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76.71% La Leyenda del Scire / Chapter 56: Capítulo 22: El «Vudú» – Batalla en Ash III  

Chương 56: Capítulo 22: El «Vudú» – Batalla en Ash III  

Fons, Ash - 3 de Abril - Año 526

 

Recorrieron la ciudad en varios minutos siguiendo esa presencia de Energía del Alma. Mya era rápida, Vlas tuvo que esforzarse para seguirle el ritmo. Con su mente inundada de sensaciones que jamás creyó sentir. Estaba confundido con lo que estaba haciendo, con lo que estaba sucediendo. Iba a pelear, luego de ver tantas muertes, después de ver sangre correr a sus pies, como si del mismo infierno se tratara.

 Mya hizo lo posible para traerlo de nuevo a la realidad. Ni él supo qué fue eso que le pasó. Fue casi parecido a lo que experimentó después de ese sueño, o pesadilla, luego de la gala. Quizás el miedo y la inseguridad eran propensos a manifestarse en él. Quizás todavía no estaba preparado para enfrentar lo que pretendía enfrentar, por más que fuera el único camino para llegar a su propósito. Por más que fuera necesario, ya que la única manera de vencer todos esos miedos era enfrentándolos y entendiendo que no había nada para temer. Pero era complicado enfrentar la muerte sin retraerse incluso en el pensamiento. Él había enfrentado la muerte varias veces, la había visto con sus ojos, vio a Zenda caer ante ella sobre sus brazos, lloró por Demian, casi pierde a Rhys. Y cada vez que algo así sucedía le daba más y más cobardía el hecho de querer luchar contra esa sensación. 

 «Deja atrás ese arrepentimiento, esa culpa, ese miedo, deja atrás todo lo que te limita, desafía tu propio destino para lograr cumplir tu objetivo...».

 Pero lo que Leah le había dejado en claro aquella vez todavía perduraba en su mente, como una lección indeleble, casi inmortal. Con sus palabras recordó todo lo que perdería si se dejaba vencer, si no luchaba sin parar, si no enfrentaba su destino y sus miedos... Y tenía mucho de lo cual aferrarse para no echarse atrás. Rhys confió en él, Zenda lo hizo, Clio, Kora, Lara, Mya, Kit y Dean... Leah... Todos lo hicieron, todos vieron en él lo que él pretendía ignorar... Y no iba a perder.

 «Mi destino sólo depende de mí», pensó.

Claro que lo hacía, siempre lo hizo. Zenda nunca le mintió... Y él. Él nunca se rindió. 

 Mya se apuró al notar que la energía que seguían se había quedado en un punto fijo, cercano a las afueras de la ciudad, hacia el norte, casi llegando a Koella. Vlas la siguió a toda velocidad, aunque cuidando que su energía no fuera consumida del todo, si iba a pelear contra alguien tan fuerte debía, al menos, ser eficiente en el uso de su energía, y no cometer el error que cometió aquella vez en su práctica con las marionetas, o en su entrenamiento con Mya.

—¿Quién es ese? —preguntó Mya, cuando ambos llegaron a un descampado. Este estaba desierto, era inmenso, sólo algunas rocas que funcionaban como un leve relieve, luego todo era tierra varios kilómetros hacia el norte.

Vlas alzó su mirada hacia donde Mya señaló al hacer su pregunta. Apreció a una persona levitando frente a ellos. ¿Siempre estuvo ahí? ¿Cómo no se habían dado cuenta antes?

—No lo sé... ¿Sólo apareció sin más? No se me hace reconocido, usa Energía del Alma —respondió Vlas, eso era algo que saltaba a la vista, no había otra razón por la cual estuviera volando frente a ellos.

—Es a quien estábamos siguiendo, Vlas —aseguró Mya.

—Vlas Windsor y Mya Draghi, supuse que serían ustedes —intervino el extraño. Él levemente comenzó a reducir su vuelo, aunque todavía sin tocar el suelo, se acercó más a ellos.

—¿Cómo sabes quiénes somos? —preguntó Vlas, repleto de desconfianza, él no tenía apariencia de ser alguien que estuviera de su lado, y si Mya tenía razón en cuanto a ser la persona que seguían. Terminarían por pelear contra él.

—Siempre hay que conocer a las personas que enfrentarás a futuro —respondió él.

—¿Quién eres? —Mya demandó una respuesta—. Tienes insignias militares en tu chaqueta, y tu acento no es como el de nosotros... No eres fonsés, eres de Zardie... ¿Viniste con Yoh Tales, cierto?

Vlas rápidamente miró a Mya con cierta sorpresa en su rostro. Ella era muy perceptiva, ni él se había dado cuenta de todos esos detalles. Quizás era porque ligeramente estaba nervioso. Aunque probablemente era el conocimiento en batalla de Mya. Ella era ampliamente más experimentada que él, podía comprender ese tipo de contexto fácilmente. También la ayudaba su personalidad y su propia fuerza. Era un combo bastante peligroso, y al mismo tiempo le daba a Vlas una gran seguridad formar equipo con ella.

—Es un dato innecesario sabiendo que después de que se los diga morirán —aseguró el extraño.

Todo sucedió en un instante, Vlas apenas pudo notar su movimiento, él era demasiado rápido, incluso era más rápido que Mya aquella vez en la cual entrenaron juntos. Por eso se percató tarde que el extraño había comenzado a correr en línea recta hacia él. Estúpidamente se quedó a esperarlo, cerró su puño con fuerza, creyó que podía utilizar la ventaja de obtener control en el espacio que le otorgaba su Scire y haría aparecer sus cadenas en el suelo, para que se ataran al pie de su contrincante y entorpecieran su arremetida. 

Pero su contendiente no era tonto, y Mya tampoco. Ambos sabían que lo que Vlas planeaba no iba a funcionar, sus cadenas todavía eran débiles, él no sabía cómo infundirles energía alejadas de su cuerpo, por lo que su rival no tendría que hacer mucha fuerza para romperlas y seguir su camino.

Vlas siguió con esa idea en su mente, pero al girar su cabeza para divisar a Mya a su lado notó que ella había desaparecido.

«¿Qué carajo? ¿Mya?», pensó, distrayéndose de su plan.

—Mierda... —musitó, cuando al volver su mirada hacia delante apreció a su contrincante casi a centímetros de su rostro.

Mya lo sabía, siempre lo supo, sabía que Vlas todavía era un novato y querría utilizar su mejor carta en el primer instante, como sucedió cuando peleó contra ella. Por eso antes de que él desperdiciara su comodín, ella se encargó de la persona con la cual debían lidiar.

El extraño, a punto de llegar a Vlas, paró al sentir un movimiento invasivo viniendo de su izquierda, este venía acompañado de un ligero zumbido que dio alarma a su cuerpo y energía. Fue en ese momento, cuando en un segundo, actuó. Frenó rápidamente, y antes de poder siquiera acomodarse para activar su defensa, supo que no iba a ser lo suficientemente fuerte como para evitar recibir daños, por eso se decidió a retroceder algunos metros desplazándose sobre su propia energía, hasta el lugar en el cual estuvo inicialmente.

Hizo bien, Mya venía a una inmensa velocidad desde su costado, ella le había lanzado una patada con una potente fuerza, y sumada a su rapidez, fue casi imposible de esquivar en su totalidad, e incluso con el movimiento del extraño al lanzarse hacia atrás, no pudo evitar ser rozado en su mejilla con el calzado de Mya cuando ella pasó frente suyo con su ataque, cortándolo al instante.

 Vlas apreció la situación casi boquiabierto. Si él pensó en primer lugar que el tipo había sido más rápido que Mya en su entrenamiento con él, cambió su pensamiento a uno en el que Mya en realidad nunca fue en serio contra él, ya que esa velocidad con la cual había lanzado ese ataque era casi el doble de la usada por ella esa vez. Si ella se lo hubiese tomado en serio, lo habría matado.

 —Vaya, ese tipo es ágil —dijo Mya, volviendo al lado de Vlas rápidamente.

 —¿Tú crees? —preguntó Vlas.

 —No había visto unos reflejos así desde que entrenaba con Lara y Rhys... Quizás Dean con su habilidad, pero eso ya no entra dentro de un concepto de sólo físico... Él es hábil incluso sin utilizar su Energía del Alma —aseguró Mya, analizando en detalle a su oponente.

 Vlas asintió. Ella sabía de lo que hablaba, él no podía refutar nada, por lo que sólo le siguió la corriente.

 El tipo se tocó su rostro y limpió un poco de la sangre que tenía en este con sus dedos. Al notar como el líquido rojo se quedaba pegada en estos, sonrió ligeramente, y volvió su mirada a los chicos.

—Eres rápida, linda... Y buena peleando también, puede que te dé un mejor trato, me gustan las chicas como tú. —La soberbia invadió la declaración del extraño.

Esto desató el enojo de Mya, ¿Acaso ese imbécil se creía mejor que ella?

—No te creas demasiado, soy algo más tranquila, sólo que las personas como tú me molestan demasiado —replicó Mya, mosqueada.

 —Claro, lo que digas... Aunque todavía no me conoces muy bien, puedo hacer que te molestes aún más —rio el extraño.

Se estaba volviendo demasiado insoportable para Mya. Ella frunció el ceño ante su declaración.

 —Hasta que eso suceda no voy a dejar de verte sólo como un maldito hablador —dijo Mya, con cierta gracia.

Vlas sonrió al escuchar eso, ella era muy ruda cuando se burlaba de los demás.

—Eso ya se verá —dijo el extraño, ampliando sus palmas, para luego sacar de su mano varios muñecos que comenzaron a flotar a su alrededor—. Yo les recomendaría que comiencen a correr —agregó, dirigiéndolos hacia Mya y Vlas con un simple ademán.

 Obviamente eso era algo peligroso. No importaba si eran capaces de vencerlos o no, lo que realmente sabían era que si un tipo como él les lanzaba algún ataque tenían que hacer lo posible para no ser impactados por este. Por eso, aunque no quisieran hacerle demasiado caso, por primera vez siguieron su consejo.

