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55.9% Cultivación prohibida (+18) / Chapter 142: Charla de dao

Chapter 142: Charla de dao

Al día siguiente, al mediodía, Wan confirma que la sustancia no es peligrosa. El té no añade nada excepto el medio. En realidad, nuestra alquimista explica bastante más. Su composición. Cómo se elabora. Varias propiedades de cada ingrediente. Es adorable cuando habla con tanta pasión. Intento escucharla, aunque no lo entiendo del todo. La mayoría de las chicas la ignoran.

No es peligrosa en nuestro caso. No tiene más efectos que depositarse en los meridianos. Que ir obstruyéndolos. Lo cual es de por sí bastante nocivo. Pero dado que yo puedo solucionarlo, no resulta un problema por ahora. Aunque tenemos que estar atentos si van más allá.

Supongo que la otra concubina quiere evitar que Guo Xua supere su actual etapa. Quiere debilitar a su competencia. Y lo mismo con Guo Hai hasta que desapareció. Puede que lo haga con más. Hay más concubinas y herederos. No son asunto mío. No obstante, sería bueno obtener más información. Podría ser útil.

–Quizás las podríamos usar– sugiere Shi.

–¿A quién?– pregunta Yu mientras saborea uno de los dulces que teníamos guardados.

–A las demás concubinas. Si también están afectadas, podían volverse contra la otra– explica Shi.

–Oh, eso es muy malvado incluso para ti– la alaba y critica Song a la vez.

–Parece divertido– interviene Yi –¿Cómo lo hacemos?

–No estoy segura. Depende de Wan. ¿Hay alguna forma de detectarlo?– pregunta Shi.

Todos nos volvemos hacia nuestra alquimista. Sin duda, logramos ponerla nerviosa. Aunque no por ello dejamos de mirarla. Es interesante verla así.

–Bue… Bueno, podría hacer…cerse. Si conseguimos unos pétalos de Sombra de Luna. De al menos un año…– explica ella.

–Podemos preguntar a nuestra herborista. Quizás mejor que no sea Kong– sugiere Liang.

–¡Eh! ¡A nosotros no nos consientes tanto!– se queja de repente Song.

–Ja, ja. No seas mala– ríe Shun.

Yo le saco la lengua. Ella se acerca a mí amenazante. Pero acaba conmigo. Jugueteando con Wei. Yu y Liang también se acercan. Se la acaban llevando.

–¡Eh! ¡A mí no me consentís tanto!– me quejo al cabo de un rato.

Ellas se ríen. Shun se acerca y me besa la mejilla.

–Te puedo consentir todo lo que quieras– me susurra sensualmente.

–Yo también– se acerca Lang.

–Y yo.

–Y yo.

Al final, acabo rodeada de ellas. Excepto Liang. Que se ha quedado con Wei.

–¡Suerte, Kong!– me anima entre risas.

—————

Por la tarde, voy a otra charla. Mi cuerpo lleno de chupetones. Las gemelas también se apuntarían. Pero su cultivación se supone que es bastante menor. De alguna forma, Ya Xiulan viene conmigo. Creo que es cosa de mis pervertidas.

Está un poco sonrojada cuando paso a buscarla. Lleva un vestido ligeramente más ceñido de lo normal. Se adivinan sus curvas. Aunque no tanto como mis pervertidas. Seguro que es cosa de ella. Se la ve algo incómoda.

–Te queda bien– la halago.

–Eh… Gracias…

Me sigue a un par de pasos atrás. En silencio. Tímida.

–¿Cómo va la joyería?– pregunto.

Sé que si quiero hacerla hablar, es el mejor tema. Quizás gane un poco de confianza.

–He… he mejorado un poco últimamente. Creo que pronto podré inscribir nueve runas a la vez– me explica.

–¡Felicidades!

–Es gracias a ti... Si no, no podría haber practicado tanto. Me habría costado meses reunir los fondos. Yo… No sé como agradecértelo…

Acaba la frase en un susurro. Veo de reojo que ha bajado la cabeza. Y que se ha sonrojado más.

