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53.42% La Leyenda del Scire / Chapter 39: Capítulo 5: Regalo y melancolía  

Chương 39: Capítulo 5: Regalo y melancolía  

Fons, Ash, Residencia Harch - 8 de Marzo - Año 526

 

—Cuatro más... Y ahora deberás hacerlas en treinta segundos. —Leah miró su cronometro y luego volvió a mirar a Vlas—. ¿Listo? 

—Sí, claro... —respondió Vlas, dando unos pequeños saltos. Estiró sus piernas antes de colocarse en posición de salida—. Uno... Dos... Tres —contó, antes de dar el primer paso, impulsándose con su pie, y así, salir corriendo a toda velocidad.

La última prueba que tenía era la de dar la mayor cantidad de vueltas posibles alrededor de la casa en el menor tiempo posible... El perímetro de la mansión era de cuatrocientos metros... Su mayor récord hasta ese momento era de cuatro vueltas a este en cuarenta y cinco segundos.

—¡Wow! ¡Veinticinco segundos! ¡Es un nuevo récord!

Apenas Vlas frenó su recorrido Leah se acercó emocionada a él para contarle de su hazaña.

—¡Sí! —Cerró su puño con euforia—. Setenta y dos metros por segundo... Todavía falta mucho para alcanzar la velocidad de un rayo.

—Sabía que podía lograrlo. —Leah le chocó los cinco.

—Ni que lo digas... Gracias a... —Sintió como toda su mente se ponía en blanco y la vista se le nublaba... No pudo terminar de hablar porque ya se hallaba en el piso.

—¡Vlas! —Leah intentó atraparlo pero se le hizo difícil, él ya estaba contra el suelo. Se agachó a su lado y midió su pulso—. Estás bien, sigues respirando... Parece que te sobreesforzaste demasiado. —Pasó el brazo de Vlas por alrededor de su cuello y lo llevó así hacia dentro de la casa.

 

Unos minutos después…

 

—¿Qué le sucedió? —preguntó Rhys entrando a la sala casualmente hasta que notó a Vlas acostado en el sillón y a Leah sentada a su lado, con su mano posada en la frente de él, sintió la habitación algo fría—. ¿Le estás dando frío? Estamos en invierno, Leah —preguntó acercándose.

—Sí, está hirviendo... Parece que se desmayó por cansancio —respondió Leah, dejándole un poco de espacio a Rhys.

Él caminó hasta su hermano, no sin antes darle una mirada a Leah... Se percató de que ella tenía el rostro enrojecido, en esa época del año hacía frío, no podía tener calor, y por lo que sabía, ella no estaba entrenando, así que tampoco podía estar cansada, como sí pasaba con Vlas.

—Ya veo —dijo Rhys, volteando hacia ella. En un movimiento, tocó su frente—. Tú tienes fiebre —dijo, cambiando su rostro a uno de preocupación.

—Sí, pero es poca, nada que me impida seguir de pie —respondió Leah, quitándole importancia.

Era imposible mentirle a Rhys, al menos una mentira no muy elaborada. Él también escuchó su voz algo agitada y sus ojos decaídos... Leah no estaba bien.

—Leah. —Tomó su atención—. No me mientas, ¿Estás enferma o algo? —La miró con seriedad.

—No Rhys... Tampoco te estoy mintiendo, no estoy enferma, no es como lo llamaría tampoco, porque lo que me sucede prácticamente es natural, tú sabes... Lo que a todas las mujeres —respondió ella

Tal respuesta llegó a confundir a Rhys, quien la comenzó a mirar con extrañeza.

 «Lo que a todas las mujeres», pensó él, cuando su cerebro rápidamente cayó en la cuenta.

—Oh claro... ¿Cómo pude no darme cuenta? Estás en tu periodo, ¿Cierto? —preguntó, sin demasiado tacto, y Leah bajó su mirada algo avergonzada.

—Ey, no lo digas fuerte, es un poco vergonzoso —casi susurró.

—Oh, sí... Lo siento... ¿Quieres ir a descansar? Yo me puedo encargar de él, ya estuviste mucho tiempo entrenándolo, y también veo que ha progresado bastante, eres muy buena maestra, Leah —la halagó, regalándole una sonrisa.

—En realidad me harías un favor, he tenido una semana de exámenes que me ha consumido toda mi energía y sumándole al entrenamiento de Vlas he estado totalmente exhausta —respondió Leah, sintiendo como el alivio invadía su cuerpo.

—Lo sé, por eso desde este momento me encargaré yo, en unos meses quiero que al menos controle dos secciones del alma, así que va a tener que entrenar el doble.

—Creo que pude haberlo hecho mejor.

—¿Bromeas? Fue perfecto, Vlas pudo controlar su energía y comenzó a dominar parte de su alma corporal... Es un gran progreso —Rhys lo dijo con cierta admiración.

—Si... Lo sé, pero estuve entrenándolo por cinco meses y apenas pudo empezar a dominarla, cuando tú me entrenaste a mí lo hice en apenas tres meses y Vlas tiene mucho más talento que yo, sumándole que tiene un Scire... Si tú lo hubieras hecho él ya podría dominar por completo su alma corporal.

Leah no estaba convencida de su trabajo y Rhys sabía lo que podía significar eso.

Estiró su mano y la apoyó en el hombro de Leah, ella notando el tacto levantó la mirada y vio el rostro impasible de Rhys mirándola con estima, y sonrió.

Leah se maravilló con sólo ese gesto de Rhys, ella siempre pudo apreciar lo bueno que él era con ella... Porque si, Lara era la persona más importante de su vida, luego de lo sucedido con sus padres ella estuvo tan presente que le tomó un amor casi igual al que alguna vez tuvo por ellos. Pero Rhys existía también y no se quedaba atrás. Él no tenía un papel de padre en su vida como si lo tenía Lara, para nada, Rhys no era una persona con la personalidad necesaria para serlo, o quizás por el momento. Para ella, Rhys era como un hermano mayor, como un mejor amigo que la entendía sin preguntarle nada, a veces se sentaba a su lado cuando ella se sentía triste, y sólo percibiendo sus sentimientos en silencio, le daba un fuerte abrazo que le mejoraba el día de una manera inexplicable... Así era Rhys, y así era con ella... No quería cambiar su manera de relacionarse con él por nada en el mundo... Así estaba bien, y así estaría bien siempre.

Él no era una persona que demostrara demasiado que amaba a los demás, incluso con Lara, sus demostraciones de amor hacia ella no eran nada comparadas con lo mucho que realmente la amaba, con todo su alma, ni lo importante que ella era para él... Pero lo hacía, su vida dependía de todos ellos, él vivía y peleaba por ellos, seguía adelante por cada uno de ellos, actuar de esa manera era lo mínimo que podía hacer para que nadie a su lado se sintiera menos... Esa fue la razón por la cual animó a Leah en ese momento.

—No es tan así... Vlas no habría aguantado mi método, aunque tenga talento no tiene la constancia, y en pocas palabras... Es un imbécil —dijo, riendo—. Te lo digo porque cuando yo le enseñaba artes marciales estaba demasiado tiempo para aprender sólo un movimiento, lo conozco a la perfección en ese sentido... Además de que tú estás condicionada por tus estudios y sólo entrenan tres horas diarias, en cambio, cuando tú lo hacías conmigo entrenabas seis horas y yo era mucho más estricto, no te sientas menos por eso, yo controlo la energía hace más de diez años a la perfección, soy un poseedor del Scire, y apenas me tomó dos años controlarlo por completo, aprendiendo totalmente solo, pelea tras pelea, guerra tras guerra... Tú apenas controlas la energía hace tres años, no te gusta pelear y el uso que le das se reduce mayormente a optimizar algunas tareas cotidianas que haces... Pedirte que entrenes a Vlas fue sacarte totalmente de tu molde y aun así pudiste con la tarea satisfactoriamente, es admirable, es demasiado admirable, y estoy orgulloso de que fueras capaz de lograr algo así.

Rhys se explayó de tal manera que para Leah se sintió incluso una lección de vida.

Ella sabía que nunca había salido de su zona de confort, en cierta manera tampoco lo necesitaba, tenía un sólo camino en mente, que ella quería seguir, no pretendía desviarse o probar algo aparte de su propósito... No porque fuera conformista, ni porque no fuera ambiciosa, nunca fue su característica querer lograr cosas grandes, podía sentirse cómoda con la sencillez con la que había aprendido a vivir. El cariño de Lara y Rhys, la satisfacción de explotar su talento, o el recuerdo de sus padres. Ella quería una vida tranquila, inclusive sabiendo que las personas que la rodeaban no la tenían. Pero apareció Vlas, y desde el principio le trajo cierto interés, por muchas cosas. Por su forma de ver el mundo, por su enigmático pasado, por esas emociones ocultas, por sus arrepentimientos y miedos, por su figura, por su pensamiento, por ese sueño que intentaba encontrar, por ese camino que quería recorrer. Distinto al de las personas que conocía. Distinto al suyo.