 Y así como lo hicieron, comenzaron a correr por el terreno seguidos por esos extraños muñecos, no parecían tener vida, por lo que seguramente los controlaba con su energía, pero, ¿Cómo funcionaban?

 Vlas tenía una ventaja, la de analizar las cosas rápidamente en una situación extrema, por esa razón, mientras esquivaba los muñecos desplazándose por el terreno, notó que algo especial debían de tener, por eso comenzó a dar utilidades en su mente.

 «¿Explosivos? Imposible si así fuera ya los habría hecho estallar», descartó esa idea.

Aunque... Había notado algo, esos muñecos no eran normales, eran muñecos Vudú, esos muñecos que se utilizaban en rituales con el ADN de una persona para lanzarles maldiciones, males, enfermedades, y hasta la muerte. Percatándose de eso, sintió que comenzaba a comprender la habilidad: Esos muñecos intentaban conseguir cualquier tipo de parte del cuerpo de ellos para que así el tipo extraño pudiera tenerlos en la palma de su mano al activar un control aprovechándose de la utilidad del concepto Vudú. Era una habilidad bastante interesante y útil, con sólo un poco del ADN de alguien se era capaz de hacer que hiciera cualquier cosa por ti. En las manos de alguien con más destreza en la Energía del Alma, e incluso con un Scire, podía llegar a ser muy poderosa y macabra a la vez.

 Vlas debía darle ese dato a Mya, quizás entre los dos podrían crear una estrategia para acabar con ese tipo. La vio a unos veinte metros corriendo de los muñecos tomando el camino contrario al cual él iba, esto hacía que se alejaran cada vez más. Él analizó el terreno para encontrar algún lugar donde parar y que los muñecos no los encontraran. Era casi desierto, pero si podía encontrar una abertura oculta y que ni el tipo ni los muñecos pudieran ser capaces de verla podría formular una estrategia junto a Mya.

Fue fácil y rápido, casi la única piedra que se encontraba en el terreno. Antes de dar la vuelta a su camino para volver a Mya, pasó por detrás de está e hizo un agujero lo suficientemente grande como para que ambos entraran, pero sutil, para que pudiera cubrirlo cuando se encontraran debajo de la piedra que lo ocultaba de su oponente. Comenzó a correr hacia Mya luego de hacerlo, ella se encontraba concentrada en escapar de los muñecos, por lo que no lo vio, y de esa manera no se percató que con rapidez Vlas la tomó de la cintura al pasar a su lado, y la llevó con él hacia el pozo tapando el agujero al controlar la tierra.

—Oh, Vlas, eras tú, creí que ese tipo me había atrapado —suspiro Mya, aliviada.

Todavía se encontraban a oscuras en el estrecho agujero que Vlas pudo hacer con rapidez. Pero al instante él encendió una antorcha y extendió un poco más el espacio.

—Mya, creo que sé cómo funcionan esos muñecos —afirmó Vlas.

Mya lo miró con simpatía y sonrió.

—¿También te diste cuenta que son muñecos Vudú? —preguntó ella.

—¿Eh? ¿Lo sabías? —La sorpresa se dejó ver en el rostro de Vlas al hacer esa pregunta.

—Sí, es una práctica común en la religión que gobierna mi pueblo, pero esta vez parece que este tipo fue a otro nivel, y esos malditos muñecos son un peligro de muerte —indicó la chica.

—Sí, creo que debemos averiguar su límite, no podremos formar una estrategia para ganarle si no sabemos cómo funcionan —dijo Vlas.

—Creo que lo básico es que para activarlos necesita algo que haya pertenecido a nosotros, cualquier tipo de cosa: Un pedazo de ropa, pelo, sangre, y suponiendo que esos muñecos están hechos con Energía del Alma, esta también puede ser una opción. —Mya comenzó a clasificar ideas.

Vlas asintió.

—Exacto, no creo que sea tan fuerte como para matarnos con sólo una porción, esa habilidad debe ser una con condiciones, por lo que debe tener algún que otro fallo o desventaja, y si es cierto que los muñecos poseen su energía, podríamos desactivarlos con la nuestra al anular la que tiene dentro.

—Eso no creo que sirva, creo que te diste cuenta que ese tipo es muy rápido, si tiene esos reflejos sin energía, con energía será aún más rápido, ingresar energía en un objeto toma bastante tiempo, en ese tiempo puede usar su habilidad y estaremos muertos antes de que nos demos cuenta —explicó Mya.

Vlas supo que tenía razón, su rapidez fue en lo primero que se fijó cuando analizó al tipo.

—Tienes razón —dijo Vlas, llevándose su pulgar a la boca al comenzar a pensar una segunda opción para probar la habilidad de su contrincante—. Ya lo tengo... Lo usaremos a él como sujeto de prueba.

—¿Cómo haremos eso? —preguntó Mya, algo confundida.

—Tu llegaste a sacarle sangre, debe haber algo de lo que le cayó en el terreno... O en...

Ambos se miraron.

—En mi calzado... —dijo Mya.

—En tu calzado... —adhirió Vlas—. Sí, a eso me refería —añadió, señalando las botas de Mya. 

—Hay algo manchado... Todavía no está del todo seca, puedo sacarla si la hago líquida de nuevo —dijo Mya, quitándola de su bota con su dedo envuelto en un poco de energía—. Puaj... La sangre ajena es asquerosa —añadió, asqueada. La sostuvo en la punta de su dedo índice luego de hacerla liquida de nuevo.

—Lo sé... Ponla aquí —respondió Vlas, formando un tubo de vidrió al manipular un pedazo de roca.

—¿Tú lo harás? —preguntó Mya, dejando la gota dentro del recipiente.

Vlas lo tapó y le dio una leve mirada.

—Sí, puedo hacerlo... Pero necesito tu ayuda también, él sabe que eres fuerte, por lo que tiene más atención a tus acciones, necesitaría que sigas hasta como estabas antes de que nos escondiéramos aquí, distráelo y hazlo pensar que todavía no nos dimos cuenta de su habilidad, mientras tanto yo haré lo mismo, pero disimuladamente volcaré esta sangre en uno de los muñecos —explicó Vlas.

Mya le prestó una gran atención al plan. No estaba para nada sorprendida de todo lo que él había planteado, ella sabía que en algún momento el chico dejaría ver esa capacidad analítica típica de un genio. Así como su hermano. Sólo le siguió la corriente, su plan era mucho más razonable que cualquiera que a ella se le ocurriera, después de todo... Él era un Windsor y un poseedor del Scire, quizás era más fuerte que él en ese momento, pero no faltaba mucho tiempo para que él la superara.

—Entiendo —asintió Mya—. ¿Quién sale primero? 

—Tenemos que salir los dos al mismo tiempo, si no será sospechoso, ya tardamos demasiado con esta pequeña charla que tuvimos.

—Claro... Vamos. —Mya apoyó su palma en la entrada al escondite, y cuando estaba a punto de controlar la tierra para volver a formar el agujero que les permitió entrar en primer lugar sintió como Vlas tocaba su muñeca.

—Espera... Toma esto —él la interrumpió, alcanzándole un auricular.

—¿Qué es esto? O sea, sí sé lo que es, pero, ¿Para qué lo vamos a usar? —preguntó Mya, intentando colocárselo en su oreja.

—Rhys me dio uno hoy para que me comunique con él, pero parece que perdió el de él porque ya no hay señal, hice una copia del mío, sólo podremos comunicarnos entre nosotros, te diré cómo reaccionará el muñeco con cada movimiento que haga y tú harás lo mismo, cada descubrimiento lo compartiremos para que podamos acabarlos —explicó Vlas. Se acercó a Mya y le acomodó el aparato en su oreja—. Había quedado suelto, lo ibas a perder. —Sonrió.

 —Sí... Gracias. —Mya le devolvió la sonrisa—. Entonces... Nos separamos aquí... Suerte, solecito... Ya que tu suerte es la mía —añadió, guiñándole un ojo.

—Así es, tú también... Y no mueras —advirtió Vlas.

—Ni tú. —Sus palabras concluyeron la charla, y abrió rápidamente la entrada.

Cuando salieron del pozo no llegaron a estar ni dos segundos libres que ya tenían a los muñecos de nuevo a su alrededor, pero esta vez era diferente, tenían un plan y una unión entre ellos, cualquier cosa extraña que notaran la sabrían ambos.

Vlas corrió al lado contrario de Mya, como estaban haciendo antes, y como ella se acercó al extraño para llamar su atención, él se alejó lo suficiente como para que su rival no lo viera, este todavía seguía concentrado en las acciones de su compañera.

 «Perfecto», pensó, cuando al mirar atrás notó que el usuario de los muñecos se encontraba dándole la espalda, ya que había volteado hacia el lado de Mya. Fue ahí cuando rápidamente, aprovechando la ventaja que él le había dado, abrió el tubo y al primer muñeco que vio se lo volcó encima.

El muñeco comenzó a brillar y sus ojos se pusieron de un color azul ultramar, así como el de un lapislázuli. Entonces lo entendió, primero necesitaba activar el muñeco, por lo que el primer contacto no era peligroso, sino que comenzaba a serlo luego del segundo.

Primera condición: Necesitas ADN para activar la habilidad.

Le comunico eso a Mya, y ella le informó que los muñecos también eran inmunes a ataques que no llevaban Energía del Alma, ella intentó lanzarles un ataque de fuego, pero fue inútil, sólo lo absorbieron.

Él ya lo sospechaba, lo único que podía acabar con la energía era igual o más cantidad de esta misma, un ataque que no estuviera reforzado no le haría ningún tipo de daño

—No intentes sumarle energía a esos ataques, Mya, puede que se activen —avisó.

—Claro, es lo que intento evitar —respondió ella.

