Fons, Koella, Residencia del Clan Harch - 10 de Abril - Año 526
«Debería hablar», pensó Lara, sintiéndose asediada por las miradas de Lisa y Serina Harch, sus tías, y las únicas personas, además de ella, que podían decidir el futuro del clan en ese momento, luego de la muerte de Michael y Ferral a manos de Rhys.
—Christine cree que soy la culpable —dijo, recordando el día del funeral.
«Espero que estés feliz con tu nuevo puesto en el clan, y cargando con la culpa de la muerte de mi esposo y mi hijo», fue lo que le dijo la viuda de Michael luego de que salieran del cementerio dos días atrás. Agradeció que Lisa estuviera cerca de ellas y sosegara la situación, porque lo último que quería era un escándalo frente a la prensa, quienes se encontraban a sólo unos metros de ellas mientras subían a las camionetas respaldadas por sus escoltas, y no es que deseara salir en todos los titulares de las noticias de Fons... De nuevo.
—Ella hace parecer que nunca estuvo enterada de las acciones de su esposo, o quizás no quiso hacerlo, pero sabiendo que Ferral seguía el mismo camino, no creo que haya vivido en una burbuja todo el tiempo, ignorando lo que su esposo e hijo planeaban hacer, ella era su cómplice —aseguró Lisa.
Serina la miró con un rostro cercano a la concordancia, aunque rápidamente volvió su mirada hacia delante.
—¿Tú crees que sabía lo de Thomas y Marie? —preguntó Serina.
Lara se había hecho la misma pregunta también. Días atrás, cuando les informó sobre el asesinato de Michael y Ferral a sus tías y sobrinas, aprovechó la situación para contarles a todos la verdad detrás de la muerte de sus padres, así como la desconfianza que había cosechado en el correr de los años a los miembros de su clan por esos intentos de asesinatos y complots contra ella. Pero, como lo suponía, ellos no sabían nada, y siempre se trató de conspiraciones únicamente del lado de Michael, y los que lo apoyaban, como su hijo y su esposa.
—Probablemente —respondió Lisa, no dudó mucho, pero no estaba tan segura después de todo.
—Si lo sabía no puede quejarse de que yo haya tomado esa decisión de pedirle a Rhys que me defendiera... Con todo lo que eso iba a desencadenar —dijo Lara.
—No tienes por qué darle explicaciones a ella, Lara, ahora eres la líder del clan, y las decisiones que se tomen desde hoy en la familia sólo las debatiremos los miembros originales, o nuestros sucesores, Michael hacía todo por sí mismo, nunca llamaba a reuniones, y malversaba los activos del clan para su conveniencia, hasta perdimos poder político por su tenacidad y orgullo... Todos sabíamos cómo iba a terminar, supongo que era inevitable —soltó Lisa, casi pasaba de tranquilidad a enojo en un instante, mientras leía los documentos del clan que Michael ocultó por años. Lara los había encontrado en la caja fuerte de su oficina luego del funeral.
—Desde que Thomas fue asesinado han sido años duros para el clan—comentó Serina—. Michael nunca fue bueno para los negocios, y el porcentaje de la empresa que le pertenece a la familia siempre fue manipulado y malgastado, estos números son los reales —señaló, tomando algunas hojas que su hermana había dejado en la mesa.
—La empresa sólo ha ido en ascenso desde que tomé el mando, ya que subcontraté nuevas fábricas al norte de Remia y adquirí un predio en Ash para trasladar la sede de Koella a la capital, nuestros ingresos aumentan un 10% anualmente... Debería llamar a la Junta Directiva a una reunión, para discutir un nuevo contrato y redistribuir los ingresos del clan —propuso Lara.
—No creo que sea necesario, ahora que eres la nueva líder también comenzarás a encargarte de los activos del clan, en tus manos estos no serán adulterados, y podremos ver ese aumento en los ingresos del que hablas... Sólo necesitábamos a alguien que supiera organizar y controlar todo eso —manifestó Lisa, esta vez la seguridad sí formó parte de sus palabras.
Lara la miró, con cierta desconfianza, no en ella, sino en esa nueva responsabilidad que le había surgido... Justo en el momento en el cual más tranquila quería estar, encargándose de su familia.
—De hecho... De eso es lo que quería hablar hoy en realidad. —Lara se irguió en su postura, y apoyó sus codos sobre la mesa, uniendo sus manos en el proceso. Sus tías le tomaron la atención, y se quedaron en silencio esperando que ella diera la palabra, curiosas—. Quiero ceder el liderazgo del clan —comunicó.
Lisa y Serina cruzaron miradas, confundidas.
—Espera... Eres la única opción, querida... No tenemos a nadie más, yo ya rechacé ese puesto muchas veces, mis hijas aún no tienen la edad para tomar tal responsabilidad, y Serina no puede involucrarse de esa manera en la familia por políticas de los Froyd... ¿Cómo resolverás algo así? —preguntó Lisa, llena de dudas.
Lara se vio un poco abrumada con la búsqueda de respuesta de su tía, pero tomó aire profundamente, y esperando las réplicas que sus tías darían a su propuesta... Lo hizo rápido:
—Quiero ofrecerle el puesto a Vince... Que vuelva y se encargue del clan —y lo dijo. Esperó un gran descontento de parte de Lisa y Serina, pero ellas más que verse disconformes se notaban incrédulas.
—Espera... ¿Vince? —Serina rascó un poco su frente—. Mi querido hermanito menor —rio.
A Lisa le causó gracia su comentario, y también rio en respuesta.
—¿Sabes, Lara? Esperaba que dijeras a muchas personas, pero, ¿Vince? Fue la única opción que no pasó por mi cabeza —adicionó ella.
—Si, lo sé... Parece una misión imposible, pero es que no hay otra forma, debo hacerme cargo de la empresa, probablemente Lee nos devuelva el puesto en el Consejo ahora que Michael ya no está, además todo lo demás de lo que me tengo que encargar de por sí, como mi hija, mi esposo, las tareas en mi casa o mi embarazo... A la larga no tendré ni el tiempo ni la energía para tanto, sólo quiero relegar algunas responsabilidades, no tiene que ser para siempre, por lo menos hasta que me organice con todo, esto fue muy abrupto y no estoy preparada todavía —explicó Lara.
—Lara, es Vince... No es que esté en contra de tu idea, para nada, comprendo muy bien a lo que te refieres, y sé lo duro que puede ser encargarse de tanto en tu condición y a estas alturas, pero dime... ¿Tú te vas a encargar de convencer a Vince de que vuelva? —consultó Lisa.
—Yo podría hacerlo, él me ama —afirmó Serina, convencida.
Lara miró a su tía con una sonrisa.
—Claro... Su hermanita preferida —contestó Lisa, con una elocuente sagacidad escondida detrás de su media sonrisa.
—Su hermana mayor preferida mejor dicho, no es que tenga mucha simpatía contigo, querida Lisa. —Serina le siguió el juego.
—Nunca entendí por qué Vince sólo se llevaba con papá y Serina... Michael y tú de igual manera eran sus hermanos. —Lara plantó su confusión en la charla.
—Es que, bueno, como sabes, Thomas, Michael y yo somos hijos de la primera esposa de papá, y Serina y Vince de la segunda... No nos criamos juntos, ellos vivieron con su madre y nosotros con la nuestra, el único que no hacía diferencias era Thomas, porque era el mayor y le llevaba diecinueve años a Vince y diecisiete a Serina... Al final fue él quien nos terminó uniendo a todos después de la muerte de papá —explicó Lisa.
—Lisa y yo nos llevamos bien porque somos las únicas mujeres de la familia, y teníamos muchas más cosas en común entre nosotras que con ellos, pero con Vince fue distinto, Michael siempre fue un cretino con él, conmigo también de hecho, pero como Thomas nos defendía nunca se atrevió a pasarse de la raya... Pero luego de que tu padre muriera, eso se acabó —Serina complementó a su hermana.
—Ya veo, por eso abandonó el clan cuando papá murió, no le gustaba que fuera Michael quien tomara el mando —supuso Lara.
Su tía la paró, levantando su mano.
—En realidad tenía miedo... Creo que él siempre supo cuál era la verdadera naturaleza de Michael, y se alejó antes de que terminara en una tragedia —aclaró Lisa.