Leah siempre notó que en la vida era importante sostenerse de un sueño, o de un propósito nacido de deseos y ambiciones. Caminar sin rumbo llevaba a las personas a lugares en los cuales no era bueno acabar. Siempre era necesario tener algo por lo cual vivir, o esa existencia se convertiría en una indiferencia gigante, y al final de la vida jamás se podría saber si había valido la pena, o si al menos había tenido sentido. Probablemente se podría volver algo tedioso o complicado encontrar una identidad propia, encontrar una razón para seguir adelante en la vida, para soñar en el futuro, pero eso no significaba que sólo quedaba volverse directamente a la desilusión, sino más bien a la búsqueda de ese camino.

Todo eso que logró divisar de pequeña se terminó reforzando y quedándose en su mente cuando conoció a Lara y Rhys. Ellos dos eran personas golpeadas y marcadas por su pasado, aquel pasado que ellos sabían que estaba repleto de errores, esos errores que fueron las consecuencias de no encontrarse en el camino luego de haber perdido los pilares de su existencia, las bases de sus sueños, las razones por las cuales vivían, luego de, en pocas palabras, haberlo perdido todo. Ella supo darse cuenta de eso ya que estuvo exactamente en el mismo lugar que ellos después de perder a sus padres, pero era tan pequeña que nunca llegó a comprender realmente lo que quería para su vida, por eso no sintió el dolor y la angustia de la pérdida hasta que fue lo suficientemente madura como para darle valor a la vida, y cuando aprendió a vivir con sencillez, todo eso se convirtió en arrepentimientos, en recuerdos perdidos que no volverían, en anhelar volver atrás, y haber podido darse cuenta de la importancia de día a día haberlos tenido a su lado, de lo valioso que fue el amor de ellos... Pero sólo era eso, y el «hubiera» no existía, por lo que eso ya no tenía sentido, sólo recordarlos, porque la vida también era demasiado impredecible, y el destino de sus padres no fue la excepción.

 Sin embargo, con Rhys y Lara conoció el verdadero valor de un sueño, ellos peleaban día a día por llegar hasta el final y poder componer todo lo que hicieron mal en el pasado que les hizo creer en ese sueño en primer lugar... En su descubrimiento del valor de la vida se percató de tales sentimientos. A ella le gustaba saber que formaba parte del sueño que ellos anhelaban, y que el amor que se sentían el uno al otro con el tiempo pasó a convertirse también en amor hacia ella, volviéndola una figura central en sus motivaciones, una figura central en sus vidas y en su camino, porque ella ya se había vuelto parte de este también. Al volverse parte de este camino, Leah se volvió su vida, de igual forma.

Lara dejó de lado la culpa que sintió por esos sucesos en su pasado, y se arraigó a ella. Con eso, Leah comprendió que de la misma manera la cual la muerte de sus padres la tenía en vilo entre arrepentimientos y nostalgia, también tuvo en vilo a Lara entre culpa y desprecio. Y no quería que ella se martirizara por algo de lo que nunca tuvo control, incluso luego de tener ese pensamiento en su cabeza, y ella misma haberla lastimado por tal razón. Perdonó a Lara y comenzó a apreciarla cada día más, hasta llegar a verla como la figura materna que le daba ese valor a la sencillez que ella quería para su vida... Y la importancia de tal sentido.

Rhys sabía lo importante que ella era para Lara, y le tomó tanto cariño como a su esposa... Pero Leah notaba una leve diferencia en su forma de actuar con respecto a lo que pudo conocer de Lara. Porque a su esposa lo único que le faltaba era alguien que le dijera que no le guardaba rencor por sus acciones pasadas, ni por todo aquello de lo cual ella se sentía culpable y la estaba hundiendo en la miseria, alguien que encontró en ella, y para hacer valer su perdón, le entregó su amor... Pero Rhys no tenía a esa persona, su deuda no era con ella, y afrontar tal situación tampoco parecía que le afectara tanto como a Lara sí. Nunca pudo divisar sus emociones, o por lo menos entender ese deseo interno que lo hacía avanzar, porque Rhys no paraba, tenía firmes convicciones, y un sueño que lograr... Todo eso, para saldar una deuda, que pareció nunca existir... Pero se negó a creer eso, y vivió seis años esperando conocer la deuda de Rhys... Y ese día llegó cuando conoció a Vlas Windsor.

Vlas Windsor era todo lo contrario a ella, la pérdida que le daba razón a su vida lo había llevado a ese lado que ella veía como lo peor que le podía pasar a una persona... Vlas mostraba una extraña manera de afrontar todo lo que le sucedía, se atribuía todo, fuera lo que fuera, eso también incluía los males de su vida, las tragedias y el sufrimiento, y sólo lo aceptaba, como si fuera lo único que merecía recibir. ¿Qué camino podría seguir una persona con ese pensamiento tan ruin? Él era solo una barca de madera en un mar desenfrenado que lo golpeaba con fuertes olas, en algún momento este se iría a la deriva y terminaría naufragando... Él acabaría de la peor manera. Ella lo vislumbró así y no logró dar con la razón de tal pensamiento. Hasta que Vlas le dejó en claro sus miedos esa noche, y todo se unió en su mente.

No era Lara, ni era Rhys, no sabía si le saldría compartir esperanza con él, o darle la mano para que se alzara en su camino, para que viera más allá que su propio caparazón creado para protegerse del dolor que le causaba lo que él creía que el mundo le quitaba. Ella se vio a sí misma en ese chico, a esa Leah que no comprendía el valor de la vida y que vivía encerrada en arrepentimientos y recuerdos pasados... Y se sintió con el corazón y voluntad necesarios como para enseñarle lo que pudo aprender gracias a ellos, que le mostraron todo lo que un sueño podía significar, englobar y enseñar. Todo lo que un sueño podía salvar, curar o ayudar... Todo lo que un sueño le dio a ella, lo que todavía le daba... Quería darle a él, tal sentimiento de apreciación, que se sintiera vivo... Porque la vida era hermosa... A pesar de todo.

—Gracias Rhys, se siente muy bien que estés orgulloso de mi —con una discreta modestia le agradeció tales palabras. Su rostro ruborizado la delató un poco.

—Siempre lo he estado... Después de todo eres mi hija, es normal que un padre esté orgulloso. —Suavizó su tono de voz, y una sonrisa se dibujó en su rostro.

—Gracias de nuevo, Rhys, gracias por todo... Eres el mejor... Te quiero mucho. —Se volvió hacia él y con una alegría naciente le dio un abrazo.

—De nada, Leah... Yo también te quiero mucho, chica... Ahora ve a descansar, has tenido demasiado trabajo, yo me encargó de él. —Acarició su cabello, y cuando ella se separó de él, señaló a Vlas.

—Lo entiendo... Iré a tomarme un baño y luego una siesta. —Le dio una última mirada a Vlas, y sonrió al darse la vuelta, así enfilando hacia la puerta—. Suerte Rhys... Cuídalo mucho, ¿Sí? —añadió, con su sonrisa dejándose de ver a medida que la pared tapaba la vista de Rhys.

—Lo haré linda. —Rhys inclinó su cabeza y rio lánguidamente—. Lo cuidaré para ti.

 

Al otro día…

 

Fons, Pines, Playa de Pines - 9 de Marzo - Año 526

 

—¿No crees que es muy temprano Rhys? —preguntó Vlas, levantando su mirada.

El sol ni siquiera había salido y la brisa de la madrugada golpeaba su abrigo de cuello alto, estaba hecho de gabardina e incluso con lo largo y grueso que era, el frío comenzaba a infiltrase de todas maneras.

La confusión de Vlas era mucha cuando unas horas antes Rhys se había metido a su cuarto a despertarlo. «No hagas mucho ruido... Leah y Lara deben despertarse temprano hoy». Eso fue lo único que le dijo antes de lanzarle su abrigo para luego pedirle que lo siga hacia fuera de la casa.

Ahí Rhys lo tomó del hombro, y tal como hizo aquella vez en Remia, lo teletransportó con él a otro lugar.

Pines, parecía ser otra de las tantas ciudades de Fons... Mientras caminaban por ella en la noche, Vlas supo distinguir leves diferencias con Ash... Parecía ser un lugar menos poblado, no había tantos edificios, torres o plazas, algunos pocos monumentos aquí y allá, hoteles, tiendas de conveniencia o complejos de apartamentos que sobresalían a la vista... Eso fue la entrada a la ciudad. A lo lejos se veía una inmensa montaña, Vlas juró creer que estaba mucho más lejos de lo que él pensaba, por lo tanto, esta era demasiado alta.

