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90.36% Un Rudeus diferente / Chapter 196: Rúdeus "Reidar Reí" Greyrat

Capítulo 196: Rúdeus "Reidar Reí" Greyrat

Unos días después de enviar los emisarios al rey , Cliff estaba de regreso.

— Bien, Rúdeus, el rey está dispuesto a negociar, pero dice que debes hacer algo por él a cambio de la paz, y así considerará el asunto de los Superd, —me dijo Cliff.

— Considerará, eh, —dije recibiendo una enorme carta llena de eufemismos y palabras burocráticas que apenas leí.

— Bien, iremos para allá, —dije.

Así que llevé a Kalman, Eris, Atoferatofe, Ruidjerd, Cliff, Elinalise y 3 guerreros Superd rumbo a la primera ciudad, ademas de un prisionero como muestra de paz, aunque deje al otro por si el rey me llevaba a una trampa . También llevé la Mark I por si acaso. Decidí dejar la armadura dorada en la aldea Superd, por si Geese nos atacaba en las ciudades y debíamos reagruparnos. Además, esto fue porque Ruidjerd me dijo que si iba con esa cosa, la gente entraría en pánico al pensar que soy el Dios de la Lucha.

Así que mientras salíamos, construí un nuevo puente.

En la aldea se quedó Doga, Zanoba que reparaba la armadura dorada y el Dios Dragón, así que los aldeanos no corrían peligro.

Luego de unos días, llegamos a la ciudad capital de Biehiril.

Todos nos quedaron mirando, e incluso algunos huyeron al ver a Atofe y a los Superd, pero la mayoría nos miraba de prudente distancia.

No hizo falta pedir audiencia. Rápidamente nos hicieron pasar a la sala de Audiencia, donde nos esperaba el rey, los príncipes y los altos ministros de este país.

Luego de dar un saludo noble el rey hizo un gesto para que yo hablara.

— Bien, Majestad, he venido a exigir el cese inmediato de las hostilidades en contra de la aldea Superd por parte de las tropas del reino de Biheril, e imponer condiciones con las facultades que me dio el Dios Dragón Orsted y la alianza contra el resurgimiento de Laplace, que incluye al Reino de Asúra, el reino del Rey Dragón, el Santo País de Milis, las naciones mágicas, y yo mismo como comandante en jefe del ejército del Dios Dragón.

Usted envió disfrazados al Dios del Filo, Gal Farion y al Dios del Norte, Kalman III, sin embargo, hemos destruido a ese grupo de cacería y los otros dioses en esgrima están muertos . Como muestra de que no pretendemos hacer daño, aquí traigo a un prisionero. Como puede ver, está en óptimas condiciones y él puede decirle que los Superd son gente pacífica. No obstante, dejé a un oficial de alto rango en la aldea por si usted pretende tomarnos como prisioneros, Alteza.

El Rey estaba nervioso y con temor, pero trató de mostrarse confiado de sí mismo.

— ¿Y puedo saber quién es usted? (Oh, claro, la última vez vine disfrazado, él no me conoce, pensé).

— Perdón, me presento. Me llamo Rud(…) soy el Dios del Cauce, Rúdeus "Reidar Reí" Greyrat. Yo derroté al Dios del Norte, Kalman III, y he venido con mis generales: el General Grimoire, la emperatriz del filo Eris Greyrat, el Dios del Norte Kalman II, 4 guerreros Superd y la Reina Demonio Inmortal Atoferatofe Ryback.

— Hey, ¿qué hay de mí?, me susurró Elinalise.

— Oh, claro, y ella es Elinalise,— dije, mientras la elfa resoplaba y se cruzaba de brazos.

El Rey estaba sudando, pero aún así nos habló.

— No pretendo seguir con esta guerra, Dios del Cauce. Fuimos amenazados por Geese y los otros dioses en esgrima. Dijeron que los Superd debían ser eliminados y tu venias a destruirnos.

— Ya veo, Alteza. Sin embargo, los Superd son quienes mantienen a los diablos invisibles a raya y a la segunda ciudad en paz de esas bestias. Dígame algo, cuando vine disfrazado la última vez, ¿era usted o Geese quien me recibió y me envió con Gal Farion y Aleksander?

— Fui yo, General, pero estaba amenazado por esos tres.

— Ya veo. ¿Majestad, ha soñado usted con alguien que se presenta como hombre Dios?.

— No, —dijo aterrado, mientras miraba a Ruidjerd y en especial a Atofe.

— Bien, las condiciones del ejército del Dios Dragón son las siguientes: el cese inmediato de hostilidades contra la tribu Superd, la entrada del Reino de Biheril en la alianza contra Laplace en 80 o 70 años, la aceptación de la tribu Superd, y que dejen que sigan viviendo en su hogar que se estableció antes de la fundación de este reino.

No exigiremos cesiones territoriales, ni que se vuelvan un país satélite, ni nada. Mantendrán su independencia tal como están. Y usted seguirá siendo rey, pero deberán empezar con la búsqueda del fugitivo Geese Nukadia y entregarmelo vivo o muerto.

— Bien, esas condiciones son aceptables, General Reidar. Sin embargo, con lo de los Superd, ordenaré que no sean atacados. Pero si quieres que se acepten como ciudadanos, tengo una condición.

— Soy todo oídos, Majestad,— le dije.

— La isla Ogro está tomada por las tropas de la Reina Demonio. Quiero que eso pare. Los ogros son ciudadanos, y perder la alianza con ellos acabaría con nuestro país. Si retiran las tropas, aceptaré a los Superd y los dejaremos crear una aldea al lado sur del abismo del Wyrm de tierra.

— Bien, iremos a la isla y exigiremos la rendición de Malta. No debe preocuparse. No somos asesinos como los idiotas que usted mandó a matarnos. Y no pretendo desestabilizar este país. Como ya le dije, los necesitamos en setenta años.

— Si resuelve lo de los ogros, firmaré la alianza, Dios del Cauce. Nosotros fuimos víctimas aquí. Nunca pretendimos una guerra. Todo esto es por obra de Geese.

— ¿Había alguien más con él? ¿Alguien que no fuera Gal, Alek o Malta?

— No, solo eran ellos cuatro.