—Entonces volverá si se lo pido... Ya no está Michael, y no hay nadie más indicado para ese puesto que él... Creo que sólo debo intentarlo, no voy a perder nada por hacerlo —dijo Lara, con decisión.
A Lisa y Serina no les quedó otra opción más que aceptarlo. Porque ninguna tenía una alternativa para ofrecer.
—Yo te puedo ayudar, tengo su contacto —se ofreció Serina.
—¿En serio, tía? Me harías un inmenso favor —aceptó Lara, con ilusión.
—Sí, luego te lo envío, tengo que buscarlo en mi teléfono... Creo que lo tengo agendado como: «Hermanito lindo», o algo así —bromeó. buscando la mirada de Lisa. Ella negó entre risas.
—¿Entonces todo quedó resuelto? —preguntó Lisa, dejando pasar lo dicho por su hermana—. Si él acepta... Tendremos un nuevo líder en el clan Harch.
—Sólo debemos esperar a ver qué decide, haré todo lo posible para convencerlo, estoy segura que aceptará —concluyó Lara—. Debo irme rápido, tengo una ecografía en una hora, y Rhys probablemente ya esté en camino hacia aquí —añadió, poniéndose de pie, mientras guardaba sus cosas en su bolsa—. Nos vemos luego, les iré avisando a medida que tenga nueva información.
—Claro, linda, te esperamos... Nos vemos —asintió Lisa. Y Lara salió corriendo de la habitación. Dejando solas a las hermanas.
Lisa movió su silla hacia atrás y comenzó a ordenar los papeles que estaban sobre la mesa, en carpetas. Su hermana hizo lo mismo, y la ayudó con algunos.
—¿Crees que funcione? —preguntó Serina.
Lisa siguió juntando los documentos, y luego de tener las dos carpetas completas las tomó en sus manos y caminó hasta la biblioteca que tenía a sus espaldas. Las colocó en sus respectivos lugares con cuidado, y en su recorrido por los títulos que dejaban verse en el lomo de los libros encontró uno peculiar: «Casa Harch: La creación de un imperio». Ese relato que retrataba la historia de su familia, de cómo llegaron a la cima... Probablemente la única prueba de tal grandeza... Una que perdieron mucho tiempo atrás.
—No lo sé... Pero debemos confiar en ella, sabe lo que hace y tiene una firme convicción, además de una mente brillante... Ella logrará reivindicar el nombre y el estatus del clan Harch.
«Llévanos a la cima otra vez... Lara».
Después...
—Que extraño, me dijo que estaba cerca.
Habían pasado quince minutos desde que la reunión con sus tías había terminado, ella se encontraba en el camino de la entrada a la finca que era propiedad de su clan, a las afueras de Koella.
Era un edificio antiguo, que se remontaba a la época dorada del clan, dos siglos atrás. La construcción se alzaba con majestuosidad por el campo, entre enredaderas que cubrían las paredes de piedra gastadas con el paso del tiempo, varios pisos de madera, que se repartían entre pequeñas torres de tejados grises, y balcones con altas y estrechas ventanas que permitían apreciar el vasto que jardín que envolvía la mansión, repleto de colores representados por todo tipo de flores y arboles inmensos, además de grandes arbustos podados a la perfección que funcionaban como muros, estos llegaban hasta la entrada, resguardando ese camino de rocas que salía a la carretera, y por detrás seguía su extensión hasta el lago que rodeaba toda la propiedad.
Ella había vivido ahí los primeros diez años de su vida, luego sólo comenzó a trasladarse de residencia en residencia, entre Ash y Koella, hasta que a los diecisiete años se mudó a Remia, y residió en ese lugar esos tres años que cambiaron su vida, donde conoció a Rhys y se enamoró de él, algo que perduraba hasta el presente, luego de haber pasado por tanto juntos.
A veces se le tornaba difícil creer lo que estaba viviendo, el crecimiento de su vida y responsabilidades, o de las relaciones con las personas que se encontraban a su alrededor, como su rol de madre con Leah, y con su futuro bebé, asimismo actuar como una mujer fuerte e independiente mientras todavía sanaba muchas heridas que aún persistían en ella, inclusive con el correr de los años. Pero tenía la ayuda de Rhys de su lado, y eso desembocaba también en su desempeño como esposa, porque aunque se amaran, su relación no era perfecta, y muchas veces tambaleaba si ambos no ponían de su parte.
Nunca deseó tantas responsabilidades, sólo fueron surgiendo con el paso del tiempo, a medida que ella fue tomando diferentes decisiones que de una manera u otra afectaron su vida. Desde el mando de la empresa, hasta adoptar a Leah, casarse con Rhys, y volverse parte fundamental de lo que él buscaba conseguir, viéndola como su verdadero motivo detrás de todo lo que ella significaba para él.
Y no era el final, ni por asomo, todavía faltaba mucho, ella estaba segura que ni siquiera habían comenzado las verdaderas responsabilidades que pondrían a prueba su propia fortaleza... Era lo que necesitaba, ella realmente quería que sucediera, porque no iba a vivir en ese lapso de idas y vueltas donde todo parecía fácil mientras más se acostumbrara por siempre. Todo iba a cambiar pronto, sólo debía estar preparada... Muy preparada.
El auto frenó frente a ella levantando un poco de polvo por el camino. Se le fueron los pensamientos reflexivos en un instante.
—¿Me estaba esperando, señorita? —preguntó Rhys, dejando ver su rostro a medida que la ventanilla del lado del conductor bajaba.
—Me dijiste cinco minutos... Hace quince minutos. —Ella se cruzó de brazos, en señal de protesta.
—Lo sé, lo sé, tuve que atender una llamada en el camino, y frené unos minutos —respondió él—. Discúlpame por hacerte esperar, mi vida... Sube, se nos hará tarde, tenemos treinta minutos hasta la ciudad —agregó.
Lara se tragó la molestia y caminó alrededor del auto hasta llegar a la puerta del acompañante. Rhys se estiró sobre los asientos para llegar a abrir la puerta antes de que ella lo hiciera.
—Gracias. —Ella entró rápidamente y cerró la puerta con fuerza.
—¿Estás enojada? —preguntó él, con ingenuidad.
—¿Acaso me ves enojada? —Ella ni se molestó en dirigir su mirada a él.
—Emm, ¿Es una pregunta retórica o me lo estás preguntando en serio?
«Que estúpido, ¿Por qué hice esa pregunta?», pensó Rhys, cuando percibió como ella giraba su rostro lentamente, lanzándole una fría mirada marcada debajo de ese ceño fruncido, gesto para el cual no necesitó ningún tipo de explicación.
—Mejor sólo conduzco en silencio. —Él volvió sus manos hacia el volante y el auto comenzó a avanzar por la carretera.
—Convencí a Lisa y a Serina de ofrecerle el liderazgo del clan a Vince... Sólo debo esperar a que él tome su decisión cuando le proponga la oferta —habló ella.
Rhys la miró de reojo, habían pasado varios minutos desde que la había recogido, y ese extraño enojo inicial pareció sólo desvanecerse sin motivo. ¿Por qué ella estaba actuando tan extraño?
—Lara —apenas pudo decir su nombre.
—Sí, lo sé... Sé lo que me vas a decir... Perdón por eso... Actué como una niña —ella lo interrumpió.
Rhys no se había percatado, pero la mano de ella estaba posada sobre la suya, que se encontraba apoyada en el volante.
—¿Pasa algo? —Él frenó al borde la carretera, y se dedicó a prestarle atención a ella, quien lo miraba con cierta insensatez. Como perdida en sí misma.
—¿Puedo hacer algo? —preguntó ella, moviéndose un poco su asiento, con su cuerpo tomando inclinación hacia su esposo.
—Por supuesto —él asintió.
Ella, rápidamente, cruzó por encima de él y se sentó en sus piernas, rodeando con las suyas el asiento de Rhys. Cuando lo consiguió, se recostó sobre el torso de su esposo, y su cabeza tocó su pecho.
—Así que era eso —él rio, con sus para nada lentas manos ya envolviendo el cuerpo de Lara, sobre el suyo—. ¿No te sucedió nada malo, cierto cariño?
—Tengo miedo —ella musitó.
—¿Miedo? —Rhys preguntó, no sorprendido del todo, podía esperárselo, sin embargo, ¿A qué?