Pensó también en la opción de usar sus cadenas, pero también cabía la posibilidad de que usar armas bañadas en energía de la misma manera podía ser desventajoso, ya que si el muleco absorbía la energía de estas se iba a activar. Por lo que decidió avisarle también a Mya.

«Necesito encontrar una segunda condición», pensó, viendo como el muñeco que había activado no estaba persiguiéndolo junto con los demás. «Que extraño».

 Supuso que se debía a que este estaba analizando el ADN y que eso tomaba tiempo, pero descartó la teoría cuando recordó que ellos no parecían tener vida propia, por lo que había sólo una razón, el muñeco activado sólo atacaba a la persona de la cual poseía su ADN.

Segunda condición: Sólo se puede utilizar un muñeco por persona.

Si eso era así, entonces la pregunta era: ¿Por qué no atacaba al sujeto? Fue ahí cuando cayó en cuenta, estos ya tenían ADN de él, la Energía del Alma con las que fueron creados, todo el muñeco era su ADN. Por lo que lo que Vlas había hecho había sido un aviso al tipo de que estaban intentando encontrarles debilidades a su habilidad, había hecho público que tenían un plan. Un mal paso en una batalla de estrategia.

«Oh no, lo arruiné», pensó, cuando los muñecos dejaron de perseguirlo, y todos volvieron a su dueño rápidamente.

 Vlas comenzó a correr hacia el lugar inicial a toda velocidad, quién sabe qué se le ocurriría hacer al extraño en ese momento. Se acercó a Mya al mismo tiempo que ambos llegaban al lugar, ella jadeaba, obviamente estaría cansada luego de correr en círculos por cinco minutos seguidos.

—¿Estás bien? —preguntó, al parar a su lado. Buscó algún daño o heridas en ella, pero al parecer estaba sana y salva.

—Sí, ¿Y tú? —preguntó ella, haciendo lo mismo.

—También, dejaron de perseguirme luego de que activé uno, parece que se dio cuenta de nuestro plan —respondió Vlas.

Mya rio, negando con su cabeza.

—Era obvio, pero al menos pudimos descubrir algunas condiciones, tenemos más ventajas.

—Así es —afirmó Vlas

—Ustedes dos. —La voz del extrañó resonó fuerte en el terreno, llegó a los oídos de Vlas y Mya al momento en el que ellos alzaron sus miradas—. ¿Realmente creyeron que no me daría cuenta que usaron mi propia sangre para uno? Que ilusos —soltó una arrogante carcajada—. Además, creo que ya es momento de que me presente, se dieron cuenta de mi técnica, así que ya no puedo ocultarlo... Soy Sonny Jin, o como me conocen en mi nación, por mi apodo: El Vudú —añadió, presentándose con una especie de reverencia.

—Así que Sonny Jin —susurró Mya. Sólo Vlas la pudo escuchar—. Rhys me contó que en la guerra mientras sucedía su pelea con Yoh Tales, Sonny Jin fue destrozado en batalla por ese tal Jean Blake.

—¿Jean Blake? —preguntó Vlas.

—Sí, Rhys dejó en claro que Jean era, por detrás de él, el usuario de Energía del Alma más fuerte del mundo, en cuanto no poseer un Scire se trata, pero al parecer si es capaz de armar una buena estrategia podría darle pelea a cualquier poseedor del Scire... Jean le explicó un poco de la habilidad de este tipo, pero no recuerdo bien lo que Rhys me dijo, sólo me dijo que era condicionada, por lo que estábamos en lo correcto.

—Ya veo —asintió Vlas—. Sonny Jin, he escuchado de ti, ¿Tu habilidad es una habilidad condicionada, cierto? —preguntó, con tranquilidad.

Sabiendo un poco más del tipo pudo dejar de sentirse intimidado por su habilidad, si fue derrotado fácilmente significaba que su habilidad poseía más fallas que aciertos, sólo debía encontrarlas.

—Así es, Vlas Windsor, parece que eres igual de inteligente y perspicaz que tu hermano mayor, pudiste deducir cómo funcionaban los muñecos en un par de minutos... Eso es admirable, no lo voy a negar.

Extrañamente, a Vlas eso le sonó como un halago.

 —Así que conoces a Rhys. —Vlas esbozó una sonrisa.

Si él sabía de Rhys significaba que conocía las consecuencias de meterse con él o con algún ser querido suyo, por lo que tenía otra ventaja: El miedo.

—Sí, como para no hacerlo... El Niño Maravilla, o como lo llamaron luego de la guerra: Prodigio Divino... Ese tipo es otro maldito nivel, agradezco que el Windsor que me tocó enfrentar hayas sido tú y no él —declaró Sonny.

Vlas apreció como levemente movía su mano con inquietud. Hablar de Rhys lo volvía ansioso, eso significaba que no se equivocó con su suposición.

—Hmm, ya veo... Entonces, con respecto a tu habilidad, ¿Tú puedes darte cuenta de quién es el ADN que tomas? —inquirió.

—No responderé eso, Vlas Windsor, ni que fuera estúpido, hacerlo sería una desventaja para mí, y por suerte una condición de mi habilidad no es revelarla para que se haga más fuerte —respondió Sonny.

—Ya veo —musitó Vlas. Mya lo miró, estaba hablando sólo para ella—. Así que las condiciones de esta son en base a él mismo y su propio límite, no tiene nada que ver con nosotros, entonces... Ya lo tengo, esos muñecos no pueden tener energía si antes no la tomaron de algún lado, por lo que cada uno tiene un alto porcentaje de su energía, mientras más muñecos cree menos energía se les da, lo que los hace más débiles y fáciles de destruir... Hay dos maneras de ganarles: Una es acabando con el centro de energía, o sea Sonny... Y la otra es destruyendo uno por uno a los muñecos hasta que él se quede sin energía, la primera es algo imposible, esos muñecos lo protegerán si intentamos atacarlo y eso podría jugarnos en contra si tocamos el mismo muñeco más de una vez, por lo que la opción más factible es destruir los muñecos uno por uno —explicó.

Mya tomó anotaciones en su mente, pero de todas maneras, sintió que el plan todavía estaba incompleto, y tenía algunas preguntas.

—Entiendo tu punto Vlas, pero, ¿Cómo haremos para destruir uno por uno los muñecos sin salir heridos en el proceso? Recuerda que estos absorben la energía, todos nuestros ataques son inservibles contra ellos —recordó Mya. 

—Fácil, con lo que deduje hoy, sólo puede ser utilizado un muñeco por persona, por lo que para que la habilidad no tenga efectos en nosotros al atacarlos, debemos activar un muñeco cada uno, si hacemos eso, luego no podremos activar otro, por lo que cuando ataquemos a los restantes con nuestra energía, no podrán absorberla, deberíamos procurar no tocar el muñeco inicial cuando estemos destruyendo los demás.

—Claro, porque el que tiene nuestro ADN no va a reaccionar. —Mya comenzó a seguirle el ritmo a esa estrategia.

—Exacto, así que, ¿Hacemos eso? —preguntó el chico, mirándola con seguridad.

—No parece ser un plan tan complejo, pero Vlas, como ya sabemos, estos muñecos nacen de su energía, por lo que son todos parte de uno, ¿Y si cabe la posibilidad de que estén unidos y todos compartan esa información? —pregunto Mya, haciendo notar su preocupación.

—No... Eso es algo imposible, si así fuera, cuando activas un muñeco deberían todos seguir ese patrón, y a la vez no se limitaría a un muñeco por persona, es algo complejo de explicar, pero él realmente no tiene tanto poder, más bien son los muñecos, al no saber usar bien esta energía, la canalizó en ellos y terminó por desarrollar esta habilidad, fue la mejor forma que encontró para no desperdiciar ese poder.

—Así es, es como lo que hicimos todos cuando comenzamos a usar la energía, la canalizó en objetos, pero esta vez él tuvo una idea así y termino por crear una habilidad que se acopla a su personalidad.

—Sí, ahora que te quité esa preocupación, ¿Vamos? —preguntó Vlas.

—Sí... Yo no tengo problemas —aseguró Mya.

Y en un ligero choque de miradas donde la de Vlas dio luz verde, su figura sólo se difuminó frente a él. Fue imperceptible.

Vlas miró a su alrededor y la vio a unos metros de él, yéndose derecho a un muñeco. Al llegar a él, lo tocó, y sin problemas desapareció de nuevo, gracias a su velocidad.

 «Wow... Todavía es más rápida que antes, ¿Va a seguir ampliando su velocidad? Parece que todavía no había demostrado todas sus habilidades», pensó Vlas, haciendo lo mismo que ella al lanzarse hacia un muñeco.

Mya, alejándose del lugar, notó que sólo la seguía un muñeco de los cuatro iniciales, eso dejaba a la vista que el plan estaba funcionando, ya que uno quedó inmóvil, y de los otros dos se encargaría Vlas.

Debía ser lo más rápida posible para destruir el que quedaba. Antes de que Sonny se diera cuenta de su estrategia y encontrara una forma de anularla. En el medio de su recorrido dio la vuelta parando su corrida, frenó con sus pies y giró su cuerpo, enfrentó al muñeco con entereza, dispuesta a volver por su camino de nuevo, para ayudar a Vlas... Y terminar para poder darle una paliza a ese tipo, cuando ya no le quedaran muñecos.

—¿Qué carajos? —se preguntó, cuando al plantarse frente al muñeco este sólo desapareció de su lugar—. Vlas, ¿Me escuchas? —Activó su auricular.

—¿Desapareció, cierto? —preguntó él, rápidamente.

—¿Qué sucedió?

—Volvieron a él, sabía que podía hacerlo en cualquier momento, se dio cuenta de lo que pretendíamos hacer y antes de perder energía con la destrucción de los muñecos sólo absorbió la energía de estos de nuevo, sólo quedan los que tocamos... Ten cuidado de no hacerlo de nuevo —avisó él.