— Bien. Majestad, —dije hablándole a Atofe, —Dios del Norte, ¿pueden ustedes hacerse cargo del tratado?,— les dije.

— Wuajajajaja, hay que matar (….)

— Madre, esto es serio, le dijo Alex.

Si confía en mí Dios del cauce , vamos a la tercera ciudad y nos pondremos en contacto con Malta. Si se rinde, lo haremos firmar en Hiurelil en un campo Neutral lejos de la isla.

— Bien, Majestad,— le dije al rey, —viajaremos al puerto y firmaremos la paz con Malta. Le aseguro que su alianza con los ogros no sufrirá daños.

— Muchas gracias,— me dijo el rey, dando un respiro de alivio, y así nos dirigimos al puerto de Hiurelil.

Mientras nos dirigimos a la tercera ciudad, pasamos por Irelil, donde todos se encerraron cuando pasamos. Así que casi tuvimos que obligar a un bar a que nos sirvieran comida, aunque les pagué muy bien y les dije que no debían temer, aunque el hecho de que la reina demonio estuviera con nosotros no ayudaba mucho. Pero debo decir que Alex la controla, y Atofe es muy obediente con él.

Raro, considerando que ella es la mamá. Ja, a ver si Zenith me hubiera aguantado que yo la controlara como lo hace Alex con Atofe. ¡Me habría dado una paliza! Jajaja. Aunque puedo entender a Alex, cuando a Atofe se le van los enanos para el bosque, es difícil controlarla.

Antes de partir, compramos algunos suministros para el viaje, que solo es de dos días, pero decidimos viajar en una carreta para mayor comodidad.

Fue el viaje más raro que he hecho hasta ahora. Habíamos dos dioses en espada, una reina demonio, el posible futuro papa de Milis, una emperatriz espada, Ruidjerd héroe legendario, tres bravos guerreros Superd, y Elinalise.

— Oye, idiota, pon que soy una aventurera de clase S, —me dijo Elinalise, que estaba leyendo lo que escribía en mi diario.

— Oye, no espíes lo que escribo, —le dije.

— Al menos escribe algo como la esposa del futuro papa, o la abuela de mi esposa.

— Está bien, está bien. Dios, eres igual a Silphy cuando te molestas, Elinalise. Por cierto, ¿qué haces aquí? No deberías estar con Cliff.

— Oh, mi Cliff se durmió, dijo, apuntando a Cliff, que se había dormido con la cabeza apoyada en el hombro de Atoferatofe, que también iba dormida con su cabeza apoyada en la de Cliff.

Cuando los vi, hubiese deseado tener una cámara fotográfica. Aunque rápidamente hice un boceto de cómo iban, y si salíamos con vida, le diría a Zanoba que pintara un cuadro gigante para ponerlo en la cabaña cuando la reconstruyamos.

Mientras hablaba con Elinalise, Alex conducía la carreta mientras conversaba alegremente con los Superd más jóvenes, y un poco más allá, Eris y Ruidjerd hablaban de mi familia y las aventuras que habíamos tenido.

Por cierto, por si te preguntas, la Mark I la llevaba en otro carro que construí con magia extra fuerte de tierra, y tirada por una bestia parecida a un toro gigante que venía tras nosotros, la cual era conducida por uno de los Superd.

Una vez llegamos a la tercera ciudad, arrendamos una posada solo para nuestro grupo, y tuvimos que pagarle al dueño el triple, debido al susto y a que nadie más podría entrar. Esa misma tarde, Atoferatofe y Alex tomaron un bote rumbo a la isla Ogro, que a la distancia solo se veía como un volcán. De hecho, la isla me recordó a Hawái y ese volcán, ¿cómo se llamaba? ¿Volcán Boludo?, ¿Pelotudo?, ¿Sacoewea?, ¿Agarramelasgüevas? ¿Mateeweas Oh, claro, ya recuerdo. Volcán Kilawea, era ese volcán que está en erupción todo el año.

Yo no viajé, porque según Atofe, ella y Alex eran suficientes para someter al cabeza hueca de Malta (que me dicen la cara dura).

Como sea, Eris, Ruidjerd y yo nos subimos al faro de la ciudad y de ahí los mirábamos con mi ojo de la visión distante.

— ¿Qué ves, Rudeus?, dijo Eris, mientras miraba por sus binoculares.

— Pues Alex le va diciendo algo a Atofe.

— ¡Vaya, Rudeus! Ese ojo de visión distante es increíble,— dijo Ruidjerd, que miraba por otros binoculares. —Por cierto, qué gran objeto mágico es esta cosa para ver de lejos.

— De mágico nada, Ruidjerd. Solo usa cristales ópticos como los de las gafas.

— ¿Y se te ocurrió a ti?

— Claro, le dije con orgullo.

— Deja de mentirle, Rudeus. Plagiaste esto de tu otra vida y lo patentaste aquí.

— ¡Siempre tienes que dejarme mal con mis amigos, Eris!

— Sí, él ha plagiado muchas cosas, Ruidjerd: esto, el reloj, el telescopio, los libros que ha escrito, el ajedrez, la imprenta, el martillo que usaba, las armas. Lo único que se le ha ocurrido a él son esas tablillas de comunicación y el sistema de retrete que tenemos en casa. ¡Ah! Se me olvidaba. También plagió la piscina y el fútbol.

— ¿Hablas de ese juego que les enseñaste a los niños de la aldea? ,— me preguntó Ruidjerd.

— Sí, lo siento, pero Eris fue la de la idea del plagio. Yo le contaba las historias y ella es coautora de esos libros y ya van 4. Además, ella me hizo inventar muchas cosas.

— Eso no es cierto,— Ruidjerd, le dijo Eris.

— Sí que lo es, Ruidjerd, no le creas. Ella me alienta al plagio.

— Uff, ya dejen de pelear. Aún son unos niños, Comportense. Tú eres una Emperatriz del Filo, y tú, Rúdeus , eres la Séptima Potencia Mundial, por Dios santo.

Y bueno, en este mundo nadie conoce esas cosas, así que las tomaré como que son tus inventos, Rudeus. Además, nadie de nosotros ha visto los originales.