—Sí... Sobre hoy, ¿Y sí tengo problemas? ¿Y sí es riesgoso? ¿Sabes lo difícil que será afrontar todo eso si existiesen complicaciones, o si perdiera el embarazo? No quiero sufrir otra vez, es injusto que la felicidad que siento al saber que seré madre se esfume en un instante... Y no puedo evitar sentir tanto miedo a que todo se arruine, y más luego de todo lo que dijiste ese día —ella declaró, poco a poco, su voz no paró de palpitar en ningún momento.
—Está bien, cariño, es normal tenerle miedo a lo desconocido, es normal no saber qué sentir cuando te sucede por primera vez, y es normal imaginarse todo lo malo antes de ver lo bueno, más aun conociendo nuestros antecedentes... Pero no es así, amor, tú eres una mujer sana, nuestro bebé también será sano, no habrá complicaciones, podrás sentirte segura todo el tiempo, no sufrirás... Y si me equivoco, no pasa nada, estaré a tu lado en todo momento, te cuidaré con mi vida, dejaré todo de lado con tal de que no te sientas sola, porque eres mi prioridad, y te prometí que me iba a quedar contigo el tiempo que fuera necesario, cuando se trata de ti, nada más importa, Lara... Siempre vas a contar conmigo, en lo que sea —Rhys aseguró.
—Siempre tan romántico, Windsor. —Ella apenas dibujó una ligera sonrisa en su rostro, suficiente para que Rhys tuviera ganas de no soltarla jamás.
—Contigo es imposible no hacerlo —declaró él, con la idea de quedarse en esa posición con ella el tiempo que fuera necesario—. Tengo algo de sueño, ¿Y si tomamos una siesta?
—Eres un tonto. —Ella comenzó a reír—. Si me das un beso quizás lo piense —agregó, sintiéndose más animada que al principio.
—Mira lo que me pides. —Él asaltó sus labios—. ¿Te sientes mejor? ¿Estás más tranquila? —preguntó, al separarse un poco de ella. Encontró los ojos de Lara al abrir los suyos, y sonrió.
—Tienes razón, supongo que es normal, y que esta no será la última vez que me suceda, pero mientras estés ahí para mi podré sobrellevarlo —aseguró su esposa—. Y no sólo estás tú, Leah se preocupa mucho por mí también, y sé que Vlas es un encanto, no se va a quedar atrás tampoco.
—Así es, estamos todos para ti, somos una familia, cariño, una familia está en las buenas y en las malas... Y hasta el final.
—Te amo, Rhys Windsor... No me importaría repetirlo toda la eternidad, sé que nunca me equivocaría.
—Decirlo no es suficiente. —Él la acercó un poco a sí mismo, empujándola con sus manos, que pasaban por detrás de ella, y cuando estuvo a punto de chocar su cabeza con la de ella, lentamente apoyó su frente en la de la mujer. El aliento de ella volvió el ambiente cálido, perfecto para hacer lo que tenía planeado—. Pero aunque no sea suficiente, siempre será lo mínimo que haré por ti... Yo también te amo, Lara Harch. —La besó otra vez—. Por ti, no me rendiré jamás... Voy a crear el paraíso... Para que tú seas feliz, junto con nuestros hijos, y nunca más vuelvas a sufrir... Aunque eso tampoco será suficiente, te mereces mucho más, pero mientras tú te quedes a mi lado... Para mí sí lo será.
Más tarde...
Fons, Pines, Residencia Harch - 10 de Abril - Año 526
Leah entró al edificio luego de una larga tarde fuera, en su caminata dentro del vestíbulo pasando por la recepción hasta el ascensor vio un reloj colgado encima de uno de los sillones que adornaban el lugar: 5:30 p.m. No era tan tarde, aunque sabiendo que salió al mediodía, confirmó que había estado más de cinco horas fuera. Había salido a realizar algunos trámites en primer lugar, luego de lo sucedido en Ash estaría un mes sin asistir a la universidad, y tuvo que presentar su receso en el correo. Luego de eso tuvo que ir de un lugar a otro comprando algunas cosas que Lara le había encargado esa mañana antes de irse a Koella, le hubiera gustado que Rhys o Vlas la ayudaran, pero ellos ya no se encontraban en la casa cuando ella despertó.
Ella era un poco impaciente, por eso le daba cierta molestia tener que esperar a que el ascensor subiera los quince pisos hasta el Pent-house de Lara. Al llegar al último piso se paró frente a la puerta del único apartamento que se encontraba ahí. Buscó su llave en su cartera pero no la encontraba, tuvo que soltar algunas de las bolsas que tenía en sus manos para dar una búsqueda más exhaustiva, pero seguía sin encontrarla.
«Maldita sea, ¿Y ahora?», pensó, dándose cuenta que había perdido la llave. «No puede ser, debe estar en una de las bolsas», siguió revisando hasta el fondo de estas, pero no encontró nada luego de unos quince minutos.
—¿Qué hago? —se preguntó, sentándose al borde de la puerta, con su espalda recostada en la madera.
—¿Acaso tengo una señorita en apuros? —dijo alguien parándose al lado de ella.
Al alzar su mirada divisó a Vlas con una sonrisa en su rostro, y su llave colgando de sus dedos.
«Como siempre», pensó ella, esbozando una sonrisa.
—¿Dónde estaba? —preguntó, poniéndose de pie. Alcanzó la llave de la mano de Vlas luego de estar parada.
—Se te cayó en el ascensor, me di cuenta que era la tuya porque eres la única persona en el mundo que tiene un llavero de Pink-Girl —señaló él, indicando el pequeño colgante de la heroína que llevaba la llave.
—Espera, ¿La conoces? —Leah lo miró sorprendida.
—Claro que sí, era mi serie favorita de pequeño, la miraba con Demian y Rhys, me puse muy triste cuando la cancelaron... Tengo una colección de figuras de acción edición limitada en Remia... Algún día cuando regrese te las podría enseñar —respondió él, con simpatía.
Ella sonrió.
—Me encantaría, siempre quise alguna, pero aquí era imposible conseguirlas sin que se acabaran a las primeras veinticuatro horas y hoy en día ya nos las fabrican más —dijo ella, con algo de desilusión enmarcada en su rostro—. Pero no importa, ¿Entramos? —preguntó, inclinándose hacia la puerta. Entró a la casa luego de colocar la llave en el picaporte y abrir la puerta.
—Claro. —Él la siguió hacia dentro del apartamento—. ¿Qué tal tu día? Vi que estuviste afuera toda la tarde, esta mañana fui con Rhys hasta Ash, estuvimos arreglando la casa, visitamos a Dean también, pero Rhys se tuvo que ir porque tenía que acompañar a Lara al médico o algo así, y luego de eso estuve con Mya hasta hace unas horas —contó él, a medida que caminaban hacia la sala de estar.
Ella dejó las bolsas sobre la mesada de la cocina, que daba hacia el pasillo, y siguió hasta un sillón.
—¿Con Mya? —preguntó, lanzándose en este. Sin dejar pasar ese detalle.
—Sí, me pidió que la ayudara en algo, ¿Te molesta? —preguntó Vlas, algo confundido, la mirada Leah no le daba total seguridad, ¿Acaso estaba celosa?
—No, para nada... Sólo que me pareció extraño que prefirieras pasar el día con ella que conmigo —declaró ella, haciendo un movimiento con sus ojos.
Vlas lo notó, se dio cuenta que ella estaba siendo irónica, aunque nunca había actuado así antes.
—¿Y eso? ¿Cuándo dije que no quería pasar el día contigo? —preguntó, confundido.
—Podrías haber venido aquí antes de irte con ella, o al menos podrías haber mandado un mensaje para preguntarme si te necesitaba, no lo sé... Algo —respondió ella, cada vez siendo un poco menos receptiva.
Vlas suspiró, entre ligeras risas, no le podía estar pasando eso, era la primera vez que tenía que lidiar con una novia celosa. Supuso que era algo que le pasaría en algún momento, y no le disgustaba que fuera así, pero, ¿Tan temprano? Salían hacía apenas dos semanas, y ni siquiera habían tenido esa charla necesaria para formalizar su relación, al menos hablar con Lara y Rhys sobre lo que ellos pensaban, porque también sabía que su opinión era importante, no sólo porque eran los padres de Leah, sino porque ambos vivían bajo su techo, y una relación conllevaba grandes responsabilidades para las que ellos quizás todavía no estaban preparados, e iban a necesitar a alguien que los guiara, a pesar de que también podrían hacerlo por ellos mismos, todo era más fácil si alguien que realmente lo vivió sabía aconsejar... Pero entre todo eso, no quería desviarse de la situación que le había surgido en ese momento: Celos.