—Claro, pero, tendríamos que atacarlo a él, ¿Cierto? Ahora no tiene la misma defensa que antes —supuso Mya.

Sólo escuchó la risa de Vlas al otro lado del auricular.

—Mya —dijo él—. Eres la más fuerte... Ya sabes lo que tienes que hacer.

Mya esbozó una sonrisa al escuchar sus palabras. Sintió que era su momento, hacía mucho tiempo no peleaba en serio, y ya lo estaba necesitando.

Recorrió el campo a una velocidad imperceptible. Apenas logró cierta aceleración necesaria escuchó los latidos de su corazón retumbar en su cuerpo, con fuerza, entonces dio una gran bocanada de aire, para luego exhalarla y alzarse en vuelo. No recordaba haberse movido tantos kilómetros alejada de la situación inicial, todavía Vlas estaba en su lugar, con un ligero vistazo al suelo notó su rostro apreciándola con sorpresa. Pero quien no se había dado de cuenta era su rival... Y aprovechó esa ventaja.

Suficiente aire como para que en su mano pudiera formar ese ataque, dispuesta a dárselo de lleno en la cabeza. Si lo hacía rápido, todo iba a acabar en ese momento, y no quería seguir extendiendo más la situación. Sólo unos centímetros, en un instante, el sonido del fuego comenzando a surgir desde su palma, con ese objetivo.

La explosión invadió el lugar, el humo cubrió la vista de Vlas, quien apenas pudo notar lo que había sucedido... Esa cortina de humo no escondía mucho después de todo, se dispersó rápidamente, y esa imagen frente a sus ojos.

—Uno más —rio Sonny, soltando el muñeco de su mano. Este sólo se deshizo como cenizas que cayeron de lo alto y se esfumaron con el viento.

Mya ya se había alejado lo suficiente como para que su rival no pretendiera realizar un contraataque.

«Usó un muñeco como escudo», pensó ella.

Apreció la mitad del brazo de Sonny quemado, hasta ahí había llegado su ataque, si no hubiera usado ese muñeco como defensa quizás podría habérselo arrancado entero. De todas maneras, ese ataque iba más alto, si él no colocaba su brazo, arrancaba su cabeza. 

—¡Mya! —Ella escuchó el grito de Vlas desde abajo—. ¡Es ahora o nunca! —Señaló a Sonny—. ¡Está indefenso! ¡Es tu oportunidad!

Mya entendió rápidamente la señal. Y se lanzó a atacar a Sonny. Vlas no podía volar todavía, por lo que durante el tiempo en el cual ellos estuvieran en el aire él iba a estar fuera de la pelea, sólo le quedaba a ella encargarse de la situación mientras tanto.

Primeramente tanteó el terreno, lanzó dos puñetazos rápidos, que Sonny esquivó. Ella entendió su resuelta movilidad, él estaba intentando no utilizar sus brazos, ella tenía que llevarlo al límite, para que ese antebrazo quemado se ampliara. Se movió un poco hacia atrás y le lanzó una patada dirigida a su nuca, la mano de Sonny llegó antes. Su brazo izquierdo, aquel que todavía se encontraba sano. Él no atacaba, sólo se dedicaba a defenderse... No había motivos para que sólo se retrajera más en su lugar... O tal vez.

—Mierda —soltó Mya, percatándose de eso, y antes de que el muñeco que había tocado minutos antes en su primer movimiento chocara con su espalda, dejó de volar, y aterrizó en tierra.

«Lo sabía», pensó ella.

—El proceso de asimilación no dura más de un minuto, linda... ¿Creíste que reduciría mis muñecos a sólo uno y descuidaría mi defensa así como así sin un plan de contingencia? Por Yva... Soy un militar, eso no es algo a lo que esté acostumbrado —explicó Sonny. El muñeco con el que intentó atacar a Mya volaba a su alrededor—. Luego del proceso de asimilación no puedo cancelar la habilidad, por lo que se me es imposible absorber mi muñeco de nuevo hasta que consiga hacer un mínimo de daño con este.

«¿Cómo pude pasar eso desapercibido? Sólo me concentré en el que tenía que destruir ignorando el que ya tenía mi ADN», pensó Mya, con su mirada concentrada en Sonny. En ese momento, la única amenaza hacia ella que él tenía era ese muñeco, no podía perderlo de vista... Aunque... «El otro muñeco», se percató.

—¡Vlas! —Giró su rostro buscando a su compañero en el terreno, luego de su aviso no escuchó más de él... A él también lo seguía un muñeco... En el peor de los casos.

Sus pensamientos se desvanecieron en un santiamén, cuando la cadena de Vlas formó una horda de aire con su fuerza y velocidad, esta se estiró más allá de ella, venía desde su espalda, siguió su camino y terminó por impactar cerca la cabeza de Sonny... Destruyendo el muñeco que lo rodeaba en su movimiento.

—¿Qué? —Mya quedó pasmada.

—Si no es un muñeco que posea mi ADN, puedo destruirlo de cualquier forma.

Las palabras de Vlas se escucharon cerca. El caminaba detrás de ella.

—¿Y el otro? —preguntó Mya, notando que él se encontraba a salvo, y que aunque hubiera podido destruir un muñeco, todavía quedaba el que tenía su propio ADN.

—No fue una buena idea intentar parecerme a ti y esquivarlo con rapidez. —Entre el sonido de su voz se entremezclo el del metal de su cadena siendo arrastrada por el suelo. Mya se dio la vuelta—. Dejo el resto en tus manos... Mya Draghi —añadió, con una brillante sonrisa en su rostro.

Mya notó su brazo izquierdo caído, la parálisis lo había alcanzado.

—Hizo efecto —manifestó ella. Se acercó lentamente a él y envolvió su mano en la suya, la misma que sostenía la cadena—. ¿Me la prestas? —preguntó. Vlas asintió—. Luego de que el primero hace efecto no puede hacerlo con otro... Me encargaré del resto, solecito.

Ella envolvió la cadena con fuego y se dio la vuelta, dirigió su mirada a Sonny, él tenía el muñeco con el que había atacado a Vlas en su mano, también había esbozado un sonrisa satisfactoria. Ella sólo tenía que destruirlo, no le importaba mucho vencer a Sonny, sólo quería que Vlas no saliera dañado... Si eso pasaba, no se lo perdonaría jamás.

«Le prometí a Rhys que te mantendría a salvo... No voy a permitir que salgas herido, pequeño», pensó, con decisión. Y se lanzó otra vez a atacar a Sonny.

No supo cuántas veces llegó a casi golpearlo. Pero la cadena todavía no tocaba el cuerpo de Sonny, con la potencia de sus llamas no tardaría ni un segundo en quemar su cuerpo apenas tocarlo, por esa razón sólo quería llegar al Nio que él tenía en su mano izquierda, esa era la base de su poder. Él usaba los muñecos como escudo, con cada ataque de Mya que lograba traspasar su defensa, él formaba un muñeco en ese lugar y sólo evitaba el golpe. Mya sabía que la energía para eso venía de su Nio, era imposible que hubiera hecho más de diez muñecos y que de igual manera su velocidad de reacción para seguir formándolos fuera la misma, o incluso mayor... Su energía venía de... Oh no.

«Vlas», pensó, apenas desviando un poco su mirada hacia el chico. Él se encontraba arrodillado, difícilmente podía sostener la parte izquierda de su cuerpo, cada vez la parálisis lo afectaba más... El muñeco tomaba su fuerza, tomaba su poder... Tomaba su energía... Con que de ahí venía. No era de su guante, todo era de Vlas.

Mya lanzó una ráfaga de cortes veloces, el fuego cubrió algunos muñecos más. Ella aprovechó esa abertura para soltar una parte de la cadena con su mano, y llegar al rostro de Sonny.

«Soy más rápida que tú... Imbécil», pensó, impactando un fuerte puñetazo en el rostro de su contrincante.

Lo envió lejos, y salió detrás de él, este todavía sostenía el muñeco que afectaba a Vlas en la palma de su mano.

Sonny creó otro muñeco, lo usó como apoyo, y se acomodó de nuevo. Mya se acercaba como un tren, con su rostro frío como el hielo, pero envuelta en llamas, dispuesta a arrollar todo en su camino.

 —Mierda. —Sonny supo en ese instante que no iba a poder esquivarla... Y no había otra opción.

 Segundo a segundo, habilidad tras habilidad, como una fuerza irresistible. Sin freno, sin manera de ganar... Eso era todo.

 El fuego se esparció por el lugar con el impacto. Pasos sonando como las agujas de un reloj, sentenciando quizás el final de un combate... ¿Con una ganadora?

 —Débil... Demasiado débil... Sólo tenía que ponerme un poco seria... Sólo eso.

Mya cruzó la pared de humo formada por ella misma. Para luego apreciar el cuerpo de Sonny manteniéndose parado con lo mínimo, alzando su rostro ante su llegada, y apenas pudiendo esbozar su sonrisa característica. Aunque esta vez se veía más como de frustración que de satisfacción

 —Mya Draghi... Una nueva usuaria de fuego que no pude vencer... Aunque, con tu victoria... ¿Podrás siquiera salvar a tu novio? —Él alzó su mano, apuntando a Vlas.

 —No.

Mya sabía que no iba a llegar a evitar que él lanzara ese ataque, por eso sólo se movió un poco hacia el costado, y enterrando su pie en el suelo se impulsó, saliendo dirigida a Vlas como un rayo. Al menos, si llegaba antes que el ataque, este sólo la impactaría a ella.

—¡Vlas! —gritó, llegando a él.

El muñeco que Sonny le había lanzado estaba punto de alcanzarlo

Ella cayó sobre Vlas, lo rodeó con sus brazos, protegiendo su cuerpo, dándole la espalda al ataque. Ni aunque tuviera la velocidad de Dean sería capaz de esquivarlo... Sólo Rhys o Lara podrían hacerlo. Apretó a Vlas lo más fuerte que pudo... Y murmuró:

—Cierra los ojos, pequeño... Estarás bien.