Caminaron hasta llegar a lo que parecía ser el centro, aunque no lo era. Carteles luminosos que identificaban los lugares: «Casino», «Disco», «Hotel», «Cabaret». Vlas rio mirando a sus alrededores, ese lugar desprendía lujuria, vio autos de lujos estacionados en cada entrada, hombres de traje, mujeres bien vestidas y joyas brillantes por doquier, le recordó demasiado al famoso Distrito Neon en Ajax.

Rhys ignoró todo lo que lo rodeaba y sólo siguió su camino con la cabeza en alto, sin desviar su mirada en ningún momento... Cada que pasaba al lado de un grupo de personas estas se quedaban en silencio y ponían sus ojos encima de él apreciando su semblante calmado y sereno... Muchas mujeres hermosas que parecían ejercer la profesión de dama de compañía se le acercaron en su camino también, pero él las ignoraba... Vlas rio algunas veces viendo como ellas sólo se quedaban paradas sin entender muy bien la situación, se disculpó en silencio con ellas, pero Rhys sólo tenía ojos para Lara.

Al fin su camino se acabó cuando llegaron a la playa, inmensa y pacífica, la arena desprendía un tono dorado que brillaba en la noche cuando las luces daban de lleno en ella, la de la orilla estaba húmeda gracias a la parsimoniosa y tranquila marea que subía y bajaba lentamente, el agua era cristalina pero un brillante tono blanco la invadía con el reflejo de la luna... A Vlas le maravilló la vista, le trajo recuerdos... Recuerdos vividos en una playa igual de hermosa en Remia.

Rhys seguía en silencio, cuando llegó al muro que separaba la acera de la arena se quitó sus botas y enrolló su pantalón hasta debajo de sus rodillas para comenzar a caminar por la arena. Vlas se quedó parado dudando si seguirlo, el lugar estaba desierto, sólo estaban ellos dos, sumándole que en esa parte de la nación el verano se estaba alejando y el otoño comenzaba a hacer presencia, junto con él, el frío también.

—No... De hecho yo entrenaba luego de estar semanas sin dormir, esto no es nada —respondió Rhys, parando en la orilla del mar, ahí se quitó su abrigo.

—¿No dormías? —le preguntó Vlas, todavía de lejos. Había desistido a la idea de ir por la arena y lo siguió por un camino hecho de tablas que llegaba hasta la orilla también.

—Digamos que no podía, cuando estás dentro del mundo de la mafia y en plena guerra tienes que estar siempre alerta, nunca sabía cuándo podía ser atacado, por eso no podía dormir tan deliberadamente como cualquier persona, eso me llevo a tener insomnio crónico, no era algo bueno estar meses sin dormir, pero pude superarlo —respondió Rhys, soltando su abrigo. Lo dejó caer en la arena mojada—. Ahora, quítate tu abrigo, quiero enseñarte un par de cosas.

—Pero hace demasiado frío, ¿No crees? —preguntó Vlas, apretando los botones de su abrigo. Una fuerte brisa empezó a soplar de repente y lo convenció todavía más.

—Sí, son las 4:00 a.m y estamos a metros del océano... Supongo que era de esperarse —señaló Rhys, con obviedad—. Vamos Vlas, apúrate, no tenemos todo el día.

—¿Cómo que no tenemos todo el día, Rhys? Todavía faltan veinte horas para que el día termine, es muy temprano para empezar.

—Mira Vlas, si vas a comenzar a quejarte y no te quitas tu abrigo, prometo que lo haré yo y no seré nada cuidadoso... Así que apúrate y sígueme —ordenó Rhys, quitándole importancia a la queja de Vlas. Comenzó a caminar hacia el noreste, alejándose de la orilla.

—Bien, bien, entiendo, espérame, ya te sigo. —Vlas sabía que Rhys cumpliría lo que prometió, así que sin quejarse otra vez, se quitó su abrigo y comenzó a seguirlo rápidamente—. Hace demasiado frío Rhys, ¿A dónde vamos? —preguntó, cruzando sus brazos mientras tiritaba de frío.

 Sin responder, Rhys sólo siguió adelante hasta que un largo camino lo llevó a una cueva y sin muchas dudas entró. Vlas todavía no comprendía que estaba haciendo su hermano, pero antes de que se enojara más, lo siguió hacia adentro. Mirando los alrededores notó cientos de múrcielos volando de un lugar al otro, goteras que caían por los picos de roca negra, la oscuridad invadía el lugar.

—Rhys... Ey, Rhys —lo llamó, pero este no respondía—. Rhys —insistió, más alto.

—Vlas, si no te callas prometo ponerte una cinta en la boca y llevarte así todo el resto del camino, así que por favor, sígueme en silencio. —El tonó de voz de Rhys fue demandante pero a su vez no, de todas maneras hizo eco en la cueva.

—Lo siento. —Vlas se tragó sus quejas, el frío, y sus palabras, al seguir a su hermano en silencio por unos minutos más.

—Llegamos —avisó Rhys, señalando una pequeña entrada a otra cueva.

Bajó su cabeza antes de pasar por el arco que la formaba y entró dejando a Vlas atrás, él vio luz adentro del lugar, así que corrió haciendo lo mismo que su hermano, y cuando entró al lugar sus brillantes ojos verdes quedaron maravillados con lo que veían.

—¿Acaso esos son...?

—Sí, son diamantes —asintió Rhys, acercándose a uno.

Cientos de diamantes repartidos por todo el lugar, saliendo del suelo, del techo, de las paredes, incluso algunos tan inmensos y altos como Vlas o Rhys... Vlas apreciaba sus alrededores con su rostro pasmado y una sonrisa idiota plasmada en él.

—Muchos científicos dicen que es el mineral más duro de la tierra... Conocí esta cueva hace unos años cuando buscaba lugares donde usar mis habilidades que hacían un gran daño en área, llegué a este lugar luego de recorrer todo el área alrededor de la selva que rodea estas ciudades, encontré esta cueva luego de hacer un agujero en un cerro de la cercanía... Entré por arriba —explicó, alzando su dedo hacia el techo—. Y desde ese momento lo he utilizado como base de entrenamiento —señaló, dando algunos pasos por el lugar, frenó y se agachó para tomar un mineral del suelo, y destruirlo al apretar su palma.

—¿Yo tengo que hacer eso? —preguntó, señalando la acción de Rhys, asombrado.

—Exactamente.

—¿Y cómo destruiré el mineral más duro del mundo sólo con mi palma? —Vlas levantó sus hombros buscando una respuesta.

—Modificando el carbono de tu cuerpo quiero que refuerces tu brazo con una capa del metal más duro que puedas formar y destruyas un diamante, obviamente no podrás hacerlo sólo con esa capa, por eso tendrás que sumarle energía para potenciar el golpe... Tienes que hacer esas dos cosas al mismo tiempo, sino puede que tu brazo sea destruido al intentar vencer la dureza del mineral —expresó Rhys, moviendo un inmenso pedazo del mineral hasta posicionarlo frente a Vlas.

—Quizás lo más básico que podría hacer es convertir mi brazo en acero, luego podría intentar con grafeno, tiene una dureza similar al diamante, así la energía que termine usando para potenciar el golpe sea menos para que pueda mantener los átomos así por un tiempo —declaró Vlas, intentando maquinar su cabeza y encontrar algunas posibilidades.

—El carbono es el segundo elemento más abundante en nuestro cuerpo, y el hierro es necesario para las proteínas celulares y hemoproteínas de la sangre... Y el grafeno, ¿Lleva carbono puro, cierto?

—Así es, son átomos de carbono ordenado en un patrón hexagonal, a nivel atómico parece grafito, aunque sea casi transparente, pero su dureza es unas doscientas veces más que el acero.

—No parece algo difícil de lograr, aun así creo que llevaría mucha energía, quisiera probarlo —declaró Rhys, levantando su brazo hasta la altura de su rostro, manipuló sus átomos corporales sin activar su Scire, la energía iba a ser suficiente. Vlas vio su brazo cambiar de forma y luego Rhys cerró el puño para terminar golpeando el mineral gigante frente a ellos y partirlo en mil pedazos—. Este se lo llevaré a Lara, y este a Leah. —Rhys se agachó y comenzó a juntar algunos pedazos del suelo

—Wow, eso sí que es aprender rápido —dijo Vlas, mirándolo sorprendido. Un solo intento y su hermano ya lo había hecho mejor de lo que él lo iba a hacer en años. Nada podía hacer ante el talento de un prodigio.