—Leah, estuve en Ash todo el día, no es que preferí estar con Mya antes de venir a pasar el día contigo, de hecho le dije a Mya que me perdonara pero que tenía que ser rápido ya que el tren a Pines sale una vez por día en consecuencia a todo eso que pasó en la capital la semana pasada, y no quería verte recién en la noche cuando Rhys fuera a buscarme... Perdón si eso te molestó, pero, apenas estamos comenzando, Leah, creo que ambos tenemos nuestra vida y algunas cosas de las que encargarnos por nosotros mismos, y eso da paso a que no estemos juntos todo el tiempo, y debemos comprender eso, además, hemos estado juntos toda la semana aquí en Pines, también dormimos juntos todas las noches en tu habitación... Y permíteme tomarme el atrevimiento de hacerte esta pregunta, que siento que es necesaria ahora que estamos comenzando nuestra relación, pero... ¿No crees que vamos muy rápido?
Vlas plantó la discusión, no sentía que fuera el mejor momento para hacerlo, pero si no lo hacía ahí, no lo iba a hacer jamás, y los dos tendrían que seguir intentando acoplar sus personalidades en un relación sin antes haber debatido sobre lo que cada uno quería del otro. Dejando paso a peleas, confusiones, celos, molestias o lucha de egos. Él sabía que no iban a estar ausentes de problemas en su relación, sabía que eran inevitables, pero al menos, si lo charlaban con anterioridad, iban a ser problemas más fáciles de resolver, y no iban a concluir en una ruptura.
—¿Muy rápido? ¿A qué te refieres? ¿Acaso no somos novios? —cuestionó ella.
—Claro que sí, pero Leah, ni siquiera hemos oficializado nuestra relación, creo que ni Lara ni Rhys entienden muy bien lo que pasa entre nosotros, no hemos hablado sobre eso, un día sólo nos dijimos que nos gustábamos y desde ahí todo pasó tan rápido, y eso fue solamente hace dos semanas, ¿Me entiendes? No digo que esto sea un error, pero al menos podríamos sentarnos y hablar sobre lo que esto significa para cada uno... Porque yo realmente te quiero, y quiero estar contigo, pero siento que si no organizamos nuestros sentimientos y nuestros deseos todo puede terminar sin siquiera haber comenzado.
—¿No lo habíamos hablado ya? Ese día en la gala, creo que ambos dejamos en claro lo que queríamos del otro, luego estuvo esa vez cuando te sucedió lo de la pesadilla... Creí que, no lo sé, que todo había quedado claro —dijo ella, bajando un poco su mirada, lo dicho por Vlas tenía sentido, pero tanto sentido como lo que ella había asumido de la misma manera.
Él tenía razón en varias cosas, como en no haberlo hablado con sus padres, o al menos hablarlo entre ellos. Habían pasado muchas cosas desde que se dejaron en claro sus sentimientos, la emoción inicial nubló un poco sus pensamientos, y no los tomó con madurez, también entraba en la ecuación el hecho de que entre tantas cosas de las cuales él se tuvo que encargar, como su entrenamiento con Rhys o su trabajo de guardia en la coronación, no tuvieron el momento para hacerlo, el tiempo pasó, y dos semanas parecieron meses, podía entender que luego de que todo volviera a la normalidad se diera cuenta de lo rápido que había pasado, y el poco tiempo que eso significaba como para establecer una relación madura entre ambos adolescentes, que sin duda era lo que ellos eran.
Ella también tenía en mente su inexperiencia en relaciones románticas, había asumido que no necesitaba de aprender antes de tiempo, y nunca quiso preguntarle o responder las cuestiones de Lara sobre el tema, creyó que todo tendría sentido el día que encontrara alguien con quien querer comenzar una relación, y cuando este llegó, no estaba preparada.
No se iba a echar la culpa a sí misma, ni a Vlas, era algo que podía suceder, entre todas las opciones esa era la más factible. Quizás por eso había afrontado la situación con un poco de inmadurez, comprometiendo también a Vlas, y asumiendo algo erróneo sólo por no tener en cuenta sus propias necesidades, algo que no habría pasado si tan solo no se hubiese dejado llevar por sus sentimientos... Aunque de los errores se aprendía, y por eso estaban en tal situación en ese momento.
—Sí, pero eso sólo fue el comienzo... ¿Sabes? No todo se puede sostener solamente con una base, necesitamos trabajar juntos para construir alrededor, para hacerlo más fuerte y seguro, afianzar nuestros sentimientos, confiar en el otro, priorizar nuestras vidas pero sin dejar de lado nuestra relación... Sé que puede parecer mucho trabajo, pero ambos decidimos eso cuando aceptamos comenzar a salir, una relación se trata de avanzar día a día, no vale quedarse estancados, y para eso tenemos tiempo de sobra... Por eso siento que vamos muy rápido, nos estamos saltando pasos necesarios, que nos afectarán en el futuro. —Él había estado parado todo el tiempo, pero ante su último discurso, se acercó hasta el sillón y se sentó al lado de ella—. Leah, sé que esto es nuevo para ti, también lo es para mí, pero quiero que esto funcione, quiero que cada día a tu lado tenga sentido, que cada día sea una nueva emoción que me haga desear más y más estar contigo... Tanto he pasado, tanto que quisiera no volver a pasar, pero no puedo hacerlo solo, bonita... Necesito de tu ayuda, podemos hacerlo juntos, ¿Estás conmigo en esto? —preguntó, entre la mirada de Leah volviéndose cada vez más comprensiva y sus cálidas manos que no se querían separar de las suyas sintió que la respuesta ya estaba hecha, y aunque a veces una acción decía más que mil palabras, otra veces eran necesarias, y esperó.
—Perdón por actuar como una niña consentida recién, supongo que fue consecuencia de todo lo que acabas de decir, sé que todavía me quedan muchas cosas que aprender y que entender para sentirme totalmente preparada para llevar adelante una relación dejando de lado mi ego y ciertas actitudes que afectan más de lo que parece... Pero yo tampoco quiero que esto se acabe rápido, y me gusta estar contigo, me gustas tú... Y todo eso que me falta por aprender, quiero aprenderlo contigo, Vlas... Así que, no queda más nada para decir que eso... Estoy contigo en esto, más que nunca —asintió ella, divisando la sonrisa dibujarse en el rostro de su chico, probablemente contagiado por la que ella tenía enmarcada en el suyo.
—Te quiero, bonita... No sabes cuánto. —Él le dio un abrazo, hundiendo su nariz en el suave y cálido cabello de Leah, su dulce olor lo envolvió, y sintió que no se iba a arrepentir de esa decisión jamás.
—Yo también te quiero, tonto... Te quiero mucho —ella respondió, afianzándose entre los brazos de Vlas. Si él pensó eso de su cabello, ella le dio una respuesta de la misma manera... Pero con algo más—. Quisiera que esos ojos verdes iluminen mi camino toda la vida.
Fons, Ash, Palacio Real - 14 de Abril - Año 526
—¿Entonces ya son novios oficialmente? —preguntó Rhys a Vlas, mientras ambos caminaban por el extenso pasillo que llevaba hacia la oficina del rey en el Palacio Real de Ash.
—Algo así, todavía tenemos que hablar con ustedes, o sea, contigo y Lara, Leah insiste en que si vamos a vivir bajo su techo deben tener conocimiento de lo que pasa entre nosotros —explicó Vlas, intentando seguirle el paso a su hermano.
—Yo no tengo problemas, eso lo sabes, y creo que Lara tampoco, pero admiro su madurez al priorizar nuestra opinión, no soy alguien que se base mucho en la importancia de la opinión de los responsables en ese tipo de relaciones, a mí me da igual si Leah sale contigo o con cualquier otro chico, de ti pienso lo mismo, aunque ella sea mi hija y tú mi hermano, de todas maneras, eso no quita que voy a estar atento a lo que hagan, siguen estando bajo mi responsabilidad después de todo, le dije a mamá que te mantendría a salvo, y ella me mataría si algo te llegara a suceder.
