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88.75% Un Rudeus diferente / Chapter 192: Rudeus— Kalman II vs Kalman III

Capítulo 192: Rudeus— Kalman II vs Kalman III

Aleksander nos miraba con una cara muy malhumorada, aunque tenía una postura de mucha confianza.

— ¿Van a pelear conmigo? Jajaja, no puedes ganarme padre. Tengo a Kajakut. Los mataré a ambos, y seré el más grande de los Dioses del Norte, y de paso mataré a Reidar Reí, y me convertirme en el héroe más grande del mundo, —nos dijo el lunático de mierda. Dios, le hace falta una novia a este idiota para que le enseñe los placeres femeninos y deje de tener fantasías tan estúpidas de heroísmo, aunque tal vez le gusta que le arruguen el nudo de globo, quien sabe, pensé.

Aleksander se abalanzó sobre nosotros sosteniendo fácilmente la gran espada Kajakut con una sola mano, mientras Alex se interpuso. Alek le lanzó un ataque veloz , sin embargo, Alex (demonios, esto es confuso. Mejor me refiero a Alex como Kalman), logró desviar con facilidad con su bastón, solo para ver como Alek daba una vuelta antinatural en el aire y cortaba hacia él, pero Kalman por algo era considerado el mejor espadachín del mundo, ya que salió de su ataque rápidamente.

A la distancia, podía sentir el poder de Kajakut. Esta gravedad no es como la que yo uso, que distorsiona el campo de gravedad que el planeta ejerce sobre los objetos. Es decir, yo no produzco gravedad, la manipulo. Sin embargo, Kajakut emite gravedad, es como si esa maldita cosa fuera un planeta en miniatura y Alek sabe controlarla a la perfección. Sin embargo, Kalman, al haber usado esa espada por siglos, sabe cómo lidiar con ella.

Yo trataba de apoyar a Kalman con magia, sin embargo, cada cañón de piedra que lanzaba daba un extraño giro, solo para perderse en el bosque. Podía lanzarle magia más poderosa, pero no quería lastimar por accidente a Alex.

Aleksander se posicionó unos metros más allá y arremetió contra su padre, dando un gran salto y atacandolo desde la vertical , el cual Kalman bloqueó perfectamente y le dio en las piernas haciéndolo ladear en su postura.

— ¡Excalibur!, —grité, advirtiendo a Kalman que se hiciera a un lado. Pero Aleksander esquivó el hechizo con suma facilidad y este se desvió, doblándose y pasando por un lado de su cabeza.

— Jajajajaja, tontos. Tengo a Kajakut, no podrán ganarme. Tu magia no funcionará, Dios del Cauce, y padre, sabes que no puedes derrotarme sin una espada mágica, jajajaja.

— Tu confianza en la espada será tu perdición , hijo.

— Ya cállate, padre. Yo (...) Aaaag, —dio un fuerte quejido de dolor. Fue un golpe de lleno del Mjolnir que le dio en el plexo solar y lo lanzó a un árbol donde se estrelló, mientras el martillo regresaba a mi mano.

— Eso lo va a poner de mal humor, —me dijo Alex.

— Bueno, no es bueno hablar en las peleas, amigo.

— Wuajajajaja, sí, tienes razón. Aleksander ya debería saber eso. Por cierto, estás rozando el nivel divino en Dios del Norte General.

— Te parece si hablamos de eso después, Alex, —dije, apuntando en dirección de donde Aleksander había salido volando. Él venía caminando muy enojado.

— Maldito seas, Reidar. Ese golpe fue a traición.

— ¿Qué me hablas tú de traición, maldito traga sables? Tú me atacaste a traición en el puente.

— Sí, pero yo lo hice con gracia. Me presenté de manera apropiada como un héroe.

— Pues te presento a mi amiguito, dije, lanzándole el Mjolnir con todo su poder, pero Aleksander lo hizo mil pedazos con un solo golpe de Kajakut.

— Huuy, te destruí tu arma mágica. Wuajajajaja, ahora ya no eres tan fuerte sin ella, ¿no? Jajajaja, veamos qué haces sin el, Dios del Cauce.

Quedé con los ojos abiertos. Ni Gal Farion había podido destrozar mi martillo. Eso fue gravedad. Destruyó el martillo como si fuera de cristal. Había construido ese martillo con magia de tierra, la más dura que había construido, era más fuerte que el hierro.

— Bien, me aburrí de ustedes dos. Voy a tomarme esto en serio, —dijo Alek mirándonos con una sonrisa, mientras yo sacaba mi sable.

— Esto es serio, Rudeus. Él estaba guardando su poder para combatir con Orsted. No sé si pueda detenerlo si usa todo el poder de la espada,—me dijo Alex.

— Lo haremos juntos,— le dije. —Te daré apoyo, no soy solo el Mjolnir.

En ese momento, Aleksander corrió hacia Kalman y le lanzó un ataque vertical que logró repeler con su vara. Sin embargo, su postura ya no era tan buena. Los golpes de Alek eran cada vez más fuertes, y en cada golpe rompía milimétricamente la postura de Alex, que si bien resistía bien, poco a poco empezaba a abrumarlo. Podía sentir con cada golpe de Kajakut que Kalman desviaba, como ondas de choque me golpeaban y hacían estremecer los árboles cercanos.

En un momento, Alex atacó. Sin embargo, Aleksander dio un giro, lanzándose en la vertical, dejando un cráter en donde estaba Alex, que apenas salió. En esa milésima de segundo, le lancé Excalibur, el cual rechazó fácilmente, pero había invocado una lanza de tierra que casi lo empala, pero nuevamente dio un giro antinatural y salió de posición. Cuando me vio, dio una sonrisa y se lanzó contra mí. Podía sentir la presión de la espada en la atmósfera , la cual no pude desviar con mi sable, y la tomé con mi guantelete de Zalif, presionandome contra el suelo. Sentí como mi guantelete era destrozado y la onda de choque destrozó las botas y la armadura Mark II en solo pedazos.

— Jajaja, estás muerto, Reidar. Pero qué demonios(...), esos brazos son, son de mi abuela, dijo sorprendido.

— Surprise, Surprise motherfucker, —le dije en inglés, y le di un puñetazo en lo que es hocico, haciéndolo volar mientras se estrellaba contra un árbol. Lo que Aleksander no se dio cuenta es que la gema del guante Zaliff alcanzó a absorber algo del maná de Kajakut, y el golpe no fue tan fuerte como Aleksander pensó, y eso me dio tiempo de darle un contragolpe. Aunque ahora estaba sin protección, salvo por mi túnica y el kevlar bajo ella.

Aleksander se lanzó como un perro rabioso en mi contra, blandiendo su espada.