–Es fácil. Te pediré más joyas. Espero que las hagas lo mejor que sepas– le propongo.

Me he detenido al decirlo. Mirándola. Ha abierto mucho los ojos. Me sonríe tímidamente.

–Yo… ¡Haré mi mejor esfuerzo en cualquier cosa que pidas!– asegura.

Luego enrojece. No sé exactamente por qué. ¿Quizás por lo que ha pensado que le podía pedir? ¿Quizás simplemente por ser asertiva por una vez? Bueno, no puedo dejarla así.

–Vamos, o llegaremos tarde– me giro.

–Sí…– me sigue.

—————

Se sienta a mi lado. Casi nos tocamos. Creo que eso la pone nerviosa. Al menos hasta que empieza la charla. Está sorprendentemente atenta. Claro que mi estándar es bajo. Me suelen acompañar mis pervertidas. Se distraen con facilidad. Aunque de vez en cuando las he visto concentradas.

Es una charla sobre el dao. Muy interesante. Aunque mucho no lo acabo de entender.

–… ¿Qué es el dao? Nadie lo sabe con certeza. Algunos dicen que es el final, el objetivo a alcanzar. Otros que es el camino. Otros que tan solo una guía. Quizás tan solo una ilusión. Que es etéreo y tangible a la vez. Quizás no sea realmente importante lo que realmente es. Lo que sí es necesario es saber que uno no puede desviarse de su dao. Si lo hace, su cultivación puede estancarse, incluso retroceder. Uno ha de ser fiel a sí mismo…

–…Un ejemplo de dao es el de ser el más fuerte. Es habitual. Puede pensarse que es un dao fuerte, robusto. Es cierto y falso a la vez. Si alguien con ese dao se encuentra a alguien con más talento que cree nunca podrá alcanzar, su dao puede agrietarse. Se necesita mucha fuerza de voluntad para seguir luchando por él, para no perder la confianza…

–…Está el dao de proteger a la secta, la familia, el reino, la pareja… Es un dao normalmente consistente, aunque tiene sus inconvenientes. Si se fracasa, el golpe es casi irreparable. Si se considera que ya se tiene suficiente poder para hacerlo, puede provocar que no se avance más, quedar estancado…

–…Los daos a veces pueden cambiarse, aunque no está exento de dificultades. No todos los tipos de cultivación son adecuados para todos los daos. Verse forzado a cambiar el tipo de cultivación puede significar empezar de nuevo. Hay algunos grandes nombres que lo consiguieron. Muchos anónimos que fracasaron…

–…Muchos artesanos tienen un dao sencillo. El de comprender mejor su oficio. El de desentrañar sus misterios. Algunos son más competitivos. Como ser los mejores en su campo. O alcanzar cierto nivel. Crear algo concreto. La mayoría de estos daos suelen ser estables, aunque nunca se puede saber con certeza…

–…La venganza es un dao peligroso y obsesivo. Suele acompañar de un crecimiento rápido, aunque también de un gran riesgo. La pregunta más difícil de responder viene si se logra la venganza: ¿Y ahora qué?…

–…Es importante meditar sobre el dao. Conocer el propio dao es conocerse a sí mismo. Es anticipar las preguntas. Prepararse para las dificultades. Intentar no equivocarse de camino. No engañarse a sí mismo…

–…Preguntaros qué es lo que queréis. Qué querréis cuando lo logréis. Y después. Preguntároslo una y otra vez. Preguntaros para qué queréis la fuerza. Preguntaros cómo la queréis. Pero, sobre todo, no os toméis muy en serio las respuestas. Muchos aún no tenéis un dao. O está demasiado oculto en vuestros corazones. Vuestras primeras respuestas seguramente estará equivocadas. Incluso así, es importante meditar. Equivocarse es parte del camino…

Está un buen rato explicando diferentes tipos de daos. Dando ejemplos de cultivadores. A algunos estudiantes se les ve asombrados ante algunos de los nombres. A Yan Xiulan le brillan los ojos. Sobre todo cuando se mencionan a artesanos. También hay un dao para ellos. Ni se da cuenta de que me ha cogido de la ropa.