—Por cierto, ahora que hablas de mamá, ¿Cómo está ella? —preguntó Vlas.
Rhys, días antes, le había contado que en el correr de los nueve meses desde que abandonaron Remia él visitaba esporádicamente a su madre en la casa del clan Windsor en Crystel.
Clio había abandonado el hogar que compartía con Rygal en Ajax, Crystel en su momento, luego de que sus hijos tomaran la decisión de irse a Fons, y se fue a vivir a la residencia del clan junto a sus hermanos William y Archie, además de sus sobrinos y cuñadas. Esto como recomendación de Rhys, su hijo había insistido en que ella se fuera con él a Fons, pero ambos sabían que políticamente era imposible que Clio pudiera irse a vivir a otro país sin tener que abandonar todo, desde su puesto en el Parlamento hasta su título y beneficios de ser miembro de una casa real, además de influencia política, y eso les podría jugar en contra más tarde cuando tuvieran que regresar a enfrentar a Rygal, y Rhys necesitara de las alianzas del clan Windsor con otros clanes y familias importantes de Remia. Por esa razón, Clio se quedó en Remia, pero segura, siendo protegida por Rhys de vez en cuando, y fuera de las manos de Rygal.
—Ella está bien, me llamó luego de lo sucedido la semana pasada, le dije que ambos estábamos bien, y hablamos un poco sobre ti, Leah, Lara y bueno, tú sabes, la puse al día por así decirlo —respondió Rhys.
—Claro, que bien... Al menos no la está pasando mal —dijo Vlas, casi en voz baja.
—¿Sabes? Yo no te lo he preguntado, pero... ¿No quieres ir a visitarla? —preguntó Rhys.
—¿Eh? O sea, ¿Ir a Remia dices? —Su hermano lo miró algo confundido, pero con el reflejo de sus ojos brillante, quizás también un poco ilusionado.
—Mamá te extraña, y sé que aunque tú no hables mucho de ella, o no preguntes por ella tampoco, también la extrañas... Por eso digo, puede ser una grata sorpresa si ambos vamos la próxima vez —propuso Rhys. Vlas rápidamente bajó el rostro, aunque Rhys distinguió su comisura elevada apenas escuchó lo dicho por él—. ¿Te gustó la idea? —rio.
—Quiero contarle sobre Leah... Estoy segura que ella se pondrá feliz —respondió su hermano, con su vista todavía sobre el suelo, pero con su voz emocionada.
—Claro que lo hará, somos lo más importante de su vida, nuestra felicidad es la suya —comentó Rhys, desviando ligeramente su mirada al lado contrario de su hermano.
—¿Recuerdas cuando dormía con nosotros cada vez que enfermábamos? ¿O cuando nos hacía gelatina con formas? ¿O cuando...? —Vlas comenzó a divagar.
—Ey, Vlas... Sí, lo recuerdo... Yo estuve ahí también. —Rhys comenzó a reír en respuesta a la emoción de su hermano.
—Perdón, es que cuando se trata de mamá todos los recuerdos comienzan a llegar y podría hablar de ella por horas y horas —dijo Vlas, con esa sensación a calidez que le recordaba los mejores momentos pasados con su madre... Tantos años atrás.
—Cuando te pones sentimental no hay quien te paré —bromeó Rhys.
—A veces está bien ponerse nostálgico, sabes... Y ahora vienes a decir que visitaremos a mamá, y sólo puedo pensar en eso —respondió el chico, con una sonrisa. Rhys replicó, y antes de que ambos pudieran seguir, pararon frente a la puerta de la oficina de Lee—. Cambiando de tema, ¿Qué hacemos aquí? —preguntó, con curiosidad.
—Tengo una reunión con Lee, Ash y los consejeros, vengo en reemplazo de Lara, luego de Lee haber asumido le devolvió el puesto en el Consejo a su clan, y como ella no puede venir tuve que venir yo —respondió Rhys, golpeando la puerta.
Vlas asintió en conformidad a la respuesta de su hermano, y ambos se quedaron parados en la entrada, esperando a que les abrieran.
—Los hermanos Windsor —dijo Ashley, con entusiasmo, apenas abrir la puerta y encontrárselos frente a ella.
—¿Ash? ¿Acaso eres la princesa? —preguntó Vlas, sorprendido.
—Oh, pero sí es el pequeño príncipe Vlas, ¿Qué haces aquí lindura? —preguntó ella, con simpatía.
Vlas sonrió, con modestia. Había olvidado que la última vez que ella lo había visto fue diez años atrás, cuando todavía era un niño de seis años, tal vez por eso su actitud era tan encantadora, y lo trataba de tal manera.
—Luego de la reunión tenemos algunas cosas que hacer, así que vino a acompañarme —respondió Rhys, detrás de su hermano, apoyando su mano en el hombro de él.
—Nunca me dijiste que Ash era parte de la Familia Real fonsesa, ¿Cuándo pasó esto? —Vlas siguió insistiendo.
—Es una larga historia, si quieres te la puedo contar otro día —respondió Ashley, permitiéndoles el paso hacia dentro de la oficina—. Lee, llegó Rhys —avisó, acercándose a la mesa donde se encontraban el rey y sus nuevos consejeros.
Rhys distinguió caras nuevas, comenzando por la más obvia, en lugar de Karl Froyd se encontraba su hija, Clara, representando a su familia, la única mujer en el Consejo, aparte de Ashley. Ella una chica joven, de unos veintidós o veintitrés años, agraciada, con el cabello marrón, por los hombros, ojos azules y su rostro manchado con varias pecas que iban desde debajo de sus ojos hasta la mitad de su mejilla. Si Rhys mal no recordaba ella venía de la misma familia la cual formaba parte Nikko Froyd, el esposo de Serina Harch, la tía de Lara.
Al lado de la chica nueva estaba el reemplazo de Ren York, su segundo hijo, Felix. Él tenía los rasgos típicos de los oriundos de Richmount, tal como toda su familia; cabello naranja oscuro, llegando al cobrizo, lo llevaba corto, y unos grandes ojos miel, él se veía intimidante, al parecer era alguien de pocos amigos, aunque se notaba muy joven, quizás de la edad de Lee, él se había convertido en heredero del clan luego de que su hermana mayor, Erika, se casara con el primer hijo de Gino Relty, Troy, y abandonara el clan. Recordando eso, notó que la silla perteneciente al clan Relty estaba vacía, al parecer nadie había asistido a la reunión, Rhys lo suponía, luego del incidente con su padre iba a ser casi imposible que alguno de ellos apareciera como si nada.
Aunque otra persona que le sorprendía que asistiera era el mismísimo Sven Darma, el líder del clan Darma, un hombre alto, corpulento, cerca de sus treinta años, él era el esposo de la tercera hija de Gino Relty, Megan. A Rhys le causaba gracia que se pareciera mucho a él, con ese cabello castaño y ojos verdes, aunque sus rasgos eran más ásperos y alargados que los suyos, eso exponía su identidad como un ciudadano de las afueras de la nación, casi llegando al desierto de Infiana, en la ciudad de Sunrise. Donde él había asesinado a Michael Harch.
Por último, estaba el primer hijo de Bash Minuis, Rex, reemplazando a su padre. Quizás el más joven del Consejo, aparentaba unos diecinueve, casi veinte años, más que nada por su rostro fino y elegante, casi como el de un adolescente, el chico tenía el cabello corto, de color ceniza, casi rubio, acompañado de unos grandes ojos marrones que se encontraron con los de Rhys, estos lo miraban con curiosidad.
—Rhys, llegaste, ya estábamos por comenzar —dijo Lee, él se encontraba sentado en su silla al fondo de la habitación, en la punta de la larga mesa de madera—. Te saludaría pero sigo en tratamiento como sabes, no puedo moverme mucho —agregó, con gracia—. Veo que trajiste a tu hermano, ¿Qué tal, Vlas? —lo saludó.
—Nos vemos de nuevo, Lee —respondió Vlas, siguiendo a su hermano, quien ya se había establecido en su lugar, la silla del clan Harch, en la esquina derecha al lado del rey, del otro lado tenía a Sven. El hombre no se había molestado en prestarle mucha atención.
