Punto de vista de Aleksander Ryback.
— Estoy muerto? ¿Eso fue todo? ¿Todo acabó así?, pensaba, mientras recibía de lleno el ataque del Dios del Cauce. Fue un ataque demoledor. Un ataque que combina cinco técnicas de esgrima del Dios del Cauce y magia divina de agua. Fue algo demoledor. Ni siquiera con Kajakut puede detener eso.
Ahí me di cuenta de que estaba perdido. Había sido derrotado.
Pero mi ego hizo que en vez de rendirme, tuviera la mala idea de provocar a Reidar Reí , y este me aplastó como papilla con Gravedad. Realmente, Reidar es un héroe y un tipo poderoso.
Sentí mi cuerpo despedazarse, y la luz se fue de mis ojos. Vi todo negro y no escuchaba nada. Sentí cómo comprimían mi cuerpo, y era arrojado a algún agujero. Pero eso no era más que tacto. Era el único sentido que me quedaba.
Tengo sangre de demonio inmortal, pero aún así tengo más sangre de humano , por lo que si no como algo, o me queman hasta las cenizas, moriré. Puedo regenerarme, pero no como papá o mi abuela.
Y Este fue un ataque masivo. Siento que mi conciencia se desvanece. ¿Estaré muriendo?.
Mierda, me gustaría al menos volver a hablar con Reidar y decirle que, si, es un héroe, no debería haberlo llamado un débil. El maldito me humilló. Jajaja, había escuchado mucho de él y me entusiasmaba conocerlo y batirme a un duelo amistoso. Cuando lo vi, me pareció un debilucho bueno para nada . Pero el desgraciado nos oculto hasta el último minuto que enrealidad era el ¡Dios del Agua! Y no solo eso, yo diría que es más poderoso que el primer Reidar Reí, o al menos según lo que e escuchado y leído sobre el primer Dios del cauce. La magia de ese sujeto es brutal. Bueno, creo que es el fin, pensé, mientras mi conciencia desaparecía.
— ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy?, dije de pronto, y vi todo negro. Pero escuché mi voz y pude hablar. Y creo que puedo ver, ya que parpadeo. Jajaja, qué suerte. Me regeneré a partir de sangre, huesos y carne. Jajaja, nunca estuve tan feliz de tener sangre de demonio inmortal. Di un golpe hacia arriba, y destruí la piedra qué cubría la tumba en que me deposito Reidar, mientras volvía a ver la luz.
Salí de ahí, desnudo y con un cuerpo nuevo. Me sentí regocijado al respirar aire puro.
Estaba en el fondo del abismo. No sé cuántos días había pasado, pero por las manchas de mi sangre en el piso y los cadáveres putrefactos de los dragones, yo diría que unos diez días, carajo.
De pronto, sentí un gran estallido en la cima y vi cómo algo dorado caía. Me apresuré a llegar ahí mientras me ponía mi ropa, que había sobrevivido a la magia de Gravedad, aunque apestaba a sangre podrida.
Como sea, cuando llegué, eso dorado se estaba regenerando. ¿Es la armadura de Reidar Reí?, pensé, pero no lo era. Esto era diferente. Un poco más allá, vi un brazo de carne negra moviéndose hacia la armadura. ¿Es de mi abuela? No, imposible. Es un brazo grande. Como sea, le di una patada a ese brazo, lanzándolo lejos. Miré la armadura, y apenas la toqué, esta se aferró a mi cuerpo.
Sentí cómo un gran poder salía de ella, un poder que nunca había sentido. Podía sentir cómo el aura de batalla recorría mis venas.
Con esto podré matar a Orsted, pensé, y así empecé a subir el abismo.
Mientras, en la cima de la quebrada del Wyrm de Tierra.
Después de tomar los restos de Geese, les dije que debíamos ir a la aldea. Aún debíamos bajar y sellar a Badigadi si es que estaba vivo, volveríamos con Orsted y Cliff para sellar al maldito o a la armadura.
Pero mientras me ponía en camino junto a Ghislaine, Papá, y Ruidjerd, Isolte se paró frente a mí y me miró directo a los ojos.
—¿ Pasó algo, Isolte?, —le pregunté, algo asustado por su reacción.
Ella no dijo nada y dio un suspiro.
— Escucha, Isolte. Si Doga te dijo algo, quiero que sepas que solo estaba bromeando con él. No fue nada malo. Él es un buen tipo y solo quería molestarlo un rato.
— Lo que quiero es (…), espera un segundo ¿como que hablaron de mí?, —preguntó, sonrojada.
— Sí, algo así. Él dijo que eres linda, Isolte.
— ¿En serio?, —dijo Isolte, muy roja.
—Bueno si, pero el grandote es tímido, casi le sacamos a la fuerza esa información,— dije avergonzado.
—Ya veo, pero No es por eso que te detengo.
—Oh lo siento, —dije. Mierda la cague, le jodi la movida a Doga pensé.
—Mi señor, —me dijo Isolte, arrodillándose frente a mí y sacando su espada, la cual me ofreció.
— ¿Qué haces, Isolte? Ponte de pie. No soy el Santo padre ,— le dije.
— Yo, la Emperatriz del Cauce, Isolte Cruel, discípula de Reida Reía, estoy a tu servicio, Dios del Cauce. Por favor, acepta esta espada, que mi maestra aceptó de su predecesor.
— Guarda la espada, Isolte. No somos los Dioses del Norte que heredan Kajakut. Esa espada es tuya. Reida quería que estuviera contigo.
— Entiendo, gracias, mi señor. Estoy lista para que vaya al santuario del Dios del Cauce en Ars, y tome que tome el control de nuestro santuario.
— Escucha, Isolte. No puedo hacer eso. Soy el comandante del ejército de Orsted, y preferiría mantener mi identidad como Dios del Cauce en secreto.
— Pero la tradición manda(…)
— No quiero ser grosero, Isolte, pero de verdad debemos ir por Cliff y bajar a la quebrada. ¿Podemos dejar esta conversación para cuando comprobemos que el Dios de la Lucha está sellado? .
— Sí, entiendo, mi señor.
— Deja de decirme así. Solo llámame Rúdeus.
— Son las reglas, usted es Reidar Rei— me dijo, mientras caminábamos hacia el puente.
— Ufff, son reglas estúpidas, Isolte.
— ¿Cómo puedes decir eso, eres Reidar?
—¿ No puedes cambiar esas reglas, Isolte? .
— Eeeh, no lo sé. Es una tradición en la escuela de Reidar.
— ¿Y el primer Reidar puso esas reglas?, pregunté.
— No, solo es una tradición que siguieron los sucesores.
— Bien, hablemos de eso después. ¿Te parece, Isolte?
— Sí, mi señor.
— Deja de llamarme así. Uff, estoy cansado. Apenas me queda maná,— dije.
— Hijo, ¿es eso cierto? Eres el Dios del Cauce, —me pregunto Paul.
— Sí, lo soy.
— ¿Pero cómo? ¿Cuando ?, —preguntó papá.
— Pues entrenando con Orsted.
— ¿Y por qué no me lo dijiste?
— Porque tú y Eris siempre hablan de más. Quería mantener esto oculto, pero el idiota de Alek Ryback me obligó a ocupar esta técnica.
— ¿Hace cuántos tiempo que eres el Dios del Cauce, hijo?
— Mmm, hace casi dos años.— Pam, Paul, me dio una bofetada en la cabeza.