— ¡Técnica secreta del Dios del Cauce, Espada de la Previsión!,— dije, pero él entró en mi campo de defensa como un pez. Ni siquiera Gal Farion pudo hacer eso. Pero cuando estaba esquivando mis ataques, se llevó un fierrazo en la cabeza de Alex, que lo volvió a lanzar contra unos árboles.

— ¿Cómo diablos entraste en mi campo de ataque?, le pregunté a Alex.

— También soy un Dios del Norte, Rudeus. Puedo hacerlo sin Kajakut, —me dijo Kalman. —¿Seguro que no sabes la quinta técnica de Reidar? ¿La Espada Dios de Agua?

— No, ¿por qué?

— Es la única manera que podrías derrotarlo si esta usando Kajakut.

— Lamento decepcionarte, pero no sé cómo combinar esa técnica con magia divina, Alex.

— Mmmm, esto se pondrá feo entonces .

— Toma, usa una de mis espadas,— le dije.

— No, tranquilo. Aún puedo combatir,— me dijo el segundo Dios del Norte con una sonrisa.

— ¿Cómo conseguiste eso?,— me dijo de pronto Alek, que salía entre los árboles.— ¿Por qué tienes la piel de mi abuela?

— Ya te dije, imbécil, estás en el equipo equivocado.

— Cállate, dijo,— lanzando un fuerte ataque que hizo que el bastón de Kalman se doblara y perdiera su postura. Pero Alek no lo atacó, venía directo a mí.

— Técnica del Dios del Cauce, Espada de la Previsión. Pero nuevamente, Alek entró en mi rango de ataque. Aunque esta vez, le lancé las dagas con magia de gravedad, que logró repeler gracias a Kajakut, pero eso lo hizo perder el balance y se llevó un leve corte en un muslo.

— Agggh, maldito, decídete. Pelea con el estilo Dios del Cauce o Dios del Norte, —me dijo Aleksander, pero mi respuesta fue lanzarle la Espada de la Luz, que rechazó fácilmente. Pero al parecer, hacer eso lo puso de peor humor.

— Deja de burlarte de mí, Reidar, maldito. Eres un insecto, un don nadie comparado conmigo,— dijo, mientras sentía como el poder de Kajakut me dejaba sin movimientos. Me sentía pesado mientras Alek me lanzaba un ataque. Alcancé a lanzar Distorsión Mágica justo a tiempo, cuando Alek atacaba mi posición.

— ¿Cómo hiciste eso?,— me preguntó sorprendido. Pero no le respondí nada, mientras atraía la gema de la Hidra Manatíta que estaba en los restos de mi guante y la ponía en mi bolsillo, al mismo tiempo que sacaba la espada de mi espalda, que tiene una gema de la Hidra.

Aleksander se lanzó contra Kalman y contra mía, cuando estuvo cerca, activé ambas gemas, las que bloquearon en parte el monstruoso poder de Kajakut. Le lancé la Lanza de Scorpion, tomándole un brazo y atrayéndolo a mí, mientras Alex le daba un bastonazo en el pecho haciéndolo caer de espaldas. Sin embargo, nuevamente recuperó su posición de manera antinatural, dándole una patada a Kalman y un corte a mi mano, cortándomela en la muñeca. Pero rápidamente me la pegué con magia real de Curación.

— Maldito, te cortaré la cabeza. A ver si te la puedes pegar nuevamente, —me dijo Alek.

— Esta cabeza que tengo aquí ,— le dije, llevándome la mano que tenía libre a los genitales.

— Grrr, papá, ¿cómo puedes ser aliado de un tipo así? Él es un mal rival.

— Tú eres el tonto, Aleksander. Te enseñé hace mucho que los practicantes del Dios del Cauce provocan al rival para hacerlos atacar primero. Realmente no aprendes, hijo. Creo que fue un error nombrarte Dios del Norte y darte esa espada. Debí destruirla.

— Cállate. Tú no tienes el derecho de (...), pero no alcanzó a decir nada y lo ataque con la Cruz Brumosa.

— Deja de parlotear y pelea, payaso,— le dije, provocando la ira de Aleksander, quien me lanzó un golpe tan fuerte que apenas pude repelerlo y me lanzó contra unos arbustos. Al no tener armadura, tuve que usar gravedad para no estrellarme con una gran roca qué estaba detrás de los arbustos. Cuando miré, Aleksander había pasado las defensas de Alex y se dirigía a mí a una velocidad aterradora con la espada sobre su cabeza, pero en ese momento un cometa rojo pasó por mi lado y atacó al Dios del Norte, haciéndolo retroceder, mientras Alex aprovecho para golpearlo en el pecho . Era Eris, quien después de ello le lanzó una horriblemente veloz Espada de Luz que Alek rechazó fácilmente, y luego la atacó pero Alex lo bloqueo con su bastón y Eris le lanzó la espada de luz directo al cuello, pero nuevamente su ataque se desvío gracia al poder de Kajakut y fue a dar a la armadura de Aleksander, que al parecer también es un implementó mágico, Eris retrocedió, pero El ataque de Aleksander fue rápido y casi le da, cortale algunos mechones de pelo. Pero Ruidjerd qué era como la sombra de Eris, paró el ataque, mientras él y Eris tomaban posición delante de mí.

— Perdóname por hacerte esperar, Rudeus,— dijo mi marido, mientras Ruidjerd hizo un gesto con la cabeza.

— Eris, Ruidjerd, ¿están bien?, —pregunté.

— Sí, no te preocupes, ya está hecho, —dijo Eris, que cuando la miré, noté que en su cintura colgaba la espada de Gal Farion.

— ¿Y el Dios del Filo?, —pregunté.

— Está muerto, —me dijo Ruidjerd.

En ese momento, me fijé en Aleksander, que nos miraba de manera atonita.

— No puede ser, ¿qué hacen ustedes aquí? ¿Dónde está Gal Farion?,— pero se fijó que Eris tenía su espada. —Ya veo. Así que está muerto, vaya, lo sobreestimé, —dijo de manera arrogante, cerrando sus ojos y meneando la cabeza.— Creí que acabaría con ustedes rápidamente y juntos mataríamos al Dios Dragón. Es una tragedia. Lo conocí por poco tiempo, pero él era un buen hombre, —dijo ahora de forma dramática. (Dios, estos tipos son realmente malos actores. Tal vez en la otra vida fueron Dwayne Johnson o Thalía, por la mala actuación, digo).

Pero de pronto, Aleksander bajó su postura y todos sentimos escalofríos en la espalda. Algo venía. Antes de que intentara algo, le lancé mis dagas, pero estas se hicieron mil pedazos antes de alcanzarlo. Podía sentir como el poder de Kajakut crepitaba alrededor del cuerpo de Aleksander.