— Si tiene algo original, Nanahoshi siempre convoca cosas de ese mundo, —le dijo Eris.

— Creo que están llegando, nos dijo Ruidjerd, interrumpiendo mi discusión con Eris. Cuando usé el bigote, quiero decir, el ojo de la visión distante, Atofe y Alex se reunían con un ogro gigante, que deduje era Malta, ya que estaban muy lejos, así que mi ojo apenas podía verlos.

— ¿Qué está pasando, Rúdeus ? —Ya no veo nada, me dijo Eris.

— Kalman y Atofe están hablando con Malta. Hay varios ogros amarrados y rodeados por la guardia de Atofe. Moore está ahí, pero no se ven dañados.

— ¿Van a pelear?, —preguntó Ruidjerd.

— Creo que no. El Dios Ogro se ve muy tranquilo. Diablos, con este ojo puedo ver, más no escuchar, —les dije.— Esperen, esperen. Atofe le dijo algo a Moore. Si, liberaron a los prisioneros, Malta agachó la cabeza(…) pero Alex le dice algo y apunta hacia Hiurelil. Bien, creo que Malta invitó a Alex y a Atofe adentro de su fortaleza. ¡Qué raro!, —dije.

— ¿Qué cosa, Rudeus?, —preguntó Eris.

— Nada, las casas de los ogros son muy parecidas a las casas tradicionales que vi en el país de Nanahoshi en mi otra vida.

— ¿En serio? ¿Y tu casa cómo era?, me pregunto Eris.

— Distinta. Era pequeña, de material ligero. Yo la construí con mi hermano de mi antigua vida. Tenía forma de L, y había un olivo fuera en el patio de en medio.

— Mmm, me gustaría verla, dijo Eris.

— Bueno, amor, si salimos vivos, usaremos ese artefacto que les dio Ariel para espiarme.

— ¿Esa mujer hizo qué?, dijo Ruidjerd, algo molesto.

— Oh, no te preocupes, le dijo Eris. Solo nos lo dio para aplacar los celos de Silphy y Nanahoshi.

— Eso no me parece bien, dijo Ruidjerd.

— Tranquilo. Con eso podemos ver los recuerdos de Rudeus y su otra vida, o a ti no te da curiosidad de ver ese mundo.

— No, me parece mal. ¿Tú, Rudeus, estás de acuerdo con esto?

— Sí, no tengo nada que ocultar, Ruidjerd. Además, las chicas quieren ver ese lugar, aunque no tiene nada de interesante.

— ¿Cómo puedes decir eso, Rudeus?

— Porque aquí existe el maná, Ruidjerd. Hay monstruos, otras razas, magia de curación, aura de batalla, mujeres hermosas, magia de curación… aquí es genial. Me encanta este mundo, le dije.

— Mmm, ya veo. Si lo ves desde ese punto de vista, me dijo Ruidjerd, con una sonrisa.

— Y ahora qué, Rudeus, me dijo Eris.

— Nada. Está anocheciendo. Será mejor ir a cenar, dije.

Cuando cenamos, nos dieron sopa de pescado muy buena, que me recordó las sopas de pescado y marisco que comía en mi mundo después de una fuerte resaca, pero tenía un sabor diferente, parecido a la comida que probé en Japón.

— Disculpe, le dije a la mesera, ¿qué tiene la sopa?

— Oh, licor de los ogros y una pasta fermentada que se hace con los frijoles con los que se hace el licor de ogros.

— Ya veo.

— Oye, Rudeus, ¿eso no es lo que Nanahoshi estaba buscando? Recuerdas ese tal miso para la comida que prepara ella.

— Mmm, no lo sé. Puede ser. Creo que le llevaré unos kilos, dije.

Por cierto, ahora comíamos más tranquilos, ya que Atofe empezaba a reír como loca y los meseros entraban en pánico, aunque aún le temían a los Superd. Aunque la actitud amable de Ruidjerd y la actitud parlanchina de los otros dos Superd bajaron mucho la tensión, al punto de que una mesera mestiza ogro empezó a hablar con los otros tres Superd.

— Oye, Cliff, ¿qué se sintió dormir abrazado con Atofe?, le dije, molestándolo, aprovechando que estaba frente a mí con Elinalise.

— Ya cállate, idiota. Casi me muero del susto cuando esa loca se puso a reír y la vi frente a frente.

— Elinalise me dijo que te dejara dormir con ella.

— ¿Eso es cierto, Liz?

— Bueno, amor, te veías muy cómodo durmiendo. No quise molestarte, le dijo la elfa, sonriendo.

— Dios, pensé que me iba a matar. Tendré pesadillas por meses, como esa vez cuando casi nos captura.

— Oh, vamos, exageras. Además, Atofe es atractiva, si dejas de lado su sed de sangre, su risa de maniática, su violencia, y su escasa inteligencia. Mmm, Carl Ryback si que era un loco, dije.

— Sí, también lo era,— me dijo Ruidjerd, con una mueca de sonrisa, recordando el pasado.

— Estás loco, Rudeus, —me dijo Cliff, mientras Elinalise lo abrazaba para calmarlo.

— Cuénteme esa historia, —nos dijo Ruidjerd, así que contamos esa anécdota, de como conocimos a Atoferatofe. Los Superd más jóvenes estaban muy atentos a los detalles.

Luego de esa agradable cena, y luego de que a Cliff casi le diera un ataque de ira cuando dije que haría un cuadro donde salga él con Atofe durmiendo, nos fuimos a nuestros cuartos.

Así que, luego de bañarnos con Eris, nos fuimos a la cama. Tuvimos la mala suerte de que Elinalise y Cliff estaban en la pieza de al lado, y la maldita elfa gritaba como si la estuvieran matando (con el puñal de carne).

— Mmmmm, Eris, te ves muy linda esta noche.

— Olvídalo. Ya dijimos que cuando matemos a Geese.

— Mmmmm, pero Eris, solo una. ¿Qué te cuesta? No seas mala, —le dije, besando su cuello.

— Ya te dije que no, —me dijo, dándome un codazo.

— Aucht, bien, ¿y el psspspsps, fufufufu…?

— Te lo daré, pero cuando matemos a Geese.

— ¡Qué malvada eres! ¿Y si muero?