— ¡Qué demonios, viejo!
— Eso es por mentirme, Rudy.
Ghislaine por su parte le dio una bofetada en la cabeza a Paul y lo regaño — Ya déjalo, le dijo Ghislaine. —¿No ves que gastó casi todo su maná? Está débil.
— Gracias, mamá, perdón digo Ghislaine,— Dije avergonzado, haciendo que Ghislaine se sonrojara, mirando a Paul.
Después de cruzar el puente, y mientras caminábamos a través del llano en que quedó el bosque luego de la batalla, de pronto Ruidjerd se detuvo y quedó mirando hacia donde estaba el desfiladero.
— ¿Pasó algo, Ruidjerd?, le preguntó papá.
— Tenemos compañía, es un enemigo, dijo Ruidjerd. Rápidamente, me di vuelta, mientras todos sacamos las espadas y yo sostenía Kajakut, aunque no era mucho lo que podría hacer con ella en mi estado.
De pronto, vi un brazo dorado que salió del abismo.
— ¡Esto tiene que ser una puta broma!, —dije a viva voz.
Cuando salió, era el Dios de la Lucha, pero ya no tenía el mismo tamaño y la armadura había cambiado de forma, pero era la misma, reconocería ese brillo donde fuera. De pronto, vi un resplandor, y caí al suelo con mis piernas rotas. Cuando miré a los demás, estaban heridos de gravedad. No muertos, pero sí gravemente heridos. Debía curarlos, pero el Dios de la Lucha estaba sobre mí y me arrebató Kajakut, que había caído cerca de mí.
— Eres un hombre con honor, Rúdeus Greyrat. Un verdadero héroe que se enfrentó a grandes desafíos y salió con vida. Te respeto y te admiro. Sin embargo, esto es mío,— dijo, mirando la espada.— En consideración de ello, te perdonaré la vida y la de tus amigos. Ahora, mataré a Orsted y me convertiré en un héroe, con tu permiso,— me dijo, mientras caminaba hacia la aldea Superd.
— ¡Oh, mierda! Es el lunático, —pensé . El hijo de puta estaba vivo, pero ¿cómo?. Estamos jodidos, esto es grave. El maldito demente tiene la armadura del Dios de la Lucha y Kajakut. Y Alek en estado base es mucho más fuerte que Badigadi. Eso quiere decir que esa maldita cosa tomó a un huésped de mayor nivel, y Alek es un decerebrado. La armadura tomará control de él muy pronto,— pensé.
— ¡Adónde crees que vas, loco de mierda!, le grité.
Él se detuvo y volteó.
— Mataré al Dios Dragón Orsted, y seré un héroe. Quien se meta en mi camino morirá. Ahora, quedate ahí , Reidar Reí. No quiero hacerte daño—. Y así, siguió su camino.
— ¡Espera, maldito demente!,— le grité, pero él no me hizo caso.
Con el poco maná que me quedaba, me curé las piernas y curé a mis amigos. Luego, hice una cúpula de tierra extra fuerte y los dejé ahí, ya que estaban inconscientes. Cuando los dejé ahí, curiosamente, Paul cayó con la cabeza entre las tetas de Ghislaine.
Bueno, no debo pensar en ello. Debo detener a este lunático. Mis esposas, mis hermanas, Cliff, Liz, los médicos y los Superd están ahí.
Desenfundé la espada corta y me dirigí en persecución de Alek. Caminaba muy lento y solo la adrenalina me hacía avanzar. Cuando finalmente llegué a la aldea Superd, no había nadie. Alek estaba ahí, saliendo de una casa, y estaba frustrado.
— ¿Dónde están todos? ¿Dónde está Orsted, maldita sea? Soy el Dios del Norte, Kalman III.
No hay nadie. Debieron evacuar como le pedí a Silphy. Esto es un alivio, pensé.
Cuando Alek me vio, ardió en rabia.
— ¡Esto es tu culpa, Dios del Cauce! Maldito seas. Pensaba perdonarte la vida, pero te mataré, desgraciado, —dijo viniendo hacia mí.
— Estoy muerto, pensé, mientras tomaba mi espada. No soy rival para este tonto en mi condición, y menos con esas armas. Así que esperé mi final de pie, como un hombre. La misión estaba cumplida. Había salvado a los Superd.
Unas horas antes.
Silphy había llegado con Eris en sus brazos, y la dejó cerca de Roxy, que la cuidaba.
— Dios Dragón, Dios Dragón, —lo buscaba Silphy, asustada.
— ¿Qué sucede?,— preguntó Orsted.
— Lo derrotaron. El Dios de la Lucha fue derrotado, y la armadura cayó al abismo. Rudy pide que Cliff vaya para sellar a Badigadi y la armadura, Rudy ya no tiene maná.
— Lamento decirte que Cliff Grimoire está casi sin maná. Él no podrá sellarlo.
— ¿Y usted podría?, —le preguntó Silphy.
— Sí, pero no soy tan bueno en esa magia. Sin embargo, hay alguien que podría, —dijo, pensando.
Orsted miró al jefe de la aldea un segundo, y a los Superd. Luego, miró a Norm, Aisha, Roxy y Eris, que aún estaba dormida.
— Rápido, evacuen por el círculo que está en la caverna que creó Rudeus,— dijo Orsted. Rápido, si el Dios de la Lucha regresa, no habrá quien los proteja.
Rápidamente, los Superd evacuaron a la ruina cerca de Biheiril junto con la familia de Rudeus, sus amigos y el equipo médico.
Orsted también fue con ellos. Ya con los Superd a salvo, Orsted sacó un silbato y llamó a Almanfi.
— Aisha Greyrat, ¿puedes acompañarme?,— le pidió Orsted.
— Sí, de inmediato, —dijo, y juntos fueron con Perugius.
Cuando llegaron a la audiencia, el Rey Dragón no puso buena cara al ver a Orsted, aun cuando tenía el casco puesto.
— ¿Qué pasó ahora, Orsted?, —preguntó Perugius.
— Necesito tu ayuda. Rúdeus ganó, pero necesitamos sellar a Badigadi y la armadura, y solo tú puedes hacer eso. Tú tienes conocimientos que ni los Dioses Dragón tenemos en magia de barreras y círculos mágicos. Eres el Dios de magia de barrera. Te necesitamos, —le dijo Orsted, dándole una ligera reverencia.
— Jajaja, tú, el más poderoso de los Dioses Dragón,¿ pides mi ayuda? , a pesar de haberme rechazado cuando recién apareciste y te negaste a que te enseñara mis conocimientos. Y Ahora pides mi ayuda, muchacho.
— No me digas "muchacho", Perugius. Tenemos casi la misma edad, solo que tú llegaste antes desde el Mundo dragón. Y sabes perfectamente por qué no trabé amistad contigo.
— Lo sé. Por lo mismo, no te debo nada.
— ¿Y dejarás que el Dios de la Lucha destruya el continente central y mate a tus amigos?— dijo Orsted con cara aterradora.
— No es mi problema.
— No le importa mi hermano, Zanoba o las personas de esos lugares Majestad, —los interrumpió Aisha.— Sé que odias a los demonios, pero ¿y mi hermano, y su lucha para que en el futuro Laplace sea derrotado Rápidamente? , no cuenta.
— Ja, yo mataré a Laplace, niña. Es por lo único que vivo.