— Oh, mierda, esto es malo, gritó Alex. ¡Corran! ¡Rápido!.

—En mi mano derecha, una espada. En mi mano izquierda, una espada. Con estas manos cobraré incontables vidas. Ofreceré cien millones de muertes. Soy el Dios del Norte, Aleksander Ryback.

Alex había tratado de salir de su camino, pero estaba flotando, lo mismo que Eris y Ruidjerd. Yo también flotaba, y todo alrededor de Aleksander, ramas, escombros y piedras, mientras el Dios del Norte, Kalman III, sostenía su espada por sobre su cabeza.

— ¡Ahora te vengaré, mi amigo y aliado!,— gritó Aleksander, mientras el poder salía de su cuerpo, tal como sale del mío cuando uso el estilo Dios del Cauce. Esto es malo, pensé. Con gravedad, alejé a Eris y Ruidjerd, que pataleaban y estaban frente a Alek. Así que solo quedé yo frente a él. Tomé mis espadas y activé las gemas de la Hidra Manatíta, saliendo del campo de gravedad. Le lancé la espada de dos filos a Alek, pero esta se destruyó en mil pedazos antes de llegar a él. ¡Oh, mierda, esto es malo!, pensé, mientras aún sostenía mi sable, invoqué Muro de Cristal justo en el momento en que Aleksander desataba todo el poder de Kajakut.

— ¡Técnica Secreta del Dios del Norte, Fractura de Gravedad!, —grito, pero solo vi una explosión y el Muro de Cristal se hizo mil pedazos. Lo último que recuerdo fue un destello y el brillo del círculo de protección que llevaba bajo mis ropas.

Uuuuugh, fue lo único que recuerdo haber dicho . Cuando recobré la conciencia, estaba en la copa de un árbol, literalmente. Tenía un brazo destruido, roto desde el hombro hasta la punta de los dedos, una pierna con fractura expuesta, las costillas rotas, hemorragia interna y tal vez órganos dañados. Además, estaba desnudo de la cintura hacia arriba. Tuve que lanzarme magia santa de curación, pero cuando lo hice, vi un aluz azul desde la aldea Superd, pero la distracción me hizo caer del árbol y me rompí la espalda y la pierna nuevamente, así que debí volver a curarme.

— Hay, mierda, eso fue doloroso, pensé. Un momento, Eris, grité, pero sentí que alguien estaba tras de mí. Rápidamente lo apunté con mi sable y adopté postura de combate. Pero cuando me di cuenta, era Alex y mi sable estaba roto al medio. Solo me quedaba la espada pequeña que me dio Orsted.

— Eris y Ruidjerd, ¿dónde están?, —pregunté asustado.

— Tranquilo, tienen pequeñas heridas, pero están bien, aunque inconscientes. Puedo molestarlo con magia de curación, —me dijo Alex, que tenía un brazo colgando, su casco destruido y su armadura rota.

Una vez que lo curé, me di cuenta que Aleksander había desaparecido. Alex me dijo que después del ataque, se dirigió a la aldea Superd para enfrentar a Orsted.

— General, lady Roxy, ¿ logró invocar su armadura?

— Eso creo, pero no debemos permitir que tu hijo ataque la aldea. Hay niños y mujeres ahí, además de que muchos aún se están recuperando de la plaga.

— Yo lo detendré. Te daré tiempo, —me dijo justo cuando dos Superd salieron de entre el bosque.

— Rudeus, es tu esposa Migurd. Dice que tu armadura y tu espada mágica están listas.

— Bien, toma, le dije a Alex, pasándole un círculo de protección, el cual puso bajo su ropa y activé. Vendré pronto, dame tiempo, —le dije. Alex asintió con la cabeza y partió para enfrentarse con Aleksander. Dejé a uno de los Superd cuidando de Eris y Ruidjerd, y con el otro corrí a toda velocidad hacia la aldea. No quise ir con gravedad para no gastar maná.

Mientras corría, oíamos sonidos de batalla a lo lejos. Eso debían ser Zanoba y Doga contra Malta. Lo mismo que gritos más cerca, que debían ser los Dioses del Norte.

Cuando llegamos a la aldea, me encontré con Cliff y Elinalise. La elfa me miró con los ojos muy abiertos, lo mismo que Cliff. Estaba con magullones, mi ropa hecha pedazos y solo vestido con mi pantalón. Hasta mis botas estaban hechas pedazos.

— ¿Estás bien? ¿Qué demonios esta pasando? , —me preguntó Elinalise.

— Sí, estoy bien, Gal farion esta muerto, pero tenemos problemas con el dúos del Norte Aleksander, es un maldito idiota — dije mirando la armadura dorada sobre el pergamino. Ahora empieza lo bueno, pensé.

— Toma, también Roxy convocó esto, —dijo, pasándome a Hornet, la espada ropera mágica que le quité a Dani Darkbird cuando lo maté en Asúra.

Saqué el traje de kevlar, que estaba con la armadura, y me lo puse rápidamente, mientras Elinalise me informó que Roxy se había teletransportado a la Sharia, según mis órdenes.

— Bien, dije, colgando la espada Hornet en mi espalda junto con la espada que me dio Orsted, y salí corriendo en dirección a donde estaba Alex.

— Espera, Rudeus. ¿No llevarás la armadura?, me dijo Elinalise.

— Un héroe se presenta en el momento preciso,- le dije, sonriéndole. Pero ellos me miraron como si fuera un lunático. Así que me apresuré donde estaba Aleksander y Kalman II, pero me puse nervioso al no escuchar sonidos de batalla, ni de ellos, ni de los chicos con el Dios Ogro Malta.

Mientras en el bosque, Kalman II había tratado de hacer frente solo a Aleksander. Sin embargo, no pudo hacer mucho ante la fuerza de su hijo y la espada más poderosa del mundo. Su baculo estaba en el suelo doblado y Alex estaba inconsciente, sentado contra un árbol, mientras Aleksander lo miraba con molestia.

— ¿Hasta cuándo vas a estar ahí haciéndote el tonto, papá? Sé que estás consciente. No puedes derrotarme, al menos no sin una espada mágica. Tengo a Kajakut. No puedes contra mí mientras tenga a esta espada. ¿O es una estrategia? ¿Te haces el derrotado para de pronto lanzarte sobre mí y derrotarme? Bueno, también me gustan las tácticas excéntricas, padre. Aunque Aubert y Wii ta y esos idiotas ferales fue ir demasiado lejos con la excentricidad, ¿no crees? Ya deja de hacerte el muerto y háblame. Maldición, ya no soy un niño. Deja de jugar conmigo.

Pero Alex seguía haciéndose el muerto.