— Mmmmm, te lo daré en la otra vida.

— ¡En la otra vida, maldita sea! No sé por qué no quiere nada, si cuando ella quiere, me usa como su esclavo .

— ¿Qué demonios estás murmurando, Rúdeus ?

— Nada, amor.

— Mmmm, ya durmamos. Abrazame,— me dijo, así que la abracé por detrás mientras le agarraba las tetas. Aunque ella no dijo nada, por el calor de su piel estoy seguro que Eris también tenía unas ganas tremendas de hacerlo.

— Oye, Rudeus, ¿estás durmiendo con una daga?

— No es una daga, Eris.

— Mmmmm, sabes que… vete a dormir con los Superd.

— Pero amor…

— ¡Yaaa!, me dijo, dándome un golpe en el estómago.

Así que esa noche fui a dormir donde se hospedaban los Superd.

— ¿Qué te pasó, Rudeus?, me preguntó Ruidjerd.

— Nada, Eris no está de buen humor.

— Mmmmm, mujeres, no, ¿quien las entiende?— me dijo Ruidjerd, con una sonrisa.

Al día siguiente, me había quedado dormido cuando, de pronto, Eris me despertó.

— Rudeus, están aquí.

— ¿Quién está aquí, Eris? ¿Eris?, pero ella se dio media vuelta y bajó a la calle.

Cuando llegué, la encontré con ella y Ruidjerd con sus armas a la mano, y sentado en medio de la calle, el Dios Ogro Malta, con su imponente tamaño.

De pronto, Kalman se acercó a mí y me dijo que todo estaba listo. Así que me acerqué a Malta mientras todos me abrían el paso.

— Yo rendirme, isla muy preciada, tropas negras no dañar a no combatientes, reino rendirse, yo cuidar ogros.

— Dios Ogro Malta, soy el Dios del Cauce, Reidar Reí (ya dije que odio llamarme así, pero en estos casos ese título pesa). Como general del Dios Dragón, le aseguro que los ogros no sufrirán ningún daño, y tampoco queremos que Biehiril desaparezca. De hecho, nada cambiará. Su alianza con este reino está intacta.

— Yo entender. Biehiril cuidar ogros, ogros cuidar Biheiril.

— Dios Ogro Malta, debo preguntar: ¿Usted es un apóstol del Dios Humano o ha soñado con alguien que dice ser Dios?

— No. Yo solo cuidar ogros. Geese venir y decir que usted matar ogros, pero usted no dañar no combatientes. Geese mentir y luego huir. Yo destruir tu casa, pero no dañar a no combatientes.

— Lo sé. Aunque atacaste mi cuartel y mi padre y esposa, escucha. Ya que estabas siendo engañado por Geese, pasaré por alto esta afrenta. No pretendo enemistarme contigo, y necesito de ti de ahora en adelante.

— Si tú querer, puedes matarme, —dijo, agachado la cabeza.— Pero, por favor, cuidar ogros.

— Te mataré solo si me traicionas y rompes la paz. Levanta la cabeza, —le dije.— Dios Ogro Malta, quiero que te unas a mí y cacemos a Geese.

— Lo haré. Pero si yo morir, tú cuidar ogros.

— En nombre del Dios Dragón y como Reidar Reí, te doy mi palabra. Los ogros están, desde hoy, bajo la protección del Dios Dragón. Pero si tú me traicionas, Malta, acabare con ustedes, —dije amenazándolo.

— Yo tener honor, no traicionar.

— Bien. En ese caso, acepto tu rendición, Dios Ogro, y las tropas se retirarán de inmediato de la isla,— le dije en lengua demoníaca.

El Dios Ogro me miró sorprendido y asintió con la cabeza.

— Entonces brindemos, Dios del Cauce, —me dijo, en perfecta lengua demoníaca.

Así que nos sirvieron un trago a mí y salsa de soya a Malta.

— ¡Por los cuernos de un ogro!, dijo Malta bebiendo el trago.

Y así se firmó la paz con Biehiril. Gané un aliado y los Superd un hogar.

Esa tarde , la guardia de Atofe dejo de la isla y los ogros trajeron mucho licor, pescados y mariscos y se celebró un gran banquete en plena playa de Hiurelil.

Bebimos y comimos con los ogros, los Superd, incluso la guardia de Atofe, la cual hizo un show como esa vez en Gaslow. Todos estaban ebrios y muy felices. Ya de madrugada, poco antes del amanecer, estaba muy ebrio, pero alguien no estaba. Así que me dirigí a la playa, donde encontré a Alex bebiendo solo. Así que me desintoxique y fui con el.

— ¿Estás bien, Alex?

— Oh, Reidar, ¿quieres acompañarme?

— Dime solo Rúdeus . Escucha, Alex, con respecto a Aleksander, yo…

— No digas nada. Tranquilo, no te odio. Aún te considero mi amigo. Lo que pasó fue culpa de mi hijo.

— Aún así, eres su padre, y yo me siento culpable, aunque él amenazó con matarnos a (….)

— No te preocupes. Alek siempre fue un prodigio con la espada. Ese chico sabía dónde estarían los monstruos. Lamentablemente, creció con esa estúpida fantasía sobre mi leyenda. Fue mi culpa. Quise criarlo como crié a Randall, casi como un hermano mayor. Pero debí controlarlo. Era mi deber como padre. Mi querida esposa siempre me regañó por eso, y no le hice caso. Pensé que cuando madurara, lo entendería. Y por eso le di el título de Dios del Norte y la espada para que madurara, no para que se volviera un déspota.

— Yo no sabría qué hacer si perdiera a un hijo, le dije.

— Siempre serán hijos. Pero cuando uno se vuelve malvado, no hay opción, Rudeus. En especial con Alek.

— No creo que fuera malvado. Creo que era testarudo.

— Puede ser, jaja. Toma un trago, acompáñame a brindar por mi hijo,— dijo, pasándome una botella, a la que le di un sorbo.

— ¿Qué demonios es eso?, —dijo de pronto Alex, mirando al océano.

— Yo no veo nada, —le dije.

—¿ Como que no?, ahí, a unos quinientos metros, se ve algo dorado.

— No veo nada.