—Ven aquí, pequeño —dijo Ashley, apoyando su mano en la espalda de Vlas—. Siéntate a mi lado. —Lo guio hacia unas sillas, alejadas de las mesas pero lo suficientemente cerca del lado de Lee, para que ella pudiera alcanzarle algunos documentos.
Vlas le hizo caso y tomó asiento, en ese lugar podía ver muy bien a su hermano, él estaba serio, concentrado en el comienzo de la reunión. Él nunca había estado en algo parecido, no sabía cómo funcionaba la política interna de las naciones, incluso viniendo de una familia tan importante en Remia como lo era la Familia Real, y el clan Windsor. Iba a aprender mucho escuchando todo lo que ellos dijeran. O al menos eso pensaba.
—Si no entiendes lo que dicen no te preocupes, yo a veces no tengo idea de la mitad de cosas a las que se refieren, pero es divertido verlos pelear por tonterías, te vas a entretener —susurró Ashley, acercándose un poco a su oído.
«Su voz es muy dulce», pensó Vlas. Él no recordaba mucho de Ashley de joven, sólo su rostro, y que era muy encantadora con él. Pero lo que sí recordaba cada que oía su nombre era la fascinación que Demian tenía con ella, él siempre decía que cuando creciera y tuviera la edad suficiente, se iba a casar con ella. Tal vez no estaba enamorado, porque era muy pequeño, pero sí le parecía hermosa, y era una situación hilarante... Ashley siempre le seguía el juego y bromeaba con él... Ellos se llevaban muy bien.
—Eso espero —rio él, pero rápidamente el sonido de la silla de Lee acomodándose interrumpió su intercambio.
—Te tomaste tu tiempo para llamar a una reunión, Lee —Sven habló primero, para abrir la reunión.
—Apenas salí del hospital hace tres días, y tuve que ponerme a tono con todo lo que ha sucedido en el correr de la semana, Ashley y mi padre se han encargado de algunas cosas las cuales dejé en claro en escrito, pero eso no significa que todo esté resuelto, y por eso los convoqué aquí hoy —explicó Lee.
Todos comenzaron a murmurar, lanzándose algunas miradas. Desde confusión hasta desconfianza.
—Antes que vayamos al tema principal, que creo que todos sabemos cuál es... ¿Cómo resolvieron la situación del desastre en la capital? Se ha buscado explicación toda la semana, desde los portales de noticias, hasta manifestaciones y la televisión, los habitantes quieren una respuesta, Lee. —Felix tomó la palabra.
Felix conocía a Lee desde antes, habían ido juntos a la Academia Militar, y ambos formaban parte del mismo escuadrón liderado por Ashley cuando los Grupos Revolucionarios asediaron la capital seis años atrás. No es que considerara al rey un amigo, aunque sí le tenía algo de aprecio, además de respeto... Era un buen compañero.
—Eso iba a explicar... Como se los dije, Ashley y mi padre se encargaron de eso, fue lo primero que pedí que se resolviera... Y ya encontramos una solución, que no involucra para nada el hecho de revelar la verdad —respondió Lee.
Rhys rápidamente alzó su mirada.
—¿Qué decisión tomaron? —indagó él.
La habitación se silenció de repente, impacientes a esperar la respuesta de Lee. Quien se movió un poco en su silla, y extendió su brazo hacia su derecha, llamando a Ashley.
—El documento de la Dirección de Investigación —pidió. Ashley rápidamente sacó algunas papeles de su carpeta y los dejó en su mano—. Veamos... «Desastre natural» —leyó.
La confusión se hizo presente, nadie supo que decir, lo dicho por Lee no daba demasiada información, y limitar el informe de la destrucción de una ciudad entero a sólo esas palabras parecía casi inaudito.
—Lee, ¿Cómo funciona eso? ¿Cómo que: «Desastre natural»? —Rhys habló por todos.
—Hemos llegado a una conclusión, y la única manera de poder explicar todo lo sucedido en Ash la semana pasada ocultando el ataque de Yoh y todo lo que eso conllevó fue a través de un supuesto movimiento irregular de las placas tectónicas debajo de Fons que llevó a un terremoto a gran escala en la capital —explicó Lee, dejando el papel sobre la mesa—. No es algo desorganizado, nos encargamos de darle total detalle a la situación, desde explicaciones científicas, geográficas y geológicas, esto que les estoy diciendo sólo es algo por encima, no creo que ustedes quieran conocer todos los detalles de tal chivo expiatorio, con saber de qué se trata es suficiente.
—No hay placas tectónicas bajo Ash, sin ir más lejos, no hay placas tectónicas bajo la nación, nada de nada... ¿Crees que eso funcionará? No suena demasiado verisímil que digamos —cuestionó Sven.
—No quiero leer el documento entero, pero concuerdo con Sven... ¿Quiénes trabajaron en esto, Lee? Sólo para asegurarnos de que se pueda tomar como algo que no tiene fallas, y que no despertará sospechas más tarde —preguntó Felix.
—Quédense tranquilos, envíe las indicaciones a los altos mandos de la Dirección de Investigación, trabajaron días en ellos, incluyendo estudios, pruebas y una medición a escala del «terremoto», a menos que alguien sepa la verdad y quiera refutar nuestro informe, es imposible que sospechen —dijo Lee, intentando despejar dudas.
—¿Cuándo presentarán eso, Lee? —inquirió Rhys—. Eres el rey y has estado desaparecido por días, las sospechas ya existen, no es algo de lo que nos estemos previniendo después de todo.
—Lo sé, pero eso también forma parte del informe, según este, el palacio formó parte del epicentro, por lo tanto, explicaremos también los motivos de los derrumbes, la cancelación de la coronación y mi hospitalización como consecuencias de este hecho —respondió Lee.
—Lo presentaremos hoy luego de la reunión, Windsor... Ya dimos la orden a los Servicios de Inteligencia para que envíen el mismo documento a todos los medios de comunicación de la nación, saldrá en cadena nacional al mediodía, Lee dará una conferencia mañana en la mañana, donde también comunicará novedades, el proceso de restauración de Ash, los gastos, y todo lo que involucre —explicó Ashley, tomando la atención de Rhys.
—Ya veo —musitó Rhys—. Aunque... Todo eso tiene un precio, ¿Cierto?
Las miradas rápidamente se posaron en él. Abrió el tema que nadie quería llegar a tocar.
—Eso... ¿Cuánto dinero se estima en los gastos para la reconstrucción de la capital? —preguntó Felix.
—No es algo en lo que nos hayamos concentrado mucho, pero sacamos un presupuesto aproximado —respondió Lee, pidiéndole a Ashley algunos papeles más. Ella se los alcanzó.
—¿Y cuánto es? —consultó Sven.
—Entre veinte y veinticinco mil millones de Exs —respondió Lee.
Todos se acomodaron en sus sillas luego de escuchar tal número. Rhys notó una media sonrisa dibujada en el rostro de Sven, él sabía a qué se debía.
—¿Tanto? —preguntó Clara, confundida.
—Algo así, entre infraestructura, ingeniera, servicios, gastos del gobierno, y claramente las indemnizaciones a todas las personas que salieron afectadas por la situación, desde las familias de los guardias reales fallecidos hasta aquellas que perdieron su hogar y su empleo, será complicado, y se necesitan muchos fondos —se explayó Lee.
—¿Endeudarás la nación con el Banco Mundial? ¿O cómo harás para conseguir ese dinero? —preguntó Sven, de nuevo.
Lee notó que él estaba muy interesado en ese tema.
—Lee, antes de que digas nada. —Rhys se le anticipó—. Esa oferta todavía sigue en pie —recordó.
Lee le sostuvo la mirada, sin decir nada.
—¿Qué oferta? —pregunta esta vez Felix, con curiosidad.
—El clan Harch, más específicamente Lara Harch, se ofreció a otorgar una gran suma de dinero a la Corona como indemnización por las acciones de Michael Harch, que desembocaron en una gran ayuda para el ataque de Yoh. —Lee los puso al tanto.
—¿Michael Harch fue el culpable? ¿Entonces por qué el único que sufrió las consecuencias fue Gino Relty? —preguntó Rex Minuis, formando parte por primera vez en la reunión desde que había comenzado.