Y ambos cerraron sus ojos.

 De la nada, una intensa ráfaga de fuego gigante pasó por detrás de ellos. Quemando el muñeco con sólo un movimiento, no dejando nada a su paso. Ninguno de los dos llegó a verla, sólo sintieron que el calor los abrazaba, y el sonido del fuego consumiendo sus alrededores.

—Ese fuego. —Mya no se dio la vuelta, siguió protegiendo a Vlas—. ¿De dónde viene? —apenas hizo esa pregunta sintió como algo debajo de ella se movía. Vlas—. Ey, ¿Estás bien, solecito? —preguntó, alzándose un poco, permitiéndole respirar.

—Mya... Eres tú... Maldita sea, ¿Qué carajo pasó? —preguntó él, algo desconcertado.

—De todo... Pero, el ataque de Sonny nunca llegó a golpearnos, no entiendo de dónde salió ese fuego que terminó destruyendo su último muñeco —dijo ella, recorriendo los alrededores con su mirada, no encontró nada.

—Mya, creo que eso no es lo más sorprendente, ¿Cómo fue que quemó a los muñecos? Nuestros ataques no pudieron hacerles daño —cuestionó Vlas.

Mya lo miró con el mismo rostro de desconcierto que él. Tenía razón, fue un detalle del cual no se percató.

En base a su cuestionamiento, al instante se les dio una respuesta, cuando escucharon unos pasos detrás de ellos. Rápidamente se dieron la vuelta, temían lo peor, pero sólo vieron a un joven, quizás de la edad de Rhys, caminando en tranquilidad. Con un tranco casual y atrevido. 

—Sus ataques deben de ser más rápidos que la asimilación de la energía del muñeco... Si no la asimila a tiempo el fuego los consume, fueron rápidos, casi lo logran... En especial tú —respondió, pasando al lado de Mya. Ella notó que él le dio una mirada—. Sonny, Sonny, Sonny... Parece que no has aprendido una mierda —dijo, con arrogancia—. Si esos muñecos no funcionaron hace seis años menos funcionarán ahora... Que decadencia —añadió, con una media sonrisa de superioridad apareciendo en su rostro.

Sonny lo conocía a la perfección, y algunos traumatizantes recuerdos de aquella guerra vivida seis años atrás le vinieron a la mente apenas apreciar el rostro de esa persona.

Como un asedio hacia él.

Como una sentencia de muerte.

—¿Me extrañaste Vudú? —el joven preguntó.

—Así que estás aquí —Sonny apenas pudo pronunciar algo—. Jean Blake.


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Chương 57: Capítulo 23: El «Rey de Reyes» – Batalla en Ash IV  

Fons, Ash - 3 de Abril - Año 526

 

La lucha había llegado a un punto muerto.

Lee no tenía pensando matarlo. Era muy extremo, nunca en su vida había matado a una persona. En la guerra sólo fue soporte de la primera línea, nunca llegó a estar en un combate más allá del asedio al palacio al final de esta. Donde muchas cosas sucedieron, donde más que nunca vio la muerte... Donde todo se vino abajo en su mente.

Pero, ante esto, él sabía que matar no se podía tomar tan a la ligera, por varias cosas, por su mente, por su corazón, por su alma, por su propia moralidad, por su puesto... No podría pretender dar el ejemplo y ser el mayor mártir de tantas personas sabiendo que tan poco le importaba la vida ajena. Era hipócrita profesar lo contrario a sus acciones, era hipócrita y narcisista creerse superior al resto con tal pensamiento.

Ser alguien violento no era algo que lo caracterizara, tampoco era algo de lo que podría llegar a enorgullecerse. Siempre prefirió la opción del dialogo, de llegar a un acuerdo entre ambas partes. Ese fue su pedido en la guerra hacia su padre, el de lograr una tregua con Rhys Windsor y los miembros de los grupos revolucionarios que querían ver al gobierno caer. Quiso paz, quiso evitar la pelea. Luego de la muerte de Diane... Más muerte era lo último que quería seguir viendo. La guerra lo había dejado en la nada, le había destruido el alma hasta que esta pareció arena volando con la brisa. Sin destino, sin dirección... Perdido en su sufrimiento, en su propia misera... Pero Ashley estuvo ahí, y le dio ese empujón necesario para entender lo que él mismo quería. Y ese destino atado a su herencia que algún día llegaría debería de tener principios firmes para llevarse a cabo, principios basados en su propia visión del mundo... La calma... La paz... Ya no quería volver a perder lo que más amaba... Volver a caer ante el dolor.

Ya no quería seguir sufriendo.

Pero no todo era paz. No todo era evitar la pelea... A veces, no había otra opción.

Como en ese momento.

 Todo su espacio se reducía a un pequeño rango en el cual estaban atrapados. No podían usar ataques a grandes escalas, no podían alejarse, no podían moverse tan libremente como lo habían estado haciendo... Todo se reducía a esos seis metros. Todo se reducía a ese momento. Tenía que ser rápido. Se iban a cansar en un instante si pretendían sobrepasarse con su zona... O activar su Scire.

 Mano a mano. Esa fue la primera decisión.

 Lee ya se había acostumbrado a la intensidad de Yoh, pero sus movimientos todavía lo seguían complicando. Su velocidad era lo único que lo salvaba de no recibir ninguno, ya que estaba totalmente dedicado a la defensa, responder era insostenible, apenas su contrincante dejara una abertura la aprovecharía. Y quién sabe cómo podría terminar eso. 

 Yoh seguía atacando, se ayudó un poco con el entorno, levantando rocas con su pie, o con su mano, traspasando su arma de un lado al otro. Lee era más rápido que él, eso era algo que sabía, pero él era más fuerte y habilidoso, por lo que mientras lo cansara y redujera su velocidad y reflejos, podría obtener la ventaja sin mucho esfuerzo... Aunque cansarlo parecía ser imposible, no haber usado su Scire en casi la mayoría del combate le había ayudado a no gastar tanto su Energía del Alma. En cambio, la habilidad de Yoh usaba mucha energía, se había reducido a más de la mitad en ese lapso de tiempo en el cual pudo estar por encima, antes de que Lee encontrara su debilidad, pero eso no significaba que todo estuviera perdido... Una Zona Vacía daba muchas posibilidades... Demasiadas.

 Yoh saltó hacía atrás... Cinco metros de distancia... Lo suficiente para actuar.

 «Mierda, preparó algo», supuso Lee. Y no se equivocó.

 Yoh dio un fuerte aplauso, manipuló las ondas del sonido creadas en base a este e impulsó una fuerte onda expansiva dirigida a Lee. Este no podía esquivarla, si se salía del rango de la zona esta perdía el efecto, sólo debía aguantarla, o usar algo para, por lo menos, anular el efecto... Algo como... Un sello barrera.

 Aunque no podía usar su Scire para manifestarlo, encontrarse dentro de una Zona Vacía le daba suficiente capacidad como para crear uno, quizás más débil que los que usaba para retener el daño que sus explosiones causaban cuando las hacía, pero lo suficientemente fuerte como para impedir que la onda expansiva creada por Yoh no le hiciera daño. 

 «Predecible... Sólo debía probarlo», pensó Yoh, al divisar como Lee evitaba su ataque. Pero no cedió.

 Yoh sabía que no iba a poder avanzar mucho en un combate mano a mano, y con tantas posibilidades dentro de la zona era ineficaz desaprovechar tal ventaja. Lee lo comprendió fácilmente, por eso fue él quien tomó el siguiente turno de atacar.

 Las explosiones de su Scire eran demasiado básicas, eso a él no le molestaba ni le daba una desventaja, ya que no usaba mucha energía y eran rápidas y certeras. Pero en ese momento tenía que hacer algo más extraordinario que sólo una mezcla de gases con algo de combustible... Algo que había pensado tiempo atrás, su última carta, algo que podía significar su sacrificio... Pero tenía que ganar, era todo, o nada... Por eso tuvo que hacerlo, tuvo que usarlo... Algo así como... Antimateria.

 Era algo demasiado complicado de hacer para un poseedor del Scire, no porque fuera imposible, sino porque requería una inmensa concentración y control de la energía. Separar la Energía del Alma en negativa o positiva era un proceso arduo, un proceso en el cual había que enfocarse más en un alma, dejando de lado las otras dos, entregando carencias defensivas y ofensivas, pero que si se cumplía se convertía en un arma letal.

La mayor demostración de tal maestría era Rhys Windsor, su control sobre el Scire era sublime, por lo que invertir sus poderes no era un proceso que se le dificultara. Pero Lee no era Rhys Windsor, no era el mejor poseedor del Scire de la historia, por lo que debía ser más cuidadoso en ese sentido. De igual forma, la Zona Vacía le otorgaba ventaja, dentro de un espacio repleto de Energía del Alma esta era más fácil de manipular, por consecuencia, más fácil de llevar a cabo... Y más fácil de... Materializar.

 —¡¿Qué mierda?!

Impresión, sólo eso fue lo que Yoh sintió cuando esa luz proviniendo de las palmas unidas de Lee comenzó a aumentar de tamaño, casi en cámara lenta, en un instante, vio su vida pasar frente a sus ojos.

 Un poco de energía positiva en su palma derecha. Otro poco de energía negativa en su palma izquierda. La materia cuando chocaba con la antimateria producía un efecto autodestructivo, ambas se desintegraban y dejaban paso a toda su masa convertida en energía... Una energía con una potencia miles de veces mayor a cualquier explosión nuclear...

Sí... Lee acababa de activar una arma de destrucción masiva, más fuerte que cualquiera de las que existía en el mundo... Una explosión de la que nadie podría escapar... Una explosión capaz de arrasar con el mundo entero en un sólo movimiento... Y si podía hacerlo con el mundo. ¿Qué le quedaba a su contrincante?

 «Antimateria», pensó Yoh, cuando la explosión ya comenzaba a abrazarlo.