— Desactiva tus ojos de demonio, —me dijo.

Así que les quité el maná y quedé con vista normal, hasta que ahí lo vi. El agua brillaba de color dorado.

— Oye, Alex, esto no me da buena espina.

— A mí tampoco, —me dijo, mientras ese brillo se acercaba a nosotros.


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Capítulo 197: Batalla de Hiurelil, los últimos apóstoles.

Estábamos ahí con Alex, mientras esa maldita cosa emergia del océano, dos metros y medio de altura, dorado, pero un dorado que provocaba miedo, era algo aterrador. Tenía seis brazos y tapaba todo su cuerpo, aunque tenía unos tacones muy,¿como decirlo?, "aputados" .

Y sentado ahí, en el hombro de ese conjunto de armadura , estaba un tipo con una túnica con capucha como la de un sacerdote franciscano, pero de color blanco con trazos púrpura y morados, ademas de collares y anillos, que de seguro son objetos mágicos. Cuando se sacó la capucha, vi un rostro familiar, era el infeliz traidor e hijo d e puta del cara de mono.

— ¡Vaya, hola jefe! No pensé que te encontraría aquí, — me dijo Geese, con una sonrisa de confianza.

— Wuajajajaja, tu plan salió ma Geese. Dijiste que llegaríamos aquí sin llamar la atención, y justo estaban aquí. ¿No es eso gracioso? Jaja, Wuajajajaja.

— Esto es malo, Reidar —me dijo Alex.

— Esa risa la conozco, —pensé-. ¿Badigadi, eres tú?,— le dije.

— Wuajajajaja, así es, Rúdeus . Vaya, Alex, también estás aquí, jajaja Wuajajajaja, —nos dijo.

— ¡Tío, qué significa esto? ¿Que haces con el? , —le dijo Alex.

— ¿Acaso no es obvio? Soy un apóstol del Dios Humano. Wuajajajaja. Yo, junto con Vita, Aleksander, Malta y Gal Farion, vamos a matar al Dios Dragón y entonces (...).

— Oye, no le digas nuestros planes,— le dijo Geese.

— Oh, cierto wuajaja, pero ya estamos aquí, que más da que lo sepan, —dijo Badigadi .

— Estas jodido, jefe. El hombre Dios me contó de tu triunfo en la batalla con los dioses en esgrima, pero ahora no podrás hacer nada, estas muerto jefe —me dijo con una sonrisa .

— Te voy a cortar la lengua, los ojos y te los voy a meter por el culo, mono de hijo de un ejército de putas, —le dije. Pero Alex me hizo un gesto para que me quedara quieto.

— Jajajaja, no podrás, jefe. Puede que matarás a Gal y Alek. Pero ahora estoy aquí con alguien que tú no podrás hacer nada. Este caballero es muy famoso, sabes.

Badigadi infló el pecho y puso manos en su cintura. Wuajajajaja. — Yo soy el Dios de la Lucha, Badigadi. Hace cuatro mil años, maté al Dios Dragón Laplace con esta armadura. Wuajajajaja, estás muerto, Rúdeus Greyrat.

— Tú no eres el Dios de la Lucha, eres solo el portador, idiota. La armadura es el dios. Sin ella, no eres más que un cobarde, traidor y pusilánime, marica. Yo te respetaba, peor siempre fuiste mi enemigo bastardo,? cierto? .

— Wuajajajaja, solo ahora, puedo entender tu rabia, muchacho. Pero tengo una deuda. El hombre Dios, el me mandó a verte y me. Impresionó tu capacidad de maná, fueron unos meses muy agradables en la universidad, eso es cierto me divertí con ustedes, pero luego apareció ese Superd y el hombre dios me habló denuevo, luego me hizo llevar a Ruidjerd con los Superd sobrevivientes . Wuajajajaja, después fui a buscar esta armadura y me ordenó matarte a ti y al Dios Dragon,

Wuajajajaja. — Escucha, Rudeus. Yo, el Dios de la Lucha, Badigadi, te (….).

Pero Antes de terminar la frase, Alex lo Interrumpió.

— ¡Yo soy el Dios del Norte, Alex Ryback Kalman II! ¡Dios de la Lucha, te desafío a un duelo!, le Dijo Alex.

— ¿Qué demonios estás haciendo?,— le dije a Alex.

— Dándote tiempo. Ve por la armadura, —me dijo.

Mientras, Badigadi quedó en silencio.

— ¡Ya matalos de una vez!, —dijo Geese.

— No puedo. Alex me retó a un duelo. Como Rey Demonio Inmortal, es mi deber aceptarlo,— le dijo Badigadi, dejando atónito a Geese.

— ¡Mierda, era Badigadi! ¿Cómo no me di cuenta antes? Kishirika me lo advirtió. Maldito hijo de puta, siempre fue un espía del hombre Dios, —pensé.

— Rápido, Rudeus, ve a buscar a los demás, me dijo Kalman.

— ¿Y tú qué vas a hacer, Alex?

Él me miró y me sonrió.

— Voy a morir aquí. Ahora apresúrate, —me dijo, lo mire y salí corriendo mientras Alex me cubría las espaldas.

— Maldición, Badigadi, mira, se escapó, —le dijo Geese.

— Wuajajajaja, tranquilo. Si vives apurado morirás rápido, mi macaco amigo, Wuajajajaja. Además, Alex no es rival para mí. Es solo un don nadie, Dijo Badigadi mirando a su sobrino.

— Jajaja, te crecieron las pelotas, tío Badigadi. Siempre has sido un estúpido que se cree inteligente. Ahora te haces el poderoso porque estás con esa armadura. Jajaja, bueno, te entiendo. Sin esa cosa, no eres más que un pusilánime y debilucho idiota. Te dices el Rey Demonio más poderoso, pero no eres nadie sin esa cosa. Además, tú no eres el Dios de la Lucha, lo es la armadura.

— Wuajajajaja. Mira quién habla. El niño idiota que recorrió el mundo solo para que lo llamaran héroe. Eres tan idiota como mi hermana. Solo sigues siendo un pusilánime niño que no sabe nada. Yo maté al Dios dragón Laplace, el gran héroe de los humanos, enemigo de los demonios y el hombre Dios. Wuajajajaja Fui yo quien le robo la armadura y destruí la existencia del ser más poderoso de la historia.

