Los príncipes en las bancas cercanas se unieron a la enumeración de virtudes que Jacob estuvo esparciendo por toda el área de príncipes.
- Dijo que podías coser lo que sea.
- Dijo que sabías De Marina.
- Y de espadas.
- Y de Deportes en general.
- Y que bailabas como un hada.
Sophie alzó la mano y con una señal hizo callar al coro de príncipes.
- Jacob creí que papá te había dicho que protegieras a tu hermana para que ningún chico se le acercara, no que le lanzaras todos los chicos que encontrarás - interrogó Sophie más curiosa que enojada - hubiera jurado que estabas tan comprometido como Adam a patear la espinilla de cualquier hombre que pusiera pie a un metro de mí.
- Lo estoy - aclaró Jacob - pero cuando dije que mi hermana estaba en la escuela del mal, ellos dijeron que definitivamente tenía que ser una bruja, y yo tenía que defender tu caso - dijo Jacob sacando pecho.
Sophie se llevó una mano a la frente y la golpeó, tal vez un poco más fuerte de lo que debería.
Suspiro y bajó a la altura de Jacob.
- Jacob mira tal vez no bruja necesariamente pero ahora que estoy en la escuela del mal tengo que estudiar para ser mala entiendes - empezó a explicar Sophie - así como... - quiso buscar un ejemplo que no fuera tan terrible - El capitán Jack Sparrow, puede que sea un gran capitán y un hombre muy divertido, pero si lo piensas es un pirata y los piratas roban, beben y todas esas cosas, tu hermana va a estudiar para hacer algo así - concluyó la explicación.
Jacob asintió varias veces como entendiendo.
- Está bien - acepto el niño - pero entonces ¿si eres bruja?
- Eso todavía hay que verlo - aclaró Sophie - recuerdas que es una bruja, por ejemplo, Hermione, la chica del cuento que te conté ayer, era una bruja.
- oh! Entonces es una bruja es una experta en magia - aclaró pidió aclaración Jacob.
- Sí exactamente y aquí apenas estamos empezando a estudiar, si me graduó entonces sí, tal vez pueda decir que soy una bruja, aunque no como Hermione - Aclaro - más bien como Bellatrix Lestrange.
Jacob aspiro bruscamente, sorprendido.
- Vas a estudiar magia tenebrosa - preguntó en un susurró.
Sophie asintió solemnemente.
- Sí - mientras se acercaba lentamente para asustarlo un poquito - como la de Voldemort – atrapo al pequeño que soltó un pequeño gritó.
Con eso comenzó un ataque implacable de cosquillas contra el pequeño Jacob.
- no jajaja, para ja, por favor – pidió el niño entre risas.
- Pero no cometeré los mismos errores que él - aclaro tras soltar a su presa.
- Eso da más miedo - aclaró Jacob.
- lo sé - dijo Sophie.
Volvió a atacar con cosquillas al niño que se desternillaba de risa.
Sophie suponía que no acababa de creerse que ella era mala, pero al menos ya no negaría que ella era una bruja.
No era algo que le molestara en sí mismo, pero no quería más príncipes detrás de ella, tenía un grupo muy selecto ya seleccionado.
- De todos modos, no debería ser tan cruel con Tristán - aclaró Jacob una vez Sophie lo dejó ir - al menos se ofreció a ayudarme, Chaddick también.
- Quienes? - pregunto Sophie, aunque reconoció los nombres.
- Tristán y Chaddick, Chaddick era bueno con las espadas, iba a ayudarme pero no se pudo porque primero práctico con Tristán y... - Jacob pareció pensar un momento - a él no le salió tan bien como conmigo.
- ¿Está vivo? - preguntaron a coro Agatha, Rhian Sophie y Tedros.
- Sí, sí, todo bien - Los tranquilizo rápidamente Jacob - pero tropezó con una de las piernas de Tristán y luego cayó sobre él, hablo de Tristán, Tristán cayó sobre Chaddick y luego Chaddick cayó, hubo una maraña de piernas y brazos y todo eso, no vi bien pero lo que importa es que Chaddick acabo con el tobillo torcido, está en la enfermería y Tristán fue mi compañero - Jacob termino de contar su historia - ojalá no hubieras quemado su Rosa - Jacob se lamentó un poco.
- Primero - empezó a decir Sophie - no había manera de que identificará una rosa en específico entre todas las demás, ya que ni siquiera vi cuando me las arrojaron, y segundo, aunque estoy muy agradecida de que te haya ayudado, parte de ese agradecimiento se ve nublado por el hecho de que casi se corta su propia mano, su cabeza y la tuya al menos 3 veces en esa coreografía y otras cuatro estuvo a punto de cortar tu cabeza y la pierna de algunos compañeros - concluyó.