Me pregunto por unos instantes cuál es mi dao. ¿Qué es lo que quiero? Sé que no quiero volver a ser esclavo. Sé que quiero estar con las chicas. Sé que no me gusta que otros me digan lo que tengo que hacer. O lo que tengo que ser. Quiero ser libre. Con ellas. No estoy seguro si tiene algo que ver con mi dao.

Mi vecina se suelta de golpe. Se ha debido de dar cuenta. Me giro. Vuelve a estar roja.

–Lo… Lo siento– se disculpa.

–¿Qué tal la charla? ¿Ha sido interesante?– le pregunto, no dándole importancia a que se cogiera a mi ropa. No la tiene.

–¡Mucho! Aunque hay tanto que no he entendido…– reconoce algo deprimida.

–Ja, ja. ¡Cómo todos! ¿Qué haces ahora?– le pregunto.

–Iba al taller…

–¿Te acompaño?– le propongo.

–No… No hace falta, no quiero molestar…

–No es una molestia, me encanta estar contigo. Ven, hay mucha gente por allí.

Se pone roja cuando se lo digo. Más aún cuando la cojo de la mano. Lo he hecho sin pensar. Ahora ya está hecho. Si la suelto, será peor. Creo. Me gusta el tacto. Es suave.

Toda la gente sale por la salida principal. Está un poco congestionada. Yo la llevo por unos pasillos interiores. Por donde se mueven sirvientes y esclavos. Otros simplemente no los conocen. Yo he trabajado aquí.

Ella me sigue sin decir palabra. Tampoco intenta soltarse. Me paro un instante para dejar pasar a un esclavo. Ella choca contra mí. Huele dulce.

–¿Estás bien?– le pregunto

Ella asiente. Roja. Aprieta mi mano fuerza. Me gustaría besarla aquí y ahora. Creo que no se resistiría. Pero igual se sentiría forzada.

Abro mi mano con suavidad cuando salimos. Ella tarda unos segundos en darse cuenta y soltarse. Hago como si no me diera cuenta.

Le pregunto sobre su profesión. Sobre cómo eligen los materiales. Me entero de que hay varios niveles de materiales. En cierta forma, similares a los niveles de cultivación. Lo de las runas no lo acabo de entender del todo. Dependen del tamaño. Del material con el que se inscriben. Dónde se inscriben.

Lo mejor que es un artesano, lo mejor que inscribe cada runa. Sus runas son más poderosas. Pueden hacerlas más pequeñas. Pueden intentar las más difíciles. Pueden enlazarlas unas con otras. Haciendo patrones. Incluso formaciones, si se domina el campo. Me resulta misterioso.

Me pierdo un poco. Al menos ella parece haberse olvidado un rato de su timidez. De lo que ha pasado antes. Vuelve a hablar con confianza. Hasta que nos despedimos.

–Gracias por acompañarme a la charla– me despido.

–¡Gracias a ti!– responde algo nerviosa.

Se gira y se va casi corriendo. Veo que se coge la mano de una forma extraña. Sus orejas rojas. Al menos no parece que esté enfadada.

—————

Las chicas se ríen cuando me hacen explicar la charla. Sobre todo sobre Yan Xiulan. Se quedan pensativas con el dao. Con lo que soy capaz de explicarles.

–Mi dao es Kong– murmura Liang.

–Y el mío– se apunta Song con una sonrisa seductora, acercándose.

–Yo también me apunto– ríe Shi.

–Vas a tener que hacerte responsable de ser mi dao– ríe Yi.

Wan no dice nada. Me temo que prefiere la alquimia antes que a mí. Aunque no tengo tiempo para pensar en ello. Todas se están acercando demasiado. Amenazantes. Seductoras. Incluso las que no han dicho nada.

Soy incapaz de escaparme de sus garras. Aunque son unas garras deliciosamente suaves. Unas garras que no me importan que me atrapen. Que jueguen conmigo. Que me introduzcan en ellas. Que me abrumen de placer. Que se apoderen de mis labios. De cada centímetro de mi piel. Que llenen mis manos con sus muslos. Sus pechos. Sus nalgas.