— ¿En serio, fuiste tu ? Eso no lo sabía. Vaya, eso es una gran historia tío. Cuéntame sobre ello, —le dijo Alex .

— Wuajajajaja, pues verás, joven Alex, en ese tiempo yo estaba en el gran palacio de (….).

— Oye, Majestad, no es momento para historias. Debemos matar al Dios Dragón y a Rúdeus , le interrumpió Geese.

Punto de vista de Alex. — Oh, claro,debemos matar a ese maldito niño. Wuajajajaja. Así que ganando tiempo, eh, Alex — dijo Badigadi, mientras se dirigía a mí.— Traté de atacarlo, pero sin una espada era poco lo que podía hacer. Cuento corto, me sacó la mierda, rompió mi báculo y lo que quedaba de mi armadura, ya son armas traté de pelear con mis puños, saqué la fuerza de mi madre, sin embargo esa armadura hacía a Badigadi indestructible, eso sumado a su inmortalidad. No alcancé a aguantar cinco minutos hasta que estaba totalmente derrotado y herido sobre la arena.

— Wuajajajaja, ahora morirás, Alex. No es que te odie chico, te estimo mucho sobrino. Pero el hombre Dios dice que serás un escollo para él en el futuro . Wuajajajaja esa maldita manía de seguir la alianza de tu padre con los dioses dragon te costará la vida Alex.

— Wuajajajaja, Jajaja, Jajaja Jaja, —dijo de pronto una voz, y una figura en armadura negra se posicionó delante de mí. Era mi madre, que había llegado.

— ¿Qué mierda haces con eso puesto, Badigadi? Esa es la armadura del enemigo,—le dijo Atofe a su hermano.

— ¿No lo ves, hermana? Soy el Dios de la Lucha, un discípulo del hombre Dios.

— Wuajajajaja, estúpido, no eres más que un estúpido, Badigadi. Jaja, Wuajajajaja, te mataré, —dijo Atofe sacando su espada .

— No puedes, Alex, me retó a un duelo. No puedes interferir.

— ¿Es eso cierto, Alex?, me dijo mi madre.

— No, no lo hice, dije, usando el viejo truco de mentir.

— Alex dice que no te desafío. Wuajajajaja. Creo que te mataré si (….) Wuajajajaja, debilucho, por eso usas esa cosa. Wuajaja.

— Tú eres aliada de Rúdeus, que usa una armadura también, hermana .

— Sí, pero él la creó. Él es listo. Tú eres un debilucho, idiota. No podrías crear algo así. Se lo robaste a Laplace. Wuajaja, lamentable, niño idiota. Wuajajajaja, —dijo Atofe, lanzándose al ataque. Y tras ella, Malta, que se lanzó al ataque, mientras Elinalise me cargaba y Cliff me curó.

Punto de vista de Rudeus.

Atofe, Malta, Ruidjerd y Eris atacaban al Dios de la Lucha, sin embargo, no le hacían daño. Un aterrador brillo dorado y resplandeciente aparecía cada vez que lo golpeaban en alguna zona, Badigadi se los sacaba de encima muy rápido. Elinalise y Cliff estaban en la retaguardia, y yo en medio, dentro de la armadura. Mi objetivo era matar a Geese, así que le lancé Explosión Galáctica, mientras las bolas de plasma pasaban por sus lados y volvía a gran velocidad mientras ordené retirarse a mis aliados, protegiéndolos con el muro de cristal.

Cúando Las esferas de plasma se estrellaron gran badigadi, produjo un gran estallido que elevó el agua varios metros. Cuando se disipó la bruma, Badigadi y Geese estaban intactos.

¡Maldita sea! Ese hechizo destruyó a Atofe la última vez y no les hizo nada, pensé.

Mientras, los chicos seguían atacando, pero el Dios de la Lucha estaba jugando con ellos. Incluso con Geese en sus hombros, desviaba nuestros ataques sin ningún problema.

— ¿Qué hago? Mierda, ¿qué hago?, —pensé. Miré a Cliff y le di una señal con la mano. Ya que estaba en la armadura, era la única manera de entenderme con él.

Cliff asintió y empecé a cargar Rayo. Le daría tanto maná que rosaria casi al nivel divino. Negras nubes taparon la luna de esa madrugada de Hiurelil. Pude ver a Alex que dejó de pelear y miró al cielo, mientras Eris y Ruidjerd se alejaban del Dios de la Lucha. Solo Malta y Atoferatofe seguían atacándolos, pero los desgraciados no se movían. Mientras las negras nubes se formaban, una gran cantidad de energía eléctrica en la atmósfera se seguía cargando y cargando. En ese momento, el Dios de la Lucha golpeó y sacó volando a Malta y a Atofe.

Así que le deje caer el hechizo de lleno, fue con el rayo más poderoso que había lanzado. La cosa, más que rayo, parecía un pilar de plasma que dio un ruido ensordecedor e hizo estremecer la tierra, fue tan fuerte la explosión sonica, que hasta Alex se tapó los oídos. Mi objetivo era matar a Geese, y debido a que no puedo verlo con los ojos demoníacos ya que está con Badigadi, le lancé un ataque masivo.

Cuando el rayo cayó, provocó que el agua subiera cientos de metros y cayera con fuerza. A pesar de estar a la orilla de la playa, el ataque afectó al mar más profundo y vimos cómo una ola de tamaño apocalíptico venía hacia nosotros. Debían tener unos quinientos metros, pero eso ya lo sabíamos , porque en ese momento Cliff terminaba de recitar un hechizo santo de tierra, provocando una gran columna de arena que chocó con la ola y juntas se neutralizaron.

Todos guardamos silencio mientras disipaba la niebla provocada por el ataque, con magia de viento. Pero donde debía estar el Dios de la lucha y Geese no había nadie. Ahí tuve un muy mal presentimiento, que pude ver también en la cara de Alex, Ruidjerd y Eris. En ese momento, a mi lado, cayó pesadamente algo dorado, casi del doble del tamaño de mi armadura, y me dio un golpe a tres puños. Ahí perdí la conciencia.