—Bueno, es tu turno, estaremos aquí hasta que logres romper uno, no nos iremos, traje las cosas suficientes para armar un campamento.

De la nada, Rhys se movió hacia una esquina y se sentó al lado de una caja que parecía haber llevado antes de ir con él... O quizás la había creado en el momento.

—¡¿Qué?! Pero eso me tomará semanas. —Vlas lo miró confundido, notó que Rhys torció sus labios dejando ver una sonrisa traviesa.

—Por eso deberías empezar ahora —rio, sacando algunas galletas de la mochila, las lanzó a su boca antes de ponerse de pie para acercarse a Vlas de nuevo—. A ver Vlas, te daré unos consejos... Primero lo primero, distinguir de qué elemento es cada átomo de tu cuerpo, luego con tu energía manipularlos, y por último, manifestarlos en tu cuerpo o por el espacio, como quieras —señaló su sello, y haciendo un rápido movimiento con su mano elevó una piedra del suelo y le dio otra forma... Un corazón—. ¿Ves? Es mucho más fácil de lo que parece —añadió, sonriente.

—Si es que tú lo dices. —Vlas suspiró y se concentró en su sello—. Lo haré.

 

Dos días después...

 

Fons, Pines, Playa de Pines - 11 de Marzo - Año 526

 

 Sólo dos días habían pasado, pero para Vlas eran meses, aunque sí, había avanzado con respecto a los días anteriores, pero todavía se le hacía difícil destruir un mineral de diamante, aun así ya había llegado hasta el punto de poder rayarlo, sabiendo que algo así sólo se podía lograr con otro diamante, era un gran progreso.

—¿Estás cansado? —preguntó Rhys, acercándosele con naturalidad.

—Sí, un poco, pero me estoy acostumbrando —respondió Vlas, tomando la botella de agua que su hermano le alcanzó luego de pararse a su lado.

—Eso parece. —Sonrió Rhys—. Bueno, es hora de la cena, como ya se nos acabó la comida iremos a un restaurante, ¿Qué dices? —Buscó la confirmación de su hermano.

—Estoy sudado, maloliente y no me he bañado en dos días... Podríamos ir a casa antes, ¿No crees? —respondió Vlas, señalándose a sí mismo luego de jalar un poco su ropa... Empapada de sudor.

—Eso se puede arreglar —dijo Rhys, dándole un leve toque en la cabeza con su dedo índice. Tal toque lo dejó como nuevo.

—¿Cómo hiciste eso? —preguntó Vlas sorprendido, dándose cuenta que incluso tenía ropa diferente.

—¿Realmente me lo estás preguntando? Acabas de hacer que tu brazo se convierta en acero y me preguntas como hice para arreglar tu ropa, estás lento, Vlas —rio Rhys, señalando su cabeza.

—Bueno, estoy cansado, no puedo pensar con claridad, ¿A dónde iremos? —preguntó, dando unos pasos detrás de Rhys luego de que este comenzara a caminar por su parte.

—No lo sé, ¿Qué quieres comer?

—Emm... Pizza quizás. 

—Okey, vamos a comer pizza entonces. —Rhys saltó hacia la cima del lugar donde estaban, no había mentido la vez que dijo que era un cerro... La ciudad entera se veía desde ahí—. Desde aquí veo algunas pizzerías... Vamos, pasaremos por algunas y compraremos una de cada una, luego de comerlas haremos una clasificación de peor a mejor para que cuando algún día volvamos sepamos a dónde ir directamente.

Vlas lo miró varias veces a medida que hablaba, y lo notó entusiasmado. Incluso teniendo veintiocho años su hermano todavía tenía actitudes algo infantiles y le gustaba divertirse, quizás a causa de que su infancia le fue robada años atrás, ya que él siempre fue criado para ser un adulto, no pudo vivir como un chico normal entre tantas responsabilidades que nunca pidió. Por eso, probablemente en la actualidad, que no tenía esas obligaciones y por fin vivía en paz se dedicaba a hacer todas las cosas que antes no podía... A Vlas le gustaba que él fuera así, no tenía forma de quejarse de su hermano, él tampoco pudo pasar el suficiente tiempo con él y divertirse juntos, así que sólo lo seguía en sus locuras, la inmensa mente de Rhys era maravillosa, y sabía que jamás se aburriría a su lado.

 

Unas horas después…

 

—Comer comida enlatada por dos días se siente bien sólo si luego comemos pizza, deberíamos hacerlo más seguido —rio Vlas, lanzándose lentamente hacia atrás. Apoyó sus manos en la arena antes de que su espalda lo hiciera, y elevó su rostro hacia el cielo hasta ver la inmensa luna sobre ellos.

—La verdad que no es mala idea... Aun así, primero debes romper ese diamante, luego sí podemos comer todo lo que quieras —respondió Rhys, caminando hacia él, y se sentó a su lado al llegar a la arena—. Wow, desde aquí se ven muy hermosas las estrellas —agregó, encantado con la vista.

—Sí... Es verdad —respondió Vlas, con una suave voz. ¿Melancolía?—. Me recuerda a Zenda. —Ese ambiente y perspectiva siempre lo ponían feliz, y automáticamente sonreía como un tonto.

—Ya veo, así que por eso pasabas casi todas las noches en esa montaña del valle de Ash... Ibas a ver las estrellas, ¿Cierto? —Rhys se dio cuenta que había dado en el clavo cuando lo escuchó lanzar una risa.

—Me descubriste —respondió Vlas sacudiendo un poco su cabeza—. Eso era lo único que podía hacerme no sentir vacío, sentía que ella estaba ahí, conmigo, tomándome la mano para que no me sintiera solo... Aunque realmente sabía que no era así... De igual manera ya pude superar ese bache... Nunca me di cuenta que la respuesta estaba frente a mis ojos, creo que si no hubiera sido por Leah todavía seguiría yendo a ese lugar a esperar una señal del universo.

Con esa reflexión emergiendo de su hermano, Rhys lo miró con cierta honra y placidez por lo sucedido con él.

Vaya imagen la que tenía a su lado en ese momento, vencer los demonios internos de uno mismo era un camino satisfactorio e ideal, él lo sabía más que nadie, por eso su hermano le estremecía tanto los sentimientos, porque la simple idea de que haya tomado el otro camino se había vuelto su mayor miedo en aquel momento... Tuvo suerte, y un poco de ayuda externa, para que al final se desvaneciera al verlo superarse a sí mismo. 

—¿Fue ese mismo día el cual me pediste permiso para que ella te entrenara?

—Así es, fue esa misma noche luego de la fiesta de cumpleaños de Kit... Cuando llegamos a casa le pedí que se quedara en mi habitación, y dormimos juntos... No fue nada fuera de lugar, Rhys, tú me entiendes, necesitaba un empujón para no derrumbarme totalmente... Y ella me lo dio, fue tan empática y comprensiva conmigo, me habló con ternura y cuidado, ¿Sabes? Como una madre consolando a su hijo... Que haya sido Leah quien me ayudó me hizo querer que fuera ella quien tuviera el honor de verme crecer día a día, por eso le pedí su tiempo y ayuda para que me entrenara... Creo que después de todo... Salió bien.

Su risa cesó, pero esta vez se convirtió en armonía recordando lo suave y cálida que se sintió la mano de Leah aquella vez, tampoco olvidó esa frase que lo hizo replantearse sus sentimientos en primer lugar, y el anhelo de vivir ese sueño: «Siempre que me necesites estaré ahí».

—Todos necesitamos un empujón, Vlas... Yo también lo tuve de parte de Lara, luego de verte y sentirte inservible por mucho tiempo que venga una persona a darte esa confianza y valor que necesitas todo se voltea, te pones a reflexionar y entiendes la gran equivocación que tienes... Pero eso no quita que igualmente hayas puesto de tu parte, aceptar tus errores es de alguien fuerte y valiente también... Por eso creo incluso con la ayuda de Leah, nada de esto hubiera sucedido si tú no te dabas cuenta de tu lugar en ese momento... Así que todo esto es un logro tuyo también.

Rhys acercó su mano y revolvió el cabello de su hermano, con sus ojos mirándolo con gran estima.

—Gracias Rhys... ¿Sabes? Ahora que lo recuerdo, quisiera pedirte un favor.

—¿Sí? ¿Qué tipo de favor? —preguntó Rhys, con curiosidad.

—En tres días quisiera ir a Remia —respondió, y notó toda la atención de Rhys se volcó a su pedido.

—¿A Remia? —preguntó, esta vez con más confusión que curiosidad.

—Sí, sé que suena a una locura, pero es importante... El 14 de Marzo es el cumpleaños de Zenda y Kora, quisiera al menos darle un regalo a Kora y visitar la tumba de Zenda... Serían sólo unos minutos, para poder dejarle algunas flores y unas palabras.