— No te entiendo, papá. ¿Le enseñaste a esos payasos ¿por qué a mí me rechazas? ¿Por qué a mí no me enseñaste lo mismo? ¿Por qué? ¡Respondeme, con un demonio!

Pero Kalman estaba aún ahí con sus ojos cerrados sin moverse — Pffff, pareces un niño, padre. No viene bien con tu edad. No has madurado. Tienes 400 años y te comportas como un niño. Por eso, Randall prefirió ser chef y dejar de usar el apellido Ryback. Si más que padre, te comportas como el hermano buena onda, maldita sea.

Me voy, voy a matar a Orsted, —pero cuando se dio la vuelta, se topó frente a frente con Rudeus vestido con una especie de malla negra adherida a su cuerpo y con dos espadas mágicas ahora.

— No puede ser, ¿ Reidar? . Estabas muerto, y tus espadas estaban destruidas. ¿De dónde sacaste esas?, pregunto asombrado Alek.

— Sí, bueno, Perugius me enseñó invocación, cretino.

—¿Wow, Perugius? Eso es increíble. El viejo desgraciado jamás ha querido recibirme, me dijosonriendo.— Eres sorprendente, Reidar. Creo que te juzgue mal.

— Deja de decirme Reidar, imbécil. Soy el General Greyrat para ti, y a Perugius no le agradan los idiotas, por eso no te recibe.

— Ufff, es una lástima pero tendré que matarte, —dijo, haciendo una pose dramática, pero de pronto, Alex le habló.

— Escucha, hijo mío. Te daré la respuesta que buscas. Primero que nada, Randall no le gustaba la esgrima y por eso eligió una vida tranquila, y no se cambió el apellido a Marianne porque me odiara. Fue para que idiotas como tú no le pudieran un duelo.

En cuanto a ti, Alek, si, tienes razón. Sin una espada mágica, jamás podría derrotarte. Por eso pedí prestada una de la Emperatriz del filo, Eris, aunque es lo mínimo necesario, —dijo, sacando la espada de Gal Farion de su espalda. —Me hice el muerto y esperé una oportunidad para derrotarte, aunque fuera la mínima posibilidad. Aunque tenga una espada mágica, nada se compara con Kajakut, y ese es el problema.

Ahora, ¿quieres saber la razón por la que me rehuse a aceptarte y enseñarte todas mis técnicas? Es porque quieres ser un héroe a toda costa. Pero en la búsqueda de ello, mancillas el nombre del Dios del Norte con hazañas indignas de un héroe:¿ atacar inocentes solo por reconocimiento ? . Si quieres ser un héroe, compórtate como uno. No robando fama con acciones deshonestas. Tú buscas la fama , ¿pero derrotando a débiles? Eso es indigno de alguien con tu poder. ¿Quieres saber qué hace a un héroe? Busca un rival más grande que tú, alguien a quien no puedas derrotar y enfréntalo. Como lo hizo mi padre, Carl Ryback, él se enfrentó a Laplace sin tener oportunidad, después se enfrentó a la demonio inmortal más poderosa, luego de Laplace, y la derrotó sin que nadie diera un centavo por él. Y luego cayó ante Kajakut. Rivales ante los que no tenía oportunidad y siempre defendió a los débiles. Eso hace un héroe. Y me di cuenta de ello cuando te di esa espada. Yo maté a Kajakut y vengé a mi padre. Pero, ¿era mejor que él? No lo era. Si no fuera por la madre de Randall, Chikita, y Frau Claudia, Kajakut me habría matado. Aunque, si bien me equivoqué en mi vida, jamás habría atacado a gente inocente por fama, Aleksander. Y por eso no puedo aceptarte,— dijo, sacando la espada de su vaina. Aleksander lo miraba con los ojos abiertos y con rabia, momento en que Eris y Ruidjerd salieron de entre los árboles.

—¿ Así que eso esperabas, eh? Estabas esperando refuerzos, jajaja. Pero eso no servirá de nada. Ya los derrote. No pueden ganarme mientras tenga a Kajakut, incluso si tienes una espada mágica. Y tú, Dios del Cauce, aunque tengas esas espadas tampoco puedes derrotarme. Ya ni siquiera tienes tu armadura. Realmente, lamento tener que matarlos a los cuatro. Realmente son dignos de llamarse héroes, —dijo Aleksander, cerrando los ojos, agachado la cabeza y llevándose la mano empuñada al pecho (maldición, parece protagonista de novela mexicana este tipo, sus movimientos sobre actuados son realmente dignos de un buffon) .

— Y a ti, ¿quién te dijo que no tengo una armadura?,— le dije, momento en que algo dorado cayó del cielo y se posicionó entre Aleksander y yo, mientras emitía un brillo dorado.

Cuando el brillo se apagó, Eris y Alex tenían una sonrisa, mientras Ruidjerd y Kalman III tenían los ojos muy abiertos. Y de hecho, Ruidjerd estaba algo impactado con esto.

— Eso, eso, eso, no puede ser. Eso estaba perdido. Es, es, es, es la armadura del Dios de la Lucha, —gritó Alek, levantando su espada para atacarla, pero la armadura se desarmo de su forma de objeto y cubrió mi cuerpo.

Alek estaba atonito, y no alcanzó a hacer nada, cuando le di una patada en el pecho que lo lanzó volando cientos de metros. La segunda parte de la batalla estaba por comenzar.


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Capítulo 193: Una Nueva potencia mundial

Mientras Aleksander salía volando y aterrizaba de hocico contra los arbustos Ruidjerd me habló.

—Rudeus, eres el Dios de la Lucha,— me dijo , y por su tono de voz noté algo de temor. (Así es de temible el Dios de la Lucha).

— No. Esta es la armadura dorada de Géminis. Yo la creé (plagíe) y no es tan poderosa como la de la Segunda Gran Guerra, aunque me hace muy poderoso,— le dije.

— Diablos, chico, me sorprendes. Pero ese casco con caras a tu lados y ese visor negro que oculta tus ojos es aterrador. Pareces villano, —me dijo Ruidjerd.

— No soy villano, y esta armadura no cobrará vida propia, tranquilo Ruidjerd , —le dije.

En eso, Alex Kalman II se acercó a mí y me dijo: — La reina estaría muy(...) ¿eee, cómo decirlo? "complacida de verlo en esos ropajes", —me dijo sonriendo.

— Shiii, cállate. Ya tengo suficiente peleando con tu hijo. ¿Ahora quieres que Eris me ataque también?

— Lo siento, Wuajajajaja.