— Entonces, ¿pretendes que, cuando llegue el momento de que Laplace aparezca, no tengas aliados? Si Hitogami gana ahora, no habrá alianza cuando llegue Laplace, y nunca tendrás tu venganza,— le dijo Aisha.
Perugius se puso de pie y se puso frente a Orsted.
— Así que trajiste a esta mujer para convencerme, muy listo Orsted.
Sácate el casco y mírame a los ojos,— le dijo Perugius a Orsted.
Orsted le hizo caso, provocando que Aisha se quedara petrificada del miedo.
— Dime una cosa, Orsted. ¿Estos humanos son importantes para ti?
— Sí, lo son.
— ¿También esos Superd?
— Todos lo son si queremos matar a Hitogami.
— ¿Por qué pides mi ayuda? Y no me digas esa mierda de que quieres matar a Hitogami. Nunca vendrías a pedir mi ayuda por ello. Dime la verdad.
— Porque no quiero que mi mejor amigo se muera,— dijo Orsted, finalmente después de varios segundos de silencio.
Perugius le dio una sonrisa.
— Tengo dos condiciones, Orsted. La primera es que me prometas que me dejarás darle el golpe de muerte a Laplace.
— Hecho.
— Y la segunda, quiero saber el nombre del quinto general Dragón, quien después fue el segundo Dios Dragón, el discípulo de mi madre y quien me dio el nombre.
— No lo sé. Llegué hace doscientos años. Si Urupen y los Dioses Dragón del pasado no lo supieron, yo tampoco lo sé. Solo sé que nos dejó esa gran cantidad de literatura. Si esa elfa, Rostelina qué nombraba en sus escritos , hubiese recuperado la memoria, ella hubiese podido decírtelo,— dijo Orsted, mintiendo deliberadamente.
— Mmmmm. Ella no recuerda nada y nunca lo recordará. Como sea, bien, te ayudaré, Orsted. Llegaré en unas horas. Prepara todo. Por cierto, necesitaré un objeto mágico de gran poder para poder sellar la armadura y a un Dios Demonio inmortal.
— Te lo agradezco,— le dijo Orsted.— Vámonos, Aisha.
Y así, regresaron de regreso a las ruinas, y Orsted se transportó a la aldea.
De regreso a la aldea.
Mientras Aleksander se dirigía a mí, yo tomaba la espada corta con la fuerza que me quedaba. Maldita sea, debí tomar la pistola de papá. Soy un idiota. Debí pensar en que esto podía pasar y haber creado un AR-15 que disparara balas rango Emperador. Maldita sea, estoy jodido.
Cuando Alek estaba a unos metros de mí, de pronto se detuvo y empezó a temblar.
— ¿Qué es esto? ¿Qué es este miedo abrumador? Esta sensación de peligro. ¿Por qué no puedo mover mis músculos?
Yo también sentí esa sensación. La he sentido dos veces, cuando casi me matan cuando tenía trece años, y después cuando Orsted se lanzó en mi contra cuando lo convoqué a dialogar.
Cuando miré hacia la aldea Superd, de entre las casas , Orsted venía caminando hacia nosotros, y emitía gran cantidad de sed de sangre que incluso yo, que soy inmune a su maldición, empecé a temblar.
— Lamento llegar tarde, Rudeus, —me dijo Orsted.— Será mejor que te cubras, —me ordenó, y me lanzó el casco.
— ¿Qué pasó? ¿Dónde están todos?, pregunté.
— Tranquilo, Silphy me dio tu recado, pero Cliff Grimoire no tenía maná. Así que evacué a todos y fui a pedir la ayuda de alguien. Lamento la tardanza.
— No te preocupes,— le dije.
— Bien, déjame todo a mí,— me dijo.
— Espera, Orsted, tu poder mágico(…)
— No te preocupes por eso. Ya has hecho demasiado en esta guerra . Yo me encargaré de esto.
— Pero, pero(…) el maná. ¿Por qué haces esto?
— Porque, por primera vez en mi vida, quiero pelear al lado de mis amigos, —me dijo, sonriéndome. Creo que yo también le sonreí y no lo interrumpí más, mientras se dirigía al Dios de la Lucha, quien dio un paso hacia atrás cuando lo vio.
— Ya veo. Así que eres Aleksander Ryback.
— Tú, tú, tú… eres el Dios Dragón Orsted.
— Sí, pues bien, aquí me tienes, te derrotar Aleksander . Estás con la armadura del Dios de la Lucha y la espada. Quebrare tu espíritu de lucha. Y cuando te derrote con esas armas qué llevas , supongo que no podrás poner excusas, como cuando Rudeus te derrotó.
— ¡Cállate! ¡Te mataré, y seré un héroe! Mi nombre será recordado— dijo el enajenado mental, mientras levantaba su espada.
— No puedes ganar,— dijo Orsted, juntando las palmas de sus manos. Mientras las separaba, una luz emergió, y entre la luz, la Espada de Dios. Esa espada que casi me mata.
— Veamos qué puedes hacer, niño,— le dijo Orsted.
— Jajaja, ya veras monstruo.
En mi mano derecha una espada, en mi mano izquierda una espada. Con estas manos, cobraré incontables vidas. Ofreceré cien millones de muertes. ¡Soy el Dios del Norte, Kalman III! ¡Fractura de Gravedad!, —gritó Aleksander, provocando que todo flotara, y la aldea fuera destruida de cuajo: árboles y rocas fueron pulverizadas, para luego dejar caer la espada contra Orsted. La explosión fue tan grande que salí volando a unos arbustos, mientras trataba de cubrirme con un escudo de tierra. Después de unos segundos, divise algo dorado. Pero lo que vi, me dejó frío. Orsted había parado el ataque con su espada sin ningún rasguño, y le dio una tremenda patada a Aleksander, destruyendo el pecho de la armadura, que quedó en el suelo.
Aleksander salió de los escombros, y Orsted se lanzó contra él de manera aterradora, cortando el conjunto de la armadura en el hombro.
Aleksander lo atacó nuevamente con Fractura de Gravedad, con el mismo poder con el que matamos a Badigadi. Orsted volvió a parar el ataque con su espada y le cortó un brazo. Empecé a ver el pánico en los ojos de Alek, que ya había perdido el casco, mientras la armadura luchaba por regenerarse y cubrir el cuerpo del Dios del Norte.
Aleksander dio otro ataque, pero Orsted lo Bloqueo con suma facilidad, enterrándole su espada en el pecho de Aleksander, y de paso le cortó el otro brazo, mientras daba cortes con la Espada de Luz, sin llegar a descuartizar a Alek. Cuando terminó de atacar, la armadura cayó hecha pedazos al suelo, y Aleksander estaba de rodillas y llorando, mientras Orsted puso su espada en su cuello. Yo me acerqué y tomé Kajakut del brazo que Alek había perdido, mientras veía cómo la armadura se regenera, pero ya no volvió a cubrir el cuerpo de Aleksander, el Dios de ella lucha Lo había abandonado. Así de abrumador es el poder de Orsted.
Llegue al lado de Orsted y levanté la espada.
— ¿Qué haces, Rudeus?
— ¿Tú qué crees? Matar a este lunático. Si lo dejamos vivo, podría atacarnos nuevamente, a nuestros amigos, a mi familia o a los Superd.
— Si lo decapitas, no va a morir, - me dijo Orsted .