Usó su máxima velocidad, ni un segundo había tardado en romper la Zona Vacía que lo encerraba, hiciera lo que hiciera no iba a poder formar una defensa lo suficientemente fuerte como para aguantar tal daño en área, eso sobrepasaba su propio entendimiento... El miedo también lo invadió, ese poder se le había salido de control a Lee... ¿Si él no podía pararlo? ¿Quién lo iba a hacer?

 La explosión sobrepasó los seis metros de la zona. Sobrepasó los kilómetros que los separaban de la ciudad segundo a segundo. Y siguió. El estruendo se oyó en toda la nación.

Yoh comenzaba a perder velocidad. La pelea, su habilidad, la Zona Vacía, el daño inicial del ataque de su oponente, el primer golpe que recibió de parte de Rhys Windsor. Todo eso era la sumatoria que formaba parte de la causa de su desgaste, si la explosión llegaba a él, no la contaría jamás. Pero el accionar de Lee era inaudito, porque si la explosión seguía su curso arrasaría con todo, con su nación, con su gente, con él mismo... ¿Qué planeaba? ¿Por qué no paraba?

 —Sólo me queda eso —musitó Yoh, sin parar de acelerar. Su cálculo le daba que la explosión llegaría a él en menos de un minuto, y no se iba a salvar si antes no procuraba un movimiento. Lo único que podía hacer para al menos no salir tan afectado... Tenía que aceptar su derrota, porque aunque eso le sirviera, no podría seguir luchando... ¿Había perdido? Podía pensar eso luego, primero tenía que salvarse... Se lo había prometido a Michelle. Tenía que volver—. Defendens... Praesidium... —pronunció los encantamientos necesarios para la defensa, y los ayudó con un sello barrera—. No hay más. —Se encerró en sí mismo, envolviéndose en energía.

Y al fin, la explosión lo alcanzó.

 

Horas atrás...

 

Fons, Ash, Palacio Real – 3 de Abril - Año 526

 

 —No puedes hacer eso... No tienes la habilidad para contener un poder de tal magnitud, Lee, ¿Qué harás si se sale de control? ¿Cómo lo suprimirás? Es una explosión múltiple veces más potente, destructiva y poderosa que las que haces siempre... Y a veces hasta estas se te vuelven complicadas —Rhys sólo se negó ante la propuesta del rey.

Ashley se encontraba sentada de brazos cruzados en una esquina de la habitación, en silencio. Kit, Dean, Mya y Vlas de igual manera, pero todos detrás de Rhys.

 —Rhys, es sólo si ocurre un ataque... ¿Cómo lo manejaremos entonces? —insistió Lee.

 —Me encargaré, para eso nos contrataste, ¿No? —preguntó Rhys, señalándose a él y a su equipo.

 —Te contraté para proteger a los civiles, y a Ashley... No para que me protejas a mí, si un ataque sucede será mi propia pelea, y no quisiera que nadie externo a esta se involucre —respondió Lee, la decisión en sus palabras era clara.

 —Ja... Antimateria —chistó Rhys, bajando la mirada. Comenzó a caminar alrededor de la habitación—. Lee, debes entenderme, eso no es un juego, por más que seas un poseedor del Scire, eso sigue siendo algo muy complejo, para ti y para cualquier persona que pretenda hacer lo mismo, no puedes suprimir la antimateria formada por tu energía negativa sólo con Energía del Alma, no funciona de la misma manera, vas a necesitar aún más energía de la que usaste en primer lugar, porque ese poder es capaz de arrasar con cualquier tipo de energía, materia, habilidad, lo que sea... Así funciona mi desintegración, y así funciona mi regeneración... Necesito más energía que la inicial, o se va de control... Si la usas, te va a pasar eso, no vas a aguantar, y te consumirá toda la energía que posees... Es un suicidio Lee, hazme caso.

 —¿Acaso no harías lo mismo con tal de proteger lo que más amas? —cuestionó Lee, dejando en silencio a todos en la habitación.

Rhys alzó su mirada, y lo miró con seriedad. En ese momento escuchó los pasos de Ashley caminando hacia él, para luego sentir su mano apoyarse en su hombro

—¿Qué pasa, Ash? —preguntó Rhys, sin sacarle la vista de encima a Lee.

 —¿Cuánto quieres para encargarte de eso? —preguntó ella.

Lee sonrió.

 —¿Encargarme de qué? —preguntó Rhys, dándose la vuelta. En ese movimiento se cruzó con el rostro de Ashley, dispuesta a negociar.

 —De la consecuencias de que Lee use eso como último recurso —respondió ella, colocando la mano en su bolsillo—. Anota el monto —agregó, dándole un cheque en blanco, y un lapicero. 

 —¿Crees que el problema es el dinero, Ash? Y yo que creí que tú me conocías —declaró Rhys, con una irónica risa—. El problema no es el dinero, tampoco es no querer hacerlo... No me conlleva ninguna dificultad suprimir una explosión de tal magnitud, tengo la suficiente capacidad para hacerlo sin siquiera sudar, el problema es el daño que esto puede dejar en Lee... ¿Estarías dispuesto a arriesgar tu propia salud neurológica y física con tal de ganar una batalla estúpida? ¿Y todas las que vendrán? El Scire de tú familia se irá contigo, y nadie podrá proteger Fons luego de eso... ¿Te das cuenta a lo que te enfrentarás, Lee? Te enfrentarás al poder que devastó el Imperio Indil hace más de cincuenta años, ¿Podrás aguantarlo? —preguntó, devolviéndole el cheque a Ashley antes de volver su mirada a Lee.

 —Puedo aguantar mis explosiones mediante un sello barrera, sólo debo formar uno lo suficientemente fuerte como para evitar que salga afectado esos segundos antes de que tú lo suprimas —respondió Lee.

 —Necesitarás un sello barrera muy fuerte para soportar la presión del epicentro de una bomba nuclear, debes reforzar tu defensa... ¿Sabes reducir el rango de tu Zona Vacía, cierto? —preguntó Rhys. Lee lo miró con confusión—. Sólo debes hacer que la energía que se comprime en esos seis metros se reúna en ti cambiando los términos de la zona, volviéndola un sello barrera, ayudado con un encantamiento antes colocado, y condicionado, para que se active justo en el momento en el cual formas la explosión —explicó, sacando un sobre de su bolsillo—. Ten esto —dijo, otorgándole un papel en blanco.

 —¿Un papel de sellado? —preguntó Lee, mirándolo con atención. Este no tenía nada especial.

 —Sí... Escribe el encantamiento de defensa con tu sangre, luego le determinarás una regla a tu energía y este se activará cuando tú lo decidas, pero recuerda... Debes hacerlo al menos treinta segundos antes de activar el ataque, o este perderá su utilidad y estarás en serios problemas —avisó Rhys. Ashley rio a sus espaldas—. ¿Qué sucede, Ash? —preguntó, sin darse la vuelta.

 —Al final fue fácil convencerte Windsor —bromeó ella.

 —Para eso me contrataron —respondió él, enfilando hacia la salida—. Lee... —lo llamó, antes de cerrar la puerta al salir. Todo su equipo ya había salido de la habitación—. Esto depende de que tan capaz seas de enfocarte en tu propia energía, yo sólo suprimiré la explosión cuando esté llegando a la ciudad... Pero el resto está en ti, no voy a entrometerme en lo demás, tú sabes a lo que te arriesgas —agregó.

 —Claro que lo sé... Ya te lo dije, Windsor... Déjalo en mis manos —aseguró el rey, esbozando una audaz sonrisa.

Rhys no respondió nada, sólo chistó antes de darse la vuelta una última vez, para luego cerrar la puerta apenas abandonar la habitación.

 «En tus manos», pensó.

 —Veamos qué tan capaz eres... Rey de Reyes.

 

Presente...

 

Fons, Ash - 3 de Abril - Año 526

 

 Yoh apenas pudo arrastrarse un poco para recostarse en un pedazo de roca que estaba cerca suyo. Había perdido su brazo izquierdo. Su pierna derecha ya no funcionaba. Probablemente tenía fracturadas varias costillas. No paraba de sangrar. No paraba de sentir todo el dolor del mundo... El sello barrera había sido potente, pero con tal fuerza, apenas fue capaz de aguantar la explosión un par de segundos luego de que esta lo atrapó. No supo qué fue lo que pasó, pero de la nada esta sólo desapareció, dejando únicamente un rango de destrucción inmenso a su paso.

Lee había hecho algo monstruoso, no lo creyó capaz de llegar hasta ese límite con tal de vencerlo, pero el rey se lo había dicho, iban a pelear hasta que uno cediera... Al parecer él fue el que cedió... Había perdido... Se había dicho a si mismo que no iba a asimilar el final de la batalla tan fácilmente, pero había sido un jaque mate, porque aunque en ese momento Lee estuviera en peores condiciones que él, él no se encontraba en tan buen estado como para volver y dar el golpe final, además de que tenía todas las desventajas de su lado.

Sólo podía hacer eso, eso que iba contra su voluntad, contra sus principios, contra todo... Eso que lo volvería un cobarde, un perdedor... Pero hiciera lo que hiciera iba a perder, y lo que le quedaba era morir o afrontar las consecuencias, pero morir conllevaba no poder volver a verla jamás.

«Peleo por amor», le dijo a Lee. Razón no le faltaba, pero también él había colocado las condiciones de la batalla: «Si ganas cesaré mis intentos de invasión y dejaré a tu nación en paz».

 —Ganaste... Lee Ex Fons... Maldita sea —declaró, moribundo, apenas pudiendo abrir su boca sin que escupiera toda esa sangre. Pero la risa no pudo faltar—. Mierda, me duele todo —rio, sintiendo su pecho comprimirse repetidas veces, ese dolor era insoportable... Demasiado.

 «¿Todo se acabó?», se preguntó, alzando su mirada.