En ese momento, de entre los árboles, Aleksander salió dando un gran salto, mientras una gran cantidad de energía cubría su cuerpo y me atacó de manera demencial. Pero esta armadura me hace muy veloz, así que lo esquivé fácilmente. Sin embargo, Aleksander estaba como loco y a cada instante sus ataques se volvían más y más rápidos y más fuertes. Cortaba los árboles y rocas como mantequilla solo con la onda expansiva, pero estaba tan pendiente de mí que no vio los ataques de Eris, Ruidjerd y Alex. Este último le hirió la espalda, lo que provocó que Kalman III volviera a usar Fractura de Gravedad, aunque esta vez logré alejar a mis aliados y recibí de lleno el ataque, que me lanzó al bosque, dejando un sendero de destrucción.

— Jaja, jaja, ja, wuajajaja maldito Dios de la Lucha. Maldito Reidar, hijo de perra. Lo maté, ¿VIERON ESO? YO ALEKSANDER RYBACK MATE AL DIOS DE LA LUCHA, MATE A REIDAR, — pero en eso, casi le cortan la cabeza. Eris le lanzó una furiosa Espada de Luz, seguido de un ataque de Alex que lo hicieron perder su posición, aunque volvió a recuperarla con gravedad, solo para rechazar el ataque de Ruidjerd.

— Idiotas, acabo de matar al Dios de la Lucha. Soy invencible.

— Esa no es la armadura del Dios de la Lucha, Aleksander. Dios, hijo, realmente saliste idiota. Ni mi madre es tan idiota. Esa era una armadura mágica, pero no es la del Dios de la lucha .

— Sí, y además ni siquiera rasguñaste a Rudeus, imbécil, —le dijo Eris.

— Imposible,— dijo Kalman, que de pronto sintió un fuerte golpe en la espalda que lo hizo estrellarse con un árbol.— ¿Qué demonios?, —dijo Aleksander, cuando vio una figura dorada lanzándole electricidad, que esquivó gracias a su espada.— ¿No vas a pelear con tus espadas, Dios del Cauce?, —me dijo.

— Antes de ser espadachín, soy mago.

— Entonces estás perdido. Un mago jamás ha derrotado a un espadachín,— me dijo sonriendo.

— Veamos qué piensas de esto, ¡EXPLOSIÓN GALACTICA!, grité, lanzando dos esferas de plasma del tamaño de unos balones de fútbol que se desviaron y pasaron por los lados de Aleksander.

— Jajajaja, estúpido, no puedes derrotarme con hechizos. Viste cómo los desvíe con facilidad. Toma esto, Técnica Secreta del Dios del Norte, Fractura de Grave(...) ¡BUUUM! 💥💥 Una gran EXPLOSIÓN se produjo tras la espalda de Aleksander. Era las esferas de plasma que chocaron entre ellas, generando una gran onda de choque que lanzó a Alexander hacia mí, donde le di cientos de puñetazos a gran velocidad, destrozándole su armadura y lanzándolo contra una roca.

— Aghhhh, te voy a matar, maldito, —gritó Aleksander, saliendo de entre los escombros al más puro estilo del Hombre Araña, como cuando Octopus empuja a Peter Parker contra la pared en Spiderman 2.

Aleksander se lanzó furioso sobre mí, sin prestar atención a Eris y los demás, a los que sacó volando con gravedad. Lanzándome un golpe que apenas evité, ya que usó gravedad multiplicado por 5, haciendo más lentos mis movimientos.

A medida que Alek me atacaba, se hacía más rápido y mis movimientos se hacían más lentos, ya que Kajakut ejercía gravedad sobre mí, haciendo mi cuerpo pesado. Era como estar en el planeta de Kaiosama.

Aunque si bien Alexander era veloz, no lo era tanto como Gal Farion, lo que le valía certeros ataques de Eris, Alex y Ruidjerd, que poco a poco lo estaban fatigando. Sentía que estaba llegando al límite, pero también yo había ocupado gran cantidad de maná. No tanto como con Orsted, pero aún así pelear con este sujeto es agotador.

De pronto, Alek se dio cuenta de algo y sonrió. Se dio vuelta y miró a Eris, mientras levantaba su espada. Eris trató de lanzarle la espada de luz pero quedo flotando frente a el apenas a un par de metros .

— Te mataré, perra loca. Técnica Secreta del Dios del Norte, Fractura de Gravedad, dijo, bajando su espada.

Sin pensar, me puse en frente de Eris, la abracé y la cubrí con mi cuerpo recibiendo el ataque directamente. Salimos volando varios metros, mientras Ruidjerd y Alex aprovecharon para atacar las piernas y brazos de Aleksander.

— Uhhhjg, eso dolió. Gracias por salvarme amor, pensé que iba a morir. ¿Rudeus?¿Rudeus? ¿Amor? —Pero Rudeus no respondía. La armadura estaba ilesa, sin embargo, al retirar el casco, sangre salía por la nariz y la boca de Rudeus, estaba inconsciente y respiraba con dificultad . Eris entró en pánico y rápidamente usó un círculo de magia real y lo curó. Sin embargo, Rudeus estaba aún estaba inconsciente.

— ¡Voy a matar a ese hijo de puta!,— gritó Eris, que salió a gran velocidad del bosque, donde encontró a Kalman y Ruidjerd tratando de contener a Aleksander, que los abrumaba con Kajakut.

Eris le lanzó la Espada de Luz, que Aleksander apenas rechazó, pero no del todo, ya que le hirió el abdomen y le clavó una daga en el hombro.

— Aghh, maldita perra, deberías estar muerta. Espera, ¿dónde está el Dios del Cauce?¿Esta muerto?, pregunto Aleksander con una retorcida sonrisa.

—Pffff el jamas perdería contigo. Él ya vendrá, —dijo Eris, sosteniendo la espada sobre su cabeza.

— Ríndete, hijo. Somos cuatro. Tú no podrás contra nosotros. Baja tu arma y se tendrá clemencia si te rindes, —le dijo Alex.

— Cállate padre. Soy el Dios del Norte Aleksander Ryback, Kalman III . Los mataré a todos, —dijo agitado. Aleksander ya estaba poniéndose nervioso.

En ese momento, una figura plateada se estrelló contra un árbol cerca de Eris, y tras él llegó Zanoba, que estaba desnudo de la cintura para arriba. Su armadura estaba hecha trizas.

Doga se puso de pie con su hacha, su armadura estaba magullada y su casco destruido. De entre los árboles llegó Malta, que quedó mirando la situación.

— ¡Dios Ogro Malta! Qué gusto verte, —dijo Aleksander con alegría .— Jajaja, el destino me sonríe. Ven, juntos podremos ganar. Jajaja, creo que estás perdido, papá. No podrás con nosotros dos. El Dios del Cauce está inconsciente o muerto, y Malta los aplastará como papilla.

— Yo matarlos, —rugió Malta, que se abalanzó sobre Alex y compañía. Pero de pronto, algo detuvo su ataque en seco.