— No, pero si lo decapito y destruyo su cabeza con plasma, el hijo de puta morirá. Debí incinerar a este bastardo cuando lo derrote. Es un demente. No podemos dejar a alguien tan malvado como él con vida , Orsted.
— Él no es malvado. Es solo estúpido, —me dijo Orsted,— antes de que hagas algo, déjame hablar con él, —me dijo el Dios Dragón.
— Está bien, —le dije, soltando el agarre de Kajakut .
— Escucha, Aleksander Ryback, te daré dos opciones. Conviértete en mi subordinado o muere.— Así de simple fue la oferta de Orsted.
Alek estaba aterrado y me miró de reojo. Tenía los ojos con lágrimas, estaba llorando en silencio, estaba aterrado, y su boca abierta se movía como si tratara de esgrimir una palabra.
Alek estaba derrotado. Orsted le tomó 10 minutos derrotarlo, con la armadura del Dios de la Lucha y Kajakut juntas. Orsted no tenía ningún rasguño, solo su túnica un poco sucia nada más. Eso fue aterrador. Viendo esto, no sé cómo demonios yo lo dejé tan herido en nuestra batalla, y Alex tomando el manto del Dios de la Lucha y además con Kajakut no le hizo nada. Aunque eso se debe a que es estúpido. Yo siempre fui táctico, y este idiota siempre se confía de su espada. Tal vez fue por eso, pensé.
Alek miró a Orsted y por fin habló.
— Me rindo. Seré tu subordinado, Dios Dragón, y cumpliré con la alianza del Dios del Norte y el Dios Dragón.
— ¡Tiene que ser una puta broma!, —le dije, soltando el agarre de Kajakut. — ¿Vas a confiar en este lunático?, —le dije a Orsted.
— Claro que sí, —me dijo Orsted, —Estoy seguro de que él ya cambió, — dijo sonriendo mientras le curaba un brazo.
— Por favor, Dios Dragón, séllame un brazo, —le pidió Alex. — El brazo dominante.
— ¿Para qué?
— Así me volveré más fuerte como mi padre, que abandonó Kajakut, y así podré entender lo que él me quiso decir con ese de ser un "verdadero héroe".
— Está bien, —dijo Orsted, que selló el poder de su brazo derecho hasta que Alek volviera a pedir usarlo.
— Orsted, esto es una mala idea. Este payaso es más estúpido que Atofe. Está obsesionado con ser un héroe, temo que nos pueda traicionar y atacarnos como un traidor en cualquier momento, —le dije .
— No nos va a traicionar, tranquilo. Y ahora tendrá la oportunidad de demostrar que es un héroe , Rúdeus . Tú eres un verdadero héroe, que aprenda de ti.
— ¿Qué? ¿Yo? ¿Por qué yo?, —le dije.
— Será un gusto trabajar con usted, Dios del Cauce. Espero que seamos amigos, —me dijo Alek.
— ¡Cállate! No eres mi amigo. Loco de mierda , demente, eres un individuo con las facultades mentales alteradas. No pasarán diez minutos hasta que se le vayan los enanos para el bosque, —le dije a Orsted .
— Tranquilo, Rúdeus. Tengo confianza en él, —me dijo Orsted.
Bueno, este tipo conoce el futuro, y dice que este chalado será un gran Dios del Norte y mejor que Alex, pero no me convence después de haber combatido con él.
— No te devolveré Kajakut, estúpido, —le dije a Alek.
— La Espada es suya, Dios del Cauce. Se la pediré de regreso cuando muera de vejez, —me dijo Alek.
— Mmm, con respecto a eso, —nos dijo Orsted. — Creo que Kajakut deberemos usarla para otro fin, —dijo, pidiéndomela.
— ¡Oye, ya no tengo armas!, —le dije.
— Pues hablaremos con el Dios Metal para que nos fabrique espadas mágicas, —me dijo Alek.
— tu cállate, no le hables, no soy tu amigo, —le dije.
Apenas le pasé la espada a Orsted, y mientras Alek se ponía de pie, vi que Papá, Isolte, Ghislaine y Ruidjerd venían hacia nosotros corriendo a toda velocidad. Ruidjerd se puso en guardia al ver a Alek, ya que es el único que lo conocía sin la armadura, pero Orsted se puso el casco y les dijo que no había problema. Alek Ryback se había rendido.
Cuando Paul llegó a mi lado, tenía un ojo morado.
— ¿Qué te pasó, papá?
— No te hagas el idiota. Cuando nos atacaron, quedamos inconscientes, y tú nos dejaste en ese domo. Ghislaine despertó primero, y según ella tenía mi cabeza entre sus tetas, y estoy seguro de que ese fuiste tú, tonto quien me dijo en esa posición , —dijo, dándome un coscorrón.
— Rudy, —escuché de pronto el grito de Silphy y Roxy, quienes aparecieron con mis hermanas. Ellas corrieron hacia mí y me abrazaron, mientras mis hermanas abrazaban a papá.
De pronto, entre la multitud que llegó de Superd y los médicos, vi a Liz, Cliff, Doga, Zanoba, July y Ginger, y la última que aprecié fue Eris, que apenas caminaba, pero venía hacia mí sonriendo con su mechón blanco, se veía muy linda así, se parecía a Rogué de los X-men.
— Cuando finalmente mis esposas estuvieron a mi lado,me abrazaron en conjunto, ya cuando le di cuenta que todos estaban bien y todos estaban a salvo, caí dormido del cansancio.
Mientras en la casa Greyrat en la Sharia .
Nanahoshi aún estaba asustada al no tener noticias de su esposo mientras cuidaba de sus hijos y jugaba con ellos tratándo de ocultar su preocupación. En ese momento, el sótano brilló, alguien había llegado desde Ars .
— Quédense aquí, —le dijo a Lilia y los niños, mientras bajaba con su arma. Solo para encontrar a Ariel con su bebé en brazos, en compañía de Tristina y Luke.
— Hay noticias de Rudy?, —preguntó Ariel, sin perder tiempo.
— Están peleando contra el Dios de la Lucha. Roxy y Aisha fueron hacia allá con su armadura, pero no he tenido noticias, Majestad, —le dijo Nana.
Ariel se puso pálida y miró al príncipe en sus brazos.
— ¿Él está bien?
— No lo sé, estoy preocupada. Solo me tranquiliza que Orsted está con ellos. Lo único que sé es que Rudy mató a Kalman III, y Eris a Gal Farion.
— ¿En serio Rudeus derrotó a la séptima potencia mundial?
— Sí, bueno, él ya es el Dios del Cauce, y… (…), ¡O mierda!, pensó Nanahoshi, no debí decir eso.
Cuando miró, los tres estaban con los ojos muy abiertos.
— Ya veo. Si hay noticias, por favor avísame, Lady Nanahoshi, —dijo Ariel, saltando al círculo y regresando a Ars.
Ya en el Palacio de Plata, Ariel trató de llamar a Perugius y transportarse al Chaos Braker, pero Almanfi no respondió, y el círculo al palacio de Perugius estaba desactivado.
— Dios, por favor, que no le haya pasado nada a tu padre, —le dijo Ariel a Edward, a quien sonreía en sus brazos.
Rudeus cayó dormido, mientras Silphy, Aisha, Norm, Roxy y July construían refugios provisionales para los Superd que habían perdido todo. La aldea estaba destruida. Se podía ver en la cara de los Superd la decepción por ello, sin embargo, Ruidjerd les dijo que la batalla había finalizado, que ahora podrían vivir en paz. Eso los animó un poco , y los hombres y mujeres se pusieron a sacar escombros y recolectar los alimentos que se habían salvado, ya que muchos se almacenaban bajo tierra.