Tenemos sexo caóticamente. Aunque inesperadamente dulce. Todas ellas me cabalgan. A veces acostado. A veces sentado. Las demás juegan con mi cuerpo. Entre risas y gemidos.

Luego, Lang se queda conmigo. De lado. Apretada a mí. Sus nalgas demasiado cerca. Sus pechos demasiado lascivos.

–¡Kong! ¡Espera! ¡No podemos! ¡Ah! ¡Si continúas, yo…!– protesta cuando la ataco.

–¿Qué pasa si continúo?– le susurro al oído mientras estimulo su pezón.

–¡Aaaah! Yo… no podré resistirme ¡Aaah!– gime con pasión

–Pues no te resistas– la tiento.

–Pero ellas…– casi se rinde.

–Ja, ja. Ellas ya lo saben. Pero no te han dicho nada– le revelo.

–¡¡AaaaaahhhH!! ¡Qué malas! ¡¡¡HHHHAaaaaaahhh!!!

Hasta aquí ha durado su resistencia. Levanta ella misma la pierna para que la penetre. Los dos de lado. Yo detrás de ella.

Vuelvo a entrar en ella por segunda vez esta noche. Aunque ahora puedo disfrutar su explosivo cuerpo con tranquilidad. Tentarla. Provocarla. Excitarla más y más.

–¡¡Más!! ¡Kooong! ¡¡¡AAAAAaaaaaaahhhhHHH!!! ¡Más fuerte! ¡¡¡AAAAAAAAAAHAHHHHH!!!

Los últimos días lo habíamos hecho relativamente suave. De vez en cuando, le gusta más intenso.

Acelero. Añado más qi. La cojo con más fuerza. Ella gime totalmente sumida en el placer. Encadenando orgasmos. Apretándome dentro de ella. Dejándome jugar con sus abundantes pechos.

La acabo poniendo bocabajo. Empujándola contra la cama. Sintiendo a cada embestida como todo ella vibra. Hasta que no puedo más. Hasta que la lleno. Hasta que todo su cuerpo se tensa en un último y potente orgasmo.

–Aaaaaah… Kong…– son sus últimas palabras antes de dormirse. Exhausta.

Está otra vez de lado. La abrazo por detrás. Sus brazos abrazan los míos. Beso su pelo.

Me acabo durmiendo mientras decido como follarla mañana. No llego a una conclusión. Tendrá que decidir ella.


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Chapter 143: Entrenamiento interruptus

Esta mañana, Song ha estado bastante tierna. No me ha dejado dominarla, pero tampoco ha querido dominarme. Ha sido muy íntimo. Con las otras, no ha habido consenso. Shi incluso me ha atado. Lang quería experimentar que la atara. En general se han comportado sumisas. Supongo que para compensar lo de ayer.

Después de copiar los manuales, me voy al mercado. Llego al puesto de Gan Ren. Le compro las hierbas que me ha pedido Wan.

–Eres uno de mis mejores clientes, pero no pareces ser alquimista. No hueles como tal– deduce ella, pensativa.

Me la quedo mirando, sorprendido. ¿Se puede oler un alquimista? Bueno, Wan huele a plantas, pero desde cerca. Desde muy cerca.

–Ah… Lo siento… No quería meterme donde no me llaman… Olvida que lo que he dicho– se disculpa.

Supongo que ha sido un tanto indiscreta. Sobre todo, teniendo en cuenta que voy tapado. Que oculto mi rostro. Aunque no hay para tanto.

–No te preocupes. Solo me ha sorprendido. Son un encargo, no son para mí– reconozco.

No es un gran secreto. Además de que ella ya lo había adivinado.

–Pero no debería haber preguntado, lo siento. No querría perder un buen cliente por ser indiscreta– se vuelve a disculpar.

–Ja, ja, no es nada. Además, me gusta venir aquí. Quien me lo encarga, le gusta lo que traigo. Dice que eres muy profesional– la halago.

–Gra… Gracias– se sonroja ella.