El cielo azul. El sol en lo alto, apenas un rayo de este alcanzó su rostro... Todo era silencio, estaba en paz. El momento perfecto para morir, pero si no lo hizo antes, menos lo haría en ese contexto, porque le habían dejado en claro algo... Que estaba muy equivocado, que tenía mucho que recorrer, que aprender, que pensar... Mucho que arreglar, en él, en su nación, en el mundo... Todo se había acabado... O tal vez no. Y tenía que seguir vivo para poder apreciar el mundo que venía... Ese mundo que su padre y su maestro veían a través de sus ojos. Ese mundo en el que existía Michelle. Ese mundo que permitía a su nación avanzar... Y aunque equivocado, probablemente agradecía haber hecho todo lo que hizo, sin tales experiencias, sin tales errores... ¿Habría aprendido algo? No lo sabía, pero debía cargar con tales pecados... Atormentado el resto de su vida.

 —Parece que aquí se termina mi camino de venganza... Maestro, padre... Lo siento por no lograrlo, creo que me dieron una lección, intentaré buscar algo que realmente me favorezca, algo que realmente dé resultado, algo que no envenene mi alma más de lo que ya está, hace demasiado tiempo... ¿Tendré salvación? —Sonrió, recostándose un poco más en la roca. Era hora de volver a casa. Con el único brazo que le quedaba buscó en su pantalón ese botón—. Aquí estás —declaró, encontrándolo en su bolsillo trasero—. Todo se acabó —musitó, apretando ese botón que lo transportó lejos... Al único lugar que pertenecía... Al que siempre perteneció.

A aquel que le daría respuesta a su pregunta.

 

Mientras tanto...

 

 —Y tú no confiabas en que lo hiciera —declaró Ashley, entre risas, mientras ambos caminaban por el campo de esa batalla concluida. Desierto. Sólo quedaban las consecuencias de ese último ataque.

Las pruebas de un poder que sobrepasó todo límite.

 —Sabía que lo haría... Hoy cedí ante su propuesta porque sabía que no lo iba a hacer cambiar de opinión, estaba demasiado decidido, y si yo no aceptaba, lo iba a hacer igual, y me terminaría involucrando de todas maneras... Al menos fue honesto, y me pidió que me encargue antes de que cometiera una locura, porque sin ese consejo de la defensa... No sé si hubiese salido tan bien —explicó Rhys, siguiendo su camino mientras intentaban encontrar a Lee entre todo ese desierto destruido.

Él rey se encontraba en alguna parte de ese lugar, pero con su energía casi acabada decidió desactivarla, y la única manera de encontrarlo era con sus Ojos del Alma, sin embargo, los había utilizado para detener la explosión, y todavía estaba descansando luego de su uso, no quería volverlos a usar.

 —Por cierto, ¿Sentiste eso, cierto? —preguntó Ashley, señalando el suelo.

Rhys supo rápidamente a qué se refería.

 —Me iba a encargar de él, pero hizo lo obvio, yo tampoco me quedaría en el lugar que ataqué, malherido y en riesgo de muerte... Probablemente volvió a Zardie con una habilidad de teletransportación o algo parecido... Eso es algo de lo que podremos encargarnos más adelante, no va a volver a molestar en mucho tiempo, el ataque de Lee fue suficiente para dejarlo en pésimas condiciones y evitar que regrese otra vez —indicó Rhys.

 —Entiendo... Aunque no creo que el estado de Lee sea mejor que en el cual quedó Yoh Tales —dijo Ashley, desviando un poco su mirada por detrás de Rhys—. Ey, ahí está —dijo, señalando hasta algunos metros a la izquierda.

 —Tienes razón —asintió Rhys, comenzando a correr. Ella lo siguió—. Sobrevivió —señaló, cuando ambos llegaron a él—. Físicamente no posee demasiados daños, probablemente sólo sean superficiales, por los golpes recibidos, debemos llevarlo a observación lo antes posible, para evitar que la falta de energía deje secuelas irreparables cuando vuelva en sí —agregó, dejándole un marca.

 —Yo lo acompañaré —informó Ashley, acercándose a su hermano. Ella se arrodilló a su lado y le tomó la mano con fuerza.

 —Mejor... Yo debo ir a ver a Vlas y Mya... Luego daré una vuelta por la nación, daré una revisión buscando que no haya quedado nada que pueda afectarnos luego —dijo Rhys, poniéndose de pie. Activó su selló, y estiró su mano, apuntando a Lee y Ashley con su palma—. Suerte Ash.

 —Gracias, Windsor... Ten cuidado.

 —Lo tendré —aseguró él, teletransportándolos al instante. Quedó solo en el lugar. Dio un vistazo a sus alrededores y no encontró nada fuera de lugar—. Vaya... Al fin terminó —suspiró, para luego elevarse lentamente del suelo—. Vaya... Jean —rio, encontrando la energía de él cerca de las de Mya y Vlas. Rápidamente impulsó su vuelo, y salió disparado hacia ese lugar.

 

Al otro lado de la ciudad...

 

—¿Quién es ese? —preguntó Vlas entre sorpresa, curiosidad, y cierto miedo, ya que aunque los había salvado del ataque de Sonny, todavía quedaba la duda de si era un aliado o un nuevo enemigo. Alguien que tan solo en un movimiento había dado una inmensa demostración de que era mucho más fuerte que ellos y Sonny... Juntos.

—No lo sé... Pero es intimidante, parece bastante confiado de sus habilidades —respondió Mya, ella todavía seguía frente a Vlas, intentando cubrirlo con sus brazos. Hasta que no estuvieran seguros de que estaban a salvo no se relajaría.

 El extraño siguió su caminata hacia Sonny. Había dejado en claro que se conocían pronunciando su apodo. Sonny no podía dejar de temblar... Ni seis años, ni cien, ni mil, ni todo el tiempo del universo borraría esa sensación de su alma. Creyó que no volvería a suceder, pero estaba equivocado... ¿Qué carajos hacía Jean Blake en ese lugar?

 —¿Qué haces aquí? —Intentó retroceder un poco. Jean no paraba de acercársele, y él estaba dejando en evidencia todo su miedo. 

 —Digamos que... Estaba aburrido. —Jean fue demasiado sarcástico con sus palabras.

Sonny lo sabía, él nunca hablaba en serio. Pero ese sarcasmo era peligroso, como toda su persona, era tan impredecible y sanguinario como Rhys Windsor, pero al menos... Rhys Windsor tenía un poco de humanidad.

—Como hace seis años... Seis años en los cuales todavía sigues siendo más fuerte que yo —declaró Sonny, apenas pudiendo hilar algunas palabras.

—Se llama talento, eso nos diferencia, siempre seré más fuerte que tú... Jamás llegarás a mi nivel, Sonny Jin —respondió Jean, sacudiendo un poco su manga. De pronto, un filo comenzó a bajar por esta—. Terminaré algo que debí haber terminado hace mucho tiempo —agregó, tomando esa daga desde la empuñadura.

Al apretarla con sus dedos esbozó una sonrisa que congeló el corazón de Sonny.

—Creo que hoy no será ese día —Sonny rio.

Cuando el sello colocado en Zardie se activaba, no sólo era la energía de Yoh aquella que volvía a su lugar, también era la de todos sus subordinados. Por eso, cuando Yoh apretó el botón de teletransportación que lo regresó a su nación, se llevó con él a las personas que lo habían acompañado en su asedio a Fons... Sonny era uno de ellos.

—Ja... Huyó, eso sólo puedo hacerlo alguien que posea un Scire... Yoh Tales siempre salvándole el culo —dijo Jean, a carcajadas—. Bueno, entonces mi trabajo aquí terminó —añadió, dándose la vuelta. Guardó sus manos en su sudadera al comenzar a caminar al lado contrario.

—Espera. —Vlas notó que no era una amenaza. Por eso se puso de pie y comenzó a seguirlo, ese tipo les había salvado la vida, lo mínimo que podía hacer era agradecerle—. Déjame agradecerte por lo que hiciste por nosotros... ¿Me puedes decir tu nombre? —preguntó.

Jean sólo siguió su caminata haciendo caso omiso a las palabras de Vlas. Hasta que sintió esa energía. Su energía.

—No es necesario que yo lo haga... Tu hermano te lo puede decir —respondió Jean, apuntando con su dedo índice hacía arriba, para que sólo un segundo después, Rhys aterrizara frente a los chicos.

—Rhys —dijo Vlas, apreciando como su hermano se acercaba a ellos.

 Rhys no dijo nada, sólo los tomó a ambos con cada mano y les dio un fuerte abrazo.

—Al menos están bien chicos —declaró, sin soltarlos. Mya se recostó a él con una pequeña sonrisa, era la primera vez que Rhys no era duro con ella, siempre la golpeaba cuando entrenaban, y no dejaba que ella se quejara de sus métodos, al menos en ese momento se permitió ser más receptivo. O tal vez sólo estaba preocupado—. Gracias por eso, Jean... Te debo una —agregó.

 «¿Jean?», pensó Vlas, recordando las palabras de Mya en la pelea con Sonny. «Así que es él, ahora todo tiene sentido».

—Un gusto, Rhys Windsor —Jean era un hombre de pocas palabras, ya que apenas dijo eso desapareció del lugar sin dejar rastros.

Rhys rio, sabiendo que probablemente no se volverían a ver por algunos años más... Ese era Jean.

—Estoy orgulloso de ambos, lo que hicieron hoy fue la mayor demostración de lo preparados que están... Han llegado lejos —dijo Rhys, sólo tenía halagos para Mya y Vlas.

Ellos sonrieron, se repetía el mismo factor, si Rhys estaba orgulloso de ellos significaba que se habían superado a sí mismos, y ellos también podrían estar orgullosos de ellos mismos.

—¿Están todos bien? —preguntó Mya, con cierta preocupación en sus palabras.