Mientras Rudeus y Eris, junto con Elinalise y Cliff, fueron llevados a un refugio para que durmieran, los que estaban sanos se dedicaron a ayudar a los Superd. Doga como siempre, se dedicó a entretener a los niños construyó una improvisada portería para jugar al fútbol, aunque pronto sacaron a Doga del arco, porque no había como hacerles goles, después de eso se dedicó a fabricar muñecos de madera para las niñas que se agrupaban a su alrededor . Isolte miraba al gran Doga con una sonrisa mientras esta ayudaba a las mujeres Superd.
Mientras, Orsted encerró la armadura del Dios de la lucha en una caja con magia de tierra y caminaba por la aldea buscando a alguien, mientras Alek lo seguía como un cachorro.
— General Paul Greyrat, —le dijo de pronto Orsted a Paul que hablaba con Ghislaine y Ruidjerd .
—¿Sí, Dios Dragón?
— Podría acompañarme y traer eso por favor dijo apuntado la armadura del Dios de la lucha. —Tú también, Ruidjerd, Alek, Ayudenlo a llevar la armadura del Dios de la Lucha y síganme, —les dijo, mientras se dirigían a las afueras de la villa donde había sido la batalla con Badigadi, donde esperaron por unas horas mientras Orsted dibujaba un círculo mágico.
De pronto, algo llegó desde el cielo. Era el Chaos Braker. Rápidamente apareció Almanfi, y tras él, Perugius y sus doce familiares. Aparecieron en el círculo que Orsted ya había dibujado por petición de Perugius, quien le pidió que lo hiciera fuera de la aldea para no toparse con los Superd.
Aunque el rey dragón no puso buena cara al ver a Ruidjerd ahí con ellos, sin embargo, no dijo nada.
— Y bien, ¿dónde están los trozos del Hermano de la loca?, preguntó Perugius.
— Pues no recuerdo bien, —dijo Paul. — Solo recuerdo que Eris lanzó algunos al abismo y ese que está ahí,— dijo apuntando al que Eris cortó.
— Uuuuf, Almanfi, reúnelos por favor, —dijo Perugius.
Mientras Almanfi los reunía, Aleksander estaba extasiado y rapidamente se presentó ante el famoso Héroe.
— Mucho gusto en conocerlo, Majestad, —le dijo Alek.
— ¿Y tú quién eres niño?
— Soy Aleksander Ryback, el Dios del Norte, Kalman III, es un gusto conocer a un héroe como usted.
— Ya veo. Si debes serlo, eres idéntico al idiota de tu padre, cuando era un niño estúpido que estaba obsesionado con vengar a Carl y ser un héroe. ¿Qué quieres? ¿Fama, fortuna? ¿Matarme?, porque si es así morirás.
— Nada. Solo quería conocerlo, señor usted es una leyenda.
— He escuchado de ti. Eres tan estúpido como Atofe. Dios, que falta hizo Carl para que les pateara el culo, muchacho. De hecho, creo que regañaré a Alex cuando aparezca, por no haberte educado bien. Mira todo el problema que ocasionaste, tarado, te dejaste influenciar por el Dios humano, si no fuera porque Orsted que te perdono y te tiene bajo su supervicion, te habría sellado maldito tonto.
— Si, bueno, lo siento, pero no creo que pueda hablar con mi padre, el está muerto, señor.
— ¡Claro que no! El se regenera mucho más rápido que tu niño. Seguramente Debe estar por ahí mientras su cuerpo se regenera, ya va a aparecer pronto.
Tú, el Rúdeus maduro, ¿conoces a Alex?,— le dijo a Paul
— Yo, bueno, este, solo de vista, Majestad, —le dijo Paul.
— Bien, cuando lo veas dile que debemos hablar sobre su hijo, todo este problema es por culpa de su niño idiota y las estúpidas fantasías de heroísmo qué el idiota de Alex le metió en la cabeza. En vez de contarle tonteras, debió darle unas buena patadas en el culo para educarlo mejor,— dijo mirando a Aleksander .
— Eeeh, bueno si lo veo le diré , su Majestad, —dijo Paul, asustado por este diálogo.
— Listo, —dijo Almanfi, quien trajo los brazos y la carne sin los guanteletes dorados. Estos últimos se habían desprendido y se habían pegado a la armadura dorada.
— Bien, bajemos, —dijo Perugius. — Abajo hay una ruina del pueblo dragón, ahí sellaremos al otro idiota que se cree inteligente .
— Mi señor, va a viajar con el demonio, —le dijo Silvaryl, apuntando a Ruidjerd.
— Sí, no te preocupes. Él es un aliado de Rúdeus, no nos hará nada, además fue él quien le dio el golpe crítico a laplace que hizo que Urupen lo sellara .
— Bien, mi señor, —dijo Silvaryl, mientras bajaban al abismo sin quitarle la mirada a Ruidjerd qué también la miraba nervioso, el la recordaba como una guerrera fuerte.
Una vez en la ruina del pueblo dragón , los trozos de Badigadi empezaron a regenerarse hasta volver a tomar forma, aunque esta vez era más bajo, Badigadi los miro sorprendido.
— Wuajajajaja, vaya pero sin son nada más ni nada menos que, el joven Alek, Ruidjerd Superdia , el joven Dios Dragón Orsted , el rey dragón Perugius y sus familiares, y tú, ¿Quien eres tú? Estabas en la batalla disparando cañones de piedra , te pareces a Rúdeus, —dijo Badigadi, mirando a un asustado Paul. — ¿A qué se debe esta ocasión? Wuajajajaja —Sin medir palabra, Orsted tomó Kajakut y lo cortó en seis partes , y la parte principal fue arrojada a la cueva.
— ¡Hey, eso dolió!, dijo Badigadi quien se regenero , mientras Perugius y sus familiares convocaban un hechizo y encerraban a Badigadi en un círculo. Luego, hicieron lo mismo con sus partes. Y para que los sellos fueran irrompibles, usaron el maná de la armadura del Dios de la Lucha y la espada Kajakut, que le darían energía a los circuitos que conectan los círculos mágicos.
— Bien, —dijo Perugius mirando la armadura sellada junto con la espada de Alex en otros círculos qué le daban maná a él sello de badigadi. — Eso, más el poder del demonio inmortal, ni Laplace podrá sacarlo de este sello.
— ¿Estás seguro?, preguntó Orsted.
— Sí, con El poder de la armadura y Kajakut, ni Laplace con su poder podrá destruirla por ahora, de hecho ni tu podrías salir Orsted. Aunque será mejor mantenerlo oculto. De todos modos, Laplace odia a Hitogami, y el jamás le haría caso a ese ser. Por eso jamás lo visita, y contigo aquí, el hombre dios no tiene idea de como lo sellamos .
— Entiendo, —dijo Orsted, que cerró todo con magia de tierra, manteniendo todo oculto.
Cuando subieron, Perugius ayudó a reconectar círculos directos a la Sharia, en donde se empezaban a desenterrar los círculos de la oficina y la reconstrucción de esta.
— Bien, Orsted. Me retiro. Tú seguro tienes los diseños de los demás círculos. Cuando Rúdeus se recupere, que el los haga.
— Te lo agradezco, —dijo Orsted.
