—¿¡Qué demonios pasa con este horario!? —Bassena levantó la vista de las filas y filas de todo lo que necesitaba atender la próxima semana; programa de entrevistas, sesión de comerciales, entrevista, otro programa de entrevistas, prueba de producto, más programa de entrevistas…
—¿Acaso eso no es normal después de limpiar una mazmorra? —Lex se encogió de hombros con descaro. También era evidente que su respuesta provenía del hecho de que él fue quien tuvo que manejar todos los negocios de Bassena durante el viaje a la Alianza del Norte.
Tuvo que aplazar toda la agenda existente de Bassena, atender las llamadas constantes, y todo lo demás. Y ahora que Bassena regresó todo limpio y brillante, decidió que era hora de que su jefe fuera tan miserable como él, dejando caer el horario mientras subían en el ascensor.
—Es tu culpa por estar desaparecido por tres días, Señor —continuó Lex despreocupadamente—. Y todo fue aprobado por el Maestro de Gremio, así que...