—Sí, quédense tranquilos, Lee se encargó del jefe, todos abandonaron la nación, nadie salió herido de gravedad... Ahora sólo queda limpiar el desastre que causaron, pero de todo eso podemos encargarnos mañana, creo que todos estamos lo suficientemente cansados como para seguir con esto —añadió, suspirando con alivio. Pero antes de poder volver a su casa y estar con todos ellos otra vez, tenía algo que hacer—. Por cierto chicos... Tomen. —Les lanzó el botón de teletransportación.

Mya lo tomó y miró a Vlas confundida.

—¿Nos llevará a dónde se encuentran todos? —preguntó Vlas. Él ya sabía para qué servía eso, era el mismo que Lara le había dado aquella vez en Remia.

—Así es... Yo debo revisar todas las zonas atacadas y asegurarme que no haya nada peligroso que afecte en el futuro... Los demás se encuentran en Pines... Están Lara, Leah, Kit, Dean y Cassie, la hermana de Dean —respondió Rhys, activando su sello—. Nos vemos ahí, tengan cuidado —añadió, y su figura se difuminó. Desapareciendo en un instante. Como siempre.

 Luego de eso, Vlas suspiró y se lanzó al suelo, quedando boca arriba.

—¿Te sientes bien? —preguntó Mya, acercándose.

El abrió sus ojos y apreció el rostro de la chica sobre el suyo. No podía creerlo, ella acababa de terminar una batalla que casi la llevaba al límite pero de todas formas no paraba de verse hermosa. Era un caso para estudiar.

—Sí, sólo que estoy demasiado cansado, ese lapso de tiempo en el que estuve dominado por el poder de Sonny me consumió mucha energía, ¿Podemos esperar un momento antes de ir a Pines? —preguntó Vlas, sentándose en su lugar. Apoyó sus manos en el suelo y se inclinó un poco hacia atrás.

—Me sorprendiste hoy —dijo Mya, sentándose a su lado—. Tuviste una muy buena actitud en la pelea, analizaste tan bien el contexto que después de todo fue tu estrategia y tu descubrimiento lo que nos hizo sobrevivir.. Y un poco de ayuda externa —rio, con cierta simpatía.

—Gracias Mya, tú también estuviste espléndida, tienes espíritu de lucha —Vlas respondió.

—Se lo dije a Rhys muchas veces... Jamás voy a permitir que alguien salga lastimado sin pelear, me planteé eso cuando murió mamá, no soy alguien deshonesta consigo misma, no voy a romper mi propio principio atado a mi propósito personal —declaró ella, con gran determinación, esa determinación que siempre la invadía.

Vlas la había divisado muchas veces, todavía era sorprendente cuando eso sucedía. 

—También me ayudaste cuando entré en pánico luego de ver esa escena... Fue chocante, me habría perdido si no hubieses estado ahí.

—No todos tenemos las mismas reacciones a un suceso así, intenté ponerme en tu lugar, la empatía es la única forma de poder ayudar a alguien... Además, estabas vulnerable, si no te hubiera ayudado ese primer ataque de parte de Sonny te habría dado de lleno, y yo sola no iba a poder descifrar todo eso que tú sí pudiste —respondió ella, dándole una mirada, para luego dirigir su vista hacia el horizonte.

Se estaba haciendo tarde y el sol se había puesto, la noche se acercaba.

—Ey... Tu brazo. —Vlas notó un corte que iba desde el antebrazo hacia el bíceps, y le rodeaba todo el brazo—. Ven —agregó, rompiendo la manga de su camisa, y con cuidado, la envolvió en el brazo de ella—. Eso servirá por un rato —indicó.

—Hasta medico me saliste, ¿Quién lo diría? —bromeó Mya, dándole una mirada a su brazo. No era tan grave, pero lo de Vlas había sido lindo, así que no quiso decir otra cosa.

—Por cierto, gracias por eso último que hiciste, te lanzaste sobre mí y me protegiste arriesgando tu vida... ¿Qué hubiera pasado si Jean no llegaba y ese ataque de Sonny te impactaba?

 —Hubiera muerto —aseguró ella, esbozando una sonrisa. Vlas notó ese gesto y se confundió. ¿Por qué sonreía?—. Pero eso no importaba en ese momento, si ese ataque me daba y moría, lo habría hecho orgullosa, sin demasiados arrepentimientos, habría otorgado mi vida para salvar otra y eso me habría dado una gran satisfacción personal... Quizás no hubiese llegado tan lejos en mi vida, ni hubiese logrado mi propósito, pero te habría salvado... Y eso era suficiente.

Con que por eso estaba sonriente. Vlas no comprendía muy bien qué era lo bueno de salvarlo a él. Más aun sacrificando su vida, dejando en vilo una promesa tan importante como aquella que ella le había hecho a su hermana. No tenía sentido, él no era tan especial.

 —Y no poder volver a ver a Eva nunca más... ¿Por mí? —cuestionó.

 —A veces no podemos comprender el poder que tienen las demás personas sobre nosotros, Vlas... Pero sí podemos comprender el poder que tienen otras personas en los que nos rodean... Vlas, eres la persona más importante en la vida de Rhys, eres muy importante en la vida de Leah también, en la vida de Lara, eres una parte fundamental en el corazón de cada una de esas personas que te quieren... Tienes un gran futuro, Vlas, y en ti se sostiene el deseo de esa persona a quien le hice la promesa de protegerte... El deseo de Rhys me causaba emociones encontradas porque me recordaba a lo que quiero yo también, ya te lo había dicho, pero... No soy egoísta, y sé lo esencial que es que Rhys no se derrumbe, si él se derrumba nos derrumbaríamos todos, y ese deseo egoísta que intentaría proteger evitando sacrificar mi vida perdería todo el sentido del mundo, porque sin Rhys, yo no puedo conseguirlo tampoco... ¿Me entiendes? Obviamente pensé en Eva, pensé en que no iba a poder verla de nuevo si moría, pero tampoco iba a poder verla de nuevo si lo hacías tú, pero, si te salvaba, sé que Rhys hubiese comprendido mi pensamiento, y hubiese tomado mi voluntad... Y aunque yo no estuviera ahí, él salvaría a Eva y cumpliría la promesa que me hizo... Esa de darnos a todos el futuro que nos merecemos... Ya te lo dije, Vlas, no soy tan egoísta como lo era antes, y no peleo sólo por mí, porque conocí el valor de una voluntad más allá de verse a uno mismo, más allá de quedarse solo, comprendí la importancia de salvar a otros, sabiendo que esos otros harían lo mismo por ti.

 —Mya... ¿Sabes? Si tú hubieses sacrificado tu vida por mí, yo habría cumplido tu voluntad —aseguró Vlas.

Mya lo miró a los ojos, con una brillante sonrisa, un poco sorprendida de las palabras de Vlas, pero no tanto, sabía que de un chico como él podría llegar a escuchar algo así... Se sintió feliz al hacerlo... Aunque él no supiera lo que significaba hacer tal afirmación. Todavía era demasiado joven para hacerlo.

 —Dime, solecito... ¿Me harías esa promesa? —preguntó ella, estirando su mano frente a él hasta alzar su dedo meñique.

 Vlas rio ante la situación. No sabía lo que Mya tenía, ni tampoco entendía muy bien lo que haría con tal promesa, sólo sabía que si sucedía, no iba a retroceder. Aun así, Mya parecía entregarle toda confianza ante sus palabras, quizás ella nunca había escuchado algo así, quizás lo necesitaba... Aunque ella estuviera repleta de confianza.

 Siempre le pareció ser bastante indiferente en cuanto a las promesas, casi nunca llegaba al final de estas, siempre las tomaba como una broma. Le prometía a Zenda que no haría trucos peligrosos con su patineta y lo hacía igual, le prometía a Kora que no haría trampa cuando jugaban ajedrez y lo hacía igual, a veces también le prometía a su madre que no faltaría al colegio, y de todas formas se quedaba durmiendo en su casa. Pero podía comprenderlo, no eran promesas que dependieran de mucho, no eran promesas que dejaban en vilo la vida, ni la voluntad humana, no eran promesas que afectaran más allá que algún que otro regaño de parte de ellas.

Pero ya no estaba en Remia, ya no era un niño, ya había perdido mucho. Y de las promesas que dependía en ese momento eran aquellas que lo mantenían vivo, aquellas que lo impulsaban a seguir adelante, a cumplir su propósito, para no romperlas jamás. La promesa más importante de su vida se quebró frente a su destino, frente a la inevitable muerte de Zenda. Y sufrió, como nunca. Sufrió no poder sentir la satisfacción de verla cumplida, de perderla junto a lo que más amó, de verla desvanecerse junto con ella esa noche oscura que lo marcó de por vida.

No quería volver a sufrir de tal manera, y frente a todas las promesas que hizo en el correr de los últimos ocho meses en los que avanzó en sí mismo como nunca, no quería ceder, iba a luchar por lo que fuera, contra lo que fuera, para salvarlos a todos, para conseguir que fueran felices. Para llegar al final, y mirar el cielo esperando que la estrella de Zenda le sonriera una última vez, y ella pudiera descansar en paz. De una vez por todas.

 —Te lo prometo, Mya. —Él tomó su dedo, con una determinada sonrisa, encandilando los ojos de Mya.

Ella sabía que no se había equivocado cuando no pensó dos veces la posibilidad de salvarle la vida... Se había arriesgado por la persona adecuada, ese chico no rompería una promesa jamás, su alma era honesta, genuina y pura... Había hecho bien.

 —Bien... Creo que es hora de que vayamos con los demás... Rhys se va a preocupar si llega y ve que no estamos aquí. —Ella rápidamente dispersó el tema y se puso de pie. Vlas hizo lo mismo—. ¿Listo? —preguntó, sosteniendo el botón en su mano.

 —Listo —asintió Vlas.

Mya le tomó la palabra y apretó el botón. Dejando sólo una leve brisa que levantó un poco de tierra en la casi oculta tarde. Desierta.


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