—Ya veo... 14 de Marzo, así que son mayores tú. —Sonrió, cayendo en cuenta.

—Ja, sabía que te fijarías en eso... Y si, son mayores que yo, aunque sólo por dos meses.

—Lara también es mayor que yo, casi dos años para ser más exactos.

—Oh, cierto, ella me dijo que tenía treinta años, así que te gustan las más chicas más grandes... No me lo esperaba de ti —bromeó Vlas, empujando del hombro a su hermano.

—Ni yo de ti, Vlas... No sé si recuerdas que Leah tiene dieciocho —respondió Rhys, riendo en adición a su hermano—. Con respecto a lo de ir a Remia, puedo ayudarte, si usamos la teletransportación podríamos ir y volver en menos de una hora —añadió

—¿Realmente serías capaz? —preguntó Vlas, con sus ojos comenzando a brillar, y una ilusión incipiente.

—Sí, supuse que algo así sucedería algún día, por eso puse un sello en el cementerio el día de su funeral, así que será pan comido.

—Me salvaste, Rhys... Gracias sabía que podía confiar en ti —Vlas suspiró.

—Siempre que pueda ayudarte lo haré, ¿Alguna otra ayuda más?

—Sí... No sé qué puedo regalarle a Kora, todos los años elegía el regalo con Zenda, pero esta vez me toca a mí solo, y no soy muy bueno haciéndolo.

—Hmm, entiendo, algún pendiente, brazalete o collar, algún libro que le guste... Ya sé, un tablero de ajedrez de oro... Podríamos hacer que las fichas sean de oro blanco y de oro...

Comenzó a emocionarse con la idea cuando las palabras de Vlas lo bajaron a tierra.

—No creo que eso funcione, Rhys, son cosas que ya le regalé, menos lo del tablero, creo que ya debe tener muchos tableros en su casa —lo interrumpió Vlas, mirándolo con júbilo y una sonrisa.

—Cortaste mi inspiración, era una muy buena idea lo del tablero... Creo que la guardaré para otro momento —dijo, levantando su rostro. Comenzando a pensar de nuevo—. A ver, quieres regalarle algo único y original a su vez... Ya sé. —Saltó de su lugar con emoción, y miró a Vlas con suspenso.

—¿Si?

—¿Que tal una figura de ella hecha de diamante? No tiene que ser muy grande, unos veinte centímetros quizás —dijo, dejando ver una leve jactancia de su brillante idea.

—Emm... Puede ser, de hecho no lo había pensado... Y ahora que lo dices, podemos usar los que están en la cueva.

La idea de Rhys por más extravagante que fuera, le gustó, no parecía ser algo que se regalara seguido, y con lo importante que era este primer cumpleaños para Kora, sintió que era lo mínimo que podía hacer para ella.

—Exacto, y eso me dio otra idea.

—¿Cuál?

—Tienes que romper ese diamante para dentro de tres días... Necesitas esos fragmentos, ¿Cierto?

—Sí, claro, los necesito, pero no es necesario que lo rompa para ese momento, puedo usar cualquiera de los que están en la cueva.

—No, no, no, estás equivocado, esos son los míos, tú tienes que conseguirte los tuyos.

—Pero Rhys, eso no es justo —protestó, poniéndose de pie, casi logrando seguirle el paso a su hermano que había comenzado a caminar por la arena del borde de la marea.

—Sí lo es, si quieres un regalo para Kora deberás romper ese diamante, ¿Aceptas mi propuesta?

—Es que realmente me gustó la idea... Entonces acepto, no tengo otra opción. —Vlas cedió ante la disyuntiva que su hermano le había plasmado.

—Entendido, mañana tienes que despertarte 5:00 a.m para comenzar, quiero que practiques diez horas seguidas, luego harás lo mismo hasta el día del cumpleaños... Si para las 3:00 p.m de ese día no rompiste el diamante tendrás que comprarle otra cosa... Así que ahora ve a descansar, tienes mucho que hacer mañana.

—Sí, Rhys, lo entiendo... Veremos que sucede.

 

Tres días después...

 

Remia, Crystel, Cementerio de Crystel - 14 de Marzo - Año 526

 

—Qué extraño, son las 5:00 p.m y ni siquiera se ve rastro de Kora —dijo Vlas, se encontraba sentado en el techo de una alta capilla ubicada en el centro del cementerio, viendo hacia la tumba de Zenda.

A duras penas había logrado romper el diamante para las 2:00 p.m de ese día, luego de haber hecho eso Rhys le dio la forma deseada por Vlas al mineral con su energía, y lo guardó en una caja de madera de roble. Para las 2:30 p.m ya se encontraban en Remia... Vlas estuvo algunos minutos en la tumba de Zenda sentado mientras Rhys lo miraba de lejos, había decidido dejarlo solo por unos momentos para que desahogara sus sentimientos, quizás eso terminaría por ayudarlo. Cuando Vlas terminó, dejó la caja al lado de la lápida, y se alejó con Rhys hasta pararse en el techo de la capilla del cementerio, ahí, escondidos tras la cúpula de cristal, esperaron cerca de dos horas a que Kora llegara.

—Quizás vinieron esta mañana, después de todo llegamos bastante tarde —supuso Rhys, a su lado.

—No, ahí está. —Vlas sacudió el hombro de su hermano al divisar de su presencia—. ¿La ves? —preguntó, señalándola a lo lejos.

—También están sus padres —respondió Rhys, ampliando su vista hasta el lugar.

—Era obvio que vendrían juntos.

—Shh, quiero ver su reacción —insistió Rhys, y ambos quedaron en silencio

 

Mientras tanto...

 

—Parece que hoy fue un día muy concurrido aquí —manifestó Kora, notando la cantidad de flores que había en la tumba de su hermana.

—Muchas personas recordaron su cumpleaños —respondió su madre, acercándose ella, con suavidad le apoyó la mano en el hombro.

—Sí... Eso parece —dijo Kora, distinguiendo una caja al lado del nombre de Zenda, y unas hermosas rosas blancas. ¿Rosas blancas? Había visto eso antes—. ¿Qué es esto? —preguntó, agachándose hasta tomarla en sus manos.

—Parece una caja —contestó su padre, intentando ver por encima de ella.

—Sí, es de madera —respondió Kora, apreciándola.

Era grande y pesada, tuvo que agarrarla con ambas manos. Era de roble y tenía ciertos relieves que se notaban al tacto. Al darle vuelta vislumbró tres símbolos en la parte de abajo, los reconoció fácilmente cuando prestó un poco de atención: Un Ave Fénix, una reina de ajedrez, y una corona... Sus sospechas eran ciertas. 

—Tiene algo escrito en la tapa... ¿Qué dice? —preguntó su padre, cuando su hija volteó la caja de nuevo.

—Sólo tiene la fecha de hoy, o de nuestro cumpleaños, no hay un año —respondió, corriendo el gancho de la cerradura y abriéndola con cuidado—. No... —apenas pudo decir cuando lo que vio dentro ahogó sus suspiros... Sin poder creerlo.

—¿Qué tiene ade...? —Su madre paró cuando pudo ver lo que había dentro de la caja—. Kora, es hermoso —dijo, encantada.

 Dentro de la caja había una estatuilla hecha de diamante que brillaba y reflejaba el rostro de Kora cuando esta se acercó a mirarla más de cerca. La figura estaba tallada en base a una foto que Vlas tenía, en ella se veía a Vlas, Zenda y Kora de niños, si mal no recordaba, esa foto se la sacaron en el cumpleaños número ocho de Zenda... De eso se trataban los símbolos que tenía la caja, eran una señal... Sumado al regalo había una nota.

 «Aunque pasen mil años jamás las olvidaré, las extraño mucho... Feliz cumpleaños Zenda y Kora - Vlas»

 Kora, sin palabras, notó como lágrimas de emoción corrían por su rostro, se tapó su boca no dejando salir sus sollozos... Era él, él había dejado ese regalo, no se había olvidado de ese día. Desde ese día en el que partió y la dejó en Remia no había sabido nada de él, por más de nueve meses, pero con tan solo ese detalle supo que él estaba bien, y más que el regalo, le emocionó la idea de que Vlas estuviera a salvo.

Por instinto, volteó, dirigiendo su mirada hacia el norte, y ahí lo vio... Vio a Vlas en la cima de una cúpula de cristal mirándola con una sonrisa, ella le respondió con otra sonrisa, tan cálida como la tarde... Hasta que lo vio desaparecer con el último esfuerzo de la brisa de la tarde.

—Gracias Vlas.