— Wuajajajaja, jajajaja, jajajaja, jajajaja.

— ¿Esa risa? No puede ser, dijo Aleksander, mirando hacia los arbustos de adonde se dirigía.

De ahí, una figura en armadura negra apareció: piel azul, cabello blanco atado en una cola de caballo, alas de murciélagos, un hermoso par de tetas y un redondo culito. Era Atoferatofe Ryback, que había llegado a la batalla.

— Wuajajajaja, mis extensiones me dijeron que estabas en peligro, así que vine a apoyarte, Rudeus,— dijo la mujer demonio , mirando tras su hombro, de donde un hombre en armadura dorada apareció.

— Gusto en volver a verla, majestad, —le dije con una sonrisa.

Aproveché esa pausa para curar a Zanoba y Doga. Estos rápidamente se pusieron de pie y Zanoba arrancó un árbol y atacó a Malta junto con Doga. Pero este se los sacó como mosquitos a gran velocidad y les dio tremendos golpes, haciéndolos estrellar contra el suelo.

— Wuajajajaja, interesante, me gustan esos dos. Ese gigante del hacha, y a ese lo conozco, es 4 ojos, Wuajajajaja, esto es divertido, dijo Atofe, lanzándose como una lunática contra Malta, a quien le rompió una espada en un brazo, con el que Malta trató de cubrirse, dejándolo herido. Luego de eso, Atofe le dio un puñetazo en el estómago, mientras Malta caía de rodillas del dolor, pero contraatacó y le dio un puñetazo a Atofe que la sacó volando, pero extendió sus alas y aterrizó suavemente en el suelo.

— Wuajajajaja, jaja, esto es interesante. El Dios Ogro y Alek, jajajaja.

Aleksander la miraba desconcertado. Creo que su cerebro había salido de su cuerpo y lo había dejado abandonado.

— Yo, la Reina Demonio Inmortal Atoferatofe Ryback , los mataré a todos y los borraré de la faz de la tierra, Wuajajajaja.

Tú, Dios Ogro Malta, —gritó Atofe.

— ¿Debo luchar con usted? , majestad, —dijo el Dios Ogro en lengua demoníaca, de manera muy fluida.

— Tu lamentable isla fue tomada por mi guardia personal. Vete de aquí, o ordenaré que los maten a todos. No matarlos es una mejor opción, si eso haré, los mataré a todos, es más divertido matarlos Wuajajajaja. Ahora pelea, —dijo Atofe, tomando posición de combate.

El Dios Ogro la miró atónito, para después saltar hacia un árbol.

— Espera, Dios Ogro, ¿qué haces?,— le gritó Aleksander.

— Isla en peligro, mi deber es proteger a ogros, —dijo en idioma humano, y se fue saltando de árbol en árbol como un orangután.

— No, Dios Ogro, espera. No te vayas, —gritó Aleksander, mientras Ruidjerd y Alex miraban atónitos como la batalla daba un gran giro.

— Abuela, ¿qué haces?, gritó Alexander, —pero antes de Atofe le. Dijera algo, Eris aprovechó su abertura y le lanzó la Espada de Luz. Alek trató de activar Kajakut, pero era tarde. Su brazo izquierdo salió volando, tal como se fue el Dios Ogro Malta.

— Aaaagh, maldita perra, —gritó Alek.

— Esto es por tratar de matar a mi esposa, imbécil,— dije, lanzando Excalibur, que apenas repelió, solo para ser atacado por Alex y Ruidjerd. Con una mano menos, Aleksander no podía hacer nada y el pánico lo invadió, al punto que la batalla se volvió una persecución. Aleksander, por primera vez en su vida, tenía miedo.

A medio camino, Zanoba y Doga colapsaron por el cansancio, así que solo cinco lo seguíamos. Luego de casi una hora, lo acorralamos en el abismo, en una parte donde no podría saltar. Eran unos 300 metros al otro lado.

Alek estaba agitado y respiraba con dificultad.

— Ya ríndete hijo,— le dijo Alex.

— Sí, acepta tu muerte, wuajajaj(…), decía Atofe pero Alex la interrumpió.

— Mamá, ¿podrías quedarte callada un momento y dejarme hablar con mi hijo?, le dijo Alex, muy serio, e increíblemente Atofe le hizo caso y guardó silencio. Wow, eso sí que me sorprendió.

— Alek, perdiste. Perdiste por guardar tu poder para derrotar a Orsted y perdiste el brazo. Y aún así Rudeus, con esa armadura, te habría derrotado. ¿Cuántas veces te dije que siempre debes ir con todo en la batalla? Subestimaste a tu enemigo y perdiste. Ríndete ahora. Soy tu padre. Si te rindes, me aseguraré que nada te pase, lo juro.

— No me rendiré. Tuvieron suerte. Sin esa armadura, habría matado al Dios del Cauce fácilmente y a todos ustedes. Y lo del brazo fue solo una distracción. Además, Malta se fue, maldito cobarde.

— No culpes a tus aliados, Alek.

— Mira quién habla. Hay cinco de ustedes, y tu abuela. ¿Por qué peleas por ellos?

— Él me derrotó en batalla justa,— dijo mirándome . —Como Reina Demonio, tenemos un trato de por vida, Wuajajajaja.

— Alek perdiste, porque no atacaste con todo desde un principio, y cuando lo hiciste, fue cuando ya era tarde. Cuando te viste en problemas, debiste retirarte con tiempo para reagruparte y luego (...).

— Cállate, no he perdido,— dijo, levantando su espada.— Mataré al Dios del Cauce, mataré a los Superd y luego a Orsted, y seré un Héroe, —dijo sonriendo.

En ese momento, dio un golpe en la ladera y mi ojo de visión distante lo vio caer al abismo, pero una perturbadora sonrisa se dibujaba en su rostro.

— ¿Se suicidó?, —dijo Eris.

— No. Huyó. No puedo dejarlo irse, —dije, lanzándome tras él.

— ¡Nooo, Rudeus!,— gritó Eris, mientras corría tras su esposo, solo para que Atofe se interpusiera.

— Sal de mi camino, o te mato dijo Eris sacando su espada.

— No puedes seguirlos. El héroe va tras el enemigo, y tendrán su duelo final, dijo Atofe.

Eris miró a Alex, que miraba triste al abismo.

— ¿Y qué hacemos?, pregunto Ruidjerd

— Rudeus volverá. Aleksander no podrá derrotarlo en su estado, dijo Alex, sentándose cerca de un árbol mientras cerraba los ojos y se cruzaba de brazos.

Mientras Rudeus caía por el desfiladero, veía como Alek atenuaba su caída con Kajakut, de pronto, Aleksander se dio cuenta de su presencia e intentó atacarlo.

