Menarx no había ido muy lejos cuando llegó a un surco donde crecía un árbol con bayas maduras.
Durante el tiempo que le llevó caminar hasta este punto, su mente se había llenado de culpa todo el tiempo.
Menarx no podía creer que había olvidado por completo que Neveah no había comido, había estado tan concentrado en sacarla de la situación precaria, que había olvidado una necesidad básica.
Aunque todos los demás lo hicieran, Menarx sentía que debería haber sido la única persona que conociera mejor las necesidades de Neveah, de lo contrario, ¿cómo sería él diferente a sus hermanos para ella?
Lo que Menarx quería, tampoco estaba completamente claro. Pero nunca había habido nadie de quien deseara tanto la aprobación como de Neveah,
Por alguna razón, no solo quería ser diferente a sus hermanos para ella, quería ser visto como... especial.
—Qué tonto —Menarx se reprendió a sí mismo por sus propios pensamientos mientras enfocaba su atención en la situación actual.