Fueron las últimas palabras que salieron de sus labios, antes de que la figura de él ya no se viera más.


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Chương 40: Capítulo 6: La encrucijada de sus almas  

Fons, Ash, Residencia Harch - 21 de Marzo - Año 526

 

—Se despertó la bella durmiente —bromeó Rhys, viendo entrar a su hermano a la habitación, caminando de un lado al otro, notoriamente medio dormido.

—Yo ya pensaba que se había muerto —dijo Leah, entre risas.

—Ey, no lo molesten al pobre, es entendible que haya dormido tanto tiempo cuando alguien estuvo casi una semana llevándolo a su límite físico y mental, yo vería algo anormal que no haya dormido tanto tiempo —habló Lara, asediando a Rhys con su sería.

—Lara, le quitas lo divertido a la vida. —Al Rhys ponerse de pie, se acercó a su hermano—. ¿No ves que está totalmente en perfectas condiciones? —agregó, apoyando su mano en el hombro de Vlas—. ¿Te sientes bien? —preguntó, notando que su hermano no se había inmutado.

—Sí, claro, estaba volviendo a la realidad —rio Vlas, con una voz ronca—. Veo que dormí bastante, pero tampoco creo que haya sido demasiado, estaba muy cansado, fueron solo unas horas —dijo, quitándole importancia.

—No, Vlas, no fueron solo unas horas... Dormiste por una semana seguida —le informó Leah.

—No, ¿En serio? —preguntó consternado. ¿Cuándo había pasado tanto tiempo? Él no lo había notado.

—Sí, pero como dije antes, fue porque ese «entrenamiento» que te dio Rhys fue una locura, mira que estar tres días sin dormir y sin parar de golpear rocas, además de gastar toda tu energía, es inhumano —respondió Lara, todavía indignada con el accionar de su esposo, y con cierta compasión hacia Vlas al mismo tiempo.

—Ya veo... Aun así, fui yo quien quiso hacerlo así, sabía que no llegaría para el 14 de Marzo al paso en el que iba, y decidí reducir algunos días no durmiendo —dijo Vlas, moviendo una de las sillas de la mesa. Tomó asiento junto a ellos.

—¿Por qué no llegarías al 14 de Marzo? ¿Qué pasaba ese día? —preguntó Leah, con curiosidad.

—Era el cumpleaños de Zenda y Kora, con Rhys hicimos un pacto; si yo lograba romper el diamante para ese día, él me llevaría a Remia, así que usé toda la voluntad que tenía para lograrlo —respondió Vlas, inclinándose en la mesa—. Ey, ¿Me pasas esa rebanada de pizza?

—Sí, toma... Así que fueron a Remia, ¿Algún problema ahí? —preguntó Lara.

—No, nada fuera de lo común, estuvimos sólo algunas horas y con la energía desactivada, si Rygal se dio cuenta no creo que haya podido hacer nada porque desaparecimos del mapa —respondió Rhys, tomando un sorbo café de la taza que tenía en sus manos.

—Entiendo... ¿Y qué tal el problema que tenías que solucionar con ese tipo?

—Cierto, ¿Qué sucedió con el tipo del que nos hablaste hace meses? —indagó Leah, quien ya llevaba demasiado tiempo con la duda.

—Oh sí, Yoh... No me van a creer lo que paso con él... Lo encontré hace un mes en Raven, hablamos un rato, me mostró el Scire que consiguió e intentó hacerse el fuerte hasta que se sumó alguien más a la reunión, Lee Ex Fons —respondió Rhys.

—¿Qué? ¿En serio? —preguntó Lara, sorprendida.

—Sí, no lo veía desde la guerra, parece que ahora heredó el Scire de su familia y es bastante poderoso.

—Emm... Yo no entiendo nada de lo que hablan, ¿Cómo que hay otro poseedor del Scire en Fons? Más que eso, ¿Acabas de decir que en ese mismo momento había tres poseedores al mismo tiempo? —preguntó Vlas, haciendo notar su confusión.

—Oh cierto, yo jamás te conté sobre los nueve poseedores del Scire... Bueno, al parecer seguimos siendo nueve, porque el que tiene Yoh es de alguien más que supongo se retiró, o murió, por lo que los «nueve poseedores» todavía existen —le explicó Rhys.

—¿Cómo que nueve? Pensé que sólo éramos Rygal, tú y yo.

—No, somos: Tú, Rygal, Cole y yo... Pero además de los Di Rem, hay cinco poseedores más, que son: Lee Ex Fons, el príncipe del Reino de Fons; Yoh Tales, el líder de la República de Zardie; Jack Key, líder del Estado de Synrial; Cara Grant, princesa del Reino de Magnuria; y por último, está Artemisa Filii Dei, la emperatriz del Imperio de Filii Dei.

—¿Artemisa? ¿La misma Artemisa que conocemos? ¿Tu exnovia? —preguntó Vlas, con ingenuidad, pero esto hizo que la habitación quedara en total silencio por unos segundos.

—Creo que lo de exnovia era algo innecesario... Pero sí, me refiero a ella —respondió Rhys, dándole una mirada de reojo a Lara, ella había cambiado su rostro a uno de seriedad... Vaya celos.

—Asi que ella era Artemisa —musitó Lara, intentando recordar la primera vez que se enteró de ella—. ¿Ella también es la misma persona con la que entrenaste cuando te fuiste esos dos años a Filii Dei con Jean Blake, cierto?

—Sí, ella misma... Ella fue una poseedora incluso antes que yo.

—Eso es mucho tiempo... O sea, ¿Desde cuándo ellos tienen ese poder? No puede ser, no me dan los años, Art ronda tu edad, ella no pudo haberlo tenido antes que tú, ni después, ya que son diez años de diferencia.

Vlas se recostó en la silla y quedó pensando unos minutos, pero aunque intentaba encontrarle una explicación, la cronología y las mismas reglas del Scire refutaban todas sus teorías.

—Comprendo tu confusión, Vlas, la mía fue igual cuando me enteré, pero eso te lo explicaré mañana cuando también te explique sobre las condiciones del alma —respondió Rhys, cuando al acabar su café dejó la taza sobre la mesa.

—Oh, yo me olvide de explicarle eso cuando comenzamos a entrenar —habló Leah.

—Es mejor que lo hayas hecho así, las condiciones son más fáciles de entender luego de que dominas la Energía del Alma —dijo Rhys, levantándose de su asiento—. También mañana llamaré a los chicos, hay algo que tenemos que hablar todos juntos como grupo... Vlas, tú ahora también eres parte de nosotros, así que participaras de la reunión —continuó, lanzándole una mirada a su hermano.

—¿De qué hablaremos? —fisgoneó Leah.

—Eso lo sabrán en la reunión, no tiene sentido que se los diga ahora y luego convoque una, sean pacientes, ya lo sabrán —respondió, caminando hacia la escalera, antes de subir algunos escalones, se paró en la baranda—. Iré a tomar un baño, nos vemos luego —agregó, y siguió su camino al subir los escalones restantes, hasta que desapareció de la vista de todos.

 

Horas después...

 

Fons, Ash, Residencia Harch - 22 de Marzo - Año 526

 

 La iluminada habitación de Rhys y Lara olía a perfume de rosas. Lara había tomado un baño unos minutos antes, mientras Rhys leía sentado en la cama. Ella salió del baño en bata y su brillante cabello escarlata mojado se encontraba suelto, este caía por su espalda, caminó hasta el borde de la cama y se sentó en las sábanas de seda color dorado, se quitó la toalla del hombro, y sacudió su cabello ligeramente para luego secarlo con suavidad.

—Hoy comienza la primavera en el norte, ya quiero que crezcan las flores para que vayamos a esa montaña cómo todos los años —dijo Lara, pasando un cepillo de cerdas por su cabello, al mismo tiempo que lo secaba.

—¿Te refieres a la que está en Koella? —preguntó Rhys, todavía sentado en la cama, con su concentración en la lectura.

—Sí, Rhys, a la que fuimos cuando me propusiste matrimonio —respondió Lara, girando sus ojos con obviedad.

—Oh sí, me había olvidado donde había sido. —Rhys cerró su libro, y a continuación lo dejó sobre la mesa de luz.

—Eso es mentira, tú nunca te olvidas de nada. —Lara soltó su cepillo y secador, para recostarse en la cama, acercándose a Rhys con remanso, cerca de su rostro, levantó su mirada y la clavó en los ojos de su esposo. 

—No me intimidas con tu mirada... Harch —proclamó Rhys, con una sonrisa como expresión.

—Parece que hoy estamos recordando demasiadas cosas del pasado, ¿No crees? —preguntó Lara, moviéndose sobre él, consiguiendo sentarse en sus piernas.