— Distorsión Mágica, —dije, haciendo que su caída se acelerara nuevamente, y le di un puñetazo en el rostro. Aleksander trató de cortarme, pero las gemas de la Hidra en el guantelete de mi armadura disiparon la magia y lo volví a golpear, tomándolo del cuello y arrastrando su rostro contra la ladera de la montaña.

Aleksander me dio un golpe en el estómago, lanzándome al otro lado de la ladera. Pero con gravedad, recuperé mi postura, mientras Alek trataba de ralentizar su caída.

— Eres un tramposo, Reidar. Esa armadura es hacer trampa. Eso No es de héroe.

— ¿Y con qué cara me dices eso, desgraciado? Si ocupas Kajakut, infeliz bastardo, hijo de puta,— decía mientras lo golpeaba y evitaba que usara Kajakut.

— ¡Te mataré, y mataré a todos!, —me gritaba Aleksander con el rostro ensangrentado, lanzándome un veloz golpe con Kajakut, el cual me dio de lleno, cortándome la pierna a la altura de la canilla. Tuve que parar mi caída para recuperar la pierna y con magia de curación me la pegaba.

Alexander ralentizó su caída nuevamente, pero aproveché su distracción y le corté ambas piernas con Hornet y le lancé Excalibur a quemarropa, cortándole la otra mano. Aleksander dio un feo golpe en el fondo del abismo, quedando en un charco de su propia sangre y con los ojos abiertos. Estaba muerto.

Cuando aterricé con mi espada ropera en mi mano, me saqué el casco y miré su cadáver, o eso creía. El desgraciado estaba sin piernas y sin brazos, y desangrándose, pero estaba vivo.

— Eres un hijo de puta muy fuerte,— le dije.

— Tú no me ganaste, Dios del Agua. Tuviste suerte. Esa armadura te ayudó. No peleas como hombre, no deberías ser Dios de nada. Eres un fraude.

— Me importan 25 años luz de verga lo que pienses, payaso,— le dije.

— Eres fuerte, Reidar, te lo reconozco. Derrotaste a Gal Farion, pero no eres nada comparado conmigo. Si fuera una pelea solo los dos con espadas, te ganaría fácilmente.

— Usas Kajakut eso es ya una ventaja, así que ya cállate.

— Y tú usas tu magia. Estamos a mano. La armadura estaba de más. Soy mejor que tú.

— No podría importarme menos. Ya ríndete, Alek. No quiero matarte.

— No lo harás. No puedes. Eres un cobarde. Pensé que eras un héroe, pero eres una gallina que no sabe pelear solo. Jajajajaja, no vales nada, Rudeus Greyrat.

Lo mire en silencio y le lancé Magia Imperial de Curación, reponiendo todo su cuerpo. Él me miró atónito y dio una sonrisa siniestra.

— Wuajajajaja, eres un imbécil, dijo, recuperando Kajakut. El hecho de que me curarás no hará que te muestre clemencia por ti . Te voy a cortar en mil pedazos, y luego mataré a todos. Seré el. Héroe más grande de la historia, los bardos cantarán sobre mi, los poetas y bates escribirán odas sobre mis triunfos y (...).

Blablabla ya callate estúpido . Es de lo único que hablas, imbécil. Sabes, creo que eres así porque no eres más que un pusilánime e inseguro niño idiota, que tiene tan poca autoestima que busca la aprobación de los demás, solo porque papi no quiso enseñarle sus técnicas, pero sabes que, Entiendo a Alex su hijo es demasiado idiota y un mocoso Despreciable . ¿Porque no te buscas una chica y le pides que te quite la virginidad? o ¿tal vez te gusten los tipos? .

— Grrrrr no soy Gay, me gustan las mujeres, te mataré imbecil, Fractura de (...).

No alcanzó a decir nada, cuando le di un puñetazo en el estómago haciéndolo estrellarse contra la ladera del abismo.

— Aaah, esa armadura, maldita sea. Eres como el Dios de la Lucha. La armadura te da el poder. Tú no lo tienes. Solo lo usas.

— No, te equivocas. Esta armadura debo darle poder. Es como una aura de batalla extra. La armadura del Dios de la Lucha tiene vida propia e incrementa tus habilidades con el poder que esta ya posee. Esta es solo una armadura mágica, solo que más fuerte.

— Sin ella no eres nada, —me dijo el soquete con una sonrisa de burla y triunfo.

Lo miré y me saqué mi armadura, que volvió a su forma de objeto, dejando impresionado a Aleksander.

Luego tomé mis espadas y me las puse en la cintura.

— Jajajajaja, eres el Dios del Cauce y caíste en mis provocaciones. Jajaja, qué idiota eres. Esa es una técnica de tu escuela y caíste en eso. Jajaja, y logre hacerte sacar la armadura. Estás perdido, —dijo, mientras levantaba la espada para destruir la armadura dorada, pero lo lancé con gravedad cientos de metros más allá.

— Estás muerto, —dijo, saliendo de entre los escombros, mientras tomaba Kajakut con ambas manos y empezaba a tomar postura para lanzar Fractura de Gravedad. Rápidamente, conjure Muro de Cristal y aumenté la gravedad frente a mí, logrando bajarle un poco el poder al ataque, pero aún así fue tan fuerte que me lanzó varios metros, mientras varios wyrm de tierra caían hechos pedazos alrededor. La mayoría de Wyrms se elevaron alejándose de la batalla.

Cuando el polvo se disipó, Aleksander corría hacia mí a toda velocidad para lanzarme un ataque, que bloqueé con Muros de Tierra que cortaba como mantequilla mientras corría tras de mí. Mientras, yo me alejaba con magia de viento, cuando destruyó la última muralla, me vio con las manos empuñadas sobre mi cabeza, y le lancé Ejecución Auro (...), quiero decir, Cero Absoluto. Aleksander paró su avance: tomó su espada, y esta desvió el ataque por los lados, dejando ambas laderas congeladas, junto con algunos wyrm de tierra e insectos.

Con gravedad, elevé cientos de piedras que se las lancé a toda velocidad, mientras Aleksander las destruía sin tocarlas, con la gravedad producida por Kajakut.

Mientras en la quebrada, Eris miraba preocupada, y estaba por bajar.

— Eris, debes dejarlo,— le dijo Alex.

— Pero no puedo, Debo protegerlo iré, —dijo lista para saltar.

— Eris, Rudeus no peleará tranquilo si tú estás ahí con él,— le dijo Ruidjerd, momento en que el cielo se oscureció de pronto, formando densas nubes negras que crepitaban en electricidad, y la temperatura hizo que todo se congelara.

— Oh, mierda, salgamos de aquí, ¡Ahora!, —gritó Alex.

— ¿Qué sucede?, —dijo Eris, que no quería salir de la ladera del abismo.

