Song Yan notó la larga incisión en la mano de la abuela, era profunda y fresca como si algo impidiera que la herida se curara completamente, era lo suficientemente lista como para sumar dos y dos. Los aldeanos mantenían tres cuencos de sangre afuera de sus casas, uno estaba lleno con sangre de pollo, el segundo con sangre de cerdo y el tercero con sangre humana, sin embargo, la joven mujer lucía completamente energizada y bien, con mejillas sonrosadas mientras que por otro lado era la abuela cuyo semblante estaba pálido y parecía que iba a recostarse en su lecho de muerte en cualquier momento, lo más probable es que la abuela no quería que su nieta sufriera y esa era la razón por la que se cortaba la mano para llenar el cuenco con sangre fresca cada noche.
Sin duda, después de que ella dijo eso, la expresión de la mujer cambió y miró el talismán amarillo que tenía una formación intrincada dibujada en él.
—¿Eres una maestra?