—Quizás... ¿Por qué lo dices? —preguntó Rhys, bajando sus manos hasta las caderas de Lara.

—Por lo de tu exnovia, jamás me dijiste que Vlas sabía sobre ella. —Ella lo miró con más esmero, bajando también sus manos hasta donde estaban las de Rhys. Ahí apoyó las de ella sobre las de él.

—Toda mi familia sabía sobre ella, podría decirse que nos criamos juntos, y que nuestros padres querían que nos casáramos, pero éramos niños, no teníamos ni idea de toda la responsabilidad que una relación conllevaba. —Rhys negó lentamente con su cabeza.

—Y si tenían esa cercanía, ¿Qué fue lo que hizo que terminaran así? Por lo que sé, no se ven hace años... Más concretamente desde que fuiste a Filii Dei antes de la guerra.

—La primera razón son las responsabilidades de ambos, ella tuvo que tomar el puesto de líder de su reino a una joven edad y ya no nos veíamos seguido... En cambio, yo era el elegido para heredar el liderazgo de la nación luego de mi padre, y estaba siendo preparado para gobernar la siguiente potencia mundial, eso era una tortura, sin embargo, luego de lo de Demian deje todo atrás, incluida ella, y mi futuro... Y la segunda razón eres tú, te quería a ti y a nadie más, con Art teníamos una química extraña, de hecho fue la única chica que me hizo dudar de mis sentimientos por ti, pero todo terminó antes de siquiera comenzar, y todavía tengo un lindo recuerdo de ella, pero ya pasaron años, además, con ver donde estoy ahora, ya sabes lo que sucedió con mis sentimientos hacia ella —explicó Rhys, recordando su juventud.

Incluso con la cantidad de años que habían pasado desde esos momentos los recordaba con bastante claridad, recordaba sus sentimientos, las razones por las cuales tomó las decisiones que tomó y las consecuencias que estás acarrearon para su vida. Alguna vez escuchó a una persona decirle que el pasado no era historia y que nunca tenía que olvidarse de él... Porque se olvidaría a sí mismo también. Siguió ese consejo muchas veces luego de la última vez que se perdió a sí mismo, la última vez que se vio alejándose de la realidad y terminó aferrándose a ella había olvidado el camino que recorría... Perdió la consciencia que había ganado al lado de Lara, perdió su buena conducta por más de tres años y perdió el camino que había comenzado a formar. Lo vio necesario, desde ese momento supo perfectamente qué hacer para seguir adelante, se supo entender una vez más y comprendió para lo que realmente estaba destinado, cual terminaría siendo el final de su viaje y quienes terminarían por acompañarlo en él... Su pasado fue lo que terminó por definir su futuro. 

—¿La rechazaste a ella y dejaste tu futuro por mí? —Lara lo miró con rareza.

Rhys notó que ella realmente estaba interesada en saber la razón detrás de todo.

—Yo dejé todo por ti Lara... Nunca te dije esto, ya que no soy alguien que expresé sus sentimientos de esa manera, pero en la primera persona que pensé luego de lo del Scire hace once años fue en ti... Yo tenía dos opciones: La que tomé, irme de Remia... Y la otra, que era quedarme y cumplir con las órdenes de mi padre... Cualquiera era un camino donde iba a seguir perdiendo cosas, ya que si me quedaba en Remia, todo lo que alguna vez fue importante para mí hubiera sido destruido por Rygal... Y si me iba, terminaría perdiéndome a mí mismo, pero con la ventaja de que las personas importantes en mi vida estarían en paz... Quizás fui egoísta, porque esas personas me necesitaban a mí también, como Vlas, pero era mejor para él, estaría seguro ahí hasta que yo volviera, y como te dije al principio, pensé en ti más que en nadie, sabía que no te volvería a ver por cualquiera de los dos caminos, no eras mi familia, si llegaba a volver, no ibas a estar en Remia, te iba a perder para siempre, pero decidí el que menos te involucrara... Rygal sabía sobre lo que yo sentía por ti, el tipo habría hecho lo imposible para traerme en la palma de su mano, y yo no quería que te hicieran daño, por eso me fui, fue un mal menor para acabar con un mal mayor... Quizás por eso fue que cambié cuando volviste a mi vida, quizás por eso lloré rogándote que no te fueras, quizás no estaba triste ni angustiado, quizás estaba feliz de saber que tomé la mejor decisión porque al final te volví a ver... Quizás los salvé, quizás no, pero mis arrepentimientos no se borrarán de mí, aprendí a vivir con ellos, por eso es que estoy totalmente seguro de algo: Si tuviera la oportunidad de rehacer mi vida y comenzar de cero dejando atrás esta que he vivido todos estos años que parecen ser décadas... Jamás lo haría —aseguró, cerrando su mano al atrapar la de Lara cuando ella la estaba acariciando.

Se quedaron mirando unos momentos.

 El silencio inundó la habitación luego de las palabras de Rhys. Lara ni siquiera movió un músculo, lo miraba con cariño y melancolía, porque conociendo todo lo que Rhys tuvo que sufrir sabía que esas palabras no sólo eran honestas, sino que desahogadoras, para alguien como él era un reto gigante abrirse a las demás personas... Pero con ella tenía una sensación diferente, él sabía que no lo juzgaría, que lo escucharía y que al final desearía lo mejor para él, porque de la misma manera que él la amaba, ella también lo amaba a él.

 Ellos habían elegido seguir un mismo camino, siempre habían estado unidos y entendían perfectamente todo lo que uno significaba para el otro. No eran la pareja perfecta, tuvieron quiebres en su relación muchas veces, llegaron a desconfiar entre ellos, y hasta se perdieron el uno al otro al mismo tiempo... Pero cuando estuvieron ambos en el mismo lugar, ahí, en lo más profundo del abismo, fue cuando se conocieron completamente, ellos llegaron a lo más adentro del alma de cada uno, y en un cruce de destinos, sentimientos, dolor, felicidad, tristeza y amor, la vida les dio una segunda oportunidad, porque ahí, en la encrucijada de sus almas, fue cuando hicieron la promesa de jamás volver a separarse... La promesa de la vida de ambos... De su vida... Y de ese futuro que compartirían por la eternidad.

El amor era la peor de las emociones, si amabas siempre terminarías sufriendo, porque aquello que amas jamás duraría para siempre, pero cuando sufres antes de amar el amor es la única salvación, y lo fue para ambos, una promesa que sólo se rompería si ellos dejaban de amarse el uno al otro, era también la razón del poder de Rhys: La vida de Lara... Esa era y siempre sería su condición.

—Tu rostro es hermoso bajo la luz de la luna —declaró Rhys, alzando su mano, con la que consiguió acariciar con delicadeza la mejilla de su esposa.

—Sólo si la persona que lo acaricia eres tú —respondió Lara, de una sonrisa a otra al posar su mano sobre la de él, e inclinando su rostro un poco más.

—Mi vida... —dijo Rhys apoyando sutilmente su cabeza en el pecho de Lara, ante tal movimiento, cerró sus ojos. Sus manos bajaron, abrazando la cintura de Lara.

A Lara la tomó por sorpresa, y se sobresaltó, pero su reacción no duró ni un segundo cuando notó que era una acción natural y apasionada. Apoyó su mano sobre el cabello de Rhys y sintió como sus dedos se deslizaban con suavidad por los castaños mechones apenas ondulados de su esposo. 

—Rhys... ¿Alguna vez pensaste en tener un hijo? —preguntó Lara de repente, supo que eso lo tomó de sorpresa. Porque él se quedó inmóvil unos segundos.

—Emm... Sí, digo, obviamente... Es algo que todos pensamos alguna vez en la vida, y ser padre sería algo muy hermoso —respondió Rhys, alzando su cabeza. Con suavidad, sonrió—. ¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso estás embarazada? —preguntó con tranquilidad, pero realmente su corazón latía a mil.

No sabía por qué estaba nervioso, pero la respuesta de Lara seguramente cambiaria tanto sus vidas que al saber que escucharía las siguientes palabras inminentemente un leve miedo vino hacia él.

—No te lo quería decir antes porque estabas muy concentrado en el entrenamiento con Vlas, y con el problema que tenías que resolver... Pero la semana pasada me sentía muy mal, tenía náuseas, y además un atraso de más de un mes, por lo que al no entender qué me sucedía decidí ir al médico, y entonces fue cuando me dio la noticia... —Titubeó unos segundos, viendo como el rostro de Rhys seguía impasible ante la obvia declaración que seguía, ¿Por qué no reaccionaba? ¿Estaba tan tranquilo?—. Vamos a ser papás —añadió, cuando su voz se llenó de emoción, y el brillo de sus ojos azules relució como el mar.