Punto de vista del Dios del Norte.

El Dios de la Lucha cayó del cielo de manera veloz y golpeó al Dios del Cauce, destrozando su armadura, sacándolo por la pared de atrás como un muñeco. Cayó dando un feo golpe en la arena y estaba inconsciente, su esposa llegó rápidamente corriendo a su lado, mientras gritaba desesperada su nombre .

Malta estaba herido de un hombro, a mamá le faltaba una pierna, pero se estaba recuperando. Moore, más atrás, le lanzaba ataques mágicos al Dios de la Lucha junto con la guardia personal de mi madre, pero no le hacía ningún rasguño, pero eso bastó para que su atención cambiara de Rúdeus a nosotros, dándole tiempo a nuestros aliados de curarlo. Si esto seguía así todos Moriríamos aquí.

Pero el Dios del Cauce podría hacerle algo con su técnica, sin embargo, está inconsciente. Mamá lanzó un ataque, pero el Dios de la Lucha le dio un golpe tan fuerte que la desintegró en mil pedazos y sus partes se esparcieron por cientos de kilómetros, fue un golpe aterrador, un golpe qué destruirá una ciudad de un golpe, Solo quedo su espada en la playa.

El Dios Ogro atacó gñeandolo de manera brutal, sin embargo el. Dios de la lucha lo tomó de ambos brazos y piernas dejándolo en una posición expuesta. Badigadi le dio un golpe con dos brazos restantes en su cabeza, reventándole el cráneo haciéndole estallar su cabeza en una explosión de sangre y sesos , dejando un charco de sangre en la arena mientras el cadáver de Malta convulcionaba en el suelo.

Eso provocó el pánico y la huida de los ogros de Hiurelil.

— Rápido, Ruidjerd, Eris, Cliff y Elinalise, ¡lárguense de aquí con los otros Superd!, les ordené.— Moore, ¡retírate con tus tropas ahora!,— le dije.

Moore me miró y asintió con la cabeza. Sín mi madre, el la guardia personal ya no tienen nada que hacer. Ellos se retirarán a Gaslow a esperar que mamá se regenera y regrese. A mamá le tomará años en regenerarse, pero está viva ya que vi pedazo enteros cuando fue desintegrada.

Cuando miré atrás, Cliff había curado a Rúdeus, pero este aun estaba inconsciente, mientras Eris se lo echaba a su espalda y salían corriendo rumbo al bosque.

— Bien, supongo que hoy moriré, dije, tomando la espada de mi madre, la Rompemandíbulas. Jaja, es la segunda vez que le robo la espada a mamá. Ella no permite que nadie tome sus espadas, ni siquiera mi padre y menos yo. Jajaja, estuvo por años molesta cuando rompí su otra espada, cuando maté a Kajakut. Por eso recibió tan solemnemente esta espada cuando Julián Jalisco se la dio. Es una de las 49 espadas mágicas, hecha con los huesos de Kajakut. Recuerdo que vivía en el fuerte de Gaslow con Shaina y Chikita en ese tiempo, cuando ese viejo estirado de Julián llegó a regalarle esta espada a mamá, diciéndole que la nombró Rompemandíbulas, en honor al abuelo Necross. No sé por qué recordé eso. Bueno, supongo que uno piensa cosas así cuando está por morir. Jajaja, si tuviera a Kajakut tal vez podría hacerle algo. Maldita sea, esperé por siglos un combatiente así, y aparece cuando ya no tengo a mi espada. Jajaja, no, esto es así, Un héroe siempre va al frente contra un rival con quien no tiene posibilidad de ganar. Como papá contra Laplace. No hay mejor manera de morir.

Alex levantó la espada de su madre por sobre su cabeza.

— En mi mano derecha una espada, en mi mano izquierda una espada, con estas manos cobraré incontables vidas, ofreceré cien millones de muertes, soy Alex Ryback, el Dios del Norte, Kalman II.

Dije, lanzándome contra Badigadi, que me lanzó un golpe, pero me agaché y le di en las piernas, haciéndolo resbalar. Momento en que esquivé un puño que venía a mi posición. Podía sentir cómo el poder salía de mi interior y llegaba a la Rompemandíbulas. Trate de matar a Geese, pero Badigadi lo bloqueó. Logré cortar la armadura, pero esta se regeneró muy rápido.

Corrí por la lateral arrastrando la espada por el suelo mientras esquivaba los golpes del Dios de la Lucha. Este golpeó el suelo generando una grieta que esquivé saltando y apuñalando su espalda. Sin embargo, la armadura volvió a curarse.

— ¡Qué mierda haces, Badigadi? ¡Ya mátalo!, le dijo Geese.

— Wuajajajaja, tranquilo, el pequeño Alex no puede conmigo.

Alex nuevamente corrió hacia Badigadi con la intención de matar a Geese. Alex se había percatado de que Geese era el cerebro, y matándolo a él podrían tratar de hablar con Badigadi y retrasar su ataque, o simplemente perderlo con magia y ataques de guerrilla hasta llegar con Orsted. Pero en el último ataque en que Kalman apuñalo a badigadi en el pecho, recibió un fuerte golpe en el en el estómago que lo tiró contra el suelo.

— ¡Aaaaagh, maldita sea!, —dijo Alex, mientras el Dios de la Lucha lo tomaba de un brazo y ponía el rostro de Alex frente a su cara.

— Ves, pequeño Alex, no eres más que un niño idiota. ¿No puedes conmigo?.

— Jajaja, no vales nada, tío Badi. Eres un idiota. Jaja, mírate, engañado y controlado por ese mono. ¡Qué bajo has caído!

— Él me derrotó. Me desafió a un duelo, y me ganó.

— Un duelo. Jajajaja, imposible.

— Me derrotó bebiendo.

— Wuajajajaja jaja ja, eres un imbécil, te engañó. Jajajaja, mamá tenía razón. No eres más que un imbéciles que se cree un genio solo porque tienes 700 años y sabes leer literatura humana . Jajajajajaja maldito payaso .

Badigadi le arrancó la cabeza a Alex y la arrojó al mar. Luego partió su cuerpo en dos y luego en cuatro y lo lanzó nuevamente al mar.

