizás... Su mente hizo un clic en apenas unos segundos y se dio cuenta rápidamente lo que tenía en sus manos—. ¿De qué se trata? —Al darle vuelta se dio cuenta de que no tenía sinopsis, y aunque él estaba seguro de conocer el contenido del libro, le preguntó a Vlas de todas formas para no cometer un error.

Vlas explicó detalladamente la historia del libro, o al menos hasta lo que él había leído, treinta y ocho capítulos de los cincuenta que la obra contenía. Luego de escuchar eso Rhys ya no tenía más dudas, así que abrió el libro y sólo se limitó a leer rápidamente los primeros cinco capítulos... Ciertamente no se había equivocado.

—Este libro trata sobre el Scire —musitó sin quitar la vista de las hojas. Al parecer Vlas no lo escuchó, suspiró por eso, no se había dado cuenta de tal descuido—. Vlas, ¿Me lo prestas? Parece interesante y quiero leerlo.

—Obvio, tómalo... De hecho yo sólo quería intentar encontrar algunas respuestas a lo sucedido en Ajax, quizás si tú lo lees podrás analizarlo mejor que yo e incluso darte cuenta antes —respondió Vlas—. Espera... ¿Todavía recuerdas todo sobre el shi?

—Ah, sí... Lara me ha tenido al tanto, lo hemos practicado, ella es muy buena cuando se trata de idiomas, tiene un talento natural —respondió Rhys guardando el libro debajo de su brazo.

—Wow... Es todavía más sorprendente —dijo Vlas impresionado.

—Si... Lo es —luego de decir eso, Rhys se puso de pie—. Iré a tomar un baño antes de que Lara termine la comida... Y también dejaré este libro en mi habitación para leerlo más tarde... En unos minutos vuelvo —agregó, dirigiéndose hacia la escalera.

—Aquí te espero... —respondió Vlas viéndolo alejarse, y luego de no verlo más encendió la consola para ponerse a jugar videojuegos.

Scire... Quizás el misterio más grande que la humanidad alguna vez conoció... Decir que cada diez años una lluvia de asteroides cae sobre la tierra y traen un poder extraordinario con ella es imposible de creer, pero realmente así es. Cuando el día del elegido llega, todo el mundo da un giro y el cambio se avecina... ¿Un dios? ¿El universo? ¿La voluntad humana? ¿Tecnología extraterrestre? ¿Una calamidad? ¿El Santo Grial? ¿La segunda venida? ¿El apocalipsis?

No, no tiene respuesta, su origen es incierto, para sus poseedores y para toda la humanidad... El Scire sólo es eso... El Scire.

Rhys Windsor es el actual poseedor de este poder, que aunque hoy en día lo toma como una cotidianeidad, tiempo atrás fue la razón de todos los males de su vida... Rhys es una más de las tantas personas que desconoce su origen, pero él al menos va un paso adelante... Él sabe que él Scire es la razón de todo... Del principio y el final, la verdad y la mentira, la vida y la muerte... Del universo y su infinitud. Del todo y la nada.

Su poder comparado con el resto de mortales es abismal. Aun así, detrás tanto poder también se oculta un camino lleno de oscuridad, muerte, odio, dolor y desgracias. El pasado de Rhys rehúye de aquella personalidad que intenta mostrar día a día ante todos aquellos que lo conocen. Ascendió, cayó y volvió a ascender para convertirse en el ser humano más fuerte del mundo, alcanzó la cima, pero no sin antes amar, odiar, sufrir, reír, llorar, ganar y perder. Dejando todo eso atrás cambió por el bien de Lara y Leah, cambió para volver a por su hermano y a su madre, por el recuerdo de Demian, y el destino que le aguardaba, cambió por él mismo, para acabar con su maldición para siempre... De todas formas, su pasado no se borraría jamás, pero Rhys lo ocultaba en lo más profundo de su alma.

Más allá de la superficie de su persona se encuentra su más grande pecado... La mayor muestra de la inhumanidad humana y las consecuencias de la soledad.

El Demonio de Remia. 


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