—En realidad... Michael Harch sólo otorgó información relevante en el sentido militar y de seguridad, así como la organización de la coronación, o cuándo y dónde atacar... Yoh tomó esto e hizo lo suyo —reveló Lee—. En cambio, Gino Relty estaba aliado con Rygal Di Rem, la otra persona que conspiró junto a Yoh, y además participó de un intento de asesinato hacia Ashley, enviándola a una lugar donde se encontraba plantada una bomba.
—Tendremos un gran problema con el clan Relty desde ahora, su padre y líder fue asesinado por orden de la mano derecha del rey y la nueva líder del clan Harch, ¿Cómo se lo tomarán? —preguntó Sven.
—Espera, no es así —lo interrumpió Ashley, intentando dar su opinión.
En respuesta, Sven le dio una fría mirada que la hizo volver a su lugar.
—Fui yo... Yo fui quien tomé esa decisión por mí mismo, mi esposa y mi hija estaban en peligro por la ambición y el orgullo de Gino Relty pretendiendo aliarse con Rygal, dime Sven... ¿Qué harías en mi lugar? —intervino Rhys. Había notado el accionar de Sven hacia lo que Ashley quiso decir, eso había sido muy intimidatorio de su parte y lo molestó un poco—. No creo que te hubieses quedado tranquilo, y menos si se hubiera tratado de tu esposa.
—Supones mucho, Rhys Windsor... No pretendas asumir cosas sobre mí, no somos amigos —respondió Sven, girando un poco su rostro hacia Rhys, este ya se encontraba apuntando a él, y con el movimiento de Sven quedaron enfrentados.
«Vaya, que tensión», pensó Vlas, demasiado tranquilo. Fuera quien fuera la otra persona, intentar intimidar a Rhys era una tontería que jamás funcionaría, por lo que no tenía sentido preocuparse por ese intercambio entre su hermano y ese hombre.
—¿Asumir cosas sobre ti? Tranquilo, no es que quiera ser tu amigo después de todo, pero tampoco dejes llevarte por ese tipo de pensamientos que le faltan el respeto a mi esposa, y a Ashley, creo que dejé en claro algunas cosas ese día... ¿Lo recuerdas? —preguntó Rhys, su mordaz tono de voz resonó con intensidad en la sala, contrastando con el silencio que los presentes ofrecían, atentos al ida y vuelta entre él y Sven.
—¿Acaso me estás amenazando? Ni que viviéramos en una dictadura donde sólo se puede decir lo que tú quieres, Rhys Windsor... No asesinaste a Gino Relty sólo porque te molestaba, hay algo atrás de tu decisión, nadie sería capaz de hacer algo así sin medir las consecuencias, y menos tú, creo que eso es algo que todos tenemos en claro —respondió Sven.
—Realmente están discutiendo por una tontería. —Felix tomó partido de la discusión—. No importa quién ordenó el asesinato de Gino Relty, y no importa una mierda lo que el clan Relty piense tampoco, Troy no es estúpido, y sabe con quién se meterá si pretende revelarse ante la Corona o aquellos que apoyamos el reinado de Lee... Gino conspiró contra el rey, fue el autor intelectual del intento de asesinato hacia la princesa, y además participó directamente del ataque de Yoh Tales a Fons manteniendo lazos con Rygal Di Rem... ¿Acaso eso no es suficiente para demostrar que era un peligro que siguiera con vida?
—¿«Apoyamos el reinado de Lee»? —preguntó Sven, mirándolo con discordancia—. Yo no pretendo jugar a este juego estúpido, y no me importa quién haya matado al imbécil de Gino Relty, obviamente se lo merecía... Lo que me importan son las consecuencias que un hecho así acarrea, quizás ustedes estén preparados para enfrentarse al clan Relty, pero el clan Darma no, y eso es suficiente para que yo dé mi punto de vista ante esta decisión impremeditada de Rhys Windsor.
—No fue una decisión impremeditada —corrigió Rhys, acomodándose de nuevo en su lugar al notar que Sven ya no intentaba buscar una confrontación—. Sólo hice lo que nadie se hubiera animado a hacer, por la influencia y miedo que infundía Gino Relty en el Consejo, por eso todos los que estamos aquí hoy somos nuevos, porque no tenía sentido acabar con la raíz del problema para que luego fuera plantada en otro lugar, los anteriores consejeros se encontraban bajo la preponderancia política de Gino... Todo hubiera seguido igual si no me encargaba de él.
—Hiciste lo mismo que él hacía —soltó Clara. Rhys sabía todo lo que ella iba a decir, porque una chica joven con poca experiencia en ese tipo de situaciones era demasiado predecible, y básica hasta cierto punto—. Infundiste miedo en los demás consejeros para que cedieran sus puestos, y ahora mismo estás dejando en claro que harás lo que sea con tal de que no vuelva a suceder algo como lo que Gino hizo.
—Dime linda... ¿Qué te dijo tu padre antes de que vinieras? ¿Qué yo era «malo» por lo que hice con Gino? Deberías saber que tu padre formaba parte de la misma conspiración, pero para qué te lo digo, si tú estabas ahí, lo viste con tus propios ojos... Y con respecto a mi forma de afrontar la situación con Gino y sus partidarios, ¿Tú querías que eso siguiera pasando? Si me das una respuesta positiva permíteme que dude de tu inteligencia y de tus intenciones —respondió Rhys.
—Clara, cariño... No puedes discutir con Rhys Windsor, esta vez tiene razón, y era la única solución —dijo Felix, haciendo un ademan con su mano, pidiéndole que parara... Ella era su prometida, lo último que quería era que se metiera en un problema con Rhys Windsor—. Mi padre no hizo las cosas bien, hacerle caso a Gino era cavar su propia tumba, y todos los que estábamos ese día en el bunker escuchamos lo que él dijo, la confirmación de la conspiración hacia el rey y el intento de asesinato de la princesa, sin contar sus planes para aliarse con Yoh Tales y Rygal Di Rem, o hasta pretender atentar contra Lara Harch si algo sucedía con Rhys Windsor... Su ambición era peligrosa para la nación, y su final era inevitable —aseguró, llevando su mirada hasta el rostro de Rhys.
Windsor lo miraba con interés, esa apariencia intimidante que había notado al principio sólo fue superficial, se había dado cuenta que el chico a pesar de ser su primera reunión había tenido intervenciones acertadas, había dejado en claro su postura, y tenía buenas ideas, y de la misma manera había dejado en claro que estaba del lado de Lee. Eso era una información muy valiosa.
—La discusión terminó escalando hacia un lugar demasiado alejado del inicio... ¿Podemos volver a lo que estábamos? —preguntó Lee, intentando organizar el desorden de opiniones que se había formado.
—Lee... Es tomar esa decisión, aceptar el dinero, o pedir un préstamo... Que sabemos que no le conviene a la nación en este momento —indicó Rhys—. Ashley, ¿Todavía siguen pagando la deuda que dejó Kenneth, cierto? La del dinero que usó para reconstruir Fons luego de la guerra —preguntó, dándole una mirada a Ashley, de reojo.
—Algo así, se ha pagado una gran parte, pero todavía falta mucho tiempo para que quede saldada en su totalidad —explicó ella.
—El clan Darma también quiere hacer una oferta... Estamos dispuestos a otorgar un 15% del total... Unos tres mil millones de Exs en este caso —reveló Sven, y una lluvia de miradas confundidas cayó sobre él.
Rhys esbozó una ligera sonrisa, orgulloso de sí mismo por darse cuenta de por dónde venía la situación, él estaba muy interesado en el tema del dinero, era de esperarse tal propuesta.
—Espera... ¿Por qué? El clan Darma no tiene nada que ver con lo sucedido —preguntó Lee.
—El clan Darma no, pero Megan sí... Ella sabe que su familia no se hará cargo, por lo que me pidió expresamente que lo haga por ella, ya que no puede involucrarse en las finanzas del clan Relty, ella ya no forma parte desde que se casó conmigo —explicó Sven.
—Ya veo —musitó Lee, llevándose su pulgar al labio, algo pensativo—. Rhys, ¿Cuánto está dispuesto a ofrecer el clan Harch? —inquirió.
—Un 10% de parte del clan, y otro 10% de parte de Lara... 20% en total, entre cuatro y cinco mil millones —respondió Rhys.
—Eso sería el 35% del total, entre el clan Harch y el clan Darma —señaló Lee—. Ashley, ¿Cuánto es el máximo que podemos obtener de las reservas de la nación?