— Vaya, eso fue brutal, Badi, —le dijo Geese.

— Se lo merecía. Siempre fue un tonto como mi hermana y un justiciero de tercera como su padre . Ahora le hará compañía al idiota de su hijo en el infierno, Wuajajajaja .

— Mmm, ya vamos. Hemos perdido mucho tiempo. Destruyamos Hiurelil y a los ogros, y vamos tras Rúdeus, —le Dijo Geese .

— No. Yo solo mataré a Rúdeus y a Orsted. No mataré a gente inocente solo por matar, entiendes.

— Bien, entonces vamos tras ellos. Si vas a toda velocidad, los atraparemos pronto.

— Wuajajajaja, le quitas lo divertido a la vida macaco. No, iremos lento por el bosque, disfrutando de la vista, y les daremos tiempo de reagruparse. Así será más divertido matarlos. No tiene ninguna gracia matar a heridos y gente débil.

— Esto no es un juego, Badigadi, —le dijo Geese.

— Wuajajajaja, no te preocupes, mono. Es imposible que me derrote . Solo Orsted puede ser un problema, pero lo mataré como maté a Laplace.

— Eso no destruyó el antiguo continente.

— Wuajajajaja, así es. Seguro todo el norte del continente central será destruido. Jajaja. Wuajajajaja, por eso deberás huir cuando me enfrente a Orsted.

— Pero acabas de decir que no matarías inocentes, y ahora dices que atacaras a tal punto que destruirás el norte del continente, matarás a cientos de miles.

Wuajajajaja eso es daño colateral, no es lo. Mismo que asesinar inocentes por solo el placer de matarlos, no soy un genocida, Wuajajajaja.

Uuuf, Está bien, ya vámonos, —le dijo Geese.

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Un dulce aroma me llenó las fosas nasales, y las cálidas caricias del suave cabello de una mujer acariciaban mi rostro. Cuando abrí los ojos, vi que alguien me llevaba en su espalda, mientras corría por un bosque que aún tenía un poco de nieve. Cuando recuperé mejor la conciencia, me di cuenta de que era cargado por Eris.

— Mi amor, ¿qué pasó?, le pregunté.

— Rúdeus , Rúdeus, ¿estás bien?, dijo Eris, parando su carrera mientras me depositaba en el suelo y me daba un fuerte abrazo.

— Pensé que había muerto, amor. ¿Estás bien?, me dijo con una cara que no le veía hace años. Tenía la misma cara cuando desperté ese día que Orsted casi me mata en la mandíbula inferior de Wyrm Rojo.

— ¿Qué pasó? Solo recuerdo el ataque y el destello.

— Ah, el Dios de la Lucha destruyó tu armadura y quedaste muy herido.

— ¿Geese está vivo?

— Sí, —me dijo Eris, con la mirada complicada.

— Espera, ¿dónde están los demás?, —dije, mirando a mi alrededor. Me sentí aliviado de ver a Ruidjerd, Cliff, Elinalise y los otros Superd.— Un segundo, ¿dónde está Atofe y Alex?

— Rúdeus, ellos se quedaron en la playa, me dijo Cliff.

— ¿Qué pasó con ellos?, —pregunté.

—Todos se quedaron callados, pero Ruidjerd me respondió —Kalman ordenó que evacuáramos. Dijo que se quedaría a pelear.

— ¿Qué? ¡No, Alex!, grité, sacando mi espada. Pero Ruidjerd se puso frente a mí.

— No, Rúdeus, él dio su vida para que saliéramos de ahí. No puedes regresar, escupirías sobre su memoria.

— ¡Maldita sea!, dije, golpeando un árbol.

— Ese hijo de puta de Badigadi, él siempre fue un apóstol. ¡Maldita sea, cómo no me di cuenta! Kishirika y Orsted me advirtieron, ¿por qué no pensé en él?.

— ¿Podemos derrotarlo?, me preguntó Ruidjerd.

— No lo sé. Debo hablar con Orsted, pero Badigadi con esa cosa mató a Laplace.

— No, Rúdeus, Laplace está sellado, me dijo Ruidjerd.

— No hablo del Dios Demonio. Hablo del verdadero Laplace, el Dios Dragón Laplace, el segundo Dios Dragón hace 4200 años en la segunda gran guerra .

— Había otro Laplace?, me preguntó Ruidjerd.

— Sí, verás(…) Y así le conté la historia.

— Ya veo. Entonces, el Dios de las Técnicas también es Laplace, me Dijo Ruidjerd .

— No lo son. Ninguno de los dos. El Dios Dragón Laplace está muerto. El Dios Demonio tomó ese nombre porque Kishirika le dijo que se parecía a Laplace por el pelo verde, eso fue una coincidencia.

— El Dios de la Técnica sabrá algo, —me dijo Elinalise.

— No, Orsted dice que recorre el mundo, o está encerrado en algún lugar escribiendo. Además, el Dios de la Técnica tampoco recuerda que fue el Dios Dragón, lo mismo que el Dios Demonio.

— ¿Y qué hacemos?, me dijo Ruidjerd.

— No sé, nada funcionó con el, temo que no podemos derrotarlo, — dije.

— Entonces moriremos juntos, —me dijo Ruidjerd, con una mirada firme.

— Rudy, sé que se te ocurrirá algo. Eres listo. Sé que puedes ganar, —me dijo Eris, abrazándome.

— Es la primera vez que me llamas Rudy, Eris.

— Lo sé. Escucha, yo Confío en ti.

— Vamos con Orsted, tal vez él sepa algo. Ahí está la armadura dorada, es mucho más poderosa que la Mark I. Y espero que Roxy envíe la Mark Cero. Además, tenemos Kajakut si la uso con mi armadura dorada o la Mark cero tal vez podría hacer algo.

La armadura del Dios de la lucha conoce cientos de técnicas, pero no conoce las técnicas nuevas . Tal vez, podamos hacer algo, —dije.

— Lo sabía. Siempre se te ocurre algo, Rudy,— me dijo Eris, besándome.

— Rápido, hay que regresar a la aldea y preparar la batalla,— les dije. Y así, salimos corriendo rumbo a Irelil y de ahí a la aldea Superd.


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