— ¡Rápido, Ruidjerd! Debemos salir de aquí,— le dijo Alex, mientras Ruidjerd tomó a Eris, que pataleaba, mientras huían al bosque.

— ¡Rápido, madre, vámonos !, —le dijo Alex a Atofe, quien siguió a su hijo.

— Suéltame Ruidjerd ¿Qué mierda está pasando?, —preguntó Eris, enfurecida.

— Ese maldito me mintió, —dijo Alex con una sonrisa.

— ¿Quién tu hijo?, —preguntó Eris.

— Jaja, tu esposo, —le dijo, mientras se refugiaban en un agujero que dejó la gran batalla.

Mientras en el abismo, Alex estaba frente a Rudeus, que sostenía la espada Hornet.

— Es hora de terminar con esto, Rudeus. En mi mano derecha, una espada. En mi mano Izquierda una espada, con estas manos co(...).

Pero de pronto vio como la electricidad cubría el cuerpo de Rudeus, y el cielo se volvía negro de extrañas nubes que lanzaban rayos y ventiscas que congelaran todo casi de inmediato. Cuando Alek miró a Rudeus, este tenía su espada por sobre su cabeza tomada con dos manos y estaba flotando varios metros , mientras electricidad chisporroteaba por todo el ambiente. Alek sintió cómo su cabello y los bellos de sus brazos se ponían de punta, mientras todo se oscurecía y no se podía ver nada, todo estaba negro como una noche sin luna.

De pronto,mucho silencio, no se escucha el crepitar de la electricidad . Un silencio incómodo, cuando de pronto Rudeus brillaba de electricidad como si se hubiese vuelto un ser eléctrico.

— ¡Técnica Secreta del Dios del Norte, Fractura de Gravedad!,— Grito Aleksander.

— ¡Quinta Técnica Secreta del Dios del Cauce, Espada del Dios del Agua!,— gritó Rudeus, mientras el ambiente se congelaba y una gran cantidad de electricidad salía de él mientras bajaba su espada . Ese ataque chocó con Fractura de Gravedad, provocando una tremenda explosión que hizo derrumbarse gran parte de las laderas del abismo, después de la exosion hubo un largo silencio, que se rompió cuando alguien salía de los escombros.

—Busqué mis espadas, qué encontré a mi lado, no les había pasado nada. Eso es bueno, una ventaja de tener una espada mágica. Mi vieja espada de dos filos y mi sable se habían hecho mil pedazos cuando los usé para atacar a Alek. ¡Mierda, dónde está ese idiota!, dije, pero tenía las piernas rotas y varias costillas también, así que me lance magia de curación, para luego ponerme de pie y disipando el polvo con magia de viento, preparándome para un ataque de Kalman III.

Pero no era necesario. Lo encontré unos 50 metros más allá. Tenía quemaduras de tercer grado, sus piernas estaban hechas trizas y no tenía brazos. Kajakut estaba a su lado, su pelo había desaparecido y estaba chamuscado. Para que se hagan una idea, estaba en peores condiciones de como Palpatine encontró a Anakin luego de la pelea con Obi-Wan.

— Esa fue la espada mágica del Dios del Agua, jajajaja. ¡Increíble! Ni siquiera mi padre vio esa técnica. Reidar Reí nunca la utilizaba. Decía que era muy poderosa. ¿Cómo te volviste electricidad?,— me preguntó Alek.

— No lo hice. Comprimi electricidad y esta cubrió mi cuerpo sin tocarlo, en una especie de aura de batalla extra. Y cuando bajé la espada, todo ese poder va dirigido al oponente, junto con Cero Absoluto, que congela todo tras ellos. Es una técnica abrumadora. Por eso no la usé. No quería dañar a mis amigos allá arriba.

— Jajaja, desgraciado.

— Ríndete, Aleksander. Te llevaré arriba y te curaré.

— No. Soy un héroe, y no has ganado aún. Te mataré, mataré a los Superd, y mataré al Dios Dragón.

— Ya basta, lunático de mierda. Perdiste, te gané sin armadura, sin nada. Ya ríndete. ¿Tanto para ti es ser un héroe?

— No eres más poderoso que yo. Solo tuviste suerte. Me quedé viendo esa técnica y me desconcentré. Debí atacarte de inmediato.

— ¿Eres un apóstol, Aleksander? ¿El hombre dios apareció en tus sueños?

— Sí, hace mucho tiempo, pero no lo tomé en cuenta. No confío en él.

— ¿Y por qué me atacas, idiota?

— Ya te lo dije. Si te mato a ti y a los Superd, seré un héroe. Ese es mi destino.

— Cállate. No tocarás a los Superd.

— Jajaja, los mataré a todos. Y sobre todo a ese amigo tuyo, Ruidjerd. Lo mataré y lo crucificaré. Y también a todos los amantes de esas bestias: a ti, a tu esposa, a Cliff y a esa elfa, a Doga y a esa chica rubia que estaba con ellos, tu hermana. Los mataré a todos, jajajajajaja, jaja.

— Cállate, te mataré, grité mientras le lanzaba magia de gravedad.

— Aaaaaagh, gritó Aleksander, antes de que reventara en mil pedazos, dejando un charco de sangre, huesos y tripas. El Dios del Norte estaba muerto.

— Eso te pasa por intentar matar a los que amo, imbécil bastardo, —dije, mientras tomaba a Kajakut.

La espada era inmensa, pero muy ligera. Ahora entiendo por qué este tipo la dominaba tan bien. ¡Mierda, qué le digo a Alex?, pensé. Aleksander Era un idiota, pero era su hijo. No, Atofe habló con él, Alex habló con él, y yo le pedí que se rindiera y no hizo caso. Este tarado era un peligro. Será mejor sepultarlo, dije, mientras conjuraba una tumba y con magia de viento empujaba sus restos ahí. Puse una tapa, dije una oración y me volví a poner la armadura dorada, con Kajakut subí usando la gravedad de esta.

Cuando llegué a la cima del abismo, ya era de noche. Mientras regresaba, me topé con dos soldados de Bieheril perdidos, así que los tomé como prisioneros. Resultaron ser un capitán y un soldado. Cuando me vieron con Kajakut y la armadura dorada, entraron en pánico, pero no les hice nada y no trataron de defenderse. Rápidamente se rindieron y los llevé a la aldea. La Batalla del Bosque del No Retorno había terminado.

Un poco más allá sin que Rudeus se diera cuenta había un monumento a las 7 grandes potencias, y el símbolo del lugar séptimo había cambiado, ahora eran tres lanzas entrelazadas, era el símbolo de la tribu Migurd, el mismo símbolo que Rudeus tenía en su collar, el cual Roxy le había regalado cuando tenía 5 años.


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