Supongo que no está acostumbrada a que la halaguen. Más de una vez, he visto que la insultan. Sé que está muy gorda, pero eso no es motivo para meterse con ella. A mí me cae bien. Además, ya tiene suficiente con serlo. Es tan excesivo, que le cuesta moverse. Estoy casi seguro que es algo relacionado con su cultivación. Si no, no tendría sentido. Podría fácilmente revertirlo con qi si no hubiera nada extraño. Aunque necesitaría bastante tiempo.

–Es la verdad. Antes de que se me olvide. Me han pedido pétalos de Sombra de Luna, veinte de ellos, de al menos un año. ¿Tienes?– le pido.

–No los tengo, pero puedo conseguirlos. No se conservan bien una vez separados de la flor sin un contenedor especial, así que se suelen dejar en la flor. No se arrancan hasta que alguien los pide. La flor no saca más porque se arranquen, y van ganando pureza mientras están en su sitio. Puedo traértelos en una semana, pero tienes que pagar por adelantado. Son diez mil puntos de contribución por pétalo si son de un año– explica.

¿Diez mil por un pétalo? A saber cuando debe valer la flor. Wan dijo que tenían cientos de pétalos las jóvenes. Incluso mencionó que se dice que podía tener millones si se dejaban crecer durante miles de años, aunque eran leyendas. Necesitarían una cantidad enorme de qi para mantenerse.

Ya me avisó que sería caro. Aun así, duele. Le pago los 200.000 puntos. Además del coste de las hierbas. Espero que valga la pena.

Me doy una vuelta a ver si hay algo interesante. Echo también un ojo a las chicas. Bronceada es tan dedicada a su práctica de Golpe Celestial como siempre. Además de sexy haciéndolo desnuda. Me pregunto si debería subirla de etapa. Está uno por debajo de las otras. Igual que Rong. No acaba de ser del todo fiel, aunque ha mejorado bastante. No sé qué hacer. Quizás esperaré un poco más.

—————

Después del mercado, entro en la secta y salgo por el bosque. Allí puedo practicar sin que nadie me vigile. No me siento cómodo en la zona de prácticas. Y la cabaña es un poco pequeña para algunos movimientos.

Song me observa. Me va bien para que me apunte errores. Y ella que usa lanza, puede inspirarse en algún movimiento. De hecho, ha aprendido algunos de los más básicos de bastón. No obstante, el asta de la lanza es más delgada. Tiene que circular más qi y de forma algo diferente para que sea efectivo.

Un árbol se convierte en mi peor enemigo. Recibe todos los golpes. Al menos no los devuelve. Eso no pasará luego. Las chicas quieren entrenarme. A veces creo que solo se divierten torturándome. Aunque reconozco que mejoro cuando practico con ellas.

Uso un bastón de entrenamiento para golpear. Son baratos, apenas dos mil puntos. El problema es que se van rompiendo. Aunque así puedo saber con seguridad si he hecho algo mal. Si no he aplicado bien el qi. Mejor aprenderlo ahora que en una pelea real. Donde podría dañar mi bastón. Es bastante más caro.

Si pongo el qi en el lugar y momento correcto, no se daña. Si no, sufre algún rasguño. La acumulación puede romperlo. Incluso si golpeo demasiado fuerte con qi.

Rong, Hai y Bronceada están cortando leña. Tengo que acumular más. Por ahora, cortan trozos grandes. Luego ya los cortarán más pequeños dentro. Rui y Ning están vigilando. También las gemelas. Sinceramente, no esperaba que viniera nadie. Pero Yi viene corriendo.

–Son Zhi Mu y su hermano. Vienen hacia aquí. Lleva un artefacto que puede ser de rastreo. Creo que han oído el ruido. Llegarán en un par de minutos– me informa, con el ceño fruncido.

Con una señal vuelven todas. Recojo la leña. Y salgo corriendo en otra dirección. Las chicas están algo tensas. Esperando que las llame. Preparadas para luchar. Espero que no lleguemos a eso. Sería una pelea difícil. Está dos etapas por encima. Tres por encima de las chicas.