— Bien, vámonos, —dijo Perugius, mientras los familiares lo seguían. — Por cierto, ¿qué harás con ese niño?, —dijo, apuntando a Alek.
— Trabajará para mí.
— Pfffff, —le dije a Carl que tener descendencia con esa maldita de Atofe solo le daría hijos idiotas. El único que es más centrado es ese cocinero y su hijo, ese de cara fea.
— Alex es mucho más centrado ahora, y en cuanto a Aleksander va a madurar, tenlo por seguro —le dijo Orsted.
— Bien, si tú lo dices. Dile a Rúdeus que lo lleve a verme. Hace siglos que no veo al tonto de Alex. Solo se la pasaba preguntándome por la batalla de Laplace y de héroes. Jaja, niño tonto, —dijo Perugius, antes de ser teletransportado al Chaos Braker, el cual se alejó lentamente en el cielo.
— ¡Pero qué amargado!, —dijo Alek.
— Sí. Ya te vas a acostumbrar. Solo comportate con él.
— Lo haré, señor, —dijo Alek.
Cuando llegaron a la aldea, Orsted se puso a hacer tablillas de contacto con la ayuda de Silphy y Roxy para poder reconectarse con sus aliados.
Punto de vista de Rúdeus.
— Desperté dos días después. Lo primero que hice fue ir a mear y a cagar. Luego de eso, me di un buen baño con agua caliente y me puse ropa que Aisha había traído de la Sharia. Pronto Eris llego a mi lado con un plato de comida y se sentó a mi lado, mientras mirábamos la aldea qué estaba lleno de mercenarios y médicos de Asúra.
Todos se estaban trasladando más allá del abismo del Wyrm de Tierra.
Al día siguiente Orsted me comunicó que deberíamos ir a hablar con el Rey por las condiciones que habíamos acordado, así que partimos a la capital con Cliff, Elinalise, Eris, Ghislaine, Isolte y Ruidjerd.
No hubo problemas, el Rey aceptó a los Superd con la condición que tres de ellos deberían trabajar para la guardia del Rey. Si bien fue una tragedia lo del Dios Ogro y lo de Hiurelil, la alianza con los ogros estaba intacta y ya estaba empezando la reconstrucción. Ya con eso listo, y el permiso para el traslado de la aldea , regresamos al bosque donde estaría el Nuevo asentamiento. Cuando llegué unos días después, estaba un poco avanzado, ya que Aisha había traído a varios mercenarios de la Sharia.
Silphy nos estaba esperando en una cabaña, y cuando entré Nanahoshi estaba ahí y saltó a mis brazos.
— Te extrañé mucho, mi amor. ¿Estás bien?, —me dijo.
— Sí mi amor, te extrañe, pero ¿quién está en la casa?
— Tranquilo, tu padre está allá. Está con otros mercenarios restaurando la cabaña, —me dijo.
— ¿Y los niños están bien?
— Si Los extrañan mucho, en especial Lucy. ¿Cuándo regresan, chicos?, —preguntó Nana.
— Cuando terminemos de trasladar la aldea, ahí volveré, —le dije.
— Bien. Regresaré esta tarde de todos modos. Solo quería venir a verte mi amor . Por cierto, me encanta tu pelo blanco, te ves lindo.
— JEJE, gracias, Nana. Y sabes, todo mi pelo está blanco, si sabes a lo que me refiero jejeje, —le dije guiñandole un ojo .
— Ufff, tú y tus vulgaridades, —me dijo, inflando sus mejillas.
Después de comer, salí con mis esposas a dar un paseo. Ahí la presenté a Nanahoshi con Ruidjerd.
Nana llamaba la atención a los Superd por su pelo. De hecho, muchos pensaron que era la hermana del imbécil de Alek.
También estaba Aisha con Rinia y Purcena, quienes daban órdenes a los mercenarios que construirían casas a toda velocidad.
— Oye, Aisha, muchas gracias por lo que haces, —le dije.
— De nada, hermano.
— Por cierto, Orsted me contó todo lo que hiciste al hablar con Perugius y convencerlo de ayudarnos . No sabes cómo te lo agradezco, sin tu ayuda esto podría haber terminado mal.
— Agradeceme creando caminos y cimientos y una pared de protección para la aldea, hermano.
— Dame otros días para recuperarme, y lo haré.
— Me parece bien. Bien, hermano, seguiré trabajando. La idiota de Norm solo se lleva tras Ruidjerd. Dile que haga algo productivo, —me dijo fastidiada. — Ustedes dos, díganles a esos idiotas que se muevan, —ordenó Aisha a Rinia y Purcena.
Mientras esas dos pasaban por mi lado, me tiraron los sablazos.
— wow, jefe. Miauuu, qué lindo pelo. Te pareces a Fitz. Miauuu.
— Te ves sexy, Nano, —me dijo Purcena.
— Ya lárguense de aquí, —les dijo Nana.
—que mal carácter, Silet, miau, no te lo voy a quitar, —le dijo Rinia.
— Esperen, no tan rápido. Vengan, —les dijo Eris, que las hizo poner sus cabezas en su regazo y empezó a acariciarlas.
— Ufff, qué furra, —pensó Nana.
Antes de que Nana se fuera a casa, tuvieron una reunión mis cuatro esposas, donde discutieron algo. Nana salió muy sonrojada, aunque no me dijo de qué hablaron mientras la acompañaba al círculo de teletrasportacion . Se despidió de mi con un beso y regresó a la Sharia. ( En esa reunión de chicas, Nana también le informó que Ariel había ido a ver qué había pasado con Rúdeus y que quería venir a ver personalmente que pasaba. Esa información dejó con dudas a Silphy y Roxy) .
Los días siguientes siguieron los trabajos de reconstrucción, mientras Rúdeus , con Silphy y Roxy, creaban caminos, Eris despejaba áreas cortando árboles con Doga, Ghislaine e Isolte .
Por otro lado Aisha dirigía con mano dura la construcción.
— Oye, tú, idiota, ¡mueve los malditos brazos! Has estado toda la mañana ahí sentado mirando el cielo como un imbecil, —le dijo Aisha a un chico de pelo negro.
— ¿Cómo te atreves a hablarme así, niña? Yo no trabajo para ti, ¿Acaso no sabes quién soy yo?.
— Si, eres el estúpido que está todo el día detrás de Orsted como su perro faldero , y provocó todo esto, podrías mover el trasero y ayudar en algo.
— Grrrr, escucha con atención mocosa, soy el Dios del Norte, Kalman III, ¡para que lo sepas aparecida ! Y no soy un niño, tú eres la niña y una muy vulgar.
— Ya tengo dieciséis, soy una adulta y soy la hermana del dios del cauce . Ahora muévete, o le diré a mi hermano que te sorprendí mirándome el culo.
— ¿Qué?¿Cómo?¿Cuando? Yo no hice eso, —dijo Alek, nervioso. — ¿Cómo te atreves? Yo no te estaba mirando .
— No, pero mi hermano me va a creer a mí. Le diré que me mirabas las tetas y el culo, —dijo Aisha, sonriendo, mientras se desabrochaba un poco su blusa y se subía la falda mostrando sus muslos.
— Bien, bien, iré a ayudar a mover troncos, —dijo Alek, sonrojado.
— Pff, idiota, esto siempre funciona, —pensó Aisha.