Sophie vio cómo el chico del que estaban hablando se iba hundiendo más y más en el Banco, así que simplemente volteó hacia él se acercó al Banco y le dio un beso en la coronilla del cabello rojo fuego, que era lo único que se veía mientras seguía encogido tras la banca.
Todos los demás príncipes abrieron los ojos como platos, para luego poner caras de la más profunda envidia.
- Gracias por cuidar de mi hermanito, pero me harías un gran favor si la próxima vez que se te cayera la espada o te calleras tú, lo hicieras sobre el profesor de esgrima, eso sí no lo alcanzó hoy - mencionó dulcemente.
Todos los chicos se quedaron viendo a la bella chica encantados por su voz e ignorando completamente la última parte de su discurso de agradecimiento.
Ellos lo ignoraron, pero por supuesto Agatha no.
- ¿Qué harás cuando lo alcances? - preguntó con curiosidad.
Sophie tomó la daga que le habían prestado a Jacob y la sacó de la vaina donde la había puesto el niño examinando su filo.
- Lo abriré en canal con esta daga que el tan sinceramente creía que estaba apropiadamente ubicada en las manos de un niño de 5 años, justa y apropiadamente desde el corazón - explicó recalcando cada palabra con cuidado para que su amiga la escuchara, así como el montón de príncipes embelesados – luego lo embalsamare y lo colocare en la sala de maestro con una placa que resé "el destino de los adultos irresponsables".
A medida que el discurso avanzaba todos empezaban a sentir tanto la sed de sangre como el escalofrío que les bajaba por la columna vertebral al ver esa encantadora sonrisa.
- Ese hombre ya está muerto - declaró Aric.
- Solo que aún no se entera - Coincidió Japeth.
- Ya se enteró - dijo Adam.
Todos miraron al niño y éste señaló a un hombre que iba corriendo derecho, rápido y sin pausa, justo hacia la salida.
- Ese es mi profesor de esgrima - señaló Jacob – hola profesor Espada - trato de llamar la atención del hombre.
Éste solo corrió más rápido, saliendo por la puerta antes de que Sophie pudiera siquiera hacer un movimiento.
Está chasqueó la lengua irritada.
- Supongo que no importa, puede correr, pero no esconderse - dijo y sujeto en el listón bellamente adornado de su vestido la daga de Jacob.
Era mejor que se quedara con el arma, tanto para alejarla del niño como para usarla más tarde.
Sacó una nueva espada que los chicos le habían visto hacer antes, por lo que sabían era una talla de madera pintada para que pareciera metal.
Mientras Jacob no se hallara junto a una espada real, nadie notaría la diferencia.
Incluso estaba enjoyada en la empuñadura, esa debía ser la espada de madera más bonita y realista en todo el bosque.
Sophie se la dio con una sonrisa a su hermanito.
- Es madera gruesa debería aguantar tanto los entrenamientos como un par de golpes de tus compañeros, hasta que alguno de los profesores se le ocurra la brillante idea de simplemente darte un arma con el filo Romo – Sophie explicó a su hermanito.
Con la última parte siendo más para el público que para Jacob.
Todos los príncipes se dieron una palmada en la cabeza.
Obviamente pensando todos juntos cómo no se les ocurrió antes.
Había medio millón de ese tipo de armas para prácticas en la sala y tuvieron que agarrar una que si funcionaba.
Incluso Tedros y Rhien se estaban golpeando la cabeza contra un pilar pensando, ¿cómo no se les había ocurrido?
- Yo lo sugerí - mencionó Tristán todos se voltearon a verlo - fue cuando vieron que me gritó "un príncipe no debería temerle a su propia espada tanto como para debilitarla" - imito la que, Sophie supuso, era la voz del profesor - le había sugerido que Jacob y yo usáramos espadas de práctica, pero me tachó de cobarde y dijo que no, que teníamos que usarlas de verdad...
Se interrumpió.
Había visto un Rayo negro salir disparado hacía la puerta.
Sophie decidió que no podía esperar.
Iba a matar a ese desgraciado.
Agatha se quedó con los niños lista para tener que cuidar de ellos durante el tiampo de la cacería cuando, en el camino de Sophie, se atravesó una sombra.
Rápidamente le quitó el puñal que Sophie ya tenía desenvainado, para clavárselo al tipo o lanzarlo ni bien lo viera.
- Suplico su piedad señorita - Sophie alzó la vista y reconoció de varias ilustraciones el rostro de Rafal.
Solo que éste era más bronceado, con cabello marrón salvaje y el azul de sus ojos, si bien era el mismo, en cierta forma también era distinto.
El de Rafal, cuando lo vio en su sueño, era un azul que recordaba a un cielo invernal el de Rhian recordaba al cielo de verano.
Ante ella se alzaba el director del bien.
Lo fulminó con la mirada casi tan dispuesta a asesinarlo como al psicópata que permitia como maestro.