Demasiado tarde, señor Blackwood. ¡Ahora soy tu tita!
En su tercer aniversario, Brielle Sterling no recibió ningún regalo. En su lugar, un mensaje de texto anónimo la condujo a un apartamento secreto, donde encontró a su marido, Desmond Blackwood, abrazado a su secretaria embarazada. Los ocho años de amor que había atesorado se desvanecieron en ese único y desgarrador momento.
Durante tres años, Brielle había sacrificado una brillante carrera científica para ser la esposa perfecta. Su recompensa fue el desprecio de la familia de él y la repugnante creencia de Desmond de que podía tener una amante y seguir amándola. Él pensaba que ella estaba atrapada, encadenada a él por las facturas médicas de vida o muerte de su padre. Supuso que ella aceptaría en silencio su traición.
Estaba equivocado.
Tras entregarle los papeles del divorcio, Brielle salió de su jaula de oro y regresó a un laboratorio. Se despojó de la identidad de una esposa rota y resurgió como la bióloga estrella que siempre debió ser, y su regreso sacudió la industria.
Cuando un Desmond destrozado y desesperado finalmente la localizó para rogarle que volviera, encontró a su gélida exesposa protegida en los brazos de su propio tío. El imponente Roman Blackwood miró con desdén a su sobrino, y su voz fue una orden grave y letal: "Ella no es tu esposa. La llamarás 'tita'".