Zanoba volvió a la Sharia con Ginger para ayudar a la reconstrucción de la cabaña y con los círculos mágicos, ya que Zanoba también es discípulo de Perugius por si lo olvidaron, y sabe de círculos mágicos. Cliff dijo que se quedaría un poco más para ver bien el tema de la plaga, aunque solo investiga medio día, ya que Elinalise rápidamente se lo lleva a una cabaña, eso ya es algo común y la mujeres Superd no dejan que los niños pasen cerca de esa cabaña cuando el sacerdote Milis se encierra con ella elfa .
Norm por otro lado se llevaba con Ruidjerd todo el día. Realmente, ella lo ve como su padre, aunque tuve que decirle que ayudara con magia o a despejar el campo con maná, ya que Aisha estaba furiosa de que no ayudara.
Hablando de Aisha a estado rara los últimos días. Está usando unas faldas más cortas como la que usa Silphy cuando esta en casa y usa un escote pronunciado como el de Rinia, mostrando la silueta de sus tetas. Quién sabe, tal vez le gusta algún chico Superd, bueno son tipos guapos.
Hablando de que te guste alguien, por más que he tratado de dejar a Doga solo con Isolte, el muy idiota se arranca de ella, se pone muy nervioso al lado de la hermosa Isolte y solo le Dice, Aha, o empieza a tartamudear .
Por cierto, debo ir al santuario de la espada, Isolte habló con Eris, y esta última me obligó a prometerle a Isolte que iré al ritual del santuario del Dios del Cauce.
Los días siguieron con la construcción de la nueva aldea y la llegada de autoridades de Biheiril a supervisar todo, pero no tuvimos ningún problema con ellos, y los Superd los trataron con mucha amabilidad.
Uno de esos días, mientras despejaba árboles con magia de tierra y los apilaba para que Eris los cortara, alguien apareció. Venía solo, vestido con arapos, y se notaba el desgaste en su rostro. Era Alex Ryback, que había regresado. Cuando Doga lo vio, casi se pone a llorar de la felicidad y corrió a abrazarlo.
— Maestro, ¿estás bien?, pensé que había muerto.
— Aaagh, sí, Doga, estoy bien. Ahora, bájame, —le dijo con una sonrisa .— ¿Puedes traerme ropa, por favor?
— Claro, —dijo Doga, que corrió a su tienda.
— Gusto en verte, Alex, —le dije.
— Vaya, Dios del Cauce. No te reconocí con el pelo blanco, por un segundo pensé que eras alguien de la tribu dragón jajaja .
—Si, agote todo mi maná, —le dije
—Si estás vivo, supongo que venciste, Reidar .
— No fui yo . Al final, Orsted tuvo que intervenir. La aldea Superd fue destruida. El reino nos autorizó a moverla acá, donde la concentración mágica es menor. Cliff dice que eso pudo causar la plaga.
— Ya veo, —dijo, mientras se sentaba y una mujer Superd rápidamente le traía comida.
Alex se sentó a comer mientras seguimos hablando.
— Lamento lo de tu madre. Tardará siglos en regenerarse, —le dije.
— Wuajajajaja. No lo creas. Aparecerá cuando menos lo esperes, Ella estará bien. Pero el Dios Ogro murió, —me dijo.
— Lo sé. Al menos en la isla Ogro están todos vivos.
— Sí, de hecho, después de regenerarme, aparecí ahí en una playa . Ellos me cuidaron varios días antes de venir acá. Siento no haber llegado antes.
— No te preocupes Alex. Por cierto, creo que te alegrará ver a alguien.
— ¿A quién?, —preguntó Alex.
Justo en ese momento, apareció Orsted y a su lado, Aleksander.
— Vaya, sí es el pequeño Alek. Pensé que habías muerto, hijo.
— Demoré diez días, pero me regenera, padre.
— Ya veo. ¿Causó algún problema, Lord Orsted?
— Sí, pero ya está a raya, ¿no es así, Alek?.
— Así es, Dios Dragón.
Entendí lo que me quisiste decirme, padre. La espada nos quita potencial, por lo mismo, pedí que me sellaran el brazo. Ahora trabajaré en el ejército de Orsted, y espero entender bien qué significa ser un héroe.
— Tu padre está orgulloso de ti, hijo mío, —le dijo Alex.
— Solo, (…) solo miré a otro lado luego de esta charla sin sentido. Ese imbécil casi nos mata dos veces, y ahora Alex está orgulloso de su recapacitación. Malditos idiotas. Si Ars, Siegh, o Edward hicieran eso, los cago a palos, pero los re cago a palos , hasta hacerlos entender.
— Vaya, esto es como en los tiempos de la guerra. Los Dioses del Norte, el Dios Dragón y Reidar Reí juntos. Solo falta Perugius, —dijo Alex.
— Él estuvo aquí, padre, —dijo Alekdander. — Dijo que fueras a verlo. Dijo que te regañaría por mi comportamiento.
— Wuajajajaja, el viejo no cambia, eh. Pero no era que odiaba a los Superd, ¿qué lo hizo recapacitar?.
— Hable con él y la hermana de Rúdeus ayudó, —dijo Orsted.
— Vaya, genial. Solo conozco a la chica de vista, pero si es hermana de Reidar, debe ser muy lista también, —dijo Alex.
En ese momento, llegó Doga con ropa para Alex.
— Gracias, Doga. Oye, ¿esas no son Isolte y Ghislaine?
— Sí, —dijo Doga.
— Anda, habla algo con Isolte, —le dijo Alex.
Doga se puso muy rojo, se paró y se fue a acarrear madera para construir cabañas.
— Wuajajajaja, bueno, ya le hablará, jaja, Wuajajajaja. Y, ¿cómo derrotaron al tío?, —preguntó Alex.
— Bueno, verás, —le dije, contando la historia.
— Oh, ya veo. El tío Badigadi siempre creyó que era listo y se hacía llamar el rey Demonio de la Sabiduría. Pff, es solo un completo imbécil, —dijo Alex.— Bien, ya que estoy vestido, ¿qué debo hacer?, —dijo kalman II , poniéndose a disposición del trabajo.
Durante esos días, después de trabajar, Aisha se iba a practicar con su espada en un claro del bosque con Rudeus, Paul o Norm, pero ahora Rudeus estaba ocupado haciendo caminos, Norm se la llevaba con Ruidjerd o cocinando con Silphy, y Paul había regresado a la Sharia definitivamente, además, Eris y Roxy también habían regresado por unos días a ver a los niños .
Estaba ahí practicando, cuando de pronto se sintió observada.
— ¡Sal de ahí, degenerado! Sé que me estás mirando. Cada vez que camino cerca de ti, me estás mirando las piernas y las tetas.
— No te miraba por eso, maldita mocosa. Solo veía cómo practicabas.
— Ah, sí. Te advierto, estúpido. Si me haces algo, Orsted y mi hermano te va a matar.
— Ya lo sé, no soy estúpido. Ya juré lealtad. Mi palabra no se rompe, soy un hombre de honor, ademas no tengo intenciones de atacarte niña.
— ¿te llamaste a ti mismo Hombre? (…) jaja solo eres un chico de unos 17 años.
— Tengo cuarenta y tres años, niña .
— Te ves muy joven para tener la edad de mi papá . ¿Qué eres, medio elfo?
— No. Pero soy un cuarto demonio.
— Y un 90% estúpido, —le dijo Aisha.
— ¿Quieres practicar conmigo, niña?