Quizás podríamos enfrentarnos con los talismanes. Pero no quiero correr el riesgo si no es necesario. Ni gastar los talismanes. Con el tiempo, deberíamos alcanzar su cultivación. Es más seguro esperar hasta entonces.

De todas formas, me parece increíble que incluso se haya hecho con uno de esos aparatos. No son baratos. Aunque es fácil desorientarlos. Si se sabe cómo.

Me meto en el pequeño río. Por ese paso me llega hasta las rodillas. Y puedo subir por él al menos un par de kilómetros. Salgo después de medio. Doy un rodeo para evitar encontrarme con ellos. Cuento con la ventaja del terreno. Ellos vendrían desde abajo. Hay un desnivel que tendrían que escalar. Además de que seguramente se quedarán un rato en el río.

Los esclavos usamos este camino a menudo. Sobre todo ellas. Si creen que alguien las busca.

Llego a la entrada por la que he salido sin mayores problemas. No ha sido difícil despistarlo. Podría no ser tan fácil la próxima vez. Tengo que ir con más cuidado.

Me quedo mirando al guardia. Es un estudiante en la etapa cuatro de Alma. Debe de trabajar aquí para ganar puntos.

Al principio me ha mirado. Parecía sorprendido. Se ha girado. No se atreve a mirarme directamente a los ojos. De algo se debe sentir culpable. No tengo muchas dudas de que me ha vendido. No obstante, no puedo tomar venganza. Tendré que esperar a ser lo suficientemente fuerte. No puedo declarar enemigos abiertamente sin motivo. Y menos si me sacan varias etapas. Ya tengo suficientes.

Me vuelvo a mi cabaña. Me han estropeado el entrenamiento. Aunque me queje, no puedo negar que quería entrenar con ellas. Tendremos que actuar con más cautela aún. La próxima vez, podría no ser suficiente con estar vigilando.

—————

Las chicas están molestas. Aunque no conmigo. Están maldiciendo a Zhi Mu y su hermano. Song dice algo de despellejarlo vivo. Wei se despierta y se pone a llorar. Eso nos calma un poco a todos. Luego me amenazan con que no me voy a librar tan fácilmente. Ya lo suponía. Mientras, Shun da de mamar a su hija.

Ha crecido bastante. Parece estar sana. De hecho, el qi circula por ella con más fuerza que un mortal. Es un tanto extraño. Supongo que a causa de que sus meridianos se están aún formando. Y abriendo a la vez. Además, todas la miman mucho. Demasiado.

–Deja ya de jugar con la niña. Le toca a Yu– se queja Yi.

La miro. Miro a Yu. Me está mirando algo avergonzada. No quería decir nada. Quizás yo también mimo un poco a la niña.

Sonrío y se la lanzo. Ella se pone pálida. Se apresura a cogerla, nerviosa. Cuando lo hace, se da cuenta de que es solo un cojín.

–¡Kong! ¡Me has asustado!– se queja, haciendo pucheros.

Todas se ríen. Parece que solo he engañado a Yu. Las otras se han dado cuenta de que se la he dejado a su madre un momento antes. Quien ríe por lo bajo. Se acerca a Yu y se la da. Con suavidad. Con ternura. Yu me saca la lengua. En sus ojos, puedo ver que quiere vengarse. Enseguida aparta la mirada y la dirige a la niña. Espero que se le olvide.

–Eres muy malo– me susurra Song, mordiéndome la oreja.

–Mereces una lección– insinúa Shi en la otra.

–Ji, ji. Creo que has cometido un error– ríe Shi, en mi regazo.

La abrazo y le acaricio suavemente el estómago. Su cuerpo desnudo contra el mío es muy sugerente. Una pequeña tortura. No me dejan ir más allá hasta la noche.

Yi y Lang están con Yu, jugando con la niña. Se la ve muy activa. Muy energética. Más que a otros niños. Claro que los únicos que he visto son niños esclavos. Cuando han comprado a una madre con su hijo. Quizás la diferencia sea el qi que recibe de Shun. De su leche.