—Un 25% si contamos el patrimonio de la Familia Real —informó ella.
—Es un 60% total... Todavía falta un poco más... Aunque de ser así podríamos pedir ese porcentaje en un préstamo, no es tanto, lo saldaríamos de aquí a dos o tres años... Deberé hablarlo con el director del Banco Fonsés... Debo convencerlo de que podemos usar bonos de la nación como garantía... O algo por el estilo, después de todo son aproximadamente ocho mil millones de Exs los que necesitamos —comentó Lee buscando las miradas de Sven y Rhys—. ¿Es seguro? —preguntó, refiriéndose a sus ofertas.
—Sin duda... Podría otorgar el dinero en el correr de la semana, sólo debo hacer unos trámites, y discutirlo con la Junta Directiva de mi empresa, pero no habrá problemas, estará sumado a las reservas de la nación antes del viernes —aseguró Sven.
—Lara tiene preparado todo, sólo debe firmar el documento de transferencia y este llegara en un instante —adhirió Rhys.
—Bien... Creo que eso es suficiente. —Lee dejó caer su espalda en el respaldo de la silla, un poco aliviado de haber podido arreglar la situación, aunque a medias.
—Por cierto... Yo me encargaré del resto, el 40% restante llegará de mi parte —soltó Rhys, cuando la mesa entera quedó en silencio. El ambiente se debatió entre sorpresa y confusión con su declaración tan abrupta.
—¿En serio lo hará? —preguntó Vlas, en voz baja.
Ashley lo oyó y dirigió su mirada hacia él.
—¿Lo sabías? —preguntó ella.
—Digamos que tenía algo de conocimiento, quiere hacerse cargo de lo que Rygal hizo, por eso lo hace. —Vlas dejó en claro.
—Vaya, no me lo esperaba. —Ashley volvió su mirada hacia la mesa, distinguió la atónita mirada de Lee.
—Espera, Windsor... ¿Sabes cuánto es eso? ¿Y por qué lo harás? Lara ya se encargó de su parte, y tú ni siquiera eres de Fons como para encargarte de algo así. —Lee no podía comprenderlo.
—Es fácil, en parte soy culpable de muchas de las acciones de Rygal Di Rem, también existe la situación de que soy el representante de Remia en el mundo, aunque haya abandonado mis responsabilidades hace muchos años... Pero sin duda son responsabilidades que todavía siguen vigentes, así que debo hacerlo, más que nada por mi nombre, el resto no importa mucho... Y es un poco de dinero, nada más —respondió Rhys, con cierta soltura, demasiado despreocupado de su propio orgullo, aquel que lo había arrinconado a tomar esa decisión en primer lugar—. Tampoco me gusta estar en deuda con nadie, así que... Tómalo como una indemnización por el daño que causé en la guerra también —agregó, cerrando su explicación, al mismo tiempo en el cual le dio una mirada su reloj.
«Carajo, ya es tarde», pensó. Miró a Vlas, quien tenía sus ojos clavados en él, y señaló su muñeca... Vlas encontró su celular en su bolsillo y luego de echarle un vistazo alzó su mirada y asintió.
—Rhys —Lee comenzó.
—Lee, ¿Puedes decírmelo luego? Debo retirarme, hay algunas cosas que debo hacer y se me hizo tarde —avisó, poniéndose de pie. Luego de pararse acercó su silla a la mesa de nuevo, y se recostó con sus codos sobre el respaldar—. Hay algo más que debo decir. —Miró alrededor de la mesa, con la atención de todos los presentes sobre él, impacientes de su declaración—. Yo me encargaré de acabar con Rygal Di Rem... Para siempre —sentenció.
Más tarde...
Fons, Pines, Distrito Residencial - 14 de Abril - Año 526
Vlas no podía quitarse de la cabeza esa frase de Rhys: «Me encargaré de acabar con Rygal Di Rem... Para siempre». Como si eso fuera lo único que debía hacer, entre todo de lo que siempre se encargaba.
Mientras estuvieron en Ash reconstruyeron la casa en su totalidad, podrían mudarse la siguiente semana, y rápidamente volvieron a Pines antes de que la tarde cayera. Rhys estaba algo impaciente de volver a ver a Lara, cuando ambos estaban en Ash recibió un mensaje de su parte diciendo que tenía algo importante que debía hablar con él. Y no podía esperar.
Caminando por el centro de Pines antes de llegar al edificio, Vlas iba detrás de su hermano a paso tranquilo, apreciando su extraña calma, incluso luego de todo lo dicho por él en la reunión. Tenía una duda sobre ese tema, pero no quería agobiarlo con una pregunta de la cual Rhys quizás no quería escuchar.
—Rhys... Eso que dijiste hoy —quiso empezar, pero antes de seguir, tragó un poco de saliva, preparándose para la pregunta.
—¿Lo de Rygal, o lo de mamá? —preguntó Rhys, adelantándose, con curiosidad.
—Lo de Rygal —indicó Vlas.
—Bueno, eso ya lo sabías, ¿Cierto? Te lo he dicho varias veces, en Remia, y aquí... Sabes lo que pienso de Rygal, y lo que significaría para mí y para mi vida que él desapareciera —respondió Rhys.
—O sea, sí, me dejaste entrever algo de eso... Pero, ¿Por qué tan resignado a qué puedes hacerlo? ¿Es una condición para que sigas adelante, o qué? —indagó su hermano.
Rhys siguió su camino en silencio, algunos segundos, con una sonrisa en su rostro, sabiendo que esa pregunta llegaría un día, pero lo suficientemente preparado para responderla, ya que luego de lo que decidió días atrás en esa charla con Lara muchas cosas se le estaban tornando fáciles, como expresar sus sentimientos o aceptar sus errores, ser honesto en base a sus pensamientos, y permitirse compartir con ellos parte de su carga.
—Quiero vivir en paz, Vlas... Luego de que mi bebé nazca quiero encargarme de mi familia, de Lara y el bebé, de Leah, de ti... De mamá... Quiero que estén en paz, porque ustedes no merecen seguir sufriendo por algo de lo que nunca tuvieron la culpa, de mis errores o de mis responsabilidades... Dejaré que vivan la vida que quieren vivir, sin nada que les impida elegir su camino, el que quieran... Y para eso debo hacerme cargo de lo más importante, del último obstáculo en mi camino... Del que comenzó todo... Porque si todo comenzó con él, todo debe terminar con él... De una vez por todas. —Su mirada se dirigió a su hermano, y en un ligero encuentro de estas, la complicidad se volvió parte de ambos, y lo que ellos pensaban el uno del otro ya estaba todo dicho.
—Rhys... No me quedaré atrás, sabes... Todavía tengo que conseguir mi propósito, todavía tengo que encontrar mi camino... Y por eso te seguiré hasta el fin del mundo —con su determinación más fuerte que nunca, Vlas jamás pensó que diría algo así. Su hermano menos, tal vez por eso rio.
—Volveremos a Remia, Vlas... Acabaré con Rygal, erradicaremos el Scire del mundo, y nuestro viaje finalizará... Pero sabes que todavía falta mucho tiempo para eso, por ahora sólo debemos prepararnos, hacernos fuertes, luchar contra nosotros mismos, y esos fantasmas del pasado... Y más que nada, proteger lo que más queremos... Eso que nos hace seguir adelante... ¿Estamos en esto juntos, Vlas? —preguntó Rhys, estirando su mano con su puño cerrado.
—Estamos en esto juntos, Rhys... Siempre lo estuvimos —aseguró Vlas, haciendo el mismo movimiento, hasta que su puño tocó el de su hermano.
—Por Demian y por Zenda.
—Por Lara y por Leah.
—Por mamá y por Kora.
—Por ti y por mí —repitieron ambos al final, mezclando sus sonrisas, mezclando su amor, uniendo sus almas... Con un deseo compartido, lo suficientemente fuerte como para ir contra el mundo... Contra todo.
«Así es... Este es el camino que quiero seguir».
Con la sonrisa de Vlas al final, la tarde ya había caído en Pines. La única testigo de esa promesa entre hermanos. La única testigo... De un compromiso eterno, porque ambos sabían que eso era la base de su camino... Aquel todavía no tenía final.
Aquel que no lo iba a tener jamás.
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