 El rostro estupefacto de Rhys demostraba más de lo que parecía, cientos de emociones pasaron por su cabeza y corazón en ese momento, y realmente no sabía qué responder, se había quedado congelado con un inmenso nudo en la garganta.

—Rhys... Estás llorando. —Lara notó las sábanas húmedas y al levantar su mirada vio como las lágrimas caían sin freno por rostro de Rhys.

—¿Ah sí? Perdón, fue inconsciente... Es que... Voy a ser padre... Sí, voy a ser padre —se repitió a sí mismo, intentando caer en cuenta, hasta que su cabeza reconoció el contexto y por fin lo pudo comprender—. Lara... Voy a ser padre —sus palabras dejaron de atascarse en su garganta y al fin las soltó con alegría.

—Sí, Rhys... Vamos a ser padres —asintió Lara, mirándolo con una gran sonrisa.

—Te amo. —Se lanzó hacia ella y apretó su cuerpo contra el de él, en un inmenso abrazo—. Te amo tanto, Lara —agregó, sin soltarla.

—Yo también te amo, Rhys... Demasiado. —Lara colocó su mano en la barbilla de él y alzó su rostro—. Eres el amor de mi vida —añadió, cuando sus labios se enredaron en un beso.

 Rhys atrapó los brazos de Lara cuando ella los agitó pasando por su torso. Los levantó y pasó por su cuello con la idea de prolongar el beso aún más tiempo. En ese momento estaba tan arraigado a su euforia que ignoró el hecho de que Lara se encontraba semidesnuda sobre él. Parecía ser que los movimientos bruscos que antes había hecho terminaron por casi quitarle su bata enteramente. Con prudencia, al Rhys sentir en su tacto la suave piel desnuda de Lara, buscó mediante un tanteo la parte de arriba de la bata y cuando la encontró la subió lentamente hasta cubrir a su esposa otra vez... Todo esto sin dejar de besarla.

 —Espera... —Lara lo interrumpió, apretando el espacio abierto de su prenda, y moviéndose en la cama de nuevo se puso de pie, para luego comenzar a caminar por la habitación.

Rhys observó cierto nerviosismo en su rostro, este mismo pasó de felicidad a inseguridad en poco tiempo, haciendo que lo asediara la preocupación y la intriga de querer saber que era lo que ella estaba pensando en ese momento para que se viera tan inquieta.

—¿Sucede algo? —preguntó, volviendo a su lugar, se sentó en el borde de la cama luego de arrastrarse un poco con sus manos—. Ven, siéntate conmigo... Podemos hablar. —Tomó su mano y la llevó hacia él, con confianza—. ¿Qué dudas tienes? —preguntó, al sentarla en sus piernas.

—No lo sé, Rhys... Hay cierta duda que me invade. —Lara osciló, bajando la mirada, en ese movimiento, pasó su dedo por sus labios, con obvia desazón—. ¿Crees que está bien que tengamos un hijo en este momento? —preguntó, dirigiendo la mirada a su esposo, y buscando una respuesta consoladora con sus grandes ojos azules llenos de susceptibilidad—. No quiero decir que debemos no tenerlo, pero la situación está delicada, tú sabes que nos estamos acercando a una guerra inminente contra tu padre y cualquier aliado que tenga, si llegara a pasar lo peor no quiero que se críe sin padres, o con uno solo... Si vamos a tener un hijo debemos hacerlo los dos, unidos, apoyándonos mutuamente para que crezca bien y dándole amor por igual, por eso tengo miedo de lo que nos pueda llegar a suceder, y que terminemos por destrozar nuestro sueño de formar una familia juntos, no quisiera tener que hacerle sufrir —respondió, dejando salir su angustia.

Miró a Rhys buscando consuelo nuevamente, cuando él encontró al fin su mirada su corazón se encogió notando que las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos, y su expresión se aflicción se hacía más evidente.

—Ey... Quédate tranquila, no pasará nada. —Con una plácida voz él la calmó, pasó su dedo con delicadeza por su mejilla y limpió unas lágrimas que caían lentamente por ahí—. Jamás los dejaré solos... Ni a ti, ni a Vlas, ni a Leah, ni a esta personita que viene en camino —agregó, y al bajar su mano esta se vio acariciando su barriga.

—¿Me prometes que eso será así? —preguntó Lara, todavía algo indecisa.

—Prometo que nunca nada les pasara en mi presencia... Lara, no tengo problemas en ir ahora mismo y destrozar todo el Reino de Remia con tal de que ustedes estén bien y te sientas segura, tú sabes de lo que soy capaz por ti —aseguró Rhys, determinado, con sus ojos verdes clavados en la tenue mirada de Lara.

—Sí... Lo sé, pero tú dijiste que no querías hacer las cosas de esa manera, no es momento de formar caos, sé que querías comenzar a trazar el plan para volver a Remia cuando Vlas terminara su entrenamiento, pero quisiera pedirte que lo aplazaras, quédate conmigo al menos estos ocho meses que me quedan de embarazo... Me haría muy feliz que me acompañaras en el proceso —dijo Lara, con ilusión.

—Lo haré, lo pensé en el momento, obviamente que estaré contigo en el proceso... Quiero estar contigo en el proceso, te cuidaré hasta que te sientas mejor, y si es necesario, luego del parto también, me quedaré contigo el tiempo que quieras —prometió Rhys, poniéndose de pie, y al enfrentarla, se arrodilló frente a ella—. Hace trece años jamás pensé que estaría casado contigo y esperando un bebé, realmente podría decir que la vida no tiene sentido a veces. —Tomó su mano y le dio un beso, para luego mostrar una sonrisa.

—No, Rhys... La vida realmente no tiene sentido, tienes que dárselo tú. —Sonrió Lara en respuesta.

—¿Ah, sí? Bueno, entonces puedo decir que no lo he encontrado todavía: «Vivir no es lo mismo que existir», supongo que ahí está la clave.

—¿Y eso a que viene?

—Viene a que jamás podré saber qué sentido tiene la vida si no tengo el de la existencia, algo incomprensible para un simple ser humano, por eso debo darle mi propia interpretación, mi razón sumada a mis propósitos y el camino hacia mi destino, y hay una sola cosa que está presente en todos... Esos son ustedes, las personas por las cuales daría la vida, así que sí... Ese podría llegar a ser el sentido de esta.

—¿Nosotros?

—Sí, ¿Recuerdas cuando hace seis años te dije que tenía que encontrarle un sentido a mi vida?

—Sí, lo recuerdo, cuando me salvaste al final de la guerra... Luego de conseguir ese poder.

—Exacto... En aquel entonces realmente no sabía qué era lo que me hacía seguir adelante, eso es culpa de que jamás le puse demasiada atención a lo que aprendí cuando obtuve mi Scire, tenía demasiada ira y odio encima como para pensar claramente, pero años después, y luego de pasar tantas situaciones que me llevaron al borde de mi propia vida, comencé a encontrarle lógica a esas enseñanzas... Cuando hablé sobre la existencia con Demian hace muchos años le dije que el tiempo está hecho para limitar a los seres humanos, y realmente lo sigo pensando, pero luego de comprender bien ese pensamiento, creo que en realidad el tiempo existe para que perduremos en él: «Sin tiempo no hay perduración, sin perduración no hay existencia, sin existencia no hay evolución, y sin evolución no hay Scire», si se necesitan demasiados factores para que este poder exista, eso quiere decir que no es lo esencial en nuestra misma existencia, todo lo contrario... Por lo cual tampoco es esencial en mi vida, porque sé que esto es pasajero, y que con o sin Scire aun los tendré a todos ustedes a mi lado... Con o sin Scire... Mi vida seguiría teniendo sentido.

—Pero si pierdes tu Scire perderás todos los motivos de tu vida, y tu propósito, sin ese poder nunca podrás hacerle frente a Rygal, y realmente tu vida no tendría demasiado sentido, ¿No?

—Sí, tienes razón, pero a mi Scire ya lo poseo, y no puedo hacer nada para revertir mi situación, aun así, algún día no lo tendré más, y estoy seguro de que eso pasará luego de que cumpla mi destino, el día que acabe con Rygal todo se terminará para mí, y ese día que ya no tenga un motivo o un Scire, ustedes estarán todavía ahí, y con ustedes a salvo luego de tanto luchar... El sentido de mi vida ya no se irá de nuevo, y yo podré vivir en paz.

—Pero ahora tienes un motivo nuevo, ¿No? —preguntó Lara, jalando su mano, hasta posarla de nuevo en su barriga.

—Son lo más importante que tengo, y ahora sólo quiero que todos ustedes sean felices... Ese es mi único motivo, cariño —respondió, abrazándola desde la cintura—. Y esa siempre será mi única felicidad.


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