Es entonces cuando veo algo extraño. Estaba vigilando a las esclavas. Cuando Bronceada se ha puesto a atacar a Ning. Está una etapa por debajo. Pero Ning parece asustada. Ha creado una barrera de qi. Se aprieta contra ella. Mira entre extrañada y aterrada a Bronceada.

Rong las observa a lo lejos sin hacer nada. A Rui la veo fruncir el ceño. No sabe si intervenir o no. Hai parece un poco asustada. Cabe decir que todas están preciosas mostrando sus cuerpos desnudos.

–¿Pasa algo?– me pregunta Shi.

Supongo que mi expresión ha cambiado. La verdad es que me ha sorprendido. Bronceada parece furiosa. Fuera de sí. Nunca la había visto así. Bueno, quizás la primera vez.

–Bronceada se ha puesto a atacar a Ning de repente. No sé por qué. Ning está asustada. De momento está bien, protegida por una barrera– explico.

–¡Oh! Que raro. Parecía que se llevaban bien. Déjalas un rato. Así Ning practica de verdad con la barrera. Cuando veas que se rompe, la traes– sugiere Song.

–Y luego yo soy el malo…– la acuso.

–¡Tú siempre eres el malo!– responde ella, riendo.

De todas formas, le hago caso. Ning parece desesperada protegiéndose con la barrera. Llevaba unos días menos entusiasta en su entrenamiento. Quizás así se aplique más. Cuando vea que lo puede necesitar. No solo por los beneficios sexuales. Además, Song tiene razón. Es un buen entrenamiento.

Finalmente, Rui decide avanzar para separarlas. La muevo hacia atrás. Se para y mira al cielo. Asiente y se aleja. Veo que ha entendido. Aunque las sigue observando. Ahora menos preocupada y con más interés.

Bronceada se calma un poco. Lo que es peor. Empieza usar el Golpe Celestial contra la barrera. Ning entra en pánico. Aprieta los dientes. Supongo que poniendo más qi en la barrera. Lo único malo es que tendré menos qi que absorber. Tampoco importa tanto.

Aunque no puedo ver muy bien la barrera, sí que sé cuando se rompe. He visto el efecto que tiene en Ning en otras ocasiones. Además de que se queda pálida. Rui se tensa. Pero no se mueve. Bronceada, furiosa, golpea de nuevo. Al vacío. Luego se pone a dar golpes al suelo. Grita algo.

Ning abre los ojos poco a poco. Aparta el brazo con el que se protegía. Supongo que sorprendida al no haber recibido el golpe. Mira alrededor. Un poco cohibida al encontrarse con las chicas. En especial con Song. Me mira suplicante.

–¿Qué ha pasado con Bronceada?– le pregunto.

–¡No lo sé! Estábamos hablando mientras trabajábamos cuando me ha atacado. Decía que lo retirara. Pero no sé el qué– asegura ella, con lágrimas en los ojos.

Shi y Song se miran. Suspiran. Asienten.

–Tráela para que lo aclaremos. Nosotras nos encargamos de ella– asegura Shi.

Así lo hago. En cuando aparece, las dos la inmovilizan. Ella intenta resistirse un momento. Se queda quieta cuando ve quiénes son. Me mira. Parece confusa. Sus ojos enrojecidos. Un poco humedecidos. Aprieta los dientes cuando ve a Ning. Hace intención de atacar. No sé si es porque la sujetan fuerte o porque no se atreve, pero no se mueve de su sitio.

–¿Qué ha pasado con Ning?– la interroga Song.

–¡Esa puta se ha atrevido a calumniar a mi tío!– grita furiosa.

–¡Buuuuuaaaa!

–¡Baja la voz! ¡Estás asustando a la niña!– se enfada Yi –Tranquila Wei. Si vuelve a gritar, le arranco la lengua.

El tono gélido de Yi resulta intimidante. Todas la miramos un tanto sorprendidos. Bronceada parece incluso asustada. Aunque un instante después, dicho tono ha desaparecido. Se ha vuelto hacia la niña y le habla con suavidad. Mientras su hermana la acuna.


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