— Bien, —le dijo Aisha, lanzándole una espada de madera mientras lo atacaba .
Rápidamente, Alek la desarmo.
— Jajaja, muy lenta, pelirroja. Así no llegarás a Santa del Norte.
— Get over here, —dijo Aisha, lanzándole una lanza.
— Ja, maldita. No eres ni la fracción de rápida de lo que es Reidar. Eso es muy lento, —dijo Alek, dando un salto mientras reía, solo para ver a Aisha lanzarle la Espada del Silencio.
— Así que eres avanzada en dos escuelas. Nada mal.
— Mi padre y mi cuñada son Reyes del Norte. No soy tan débil.
— Bien. Bajaré el nivel. Si tienes algún truco y puedes darme un golpe, te enseñaré un movimiento, —le dijo Alek.
— Bien, —dijo Aisha, tomando postura en Dios del Cauce.
— Jaja, niña tonta, esa es la postura más fácil para atacar a un practicante del Dios del Norte, —le dijo Alek, avanzando hacia Aisha. Cuando estaba cerca de desarmarla, Aisha levantó su falda y le mostró las bragas , dejando a Alek ahí paralizado con la espada de madera sobre su cabeza, totalmente congelado al ver eso. Momento que Aisha aprovechó y le dio un palo en la cabeza.
— Jajajajaja, puedes ser el Dios del Norte, pero solo eres un niño que le teme a unas simples bragas de mujer . Jajaja, me debes una lección para aprender una técnica, Aleksander.
— Espera, eso no fue justo. Eso no se hace. Eso fue trampa. Yo, yo, yo… ¡grrr! ¡Maldita mujer vulgar!, —dijo Alek, sonrojado, pateando una piedra.
Mientras en la aldea.
Los días siguientes, les propuse a las chicas un cuarteto (y no hablo de un cuarteto músicas, aunque las chicas si tocarán la quena) , pero mis esposas me dijeron que lo volveríamos a hacer cuando regresaramos a casa, y que me tienen una sorpresa. Además no hay mucha privacidad por ahora en la aldea con tanto mercenario dando vuelta . Aunque le recordé a Eris en privado que me debía el pspspspsfufufu, a lo que ella dijo que cuando estuviéramos solos en casa.
Han sido más de dos meses sin ponerla, y estoy como un volcán a punto reventar . Maldita sea, quisiera hacerlo acá, pero nos escucharían todos.
Además, Eris está preocupada porque ha pasado casi un mes de la batalla y aún no recuperamos el color de nuestro pelo. Creo que se me quedará blanco para siempre, como a Silphy ya que ni raíces castañas puedo ver . Cuando peleé con Orsted, fueron solo diez días, eso quiere decir que gasté mi maná más allá de lo que podía. Pero, dejando de lado mi pelo , he recuperado todo mi poder mágico, más no el color de mi pelo obviamente.
Unos días después, Eris, Roxy y Silphy decidieron regresar. Les dije que me quedaría hasta terminar la aldea. Después de todo, solo faltaba una semana para terminar, y ellas debían regresar a sus trabajos, por si lo olvidaron, Eris y Roxy son profesoras en la universidad. Bueno, Eris a medio tiempo, pero es algo que disfruta hacer .
Así que esos días por las noches, después del trabajo, las pasaba bromeando con Alex, Doga, Ghislaine, Ruidjerd, Aisha, Norm e Isolte mientras bebíamos y comíamos alrededor de una fogata.
También el tarado de Alek estaba ahí y hablaba con nosotros, pero más que nada con los demás. Yo no lo tomaba mucho en cuenta al maldito loco. Casi siempre veía a Alek hablando con su padre, Doga, Ghislaine, Aisha e Isolte. El tipo se comporta muy bien, muy diferente a su modo fanfarrón de antes. Yo mastico, pero no me trago su supuesto cambio de actitud, maldito bastardo.
Más encima, estoy durmiendo solo, ya que mis esposas se fueron, y Aisha y Norm comparten una cabaña con Rinia y Purcena.
Duermo en la cabaña más alejada de la aldea, atento por si el idiota se le corta algún circuito y nos ataca de pronto.
Mientras tanto, esa noche en el Chaos Braker, alguien estaba frente a Perugius.
— ¿Planeas ir ahí?
— Así es, Majestad.
— Escucha, es peligroso. Hay lobos invisibles, y está vigilado por los Superd ellos no te reconocerán .
— Se lo pido, Majestad. Por favor, —dijo la hermosa mujer rubia, acompañada de una mujer de pelo castaño y otras dos chicas que cuidaban un bebé .
— Bien. Enviaré a Almanfi a avisarle a Orsted. Cuando todo esté listo, te transportarás ahí, pero te recomiendo dejar al príncipe aquí, bajo el cuidado de tu séquito y Silvaryl .
— Gracias, mi señor.
— Deja de decirme así. Eres la reina por Dios santo.
— Gracias, Alteza.
— ¿Por qué quieres ir, Ariel Anemoi Asura?
— Me preocupan mis súbditos. Alex, Ghislaine e Isolte. También el estado de nuestros aliados.
— Jaja, no me mientas. Quieres ir a ver a Rúdeus, ¿cierto?
— Bueno, sí. Es un aliado, Majestad.
— Jaja, sí, claro que sí ✌️aliado✌️. Por cierto, un Superd protege a Rúdeus debes ser cautelosa . Bien enviaré a Almanfi a decirle a Orsted que iras allá, y te espere, dile que te ayude a mantener al Superd, los Dioses del Norte, y sus amigos alejados.
— No sé de qué habla, Majestad.
—Jajaja claro, ✌️no lo sabes✌️. Por cierto ¿sabías que Rúdeus ahora el Dios del cauce, Séptima Potencia Mundial? , y ahora es nada más que Reidar Reí. Jaja, muy curioso considerando que el Reidar original también se llamaba Rudeus. Jajajajajaja.
— Eso ya lo sabía, mi señor, —dijo la rubia tratandonde ocultar el placer de saber que Rúdeus es Reidar le generaba.
— Bien, todo está listo, —dijo Perugius, cuando llegó Almanfi a su lado. — Viaja tranquila.
Cuando llegó al círculo, se topó con una escena de destrucción que asombro a la rubia y su acompañante. Y ahí, con su casco, la esperaba el Dios Dragón.
— ¿A qué debo tu visita Ariel Anemoi Asúra ?, —le preguntó Orsted.
— Quiero verlo.
— ¿A quién?
— A Rudy. Quiero verlo. ¿Está bien? ¿Está herido?
— No, el está bien, pero no debiste venir. Es peligroso este lugar.
— Y confío que usted me cuidará, Dios Dragón.
— Puf, bien, vamos, —dijo Orsted, guiando el camino hasta que llegaron a la cabaña donde Rudeus dormía. — Escuchen, me sacaré el casco para evitar que alguien se acerque aquí. Solo tienes cuatro horas antes del amanecer antes que Ruidjerd, Aleksander o Alex lleguen a despertar a Rudeus.
—¿ El hijo de Lord Alex está vivo?
— Sí, tranquila. Ahora está de nuestro lado.
— Oh, bien. Confío en usted. Tristina, por favor quédate cerca.
— Pero si viene alguien(…)
— Nadie vendrá, —dijo Orsted a Tris . — Estaré lejos, pero atento a ustedes.
— Gracias, Dios Dragón, —le dijo la rubia, entrando en la cabaña y cerrando la puerta .
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